• Competirá en los 50 metros pecho en los próximos Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 y buscará superar la marca que logró en los Panamericanos de Perú. El caraqueño sufre de una condición que le impidió desarrollar sus brazos y piernas. En El Diario contamos su historia

Hace aproximadamente dos meses el nadador paralímpico venezolano José Gregorio Montilla se enteró de que iba a hacer un sueño realidad: ser parte de la delegación de venezolanos que representará al país en unos JJ OO. Los días pasan y el joven de 20 años de edad aún no se lo cree.

Pero nada ha sido sencillo para Montilla en su camino hacia la clasificación para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Nació con una condición llamada artrogriposis múltiple congénita en sus brazos y piernas. La enfermedad impidió que pudiera desarrollar sus cuatro miembros. Y es que hasta el último eco, su familia pensaba que iba a nacer una niña. Los médicos le dijeron a sus padres que no había ninguna complicación hasta que llegó el día del parto. 

A sus padres le notificaron que José Gregorio solo viviría un máximo de 24 horas. Nació con las piernas dobladas hacia arriba y los médicos no tenían esperanzas de que podría sobrevivir con su condición. Hoy en día todavía se desconoce qué fue lo que sucedió. A su familia, al ser el menor de tres hermanos, les agradece el amor y la paciencia, pues con sinceridad no sabían cómo era criar un hijo con discapacidad.

José Gregorio está listo para los Juegos Paralímpicos
Foto: José Gregorio Montilla

Luego llegaron los meses más difíciles de idas y venidas al quirófano. En total, Montilla ha sido operado siete veces para reconstruir sus piernas. Dentro de ellas reposan alambres que enderezan su postura. Desde su infancia, la recuperación siempre fue lenta y desde muy corta edad, recuerda el joven venezolano, su infancia estuvo plagada de intervenciones, reposos y visitas al hospital.

Su único espacio para despejarse era la natación, actividad que empezó a practicar como parte de una recomendación médica.

Sus profesores de natación siempre consideraron que Montilla tenía unas condiciones innatas, tantas que su profesor le propuso inscribirse en una competencia con otros niños sin discapacidad. Competir entre pares, una vez que se sumergen en el agua que impedía la lástima o los prejuicios, le animó a fajarse en la carrera. Tenía solo siete años de edad, pero regresó a su casa con una medalla de oro y convencido de que la natación era su futuro.

Foto: José Gregorio Montilla

Desde ese momento se propuso seguir mejorando y participar en más competencias de natación sin importar su condición. Conoció a la profesora Peggy Jiménez, quien lo guió hasta la selección nacional en el año 2017. De ahí, viajó hasta Brasil para participar en el torneo Copa Caixa de 2019 en donde se colgó cuatro medallas de oro en 50 metros pecho.

Estos galardones lo llevaron a participar en los Paralímpicos Panamericanos que se celebraron en Lima, Perú, ese mismo año. A los nadadores se les exigía lograr una marca menor de 3 minutos con 20 segundos para conseguir un cupo a Tokio 2020. En esa competencia, Montilla logró un récord de 1 minuto y 39 segundos para obtener su boleto a los JJ OO en su primer ciclo olímpico y con solo 20 años de edad. 

Nadar contra la corriente

Montilla forma parte del grupo de venezolanos que viajará a Tokio a los Paralímpicos que iniciarán el próximo 24 de agosto. En total son 26 atletas venezolanos que se dividen en disciplinas como pesas, judo, tenis de mesa, atletismo y ciclismo. Junto a él también participarán en natación Belkis Mota (100 metros libres) y Ericsson Bermúdez (100 metros pecho)

Ahora el joven caraqueño sabe que quedan pocos días y no se puede permitir perder ni un minuto de entrenamiento. Actualmente se encuentra en Barcelona, España, donde dedica las mañanas y tardes a los entrenamientos en el agua, descansando solo dos o tres horas al día. 

Juegos Paralímpicos Tokio 2020
Foto: José Gregorio Montilla

Dice que buscará el éxito en Tokio y está emocionado por competir con los mejores del mundo. Para él, la natación más allá de la competición y las medallas, le ha permitido rehabilitarse, tanto físicamente como psicológicamente. 

Practicar este deporte es una liberación para mí, pues lo que hago es poner todas mis energías en el agua. Tampoco fue fácil clasificar porque por la llegada de la pandemia del covid-19 tuve que parar durante un año y medio. Eso me afectó mucho anímicamente, porque no podía entrenar y cuando volví tuve que esforzarme el doble para poder lograr la marca que me clasificó a Tokio”, dijo para El Diario.  

Tampoco se ha dado el tiempo para imaginarse cómo será el espiral de emociones que le espera. Sostiene que no hay tiempo para más, solo entrenar porque sabe que será complicado, pero quiere dar lo mejor de sí para superar su marca.

Desde que entra al agua olvida todo lo que le rodea, dice, pues todas las circunstancias por las que ha tenido que pasar nunca las ha considerado como limitaciones para competir. 

El caraqueño se jugará el trabajo de cinco años en menos de cinco minutos. Apartando lo que es el deporte, nunca ha dejado de estudiar y se divide entre la Comunicación Social y sus labores de entrenamiento. A Montilla le apasionan sus dos oficios. La natación le ofrece la pasión de la competición y la comunicación un plan b en caso de que no pueda seguir en el deporte. “Ahora solo pienso en Tokio”, confía. 

Allí, en los Juegos Paralímpicos, sabe que es una oportunidad para escribir historia y que el foco vuelva a situarse sobre el deporte paralímpico. Para los que compiten, comenta Montilla, más allá del resultado, es además un momento para disfrutar de un entorno en el que todo el mundo reconoce tu trabajo. “Es una posibilidad para entender nuestro esfuerzo. Y es también una ventana de historias de superación”, concluyó.

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