• El presidente de la Sociedad Venezolana de Cardiología denunció que no hay capacidad en los hospitales públicos para hacer intervenciones cardiológicas como cateterismos de emergencia 

La crisis en el sistema de salud venezolano afecta a médicos y pacientes que acuden a hospitales públicos. Algunos especialistas manifiestan especial preocupación por la falta de capacidad para atender urgencias cardiovasculares. 

Las complicaciones por la enfermedad cardiovascular son la principal causa de muerte en el mundo. También destaca como uno de los motivos más usuales de hospitalización y discapacidad en adultos desde los 40 hasta los 80 años de edad. 

Mes del corazón

Septiembre es considerado como el mes del corazón, debido a que se conmemora una efeméride enfocada en la prevención.

Cada 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón, se desarrollan en todo el mundo actividades relacionadas con el cuidado del corazón. Estos eventos son incentivados por la OMS y las sociedades cardiológicas de cada país.

Esto hace de la prevención y la atención a esta condición de salud primordial para los médicos venezolanos. José Miguel Torres Viera, presidente de la Sociedad Venezolana de Cardiología (SVC), aseguró que el sistema hospitalario del país carece de las condiciones para tratar la enfermedad cardiovascular. 

“La infraestructura hospitalaria venezolana está, quizás, en el peor momento de su historia para atender la enfermedad cardiovascular complicada. No hay disponibilidad de instalaciones para hacer diagnóstico ni intervenciones terapéuticas suficientes y es una absoluta ruleta rusa”, indicó Torres para El Diario

Cadena de limitaciones 

Acudir a hospitales es la opción de muchos pacientes con afecciones cardiovasculares, especialmente cuando presentan una emergencia. Un procedimiento de urgencia en una clínica podría costar miles de dólares para quien no cuente con un seguro. 

Pese a esto, es poco lo que el estado ha hecho para dotar y acondicionar los centros de salud con los equipos, insumos y fármacos necesarios. Las carencias de recursos, laboratorios o equipos médicos dificultan la posibilidad de hallar un diagnóstico y tratar eficientemente la enfermedad. 

Cuando el médico necesita darle al paciente un anticoagulante trombolítico y no dispone de la droga, por más que acompañe al paciente, lo está tratando de manera inefectiva porque no tiene el recurso adecuado para modificar el curso de la enfermedad. Así ocurre en otros aspectos: sin un electrocardiograma es difícil llegar a un diagnóstico, si no hay cómo hacer un laboratorio de manera eficaz se dificulta una intervención oportuna. Hay una cadena de limitaciones que hacen que el tratamiento de la enfermedad cardiovascular esté muy comprometido en este momento”, añadió el vocero de la SVC.

Una persona con infarto al miocardio debería someterse lo más pronto posible a un cateterismo, un procedimiento complejo y poco disponible en los hospitales del país. 

“El infarto amerita, en el evento agudo, intervenciones de resolución que son planificar una biografía coronaria o un cateterismo cardiaco agudo. Esto necesita un procedimiento de revascularización de apertura del vaso o la arteria coronaria obstruida por la aparición de un coágulo. El cardiólogo intervencionista logra atravesar eso como si fuera un plomero muy sofisticado, aspira los trombos, despeja los vasos y luego deja una especie de tubería artificial que restituya el flujo de la sangre normal al corazón”, explicó.

Con esta intervención se puede salvar la vida del paciente y le devuelve la posibilidad de integrar a sus rutinas luego del evento cardiovascular. Sin embargo, conseguir esta atención en un hospital público es cuesta arriba. 

De acuerdo con el especialista, el paciente que tenga esa emergencia probablemente tendría que recorrer varios hospitales antes de recibir atención médica. Si es aceptado, es posible que no pueda hacerse todos los estudios en el mismo centro de salud. 

“Tener la suerte o la oportunidad de que todo confluye para recibir el tratamiento es sumamente difícil. Se estima que más del 90% de los pacientes no son tratados adecuadamente en el sector hospitalario del país”, argumentó el médico. 

Medicinas disponibles, pero con precios volátiles 

Actualmente hay una amplia disponibilidad de medicamentos en farmacias comerciales. La mayoría de los antihipertensivos, medicinas para la arterioesclerótica y para el control del colesterol y glucemia se encuentran fácilmente, pero sus costos pueden dificultar su adquisición. 

En el mercado venezolano los costos de medicamentos son muy volátiles, se elevan rápidamente cada semana y llega un momento en que no son asequibles para un sector muy amplio de la población”, alegó el presidente de la SVC.

Torres alertó que esta situación lleva a algunos pacientes a suspender sus tratamientos o modificarlos sin previa indicación médica. Picar las pastillas, tomarlas interdiarias o aceptar otros medicamentos regalados o prestados son algunas de las irregularidades que reportó el cardiólogo. 

“Estas personas  quedan en un área de exposición en la que no se puede calcular realmente cuál es el riesgo porque se está tratando la enfermedad de manera inadecuada sino parcialmente. Al no controlar la enfermedad, esta se sigue desarrollando y deriva en una complicación de manera más temprana”, detalló. 

Lo que debe saber el paciente con enfermedad cardiovascular 

Los médicos venezolanos, ante la crisis hospitalaria, han optado por promover ampliamente la educación y prevención sobre la enfermedad cardiovascular. El representante de la SVC aseguró que un factor determinante que deben tener en cuenta los pacientes es el control de la presión arterial. 

La hipertensión es el factor de riesgo más importante en un infarto al miocardio, en un acv e incluso de complicaciones en un cuadro severo de covid-19. Esto implica que un monitoreo de los niveles de presión y cambios en el estilo de vida podrían evitar este tipo de emergencias. 

La hipertensión se controla de manera muy efectiva con intervenciones no farmacológicas como el control del peso, el ejercicio cardiovascular y control dietético. También se puede regular de forma farmacológica, porque actualmente se compra un medicamento efectivo para la tensión arterial en cualquier parte del mundo, en cualquier farmacia pequeña, por lo que sería muy absurdo no controlar la tensión por la falta de medicamento regular”, señaló.

El especialista comentó que si el paciente ya cuenta con un esquema antihipertensivo no puede suspender el tratamiento sin orden médica. Aclaró que la falta de síntomas no es un motivo para dejar de utilizar los medicamentos. 

“La enfermedad se controla básicamente para evitar complicaciones, pero no para tratar ninguno de los síntomas porque esta es esencialmente silente, por lo que en la mayoría de los casos cursa asintomática”, agregó.

El especialista comentó que conocer los niveles de colesterol, glicemia y lípidos en cintura abdominal pueden darle una idea al paciente de las metas que puede proponerse para bajar la tensión arterial. 

La actividad física es la principal aliada para cumplir esas metas. Caminar, trotar, nadar y andar en bicicleta, todos ejercicios cardiovasculares, son los más recomendados por especialistas. Sin embargo, Torres aclaró que cualquier rutina física que pueda hacerse desde casa es un buen comienzo. 

El cardiólogo aseguró que hasta la fecha lo más recomendable es hacer actividades en casa con ayuda de dispositivos electrónicos o en espacios abiertos con poca afluencia de personas, debido a que los contagios de covid-19 no están controlados en Venezuela ni en la mayoría de los países. 

El papel de la prevención cobra mayor relevancia en medio de un sistema de salud en deterioro y colapsado por casos de covid-19, por esto los especialistas venezolanos insisten en tomar pequeñas acciones para prevenir las urgencias y mejorar la salud de la población en general. 

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