• Desde la Universidad de Wesleyean, en Estados Unidos, anunciaron que una especie de pez llamada Bryconops ahora se apellida Allisoni en honor a un biólogo venezolano de reconocida trayectoria internacional. En El Diario conversamos con Antonio Machado-Allison sobre uno de sus ejemplares más estudiados durante su carrera

El Museo de Biología de la Universidad Central de Venezuela (UCV) fue “mi segunda casa”, dice Antonio Machado-Allison mientras enseña una fotografía de él mismo sosteniendo un frasco de vidrio que contiene una muestra de alguna colección histórica dentro de esa casa de estudios en Caracas, Venezuela.

No solo es un hombre de extraordinaria trayectoria e inspirado por la naturaleza que en sus textos refiere, también ha recibido varios reconocimientos por su labor, pues es uno de los investigadores más importantes del Instituto de Zoología Tropical, un reputado exprofesor de Biología en la UCV y, conocido como el gurú de las pirañas venezolanas.

Apasionado por la docencia, Machado-Allison es un conocedor de lo que hay más allá de las ciudades. Atraído por los lugares remotos de Venezuela, ha conseguido sus más grandes proyectos de investigación.

Y es que sus aportes han contribuido con la investigación de más de 1.000.000 de ejemplares que hoy forman parte de la colección de peces del museo de biología de la UCV.

Antonio Machado-Allison

Desde entonces, a lo largo de su carrera, ha descubierto al menos 25 especies de pez y de estos, cuatro peces y un alacrán llevan su apellido tanto paterno como materno.

El dedicarse a la biología, dice en una entrevista para El Diario, fue una decisión arraigada por la admiración de la labor de su hermano mayor, Carlos Machado-Allison.

Explica que fue él quien lo acercó por primera vez al ámbito natural aún siendo un niño. Carlos lo recibió mucho tiempo después en la escuela de Biología de la UCV como su primer profesor en Zoología de la mano de José Vicente Scorza, uno de los grandes exponentes de la ciencia del país, y Alonso Gamero, otro hombre artífice de la rama.

También conoció a Francisco Mago-Leccia, un reconocido ictiólogo venezolano (especializado en peces eléctricos de Sudamérica), quien tiempo después le ofrecería ser su técnico en investigación mientras concluía sus estudios de licenciatura.

La labor de Machado-Allison, que inició hace más de 50 años, se enfoca en la evolución y ecología de peces continentales.

Actualmente, está dedicado también a la conservación de la biodiversidad y de los ambientes acuáticos neotropicales. Por eso, su nombre se encuentra plasmado en al menos 23 libros y en más de 100 trabajos científicos en revistas 

“Creo que cada uno de estos trabajos son un aporte modesto al incremento del patrimonio cultural y científico de nuestro país. En lo personal estoy enamorado de la docencia y podría decir que dos libros son muy apreciados. Uno el dedicado a mi Llano y el Orinoco (Los Peces de los Llanos de Venezuela: un aporte a su Historia Natural), cuya cuarta edición está pronto a ser publicada”, comentó.

Ejemplar de Piraña | Foto: Daniel Caballero

Finalmente, dice, que la serie de los Aqua-RAP’s, desarrollados como resultados de las expediciones organizadas por el Dr. Barry Chernoff a diferentes ecosistemas en América del Sur, además de los libros sobre la Biodiversidad del Orinoco, han sido contribuciones para mostrar las riquezas naturales del continente. El biólogo sostiene que su importancia recae en el uso sustentable y la necesidad de su conservación para las generaciones futuras. 

“Los resultados de estas expediciones y talleres permitieron integrar equipos internacionales con la participación de investigadores de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela”, recordó.

El origen del pez Allisoni

Antonio Machado-Allison comenzó a trabajar en el Museo de Biología de la UCV en el año 1967. Relata que primero inició con el cargo de técnico de Investigación y después como profesor e investigador le interesó conocer la fauna íctica Neotropical. 

Museo de Biología de la UCV | Foto: Daniel Caballero

Principalmente, explica que buscó indagar sobre los estudios sistemáticos de los peces continentales o de agua dulce. El doctor Francisco Mago-Leccia le sugirió estudiar un grupo de peces desconocido y sin muchos avances sobre su origen. 

Debía ser una especie peculiar por su tamaño, que no tuviera ningún tipo de interés comercial y que su hábitat se ubicara en ríos o lagos lejanos a zonas pobladas.

En ese momento comenzó la investigación por los representantes de la especie Characidae, una familia de ejemplares que incluían peces que eran comúnmente conocidos como: “tetras”, “bobitas”, “sardinitas”, “neones”, pero también se les denominaba con “palabras”, “arencas”, “palometas”, “caribes o pirañas”, “cachamas” y “morocotos”.

Estos tres últimos eran de gran interés comercial. Por ello, el Museo de Biología y su grupo de ictiología empezó a organizar y realizar expediciones. Primero a los Llanos venezolanos y luego un poco más lejos al estado Amazonas y Bolívar para conocer la fauna de la Cuenca del Río Orinoco. 

“Entre estos estudios nos interesaba mucho la fauna que vivía en los ‘morichales’ cuyas aguas son ácidas. Con una fauna de gran belleza y muy poco estudiada. En estos ambientes es donde viven generalmente las especies del género Bryconops”, dijo Machado-Allison. 

Su afinación por el Bryconops inició desde ese momento. En el año 1980, menciona con orgullo, la UCV se había asociado con grupos de investigación internacionales, Jonathan Baskin (California Polythecnic Univ. California), John Lundberg (Universidad de Duke), y Barry Chernoff (Academy of Sciences of Philadelphia, USA). 

Posteriormente, se organizaron y ejecutaron grandes expediciones al sur de Venezuela. El Orinoco y sus afluentes del Escudo de Guayana fueron investigados y esas colecciones enriquecieron el patrimonio del Museo de Biología, pues permitieron recolectar suficiente material para llamar el interés de numerosos estudiantes e investigadores nacionales e internacionales. 

Para ese entonces ya estaba publicada la primera lista de especies de Venezuela por Francisco Mago-Leccia (1970). 

Una especie casi desconocida

Machado-Allison expone que a finales del año 1990 solamente existían tres especies del género Bryconoops en Venezuela (B. alburnoides, B. caudomaculatus y B. melanurus), todas ellas ampliamente conocidas para ríos de las Guayanas y del Amazonas. 

Fue en el año 1993, después de algún tiempo de estudio el Dr. Barry Chernoff (USA), Paulo Buckup (Brasil), y Ramiro Royero (estudiante de la UCV) y Machado-Allison, quienes decidieron publicar la primera revisión de las especies Bryconops para Venezuela en el cual se establecen las características diagnósticas de los dos subgéneros (Bryconops y Creatochanes). 

De hecho, el biólogo venezolano explicó que, de las especies descubiertas durante esa expedición y presentadas en ese trabajo, se logró aumentar un 100% las especies registradas en el país. 

Gladioglanis machadoi Ferraris y Mago-Leccia, 1989. Es un pequeño bagre, muy raro que vive asociado a las plantas que crecen en los rápidos de ríos de aguas ácidas como por ejemplo el Caura.

Machado-Allison y Barry Chernoff se propusieron hacer una revisión profunda de las especies en Suramérica y las investigaciones se extendieron hasta el año 2005 con la descripción de esas “formas” no identificables. De esta manera, solo para Venezuela, el registro total aumentó a 13 especies en el género.

El Bryconops allisoni es una especie muy reconocida en Brasil, específicamente en Río Tapajos, una cuenca amazónica que se extiende por el río Amazonas. El biólogo venezolano sostiene que es una ejemplar interesante ya que posee caracteres mixtos que hacen de su ubicación genérica una problemática. 

Pygocentrus Cariba | Foto: Daniel Caballero

Los rasgos que más se asocian a su físico es la presencia de dientes multicuspides en el maxilar, lo ubica en el subgénero Creatochanes. 

Sin embargo, el maxilar es corto, carácter que lo ubicaría en el subgénero Bryconops.

Para el investigador venezolano el Bryconops allisoni tiene varios significados. Uno de ellos es el reconocimiento a una labor desarrollada en el Museo de Biología de la Universidad Central de Venezuela por más de 50 años. 

“Es un honor que me hacen colegas brasileños reconociendo nuestro trabajo sobre este género y sus especies. También ha sido una guía y motivo para estudios en América del Sur. Por último, me llena de orgullo que el nombre de mi madre se encuentre en la historia ictiológica mundial”, señaló. 

Machado-Allison aclara que no es la primera vez que un pez es renombrado. Biólogos venezolanos han sido reconocidos y honrados con nombres de varias especies de peces. Los doctores Fernando Cervigón, Francisco Mago-Leccia y Francisco Provenzano, entre otros, tienen especies dedicadas con sus nombres.

“Barry Chernoff y yo hemos dedicado una de nuestras especies de Bryconops (B. magoi) a Francisco Mago-Leccia”, puntualizó. 

Actualmente el profesor, también miembro de la Academia de las Ciencias, se encuentra fuera del país.

Explicó que hubo razones económicas, profesionales y personales que lo presionaron a llevar a cabo un proceso migratorio. Dice que su hijo David, quien es profesor investigador en la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, le ofreció migrar hacia Estados Unidos. Él tenía una invitación del doctor Chernoff que había postergado por algunos años en Estados Unidos. 

Quería continuar con las investigaciones sobre los peces de América del Sur. Él me abrió las puertas de la Escuela del Ambiente de la Universidad de Wesleyan para desarrollar, por un lado, un programa docente internacional asociado con instituciones en América del Sur, y por el otro, continuar con las investigaciones sobre peces. Nuestra primera experiencia se iba a desarrollar en Colombia este año, pero la pandemia del coronavirus impidió este viaje con estudiantes de ambos países. Esto sigue pendiente”, dijo.

Venezuela, una mina de la biodiversidad

El especialista estima que aproximadamente 10.000.000 millones de organismos eucariotas existen en la Tierra, de los cuales solo 1.500.000 han sido validados científicamente. 

De estos, Machado-Allison explica que hasta el momento solo se ha podido conocer acerca de sus relaciones evolutivas o ecológicas, historias de vida, posición relativa en el ecosistema, origen, y muchos otros aspectos de sus propiedades biológicas en general.

Hypoptopoma machadoi Aquino & Schaeffer, 2010. Es un bagre “armado” cubierto de placas. Pertenece a la Familia Loricariidae. Vive asociado a rápidos entre las piedras. Su boca en forma de ventosa le permite adherirse a las rocas. Se alimenta de algas principalmente.

En zonas tropicales el panorama es más alarmante, dice. Afirma que miles de especies están aún por descubrirse y posiblemente no lo puedan hacer nunca, debido a la invasión antrópica de áreas naturales. Así como las perturbaciones ocasionadas en estos ecosistemas, los cuales colocan a nuestros recursos naturales en peligro.

Por otro lado, también nombra que existe un factor ético y moral, ya que Venezuela es un país considerado megadiverso. Esta calificación solo la tienen 10 países en el mundo y solo tres en Latinoamérica: Colombia, Perú y Venezuela. 

En el caso particular de Colombia y Venezuela comparten geográficamente dos cuencas hidrográficas de suma importancia por su extensión y capacidad de carga. Se trata de las cuencas del Amazonas y del Orinoco.

“Por esto tenemos más especies de animales y plantas en comparación con otros países del planeta. Esto hace que como signatarios del convenio de protección de la biodiversidad seamos responsables de promover estudios y planes que ayuden ese objetivo”, finalizó. 

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