• En entrevista para El Diario, varios estudiantes contaron las razones por las cuales decidieron dedicarse al ámbito de la salud

La oportunidad de brindar un servicio a las personas y poder mejorar su calidad de vida es una de las razones por las cuales los jóvenes venezolanos deciden estudiar Medicina. Este es el caso de Andrés Contreras, un estudiante de 22 años de edad cuya vocación la ha tenido desde muy pequeño por ver el ejemplo en su familia.

Su padre es traumatólogo, su hermano internista, su tío cardiólogo y su tía pediatra. Tanto su hermano como su tía estudiaron en la Escuela Luis Razetti de la Universidad Central de Venezuela, casa de estudio en la que ahora él se está formando. 

“Mi vocación por la medicina ha existido desde siempre, desde que tengo uso de razón es lo único que he querido ser. Tuve bastantes oportunidades de ver esas diferentes especialidades que me han servido como inspiración para entender la relación médico-paciente”, explicó en entrevista para El Diario

Contó que desde pequeño ha podido ver cómo una persona que tiene algún padecimiento y necesita ayuda, puede ser atendida por un profesional para mejorar su calidad de vida; y que aunque a veces la medicina no puede salvar todas las vidas, sí puede llegar a curar y mejorar la de muchas personas.  

¿Qué motiva a los jóvenes venezolanos a estudiar Medicina?

Una educación “muy competente”

Andrés Contreras describe a la formación que está recibiendo en la Escuela Luis Razetti como excelente y “muy competente”. Detalló que ha tenido profesores que cuentan con hasta 40 años de experiencia que continúan brindando clases por vocación, debido a que el salario que reciben es prácticamente nulo. 

Ellos lo hacen porque quieren que haya una generación de relevo competente. Que pueda dar la talla a nivel nacional e internacional, porque es una realidad que muchos médicos se han ido del país”, indicó. 

También ha tenido la oportunidad de conocer a profesores recién especializados que cuentan con una perspectiva más moderna y con otras ideas de pedagogía. Comentó que “innegablemente” son una inspiración para quienes estudian medicina, debido a su vocación por formar a médicos de calidad. 

Prácticas para fomentar el trato médico-paciente

Contreras sostuvo que los primeros años de la carrera son muy teóricos y que a partir del tercer año, que es el que está cursando, comienzan las prácticas en el hospital y “cambia radicalmente la dinámica”.

“A diferencia de otros países, en Venezuela está la ventaja de las prácticas clínicas que son mucho más personalizadas y existe el verdadero trato con el paciente. La relación médico-paciente que se puede formar es algo muy bonito y que no suele ocurrir en otros países”, añadió. 

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Puntualizó que los médicos en Venezuela tienen mejor tacto con los pacientes, son más cercanos y brindan confianza y empatía. Para Contreras, esa humanidad es el factor que diferencia al médico venezolano con el de otros países. 

A pesar de que se graduó de bachillerato en el año 2017, no fue hasta 2021 que pudo comenzar la carrera debido a la pandemia. En ese lapso de tiempo, viajó a España donde vive su hermano y aunque existió la posibilidad de haber estudiado en ese país Medicina, siempre tuvo la esperanza de que las clases comenzaran en la UCV. 

En sus primeros años de estudio se inclinó por las especialidades quirúrgicas y en particular la traumatología le llamó mucho la atención. Sin embargo, durante su reciente rotación por medicina interna lo hizo agregar esa especialidad a sus lista de opciones.

¿Qué motiva a los jóvenes venezolanos a estudiar Medicina?

Una vocación que se planteó con el tiempo

Para Mario Alejandro Dubuc, un estudiante de 22 años de edad, la carrera de Medicina no fue su primera opción, sino que surgió con los años. Al principio tenía el deseo de seguir los pasos de su papá y especializarse en áreas como la administración o la ingeniería. 

El haber cursado en bachillerato materias como biología, química y otras áreas de las ciencias lo motivó a plantearse estudiar Medicina. 

Recuerdo que en segundo año tuve una materia que era de salud y ahí vi cualquier cantidad de enfermedades que al día de hoy recuerdo y estoy viendo cursando la carrera. Creo que medicina es el camino que tomé por no solo el aprendizaje que es enorme, sino por poder ayudar aunque sea un poco en mi país y a las personas que más lo necesitan”, relató. 

Dubuc sostuvo que desea especializarse en cirugía, especialmente en una subespecialidad en neurocirugía o en cirugía cardiovascular, que son las materias que más le llaman la atención y abarcan temas complejos e interesantes del cuerpo humano.

Sin embargo, debido a que aún se está formando y continua viendo otras materias, considera que puede existir la posibilidad de cambiar de idea sobre lo quiere elegir de especialidad. 

Preparación académica teórica-práctica

Mario Alejando Dubuc cursa el tercer año de la carrera en la UCV y señala que además de la buena formación que ha obtenido de los profesores, su preparación académica también ha dependido en un 70 % o 80 % de su propia voluntad de estudiar y leer más de lo que le asignan. 

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“He cursado con profesores que han sido excelentes y otros que realmente deberían cambiar un poco el método de cómo enseñan a sus estudiantes, sin embargo no puedo quejarme porque al final la carrera de Medicina se estudia de los libros y esos son tus principales profesores”, aseguró. 

Comentó que formarse en el país tiene muchas ventajas, al menos en pregrado, debido a que los venezolanos están preparados para todo por la cantidad de enfermedades y patologías variadas que se ven en Venezuela. 

“Nosotros hemos logrado aprender cualquier cantidad de enfermedades que en muchísimas partes del mundo nunca se van a ver”, precisó. 

En este sentido, precisó que la formación que brindan los profesores directamente desde las prácticas clínicas permiten tener desde la mitad de la carrera una base teórica-práctica para obtener experiencia con los primeros pacientes. Añadió que en ese punto se empiezan a entender como se ve “la verdadera medicina”. 

Actividades que complementan

Mario Alejandro Dubuc destacó que en la escuela Luis Razetti se tiene la ventaja de poder participar en muchas actividades extracurriculares y grupos de extensión. Actualmente, es el director académico de la fundación Vive Más, la cual brinda atención médica gratuita y realiza jornadas de salud en diferentes estados del país. 

“También soy el director de armonía de un grupo de gaitas que se llama Síndrome Musical Razzetti, que también para mí es muy importante, porque es un lugar de despeje de todas las cosas abrumantes que vemos en Medicina”, detalló. 

A su juicio, con la música ha logrado tener un espacio para hacer otras cosas que ayudan a no abrumar su mente. Con el grupo realiza toques en temporada de gaitas y cuando consigue tiempo da clases de guitarra.

“Es muy importante siempre tener un espacio para uno poder hacer sus cosas, porque si no, en mi caso, terminaría muy frustrado. Siempre he tenido la filosofía de que en la vida hay que hacer de todo. Y creo que en medicina, a pesar de que parece ser una carrera que ocupa todo tu tiempo, siempre tienes un espacio para hacer más cosas”, aseguró. 

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Querer ayudar a las personas

Rachell Molina, de 22 años de edad, comenzó a estudiar Medicina por la motivación de sus tíos, quienes trabajan en el área de la salud. Resaltó que su dedicación y humanidad la inspiraron a querer ayudar a tantas personas como ellos lo hacen.

Desde pequeña he querido estudiar Medicina, pero realmente todavía no sé en qué área me quiero especializar porque apenas estoy en tercer año y me falta rotar por muchos servicios”, contó en entrevista para El Diario. 

Al igual que Contreras, estudia en la escuela Luis Razetti de la UCV, donde sostiene que ha recibido una educación de calidad por parte de todos los profesores, quienes describe como profesionales altamente calificados y dedicados a instruir a otros a pesar de los bajos ingresos. 

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Estudiar y llevar un hogar

La crisis económica que atraviesa el país obligó a sus padres a irse de Venezuela para trabajar y poder darle el sustento necesario para continuar estudiando. 

“He tenido que enfrentarme a una carrera con alta demanda mientras también tengo que encargarme de las responsabilidades que conlleva un hogar”, aseguró. 

No obstante, resaltó que estudiar en Venezuela le ha dado la oportunidad de recibir una educación de calidad gratuita que la prepara para trabajar bajo las condiciones más precarias. 

¿Cuánto gana un médico de Venezuela en promedio?

Los ingresos de los médicos que laboran en clínicas privadas son variados. De acuerdo con datos recopilados por El Diario, en promedio un profesional de la salud recién graduado gana entre 200 y 300 dólares mensuales.

Un médico con una especialización puede ganar el 40 % de lo que cuesta una consulta, o el 100 % en caso de que pague a la clínica un porcentaje por la utilización del espacio. En este sentido, pueden tener ingresos de entre 1.200 y 1.600 dólares (varía dependiendo de la ubicación del centro de salud, la cantidad y el valor de las consultas).

Por otra parte, el vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, Huniades Urbina, precisó en entrevista para El Diario que un médico que labora en un hospital gana en promedio entre 14 y 70 dólares.

La unión entre la ciencia y la ayuda social

Mariana De Marchis Vento, de 25 años de edad, estudia el último año de la carrera de Medicina en la escuela Luis Razetti de la UCV. Empezó sus estudios hace seis años y ahora está realizando sus pasantías clínicas como interna de pregrado en el Hospital Dr. Miguel Pérez Carreño.

“Suelo pensar que la Medicina es una carrera en que pueden pasar dos cosas: que te elija a ti o que tú la elijas a ella. En mi caso, fue la primera y con el paso del tiempo me fui encontrando dentro de la carrera y la empecé a escoger voluntariamente a medida que pasaron dos años”, contó.

Desde pequeña se inclinó por las áreas de las ciencias, pero no fue hasta cuarto o quinto año que también empezó a tener el deseo o la  inclinación hacia la ayuda social y el interés comunitario que conlleva aportar y empatizar con el ser humano.

Cuando uní estas dos vertientes de labor social, más el componente de todo lo que es la ciencia, la investigación y los estudios, se fue clarificando un poco más el camino y ya tenía como un poquito más de quizás visión o madurez para ese momento”, precisó. 

El haber conseguido un cupo en la UCV tras presentar el examen de ingreso le confirmó que era el camino que debía tomar y aclaró la incertidumbre que aún tenía sobre en qué área formarse, debido a que entre sus opciones también estaba la biología y la psicología.

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Acercamientos a especializaciones

Sobre el área en la que desea especializarse, Mariana de Marchis aún está trabajando en esa decisión debido a que le han atraído vertientes particulares de varias áreas médicas.

“Si tuviese que decir mi inclinación en un top 2, diría que me gusta muchísimo el área de ginecología obstetricia como una primera opción y pediatría como una opción en paralelo. El último año di un giro importante porque tuve un acercamiento práctico y clínico que me hizo replantearme eso”, detalló.

Agregó que también le apasiona el mundo de la genética, de la fertilidad y de todo lo que tiene que ver con la esfera de madre, hijo o bebé.

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Una formación que ha adaptado al entorno 

Mariana destacó que si tuviese que resumir la formación que ha recibido en su casa de estudio diría que se ha adaptado en el tiempo y que se ha ajustado a muchos contextos y circunstancias importantes del país.

Precisó que la universidad ha buscado seguir adelante con el propósito de seguir ofreciendo la mejor calidad de preparación posible para los profesionales de la salud, pese a todas las circunstancias adversas que se han presentado.

En tercer año comenzó con las prácticas clínicas en el Hospital Universitario de Caracas, en donde adquirió la experiencia con el paciente para desarrollar y alimentar “el lado humano y el lado altruista”, que conlleva la relación médico-paciente.

“Hay docentes que resaltan por su entrega, por su compromiso y por el impacto humanitario y clínico que tienen en nosotros. Esos son los que marcan la diferencia y los que siento que mantienen viva nuestra alma máter, como escuela de medicina, como universidad central, y como hospital universitario, que es al final nuestra casa de estudio”, aseveró. 

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