• El equipo de El Diario conversó con Hamilton Gomes, Claudia Requena y Andrés Moix sobre la creación de una experiencia cervecera en la ciudad. El objetivo primario de la cervecería es encontrar una afinidad entre la bebida y la historia de Caracas. Foto principal: Fabiana Rondón

La cerveza es una bebida que tiene sus inicios en la cultura mesopotámica y su primer registro data de hace más de siete mil años de antigüedad. La humanidad ha evolucionado a la par de las bebidas fermentadas y, además, cada historia escondida en el anecdotario de los individuos puede comenzar con un sorbo de cerveza. Por eso mismo, Andrés Moix, Claudia Requena y Hamilton Gomes encontraron en esta bebida un espacio posible para revivir la historia urbana de Caracas.

Foto: Fabiana Rondón

La Cervecería La Esquina es un proyecto que inició hace cuatro años por el reencuentro de Hamilton y Claudia con Andrés. A todos los unía una misma pasión por esta bebida, pero cada uno estaba en áreas laborales diferentes. Andrés Moix es el maestro cervecero, con más de 14 años de experiencia en la cervecería y una curiosidad indetenible, ha sido capaz de formalizar un muestrario que se adapta a cada paladar. 

“Este concepto es la experiencia completa de la preparación de la cerveza; explicamos cómo se hace y la materia prima que lleva. Además, cada una está inspirada en las esquinas de Caracas y se complementa el tema de la historia con la cerveza. Tenemos una museografía que explica la historia de cada esquina y la razón de inspirarse en ello”, explica Moix en exclusiva para El Diario.

La preparación de la cerveza está fundamentada en cuatro elementos principales y su posterior procesamiento químico. Es, quizás, una de las pequeñas cosas del mundo en general que desconocen los seres humanos. Y este es el punto más importante del proyecto de la Cervecería La Esquina: el encuentro con la enseñanza de la bebida. En ese caso, Andrés Moix, desde la experticia y conocimiento, guía a los curiosos entre los pasillos de la planta.

Por su parte, Claudia Requena y Hamilton Gomes son los encargados y creadores de la parte operativa de la marca y el formato que caracteriza a la Cervecería La Esquina. La idea nació, curiosamente, en la boda de ambos. Ese día Andrés se encargó de preparar una cerveza especial y desde ese instante, con algunos tropiezos y bienaventuranzas, el proyecto se ha ido formalizando. 

Foto: Fabiana Rondón

La Esquina, un lugar de encuentro

Caracas es la segunda ciudad en el mundo en la cual las esquinas llevan un nombre y detrás de esa enunciación cientos de historias, algunas leyendas y millones de mitos se condensan para dar cuenta de la vitalidad de la capital venezolana. Esto hace de la ciudad un lugar especial y, a su vez, permite a sus ciudadanos reconocerse en las anécdotas que formalizaron el nombre de las esquinas. 

Foto: Fabiana Rondón

Para Claudia Requena, directora de comunicaciones, la esquina es un espacio de encuentro; en ellas se reúnen las calles de la ciudad y, además, tienen la memoria urbanística del avance de Caracas. “En la mezcla de los tres surge la Esquina. Nosotros siempre hemos buscado ser diferentes y desde el uso de la esquina como tal, como objeto, son espacios diferentes, son espacios de encuentro y se diferencian de todo el espectro de la arquitectura”, agrega.

Caracas tiene 370 esquinas.

La Cervecería tomó la idea y en su catálogo cada cerveza tiene una personalidad propia, adaptada de las historias de esas esquinas. Incluso, una de las puntualidad en la calidad y búsqueda del proyecto es la asimilación del nombre de la bebida con su sabor. Una de las ideas futuras es realizar recorridos por cada una de estas esquinas, relatar sus historias y finalizar en el local para degustar cada cerveza. 

Por ejemplo, la historia que más recuerda el equipo es la de la esquina El Muerto, en la parroquia Santa Rosalía, que debe su nombre, extrañamente, a un vivo que asustó a los combatientes de la Guerra Federal, entre 1859 y 1863. La historia relatada por Carmen Clemente Travieso en su libro Las esquinas de Caracas (1956) cuenta que en el medio de una tregua para recoger los cadáveres que dejaba el conflicto varias cuadrillas caminaron las calles de la ciudad para darle cristiana sepultura. En ese momento, al llegar a lo que hoy se conoce como la esquina El Muerto, uno de los cuerpos llevado en la camilla se levantó de su letargo y dijo: “No me lleven a enterrar, porque estoy vivo”.

Foto: Fabiana Rondón

A partir de ese relato la cerveza que lleva el nombre de esta esquina y es una Black IPA. Asimismo, la cerveza Esquina Pelota es una Pilsner, asociada al juego de béisbol y así sucesivamente todas las propuestas tienen una relación intrínseca con la historia de la ciudad de Caracas. 

Solo hay dos ciudades en el mundo donde las esquinas tienen nombre: Caracas y Mérida, en México. Quizás, a nivel urbanístico es una locura, pero es algo muy arraigado en la ciudad. Eso nos deja muchas cosas interesantes para contar y notamos que muchos de los caraqueños no conocen la historia decidimos utilizar esos nombres para la cerveza”, comenta Hamilton Gomes, gerente general.
Foto: Fabiana Rondón

Los pasillos del local, ubicado en la esquina entre calle Sucre con Santa Rosalía, en el pueblo del Hatillo, mantienen la pesadez de los años allí transcurridos. La historia del lugar se entremezcla con la innovación. En  el momento de la búsqueda se encontraron con una casa destrozada y una leyenda que decía que en ese lugar, enterrado en el fondo, había un cofre con morocotas. Si había un hueco inmenso en los cimientos de la casa, pero no era por monedas de oro, sino una filtración que había vaciado el terreno. La reconstrucción de la casa fue paulatina y fue manejada por el arquitecto Gregory Vertullo y cada detalle tiene una razón de ser. 

La pulcritud de una buena cerveza 

La búsqueda de Andrés Moix, como maestro cervecero, y de todo el equipo tiene como finalidad mantener una calidad elevada en su producto. Por ende, los materiales utilizados son de la mejor calidad y la preparación está acompañada por ingenieros químicos graduados en la Universidad Simón Bolívar. Cada paso está pensado para entregar una cerveza perfecta al paladar de los clientes.

Foto: Fabiana Rondón

En este caso Andrés explica la manera correcta de degustar una cerveza y, además, entender las razones de cada sabor. 

Es recomendable hacer la degustación de la cerveza desde la menos fuerte a las más fuerte. La primera cerveza es Esquina las Monjas, es sin alcohol. Es una cerveza con un proceso completo y, luego, se le extrae el alcohol mediante un proceso físico-químico. La siguiente es una cerveza clásica alemana tropicalizada porque mantiene los sabores a banano y clavo de especias; es una cerveza turbia por su naturaleza, nunca clarifica.

Nuestra Esquina Pajaritos es nuestra cerveza lager ligera, es perfecta para un día caluroso. Tiene un aroma de lúpulo noble que se agrega en la maduración. La Esquina Pelota es la clásica cerveza pilsen que conocemos en Venezuela y está diseñada para tener los aromas de cereales.

La Esquina Gradillas es una cerveza muy compleja en aromas y sabores, tiene un aroma cítrico muy marcado. Todo se logra con las cuatro materias primas y las variaciones en el proceso. La Esquina Peligro tiene 7 grados de alcohol, pero los sabores caramelizados vienen dados por la receta de molienda. Esa cerveza ganó medalla de plata en la única competencia certificada de cerveza artesanal que se ha hecho en Venezuela. La Esquina Marrón es nuestro estilo porter, es una cerveza que tiene aromas a café y a chocolate negro. Es una cerveza que va muy bien con los postres”, dice.

Foto: Fabiana Rondón

La cerveza Esquina Gradillas ganó el primer premio en el concurso de cervecería artesanal más importante de Ecuador, con el juicio de 27 jueces acreditados internacionalmente. La cerveza Esquina Peligro también fue galardonada en un concurso nacional. De esta manera, cada una de las bebidas presentes en la cervecería lleva consigo la calidad irredimible de un equipo amante de la cerveza. 

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