• Durante 35 años fue parte de las investigaciones de la unidad de Nutrición de la Universidad en Carabobo, donde documentó las historias invisibilizadas de las madres y niños con desnutrición. Hoy es una de las voces científicas cruciales en la rama de la nutrición. Su trabajo le permitió obtener el reconocimiento ‘Mujeres en Ciencia’ de la Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela

La doctora Liseti Solano cambió su rumbo un par de veces en su búsqueda por lo que quería hacer por Venezuela en el ámbito de la medicina. Docente, investigadora y médica cirujana son las primeras tres áreas que encabezan su lista de estudios académicos.

De allí se desprenden sus especialidades que se balancean entre la Inmunología y la Nutrición. Sus investigaciones, centralizadas en los barrios y zonas populares del país, exploraban las cifras de desnutrición en niños y madres lactantes en la zona sur de Valencia, estado Carabobo. Fueron 35 años de investigación sobre el hambre que se masificó en las zonas empobrecidas. Ahora ese trabajo es una referencia sobre la desnutrición en Venezuela. 

La primera decisión que tomó en su carrera fue no ejercer la cirugía. Liseti relata para El Diario que, en el camino para graduarse, en sus pasantías de Pediatría, nunca se imaginó que tendría el espíritu para enfrentar lo que sería perder a un paciente.

Durante ese periodo, se encariñó con un niño que llegó a las puertas del hospital. Padecía de leucemia y su familia no lo iba a visitar mientras se encontraba hospitalizado. Su madre alegó que no tenía permitido ir a ver al bebé porque su pareja se lo prohibía. Ella se convirtió en su figura materna. Le llevaba comida y hablaba con él todas las tardes. Un día, Liseti había finalizado sus pasantías y comenzó en Obstetricia.

El regreso a Venezuela

Dos semanas transcurrieron cuando ella volvió a la habitación y encontró la cama vacía, sin sábanas. Liseti intentó no llorar, pero no pudo contener el llanto del dolor que sintió. Se dijo a sí misma que no iba a poder soportarlo emocionalmente. Desistió de la medicina clínica y se fue de Venezuela para continuar con sus estudios. 

Le llamó la atención la Inmunología. Consiguió su especialización en esta área cuando vivía en Estados Unidos. Luego, regresó a Venezuela en el año 1990, cuando se abrió la Unidad de Investigaciones en Nutrición Clínica de la Universidad de Carabobo (UC), su alma máter.

Ella se encargó de las investigaciones sobre nutrición, incluyendo el componente de Inmunología, que estaría bajo su tutela, siendo la primera mujer en este departamento.

Desde ese momento, comenta, quiso iniciar su desarrollo a profundidad en el área. Viajó a Canadá para especializarse en Inmunología Nutricional y tiempo después estudió en la Universidad John Hopkins, en la Escuela de Salud Pública en Baltimore, y en la Universidad de Miami, donde también realizó un posgrado en Inmunología. 

Fue precisamente su paso por estas casas de estudio lo que la llevó a conseguir un financiamiento para un primer proyecto internacional que investigaría los principales problemas, para la época, sobre la desnutrición en las zonas populares al sur de Valencia.

Su primer foco de investigación fue una pequeña escuela que se encontraba apartada de la ciudad de Valencia. El proyecto surgió luego de que muchos niños acudieran al hospital con signos de desnutrición severa por lo que su trabajo se prolongó por varios años.

Liseti Solano, la especialista venezolana reconocida por la Academia gracias a sus aportes sobre la nutrición
La doctora Liseti Solano

El trabajo de documentar la desnutrición

Aquello ofreció una primera mirada sobre lo que ocurría en las zonas empobrecidas, pero Liseti no quería solo investigar, también deseaba educar y enseñar a las madres a alimentar correctamente a los niños y para recuperar el peso perdido.

En algún momento nos sentíamos unos pedigüeños. A cualquier organización que sabíamos que nos podía ayudar la contactamos para así darle vida al instituto. Nosotros empezamos a trabajar en escuelas y casas hogares en asociación con la Fundación José María Bengoa. Era un grupo de mujeres que se organizó para recaudar leche, verduras y cualquier alimento para familias con escasos recursos. Allí, a través de intervenciones nutricionales, mejorábamos la salud de los miembros de la familia, pero también aconsejábamos a las madres para que empoderaran por ser la fuente principal del fortalecimiento de la situación familiar”, explicó la investigadora.

Durante varios años recorrió distintos barrios de la ciudad con la intención de mejorar la salud de estas comunidades. Muchas veces utilizaba sus periodos vacacionales para iniciar proyectos que pudieran beneficiar el diagnóstico a las madres y niños en términos de riesgo nutricional. Pero las salidas de campo se fueron poco a poco limitando. La violencia y la inseguridad extinguieron cualquier deseo de continuar con los diagnósticos. 

Una vez tuvieron que suspender la investigación luego de que un grupo de especialistas quedara atrapado en medio de un enfrentamiento entre bandas rivales. La violencia los obligó a desistir. Tuvieron que reorganizarse y evaluar las actividades que podían llevar a cabo sin poner en riesgo sus vidas. 

Liseti Solano, la especialista venezolana reconocida por la Academia gracias a sus aportes sobre la nutrición
La doctora Solano realizó investigaciones sobre nutrición de grupos y comunidades en riesgo nutricional en Venezuela.

“En muchas oportunidades logramos mejorar el estado nutricional de muchos niños que asistían a pequeñas escuelas. Luego, en el camino, tuve que entender que había zonas en las que ya no podíamos entrar por los riesgos que eso conllevaba para el equipo”, indicó.

“Sin una adecuada nutrición no tendremos país”

Anteriormente, durante sus primeros años de investigación (1990), recuerda la investigadora venezolana, varias veces intentó solicitar financiamiento a instituciones internacionales, pero la respuesta en común que recibía era que Venezuela era un país rico y no necesitaban los recursos. 

Aunque ahora la solicitud de fondos es más escasa, considera que fue afortunada en su momento y que sus investigaciones trazaron un panorama que ya predecía las cifras actuales de desnutrición en Venezuela. En total fueron más de 101 publicaciones, tanto internacionales como nacionales, que hizo en este ámbito. 

El pasado marzo de 2021 recibió un nuevo reconocimiento y el décimo premio de su carrera. La Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela le otorgó el galardón “Mujer en Ciencia” por sus aportes de investigación poblacional en el área de la nutrición. 

La doctora participó en investigaciones como la importancia de la vitamina A en la alimentación y su relación con otros nutrientes, trabajo con el cual recibió una mención honorífica por parte del Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición.

Además, documentó la incidencia de la anemia en niños pequeños y la ausencia de zinc en comidas comunes como la arepa. La investigación llegó hasta el sur del continente y fue galardonado por el Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición.

La médica e investigadora ha dedicado su vida a construir aquello que se oculta en las empobrecidas. La crisis del país lo ha dejado sin muchos colegas y estudiantes, así como sin pacientes producto de los riesgos que implicaría acceder a esas zonas. Lamenta que ahora el ámbito de la investigación se encuentre desatendida, así como muchas zonas del sur de Valencia.

Siempre trabajé por Venezuela. Una población que no esté bien nutrida no tendrá las capacidades para crecer y llegar a los niveles de los países considerados en desarrollo. Me da tristeza ver como los hospitales se están cayendo y no hay inversión en el área de la salud. Pero si no hay diagnóstico no podemos saber lo que realmente está sucediendo”, concluyó Solano.

El diagnosticar las diferentes carencias que sufren los venezolanos permitía una radiografía general sobre la inseguridad alimentaria en el país. Existen factores que pueden incrementar el deterioro rápidamente. Estimar los índices exactos de desnutrición en este momento es complicado y casi imposible. Es como estar a ciegas, concluye la investigadora venezolana. 

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