• La educación a distancia es el reto más grande que han tenido que asumir los docentes de educación especial durante los últimos meses 

“El sistema educativo venezolano no está preparado para formar a distancia a jóvenes con discapacidad”, dijo firmemente Nacarid Gómez, luego de aceptar una entrevista para hablar sobre la educación especial durante la pandemia. 

Gómez es docente de educación especial con 17 años de experiencia. Actualmente dirige un grupo de 10 jóvenes mayores de 15 años de edad en el Taller Laboral de Propatria, y —a medida que su señal lo permitió— reveló cuáles son las dificultades que enfrenta a la hora de dictar sus clases. 

Nosotros normalmente trabajamos con un proyecto socio-productivo y una planificación semanal adaptados individualmente, porque cada uno tiene una discapacidad distinta. Cuando llega la pandemia, nos mandan a dar actividades a nuestros muchachos por Internet, pese a que la mayoría son de escasos recursos y los docentes no contamos con las herramientas para formarlos así”, indicó la profesora en exclusiva para El Diario.

Gómez explicó que, aunque la deficiente conexión a Internet entorpece el proceso de formación, el mayor reto es perder el contacto directo con los alumnos. Esto debido a que cada uno de ellos debe tener un seguimiento constante y personalizado. Además, detalló que el profesor es tomado como un modelo a seguir por el alumno, lo que se vuelve imposible a través de un teléfono. 

La docente aclaró que no necesariamente la ayuda de los padres facilita el trabajo. Indicó que muchos de ellos no conocen cómo aplicar cada actividad para el nivel académico de sus hijos. 

Calificó de irresponsable darle la tarea a los profesores de educar sin los recursos económicos, tecnológicos y formativos para las clases a distancia. Reveló que en su hogar no cuenta con un buen servicio de Internet. Señaló que su celular tiene varias fallas que le impiden conectarse a diario. 

“Lamentablemente los docentes venezolanos vivimos en unas condiciones deplorables. Nuestra situación económica está por el piso y en nuestros hogares no tenemos cómo conectarnos con los alumnos. Cuando logramos establecer comunicación les enviamos actividades muy sencillas en las que hablen sobre la pandemia”, añadió. 

Actividades que quedaron relegadas

Gómez señaló que uno de los objetivos de los talleres laborales es preparar a los jóvenes para defenderse en distintas situaciones de la vida cotidiana. Para lograr esta meta, se realizan en el aula dramatizaciones sobre problemas de la sociedad. 

La idea de esta representación es evaluar cómo se sienten y cómo responden en un contexto determinado. Esto les ayudará en el día a día aunque ingresen al mercado laboral o no. Sin embargo, estas experiencias no se pueden desarrollar, a causa del distanciamiento social. 

La docente agregó que en el programa usual de educación especial están estipuladas las actividades de creatividad manual. Pero los representantes le han manifestado no contar con los materiales para manualidades. Admitió que incluso durante las clases presenciales tampoco se realizaban estas asignaciones regularmente por el mismo motivo. 

Alumnos de los talleres laborales

En Venezuela, los jóvenes con retardo mental, autismo, síndrome de down, de Lennox-Gastaut, discapacidades visuales y otras condiciones asociadas deben incorporarse a los talleres laborales al cumplir los 15 años de edad, de acuerdo con el Ministerio de Educación.

En los talleres se trabaja con un docente y un asistente de Terapia Ocupacional que los forman para la vida adulta y laboral.

Cada familia una escuela 

La profesora recalcó que la formación de estudiantes con discapacidades debe ser individualizada. Sin embargo, el programa impuesto por el Ministerio de Educación es igual para todos los estudiantes. 

“Cada familia una escuela” es el nombre del plan establecido por el régimen de Nicolás Maduro y el Ministerio de Educación para abordar las clases a distancia. En la página web del organismo están disponibles las actividades para educación inicial, básica, media, especial, media técnica y de adultos que se asignan semanalmente. 

En la sección de educación especial hay asignaciones para los niveles de formación inicial, primaria y media. En la opción de educación media, que es la que se refiere a los talleres laborales, se descarga un documento PDF con actividades. 

La guía que corresponde a la semana del 9 hasta 13 de noviembre, por ejemplo, contiene ocho páginas que inician con una invitación a “aprender haciendo” actividades artísticas. No obstante, no explica si a partir de esto se debe hacer alguna actividad específica. 

Las siguientes asignaciones son: realizar un mapa con la ayuda de un globo terráqueo o un GPS (sistema de posicionamiento global), estudiar la tabla periódica y resolver problemas matemáticos (no explican cuales). 

Finalmente se plantean tres objetivos: uno socio-productivo llamado “historia local”, uno en el que se desarrolle el lenguaje y la educación física y finalmente uno sobre la familia. Estos tres objetivos se plantean con recomendaciones como “anticipar”, “mostrar interés”, elaborar mapas mentales” y “respetar la diversidad”, aunque no se detallan actividades claras. 

Trabajo perdido 

La docente indicó que muchos de los progresos que logró con sus estudiantes se perdieron con el distanciamiento. Aseguró que tampoco le puede hacer seguimiento a las metas que ha logrado cada uno, porque no puede observarlos. 

A quién voy a evaluar ¿al joven o al papá que está ahí constantemente diciéndole ‘tienes que hacer la actividad, tienes que lograrlo’? No puedo, porque yo evalúo lo que veo y sentimos que nuestros esfuerzo se está perdiendo”, expresó.

Gómez admitió que ve difícil la posibilidad de entregar informes finales en los que se reflejen buenos resultados. No cree que sea ético emitir calificaciones positivas a los alumnos que no pueden cumplir las asignaciones por falta de condiciones óptimas. 

La profesora detalló que en el caso particular de los adolescentes con autismo se trabajan actividades para mejorar la autoestima y la empatía. Intelectualmente son más avanzados que el resto de los alumnos. Sin embargo, estas metas no se pueden lograr sin la interacción social que se desarrolla en el aula de clases. 

Consecuencias emocionales 

La docente aseguró que ha recibido llamadas de padres preocupados por los cambios emocionales de los alumnos. Explicó que el aislamiento afecta mucho más a sus estudiantes porque toda su interacción social ocurría en los talleres.

Me han manifestado que los niños están muy tristes, malhumorados o agresivos por el encierro. Por eso insistimos en orientar a los padres para que les expliquen que es por su salud que deben mantenerse en casa”, agregó.

Carlos Tineo, psiquiatra infantil, aseguró que antes de la pandemia los venezolanos ya atravesaban una situación emocional tensa debido a la emergencia humanitaria compleja. Agregó que el confinamiento solo le añade más presión a las personas porque limita la socialización

“Si hablamos de niños y adolescentes con estas características especiales es aún más grave. El aislamiento comienza a romper esos mecanismos sociales que ya habían desarrollado con sus compañeros y docentes”, dijo en entrevista para El Diario

El especialista aseguró que las dificultades para aprender a distancia, bien sea por la falta de Internet o por no estar familiarizado con los dispositivos electrónicos, podría afectar emocionalmente al estudiante. 

Foto referencial

El psiquiatra coincide con Gómez en que los padres no están capacitados para educar a sus hijos de la misma forma que lo hace un docente. Tineo advirtió que forzar a los representantes a desempeñar el papel de los maestros puede causar trastornos emocionales en ellos por la presión constante. 

Señales de alarma

El psiquiatra señaló que los padres de niños con trastornos de neurodesarrollo deben estar muy pendientes en los cambios de conducta de sus hijos, porque podrían ser indicativos de crisis emocionales.

Tineo aclaró que se pueden manifestar como cambios en el sueño, pérdida del control de esfínteres por la noche, cambios de ánimo bruscos, irritabilidad, aparición de fobias, ataques de pánico y agresividad.

¿Cómo mitigar los daños?

Carlos Tineo explicó que, aunque es difícil sugerir una solución a este problema, se pueden brindar herramientas a los padres para mitigar los efectos en los niños del confinamiento y la separación de su entorno educativo. 

En primer lugar, señaló el médico, se deben establecer rutinas y horarios claros en el hogar. Esto constituye un sistema normativo con el que es más fácil adaptarse a la sociedad. 

Todos los seres humanos necesitamos un sistema normativo. La falta de este sistema afecta el desarrollo de la estructura de personalidad en el niño y en el futuro se convierte en un transgresor de normas, porque no las tiene claras”, indicó.

En ese sentido es necesario definir un horario para levantarse, cepillarse los dientes, comer, hacer actividades educativas, jugar y dormir. 

Establecer conversaciones en las que se aborde el tema del covid-19, la pandemia, las medidas de bioseguridad y la cuarentena también es uno de los consejos del psiquiatra. 

“Estas conversaciones deben ser dosificadas, no se puede hablar todo el tiempo de la pandemia porque ya se convierte en un tema tóxico. Lo importante es preguntar a los jóvenes qué piensan y qué sienten con respecto a la situación”, detalló. 

El especialista acotó que cuando los padres no se sientan capaces de manejar sus emociones y las de sus hijos deben buscar ayuda profesional. Indicó que en Venezuela hay varios programas de apoyo emocional gratuito brindados por organizaciones no gubernamentales. 

Servicios de atención psicológica

– Servicio de Atención Psicológica de Cecodap: +58 424 180 40 02 / +58 424 284 23 59 / cecodap.sap@gmail.com

– Federación de Psicólogos de Venezuela: +58 212 416 31 16 / +58 212 416 31 18

– Sociedad Venezolana de Psiquiatría:+58 426 519 66 18

– Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela: +212 313 56 60

Pese a los consejos que pueda brindar Tineo, el psiquiatra insistió en que el Estado debe conocer la situación real de la educación especial en Venezuela y a partir de ahí desarrollar políticas eficientes. 

Tanto la docente como el psiquiatra concuerdan en que el sistema educativo venezolano atraviesa una crisis que va más allá de la pandemia por covid-19. Los expertos consideran que la atención de este problema debe ser una prioridad, porque los más afectados son los niños y adolescentes que protagonizarán el futuro del país. 

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