• La serie más vista de Netflix es también una de las más conocidas entre los más jóvenes. La violencia es uno de los rasgos más distintivos de la misma. El equipo de El Diario conversó con la psicóloga Daniela Rojas, quien ofreció sus recomendaciones y opiniones para los padres y representantes

La serie surcoreana El Juego del Calamar es la más vista de Netflix, con más de 110 millones de reproducciones, lo que la convierte en una de las más importantes del año 2021. Su impacto ha permeado a los jóvenes y adultos, quienes se encuentran con una producción audiovisual atractiva, pero con elementos narrativos y visuales que no todos pueden comprender, entre ellos los niños, niñas y adolescentes.

Para la psicóloga de los Centros Comunitarios para el Aprendizaje (Cecodap), Daniela Rojas, la serie del director Hwang Dong-hyuk no debería ser vista por los infantes, no solo por contener violencia explícita, sino por el lenguaje violento entre personajes, violencia verbal y de género, así como también las escenas de desnudez y relaciones sexuales.

La experta expresa que, aunque en la trama aparezcan juegos de niños, están implicadas una serie de situaciones que ellos no pueden comprender. “Si todo en conjunto implica un impacto para los adultos que ya han visto contenidos similares, para los niños que no están acostumbrados a ello, debido a su estado evolutivo, puede ser impactante. Las imágenes pueden grabarse en su mente, por el terror y sorpresa, y pueden surgir síntomas de ansiedad, nerviosismo y pesadillas, por ejemplo”, dice Rojas. 

Esto generará ansiedad o miedo entre su círculo cercano de personas y familiares. La psicóloga se apega a la recomendación de Netflix para recomendar a los padres y representantes una edad adecuada para ver la serie, los adolescentes mayores de 16 años de edad. No obstante, invita a que los jóvenes estén acompañados de sus padres al momento de verla para conversar sobre los temas que surgen en ella, como el uso de drogas y apuestas.

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¿De qué trata El juego del calamar?

La serie surcoreana del director Hwand Dong-hyuk se estrenó en septiembre de 2021 en Netflix. Tiene una temporada de nueve episodios y es de género batalla. La historia aborda a un grupo de 456 personas que tienen problemas económicos. Todos aceptan una invitación para competir por 45.600 millones de wones (moneda de curso legal en Corea del Sur) en una serie de juegos infantiles, que al final resultan letales y violentos.

Una serie viral entre los más jóvenes

Más allá de la estructura de la historia y los aspectos de producción, la viralidad colaboró a que la serie calara entre los más jóvenes. “Vivimos en tiempos digitales y muchos niños y niñas viven en ese ámbito. Al igual que los adultos, pueden verse motivados a verla por los memes, videos e imágenes al respecto”, explica Daniela Rojas para El Diario. En este sentido, los algoritmos de Instagram y Tik Tok, colaboran a llevarles ese tipo de contenidos.

En medio de este panorama, aún y cuando existen restricciones parentales hacia los niños, niñas y adolescentes, ellos pueden acceder a la serie aún sin permiso de un adulto. Si el padre o representante se entera que el infante la vio, la recomendación de la psicóloga es que no exista una confrontación, castigo o reclamo.

“Lo ideal sería comunicarse con el niño al respecto. ¿Cómo lo empezaste a ver?, ¿Qué supiste antes de esto? ¿Por dónde la viste? ¿Quién te la mostró? ¿Cómo te sentiste? ¿Hubo algo que te molestó o te incomodó?”, señala Rojas sobre las preguntas que deben hacerle a los niños. Agrega que esto colaborará a incrementar la confianza entre padres e hijos.

La psicóloga de Cecodap cree que la presión social también juega un papel fundamental en la toma de decisiones de los jóvenes, por lo que atajar la situación a tiempo, antes de que vean la serie, es lo ideal. “No solo es la serie y su contenido. Hay que estar pendientes de los contenidos que consumen en redes sociales, en Netflix, y usar herramientas de control parental”, comenta.

La comunicación es la clave

Las familias que accedan a ver El juego del calamar con sus hijos adolescentes, pueden tomar el momento de alguna situación para conversar, tomar una escena y cuestionar, contrastar, dice Rojas. Por ejemplo, está presente el tema de la fidelidad, la lealtad y la traición, cuestiones que no pueden comprenderse del todo debido a su edad.

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De no actuar a tiempo, las consecuencias pueden estar ligadas a los temores de los infantes a relacionar la historia con la vida real, pueden tener miedo a ver los personajes en la calle. También, agrega la experta, pueden presentar algunas de las consecuencias psicológicas a corto plazo. Además, la violencia que perciben en una pantalla puede replicarse en el círculo familiar y en el colegio.

La psicóloga pone el ejemplo de cuando un grupo de niños está jugando en el receso y al perder uno, pueden tomar actitudes violentas como empujones, patadas e insultos, así como se observa en El juego del calamar. Ellos pueden tomar eso como una consecuencia al perder un juego.

Sabemos que un adulto puede saber que lo que está en la serie es falso, pero a los niños con su imaginación les es difícil saber si es real o no, por lo que, al verlo, puede buscar una forma de representarlo con base en la referencia visual”, dice Daniela Rojas.

Transmitir valores y buenas prácticas

A largo plazo, las consecuencias de consumir contenidos audiovisuales violentos están ligadas a la normalización de la violencia y la profundización de los miedos. En este sentido, Rojas considera que la comunicación y cuestionamiento es la clave para transmitir los valores y buenas prácticas entre los niños, niñas y adolescentes.

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“La idea es no prohibir, pero cuando haya que marcar límites hay que hacerlo porque a veces son necesarios”, reitera la psicóloga. Mientras para los niños y niñas recomienda que los padres filtren los contenidos y se les ofrezca opciones con base a eso, para los jóvenes cree que la clave es la comunicación familiar y la conversación al respecto para mejorar la comunicación del círculo cercano.

Invita también a hacer uso de juegos, cuestionamientos y otras herramientas didácticas para que ellos comprendan la importancia sobre distintos temas que puedan surgir de lo que ven en una pantalla para entretenerse.

La actuación gubernamental sobre la serie de una temporada y nueve capítulos está surgiendo ante la viralidad de la misma. En Nueva York, Estados Unidos, distintos colegios prohibieron vestir en Halloween los trajes alegóricos a la serie que son rosa o verde, o los rojos, por el mensaje violento que se asocia al producto audiovisual.

Sin embargo, en países de Latinoamérica como Venezuela y Colombia continúan utilizando la imagen de la serie para celebrar. En Panamá, al menos 8 personas murieron en una fiesta en la noche de brujas que fue promocionada con la temática de El juego del calamar. Según las autoridades, el hecho se debió a una discusión entre las personas que acudieron.

A medida que avanzan los días, El juego del calamar continúa siendo foco de conversación y plantea nuevos temas sobre cómo la sociedad les da frente a problemas como la pobreza, la violencia y las injusticias. Los padres y representantes en su rol de salvaguarda deben proporcionar a los niños la información necesaria para que ellos entiendan esos y otros temas de una manera adecuada.

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