• Ambientalistas advirtieron a El Diario que el primer sitio Ramsar de Venezuela, que sirve de hábitat a casi 300 tipos de aves y otras especies, está sufriendo graves alteraciones en su ecosistema por las labores de dragado que una empresa urbanística realiza en la zona 

En Venezuela el foco de la cobertura mediática suele estar en las disputas políticas. Se minimizan, en cambio, las denuncias sobre el impacto negativo que tiene para el medioambiente la progresiva pérdida de biodiversidad, alteración de ecosistemas por actividades extractivistas, deforestación de bosques y explotación ilegal de las denominadas Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae). 

El Refugio de Fauna Silvestre de Cuare, ubicado en el municipio Monseñor Iturriza del estado Falcón, no escapa de esa realidad.

Grupos ambientalistas, académicos, ONG, docentes diputados a la Asamblea Nacional (AN) y pobladores locales advierten que en ese importante humedal —que alberga casi 300 especies de aves entre residentes y migrantes, además de reptiles como el caimán de la costa (en peligro de extinción)— se está cometiendo un ecocidio. 

El meollo del asunto tiene sus antecedentes en el 29 de mayo de 2019, fecha en la que el Ministerio de Ecosocialismo (Minec), con el aval de Inparques y del gobierno regional, autorizó mediante la resolución N° 942 que la empresa urbanística Lake Blue ejecutara labores de saneamiento ambiental y control de inundaciones para la posterior construcción de un complejo turístico en una parcela de su propiedad. 

Se trata de un terreno de 276 hectáreas que, en su momento, perteneció a la Albúfera Sur (ubicada al lado del refugio), por lo que era una zona protegida. Sin embargo, dejó de serlo al quedar dividida por la construcción del terraplén para la carretera Sanare-Cruce de Chichiriviche, según explica para El Diario Fran Espinoza, investigador especializado en fauna silvestre y ex director del Refugio de Cuare. 

Agregó que la parcela perteneciente a Lake Blue se conecta con el refugio a través de tres alcantarillas o “pasos de agua” dispuestos debajo de la referida carretera. 

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Caimán de la costa en el Refugio de Fauna Silvestre de Cuare. Foto: Azul Ambientalistas
Sobre la constructora. Lake Blue es una compañía de capital privado que pertenece al grupo español Hesperia. Su presidente es José Rodríguez, quien también está a cargo del World Trade Center Valencia.

Luego de que la empresa urbanística obtuvo los permisos correspondientes del gobierno, y amparada en los artículos 2 y 18 respectivamente de la Ley Orgánica del Ambiente, inició las labores de dragado de un canal para controlar las inundaciones del terreno.

Situación que ha afectado la libre circulación del caño Tibana, única fuente de agua dulce que cae a la albúfera sur, los bajos intermareales y la importante zona virgen ubicada en el Golfete de Cuare que posee 1.982 hectáreas.

Espinoza realizó un informe extenso denominado Canal de navegación amenaza la integridad ecológica del Refugio de Fauna Silvestre de Cuare, costa oriental del estado Falcón, Venezuela, que se puede leer haciendo clic aquí.

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Flamencos en el Refugio de Cuare. Foto: Observatorio Venezolano de Ecología Política

La raíz del problema

Espinoza explica que “para drenar y recoger los excesos de agua en el futuro urbanismo, Lake Blue propuso —en su estudio de impacto ambiental— construir una red de canales perimetrales internos de unos 40 metros de ancho con una profundidad de 2,50 metros, dividiendo además la parcela de su propiedad en dos lotes de terreno (uno al norte y otro al sur) con un canal central de aproximadamente 100 metros de ancho. 

Los canales perimetrales, menciona el investigador, sirven para descargar las aguas de escorrentía superficial en la laguna central de sedimentación antes de que ingresen al sistema de drenajes transversales que da hacia la Albufera Sur. 

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Esquema de red de canales en la parcela de Lake Blue. Foto: Eiasc-Lake Blue

Además, detalló que para reemplazar las tres alcantarillas que están por debajo de la carretera Tibana-Cruce de Chichiriviche, Lake Blue tiene estimado construir un puente con un ancho de 100 metros, equivalentes a la sección del canal central, para “drenar eficientemente las aguas que se puedan generar en la subcuenta evaluada y lograr un mayor volumen de descarga por gravedad”.

La mayoría de los ecologistas, incluido el mismo Espinoza —que por 30 años trabajó en el antiguo Ministerio del Ambiente (hasta su retiro en 2009)— no se opone al turismo si se realiza de un modo sustentable para la naturaleza.

Sin embargo, considera que la empresa Lake Blue mintió en la información presentada en su Estudio de Impacto Ambiental y Socio Cultural (Eiasc) en vista de que en ningún momento menciona el dragado y la posterior construcción de un canal que, según sospecha, será de navegación.

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Foto cortesía de Amigos de Cuare

“¿Qué es lo que hace el canal? Simplemente bloquea el libre flujo de toda la dinámica existente del agua en el lugar, lo que nosotros los expertos llamamos ‘la hidrodinámica’ y comienza, por ejemplo, una etapa de salinización”, acota.

Las Abrae

Las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial, donde está incluido el Refugio de Fauna Silvestre de Cuare, son zonas que el Estado venezolano delimitó para asegurarse de su conservación dadas sus potencialidades productoras, protectoras, ecológicas y recreativas. 

Aparecen reflejadas en la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio, promulgada en 1983. Hasta 2012 el 66% del territorio nacional estaba compuesto por Abrae.

Ese canal, según el investigador, tiene 1.600 metros de los cuales casi 490  ingresan al adyacente Parque Nacional Morrocoy y el resto desemboca en el Golfete de Cuare, que posee unos 11 kilómetros de largo y está rodeado de manglares con zonas silvestres con características prístinas que se verán afectadas. 

“Esa construcción va a contaminar esa zona, va a haber libre movimiento de lanchas de alto cilindraje. La gente con alto poder adquisitivo saldrá con unos tragos (de alcohol) en las embarcaciones y va a comenzar un proceso de degeneración del área. Va a haber vertido de combustible, de aceite, y un impacto en el manglar; el ruido será todo el día”, advierte Espinoza. 

Incluso, considera que por las características geográficas de la zona, el canal de navegación podría servir como excusa para darle al complejo turístico una salida al Mar Caribe.

Para el especialista, la construcción de ese canal atenta contra las normas de las Abrae, viola el artículo 36 de la Ley Orgánica para la Planificación y Ordenación del Territorio y el artículo 46 de la Ley Penal del Ambiente que refleja la protección de la biodiversidad de las áreas protegidas. Además, pasa por alto el Plan de Manejo y Reglamento de Uso del Refugio de Fauna Silvestre de Cuare.

Mientras, Lake Blue espera construir un complejo turístico más grande que el de Punta Cana en República Dominicana; generar 5.000 empleos directos y 15.000 indirectos.

En el sitio se estiman edificar 5.000 unidades habitacionales, un módulo para la renta bajo el esquema de alquileres vacacionales Airbnb, tres hoteles de lujo, dos campos de golf, centros comerciales y establecimientos para el entretenimiento nocturno, según datos de la misma empresa divulgados a la prensa.

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Imagen de cómo se vería el complejo turístico de Lake Blue. Foto: Lake Blue

Sobre el refugio

El Refugio de Fauna Silvestre de Cuare se creó el 31 de mayo de 1972 a través del decreto N° 972 reflejado en la Gaceta Oficial N° 29.820 y cuenta con una extensión de 11.825 hectáreas que se dividen entre islas o cayos, el cerro de Chichiriviche, salinas o albuferas de Chichiriviche y el Golfete de Cuare (una bahía de 1.982 hectáreas de donde proviene el nombre del humedal).

Ubicado en la costa oriental del estado Falcón, es un área vital para las aves migratorias y residentes como la corocora roja (Eudocimus ruber), la cotorra cabeciamarilla (Amazona barbadensis) el flamenco (Phonicopterus ruber ruber), playeros migratorios, pato ala azul (Anas discors) y el caimán de la costa (Crocodylus acutus).

Este refugio es el primero de Venezuela, de los cinco en total, en formar parte de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional (Convención Ramsar) por la avifauna silvestre que alberga. Se adhirió al organismo el 23 de noviembre de 1988 bajo el número 014.

Iniciativas en contra de la construcción del canal

Desde que se dio marcha al dragado para la construcción de un mega canal que afectará al Refugio de Cuare, muchas voces han intentado frenar el avance de la obra al considerarla ilegal por violar las normas de las Abrae. 

Gustavo Carrasquel, director de la Fundación Azul Ambientalistas, afirmó en exclusiva para El Diario que en Cuare lo que ocurre es un ecocidio.

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Imágenes del canal de navegación de Lake Blue. Foto: Victoria González

“Pero más allá de eso, se están contraviniendo acuerdos internacionales como lo que plantea el secretariado Ramsar, así como la violación a los estados de vulnerabilidad de algunas especies endémicas venezolanas como el caimán de la costa, o el flamingo, que viene de las islas antillanas y otras especies”, expuso.

El también periodista ambiental mencionó que, en conjunto con otras ONG, se está elaborando una carta abierta dirigida a la Secretaría de Ramsar, así como a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para que estos organismos fijen posición sobre lo que sucede en el humedal de Cuare. 

blank La construcción (de Lake Blue) viola todas las leyes ambientales, planes de manejo y reglamento de uso de dos áreas naturales, pero además está causando graves impactos en la ecología de los humedales, desaparición progresiva de la zona virgen o silvestre con las características casi prístinas ubicadas en el Golfete de Cuare, alteración del patrón de drenaje natural y un aumento de la salinidad de la Planicie de la Albufera Sur por excavaciones que se están realizando para rellenar e inundar la construcción de este canal”, se refleja en el borrador del documento.

Carrasquel, citando la carta, menciona que  “cuando el entorno se transforma los humedales sufren daños muchas veces en forma irreversible, ya que su dinámica natural cambia de manera abrupta, y la cadena de ecosistemas que funcionan en articulación simultánea se afectan al punto de dejar desórdenes climáticos, desequilibrio ambiental, riesgo en las especies, pues hay disminución y extinción que las habitan y un sinnúmero de consecuencias graves para el medioambiente.

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Imágenes del canal de navegación de Lake Blue. Foto: Victoria González

El periodista recordó que en 2016 los grupos ambientalistas, incluida su fundación, denunciaron la instalación de un tendido de cables a lo largo de 12 kilómetros que atraviesan el Refugio de Cuare, cerca de la población de Chichiriviche, y actualmente esas instalaciones representan un peligro principalmente para los flamencos que mueren al chocar con esos cables.

El Parlamento venezolano también tiene voces que han denunciado la construcción del complejo turístico Lake Blue. En octubre de 2019, el diputado Luis Stefanelli instó a que en el Refugio de Fauna Silvestre de Cuare se le garantizara la protección tanto del área en sí como de las especies de animales que hacen del lugar su hábitat natural.

“En Cuare cohabitan 315 especies de aves silvestres, de ellas 115 son migratorias y son especies que van a sufrir el impacto de esta construcción. Por otro lado, se interrumpe el paso de las aguas del canal de Tibana y esto va a generar gravísimos problemas y consecuencias”, dijo en ese momento a la prensa. 

De igual forma, agregó que en ese refugio, los manglares y ostrales filtran el agua que lleva al Parque Nacional Morrocoy lo que lo convierte en una importante hoya ecológica.

Denuncia ante la CPI

El abogado Tulio Enrique Mendoza, director de la ONG Observatorio Penal Falconiano, aseveró en noviembre de 2019 que denunciaría ante la Corte Penal Internacional el “ecocidio” registrado en el Refugio de Fauna Silvestre de Cuare bajo el alegato de que Lake Blue construye sobre una reserva ecológica.

Un mes después, en ese mismo año, el diputado por el estado Falcón, Eliézer Sirit, consideró como un “crimen sin precedentes” la construcción del complejo hotelero Lake Blue y aseguró que quienes habiten esa futura zona turística se podrían ver afectados, debido a que se trata de una zona inundable, como ocurrió en las vaguadas de 2010 y 2012. 

“La mano criminal que allí ha actuado bajo el amparo del gobierno traerá consigo consecuencias irreversibles para todos nuestros ecosistemas en los días por venir”, dijo en ese entonces.

Agregó que buscará que desde el Parlamento se apliquen sanciones a los responsables de permitir ese tipo de construcciones en una zona de riesgo. 

Acotó que si en la actualidad no existe castigo “dejaremos la investigación para que quede constancia, de modo que cuando se restablezca el Estado de derecho en Venezuela y volvamos a tener instituciones fuertes que velen por el cumplimiento de la Constitución, tengan que aplicarse las sanciones correspondientes”.

Impacto ambiental por la construcción del canal de Lake Blue

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Desaparición progresiva de la zona virgen o silvestre ubicada en el Golfete de Cuare con características casi prístinas.

Inundaciones en las comunidades aledañas por taponamiento del caño Tibana, por el terraplén del canal Lake Blue

Deforestación de manglares y relleno de áreas cenagosas para ocupación del territorio

Alteración del patrón del drenaje natural, muerte de manglares y aumento de la salinidad en la planicie de la Albufera Sur, por excavaciones, rellenos, disposición de materiales y taponamiento de caños de agua dulce

Deterioro progresivo del humedal por alteración del drenaje y disminución de los aportes de agua dulce a las áreas estuarinas.

Excesiva captación de agua dulce para cubrir requerimientos humanos en los urbanismos reduciendo los aportes de los acuíferos naturales a las áreas estuarinas, especialmente crítico en el período seco

Pérdida de zonas de reproducción y cría de especies de interés pesquero (peces, camarones, cangrejos, moluscos)

Afectación de especies amenazadas y las nidadas (caimán de la costa, polla de Wetmore)

Pérdida general de hábitats naturales y disminución de la biodiversidad

Circulación de lanchas en áreas sensibles

Contaminación sonora por circulación de embarcaciones y creación de infraestructura en medio de las áreas de la avifauna

Fuente: Frank Espinoza

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Lake Blue se defiende 

Ante las constantes denuncias de grupos ambientalistas, diputados e investigadores, la empresa Lake Blue aseguró que enfrenta una campaña difamatoria en su contra y en su defensa mencionó que el canal de dragado no es navegable, debido a que su única función es “controlar” las inundaciones en la zona de El Torito (donde se sitúa la parcela) cuando se construya el complejo turístico.

Para sustentar su afirmación, indicó que el canal solo posee 1,20 metros de profundidad por lo que es imposible que a través de esas aguas naveguen yates o lanchas, según una nota de prensa difundida en noviembre de 2019. 

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Vivero desarrollado en Cuare por Lake Blue. Foto: Lake Blue

La empresa urbanística aseguró que cuenta con los requerimientos legales ante los organismos regionales y nacionales de Venezuela luego de que presentara su estudio de impacto ambiental tanto al Mineas como a Inparques. Por ello, invitó a todos los interesados a visitar el ministerio ambiental, con sede en Caracas, para conocer detalles del proyecto. 

La compañía asegura que “plantea devolver el potencial turístico a la región, respetando la biodiversidad y recuperando la flora y fauna de sectores como Cuare, donde la sedimentación acabó con manglares y alejó a las aves que durante años fueron el atractivo visual en la región”.

El trabajo de dragado, dice Lake Blue, tiene el respaldo de Inparques a través de la providencia administrativa autorizatoria 022/19, donde especifica que su único objetivo es el “control de las inundaciones del río El Tocuyo y los cayos San Dieguito y Los Merecures en el sector El Torito-Tibana”.

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Trabajadores contratados por Lake Blue haciendo labores de reforestación. Foto: Lake Blue

La construcción del canal, de acuerdo con Lake Blue, permite llevar agua dulce desde la laguna en Los Merecures hasta la desembocadura del mar, lo que contribuye a sustentar la población de crustáceos que alimentan a la extensa avifauna que posee la zona protegida del Golfete de Cuare. 

De igual forma sostiene que los trabajos de dragado “parcialmente concluidos” han permitido “casi de forma inmediata, la recuperación de la flora y la fauna en el lugar, tras la reaparición de crustáceos que nuevamente han servido de alimento para corocoros, flamencos y garzas que han vuelto al refugio”.

A través de su cuenta en la red social Facebook, la empresa muestra que realiza actividades de responsabilidad social y obras comunitarias en la zona de Chichiriviche, insumos para ambuatorios y planteles en la comunidad.

Convención de Ramsar

La Convención sobre los Humedales de Importancia internacional, conocida como la Convención de Ramsar, es un acuerdo internacional que “promueve la conservación y el uso racional de los humedales”, según refiere su página web. Se trata del único tratado que se centra en este único tipo de ecosistemas.

Debe su nombre a la ciudad iraní de Ramsar, ubicada a las orillas del mar Caspio, debido a que allí se firmó el tratado el 2 de febrero 1971 y entró en vigor el 21 de diciembre de 1975. Hasta la actualidad, está conformada por 171 Estados, o partes contratantes. 

En esa ciudad se firmó la Convención sobre los Humedales el martes 2 de febrero de 1971 y entró en vigor el 21 de diciembre de 1975. Como lo refieren sus estatutos, su objetivo busca la conservación y el uso racional de los humedales, a través de acciones locales.

Venezuela, que es parte de la convención, posee cinco humedales declarados como sitios Ramsar, lo que les da una importancia internacional. El Refugio de Fauna Silvestre de Cuare, ubicado en Falcón, es el primero de ellos incluido el 23 de noviembre de 1988.

Luego se incluyeron el 4 de septiembre de 1996 el Archipiélago de Los Roques (Dependencias Federales), la Laguna de la Restinga (Nueva Esparta), la Laguna de Tacarigua (Miranda) y la Ciénaga de Los Olivitos en el Golfo de Venezuela (Zulia). 

A través de este acuerdo, los países miembros se comprometen a:

  • Realizar un uso racional de todos sus humedales
  • Designar sitios para incluirlos en la Lista Ramsar de “Humedales de Importancia Internacional” (sitios Ramsar) y conservarlos
  • Cooperar en materia de humedales transfronterizos y otros intereses comunes.

De acuerdo con Ramsar, los humedales están desapareciendo, pues desde 1900 hasta la actualidad se han perdido 64% o más de los que existen en el planeta principalmente por el aumento de agricultura, pastoreo, construcción de represas, diques, canalizaciones y desarrollo de infraestructuras. 

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