• En medio de una economía hiperinflacionaria en Venezuela, Nicolás Maduro y demás personas que forman parte del régimen alardean los lujos que ostentan en fiestas privadas, cumpleaños o cierres de campaña. A estas celebraciones asisten no solo actores, futbolistas o cultores nacionales, sino también cantantes

Cantantes internacionales como el mexicano Juan Gabriel, el venezolano Paul Gillman e incluso la banda nacional Caramelos de Cianuro han cantado para el régimen de Nicolás Maduro o personas asociadas a este.

No solo el actor y director nacionalizado ruso Steven Seagal o el fallecido futbolista argentino Diego Armando Maradona han participado en eventos que aplauden la política de Maduro, sino también músicos, que a cambio de un pago, acceden a presentarse en público o privado para estos.

El más reciente fue el cantante dominicano Bonny Cepeda, quien admitió en el programa Alfoke Radio Show que se presentó en el cumpleaños de Nicolás Maduro en noviembre de 2020 a cambio de un pago de 60.000 dólares. Además, comentó que se presentaría el 21 de julio en una boda de un opositor al régimen de Maduro.

Cepeda, quien se presentó también para el Cartel de Medellín, Pablo Escobar y el expresidente panameño Antonio Noriega, defendió su posición expresando que se presenta en cualquier escenario como artista, sin distinción política.

A mí no me consta que Maduro sea genocida. Eso es lo que se tipifica. Hay una parte del país que la pasa bien y otra que no. La que la pasa bien ahora es la que gobierna. Si me llama Juan Guaidó para cantar en la plaza Bolívar, iría”, resaltó el dominicano.

Esto pasa en el país donde la inflación entre enero y abril de 2021 se ubicó en 183,8%, según el Banco Central de Venezuela (BCV), y donde el salario para el 1° de mayo de 2021 es de 10 millones de bolívares (7 millones de salario mínimo y 3 millones de cestaticket); menos de 3.5 dólares al cambio oficial.

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La cifra pagada a Bonny Cepeda se aleja de las posibilidades de cualquier trabajador venezolano para acceder a un espectáculo privado. Aunque se piense que es el único que ha trabajado para personalidades del régimen, no es así.

A continuación, algunos de los cantantes nacionales e internacionales que han expuesto sus talentos ante los ojos chavistas.

Los internacionales: “la mañanitas” a Maduro y Hands Off Venezuela

En el año 2013, en el cumpleaños número 51 de Nicolás Maduro, celebrado en el Palacio de Miraflores, el cantante mexicano Juan Gabriel tuvo un contacto con él y su esposa Cilia Flores. Le cantó Las mañanitas, junto a un grupo de mariachis. El evento fue difundido por el canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), y años más tarde sigue siendo recordado por Maduro, quien se considera amante de la música latinoamericana y caribeña.

El grupo de rock argentino fundado en Buenos Aires en 1988, Bersuit Vergarabat, es otro de los que se presentaron, por lo menos una vez, para el régimen.

De sus presentaciones en el país destaca la del concierto Hands Off Venezuela, llevado a cabo en febrero de 2019, por órdenes de Maduro, a 300 metros de la frontera colombo venezolana.

El guitarrista cubano Silvio Rodríguez, el cantautor español Joan Manuel Serrat y el rapero Pablo Hasel también participaron en el evento del régimen, que buscó ser un contrapeso para el Venezuela Aid Live que se realizó en la frontera, del lado de Colombia. Este otro fue organizado por Richard Branson y buscó recaudar fondos para llevar ayuda humanitaria al país.

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A algunos se les observó años antes junto al expresidente Hugo Chávez, como por ejemplo Silvio Rodríguez.

Los nacionales: mítines políticos y fiestas privadas

Los cantantes venezolanos Omar Enrique, Roque Valero, Omar Acedo, Antonio “El Potro” Álvarez, Hanny Kauan y Armando Martínez, suelen verse en los cierres de campaña, mítines políticos o actos de gobierno del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

De hecho, algunos de ellos incursionaron en la vida política del país, asociada al Psuv. Roque Valero fue diputado a la ilegítima asamblea nacional constituyente en 2017 y fue presidente del Centro Nacional de Cinematografía (CNAC).

Antonio “El Potro” Álvarez, por su parte, no solo le ha cantado para el régimen, sino que también fue ministro de la Juventud y del Deporte, director general del Instituto Nacional de Hipódromos y presidente de la Fundación Poliedro de Caracas. Desde el 31 de julio de 2020, se le nombró como director del Hospital de Campaña instalado en el Poliedro de Caracas para atender a los pacientes afectados por el covid-19.

Otros rostros más conocidos como los de los miembros de la banda caraqueña Caramelos de Cianuro se han presentado en fiestas privadas. En febrero de 2021 los músicos se presentaron en el cumpleaños de la periodista de VTV Daniela Rivas, quien es esposa del presidente de la ilegítima Asamblea Nacional electa en diciembre de 2020, Jorge Rodríguez.

Las imágenes de su presentación junto a los afectos al chavismo fueron difundidas en Twitter, recibiendo críticas al respecto, pues hasta entonces la banda de rock demostraba su desacuerdo con el régimen.

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No solo pasa en Venezuela

Y aunque se piense que estos artistas son los únicos que acceden a trabajar para personas acusadas de crímenes de lesa humanidad, no es así.

En el año 2015, la cantante Nicki Minaj se presentó en Angola a cambio de dos millones de dólares. Estos fueron pagados por la empresa de telecomunicaciones, Unitel, liderada por Isabel Dos Santos, hija del dictador angoleño José Eduardo dos Santos. Mariah Carey también se habría presentado en las mismas circunstancias, pero en 2013.

La fallecida Celia Cruz, Beyoncé, Usher, Nelly Furtado, 50 Cent o Enrique Iglesias fueron contratados en fiestas privadas en África y medio oriente, por otros dictadores, como Muammar Gadafi.

Jennifer López cantó también en privado a Kurbanguly Berdymukhamedov, líder de Turmekistán; Kanye West hizo lo mismo en la boda de la hija del dictador de Kazajistán Nursultan Nazarbayev; así como Sting cantó para la familia Islam Karimov de Uzbekistán.

El patrón es el mismo en cualquiera de los casos, dentro o fuera del país. Los artistas son contratados por grandes cantidades de dinero para cantar o tocar en público o privado para familias poderosas o políticos. Unos solo cumplen con su trabajo y otros aplauden las políticas de las personas a las que les hacen el espectáculo.

Organizaciones como Human Rights Watch han denunciado este tipo de trabajos que se dan en países donde los niveles de pobreza y corrupción son altos; como Venezuela. Sin embargo, el negocio continúa.

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