• En entrevista exclusiva para El Diario, dos mujeres que trabajan dentro de un mercado popular en el centro de Caracas relatan las circunstancias que las llevaron a vivir y trabajar sin el apoyo de otro persona

Desde hace más de 13 años, Filomena Salgado Mora, una mujer de 75 años de edad, se dedica a vender ropa en un pequeño puesto en el Mercado San Jacinto, en el centro de Caracas. Aunque actualmente comercia ropa intima y otras prendas, en el pasado ha vendido diferentes tipos de mercancía.

Todos los días Salgado abre su puesto con la energía que comenta que siempre la ha caracterizado. A su juicio, la mejor forma de llevar el día a día es teniendo la mejor disposición, pese a que reconoce que la situación económica del país es difícil.

“La situación ha estado bastante difícil porque no hay ventas, y la comida está muy cara”, precisó en exclusiva para El Diario.

Luego de divorciarse hace más de 20 años, Salgado ha vivido sola en un apartamento. No pudo tener hijos. En su juventud sufrió de dos embarazos ectópicos, lo que se produce cuando un óvulo fecundado crece fuera de la cavidad principal del útero.

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Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Enfermera de profesión

Aunque toda su vida se ha dedicado a ser comerciante independiente, Salgado estudió enfermería, una profesión que también le apasiona y que ejerció por muchos años en paralelo con el comercio. 

“A mí me gustaría seguir trabajando como enfermera, pero ya no estoy para esos trotes. Trabajé por muchos años cuidando a pacientes de forma particular en sus casas”, indicó.

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A pesar de haber estado casada, comenta que siempre se sintió sola, su esposo, un vendedor en una joyería que antes se ubicaba en el Edificio La Francia, era alcohólico y le dio malos tratos.

Sus estudios como enfermera los costeó con su trabajo como comerciante y como empleada doméstica en una casa de familia que la acogió como un miembro más del hogar. “Los hijos de mi antigua jefa me tienen mucho cariño, me pedían hasta la bendición”, agregó.

Esa familia, donde trabajó por más de cinco años, le brindó el apoyo que no tuvo de familiares o su esposo. 

“El hijo, que estudiaba leyes en la Universidad Central de Venezuela (UCV), me llevaba al instituto donde estudié enfermería”, comentó.

Figuras que la inspiraron

En su época de estudio, Salgado relata que contó con varias personas que le enseñaron y la inspiraron en su profesión. “Tuve una maestra, que ya falleció, con una gran trayectoría en enfermería. Ella estuvo a mi lado motivándome a ser la mejor y destacar en lo que hacía”, 

Después de graduarse decidió ejercer la enfermería de forma privada debido a que así podía obtener más ingresos. Es así como llegó a conocer a otras mujeres que la motivaron a seguir creciendo.

“Mis jefas eran personas con dinero, muy educadas, nunca me miraron por encima del hombro, eran muy humildes. De ellas aprendí que lo más importante no es tener mucho, sino educación”, aseveró.

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Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Está sola por decisión

A pesar de ya haber estado divorciada, cuando su exesposo enfermó de cirrosis, ella lo atendió hasta el día de su muerte. “Estuvimos 35 años casados, aunque no fue una vida muy feliz, me sentí en el deber de hacerlo”, insistió.

Las hermanas del exesposo, que ocupan cargos en empresas públicas, le han brindado ayuda cuando la ha necesitado.

A Salgado no le da miedo vivir sola. Por sus creencias religiosas, siente que Dios le da la fortaleza que necesita para continuar.

“No tener hijos no te hace menos mujer”

Cecilia Levano, una comerciante de 60 años de edad, resalta la importancia de la mujer como la base de la familia y la sociedad. Desde su experiencia, al llevar sola su puesto de ropa en el Mercado San Jacinto desde hace más de 13 años, comentó que no se necesita pareja para poder crecer.

En exclusiva para El Diario señaló que se debe enseñar y educar a las niñas y adolescentes que no se necesita de un acompañante para realizar cualquier actividad. “Las mujeres somos capaces de hacer lo que nos propongamos”, subrayó.

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Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

En este sentido, Levano indica que aunque ser madre podría ser lo ideal para algunas mujeres, tener hijos conlleva una gran responsabilidad, no solo es procrear para cumplir con los estereotipos, sino que se debe pensar en lo que se le puede brindar a ese ser humano.

En su caso, diferentes circunstancias de la vida la llevaron a no tener hijos, una situación que acepta y que siente que la ha llevado hasta donde está actualmente como mujer independiente.

Lo importante como mujer es dejar cosas buenas en la sociedad”, aseveró.

Influencias en su vida

Aunque nació en Perú, Levano dice sentirse venezolana, pues llegó hace más de 25 años al país, luego de que su hermana, quien trabaja como enfermera, le ofreciera un trabajo en un laboratorio.

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“Las decisiones que se toman dependen mucho de la formación que se tuvo en el hogar y mi madre ha influido mucho en mi vida”, precisó.

Describe a su mamá como muy sobreprotectora, lo que considera que no es tan bueno, “porque la experiencia de la vida te indica que se debe tener libertad”. Sin embargo, le agradece la educación que tuvo, la cual sostiene que es la base primordial para todo.

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Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Levano no se arrepiente de ninguna de las decisiones que ha tomado. A su juicio, cada persona es artífice de sus éxitos o fracasos. 

“Yo llegué aquí por las circunstancias de la vida. Se me presentó la oportunidad de poder abrir mi puesto de ropa y la tomé. Quizás si no hubiera tomado esta decisión estuviera en otro lugar, pero no se puede vivir del pasado”, afirmó.

Su lema de vida es vivir el presente y no pensar mucho en el futuro, “solo se debe proyectar con visión lo que se desea”.

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