• El politólogo es uno de los tres venezolanos que aspiran al Concejo Municipal de la ciudad de Doral en las elecciones del 8 de noviembre. En entrevista a El Diario conversó sobre lo que significa como latino hacer política en Estados Unidos y la tragedia humanitaria de los migrantes que cruzan la selva de Darién en busca de las mismas oportunidades

Las elecciones generales del 8 de noviembre de 2022 en Estados Unidos tendrán una  marcada voz en español en Florida. No es una sorpresa, ya que ese estado alberga una de las mayores comunidades latinas del país, aunque en ciudades como Doral, su Cámara Municipal podría brillar por su acento venezolano. A eso aspira Juan Manuel Sucre, quien es candidato a concejal para estos comicios.

Sucre ya tenía una amplia carrera en el campo político en Venezuela. En el año 2000 fue concejal del entonces recién creado Cabildo Metropolitano de Caracas (actualmente extinto). En 2004 se postuló como candidato a la Alcaldía de El Hatillo. También es politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y con posgrados en Gerencia Municipal por la Universidad Santa María (USM); y Gestión Ambiental Urbana, en la Universidad Simón Bolívar (USB).

En entrevista a El Diario, cuenta que llegó a Estados Unidos con su familia en 2014. Lo considera como un “reinicio de vida”, en el que ha convertido a Doral en un nicho para exportar su vocación de servicio público. Ese que alguna vez tuvo como activista comunitario con proyectos como la fundación Somos El Hatillo. Ahora también planea reanudar su faceta política, luego de haber trabajado por años como empresario y consultor en varias campañas electorales.

La ciudad en la que aspira convertirse en funcionario destaca por su imponente presencia hispana, que representa el 80 % de sus habitantes. Allí se encuentra todo un crisol de nacionalidades, principalmente colombianos, cubanos, brasileños y nicaragüenses. Pero una de las más importantes es precisamente la venezolana, que concentra en Doral su núcleo más grande en suelo estadounidense.

Venezolanos en la política

Juan Manuel Sucre aspira llevar la voz de Venezuela a la política de Florida
Sucre al momento de postularse para concejal en Doral. Foto: Cortesía

Si los cubanos tienen en Miami su nicho en el barrio Little Havana, los venezolanos tienen el suyo en los condominios de Doral. Bajo este contexto, Sucre explica que ya varios de sus compatriotas han ocupado cargos públicos en los 19 años de existencia del municipio. Como ejemplo menciona a Luigi Boria, quien fue el segundo alcalde de la ciudad entre 2012 y 2016.

Agrega que el Consejo Municipal también ha tenido una histórica representación venezolana que se mantiene en la actualidad con Oscar Puig-Corve, electo para el periodo 2020-2024. Habitualmente la cámara renueva dos de sus cuatro sillas en las elecciones de medio término, pero el politólogo resalta que este será un año atípico. Su actual alcalde, Juan Carlos Bermúdez, aspirará a otro cargo en el consejo del condado de Miami-Dade, por lo que varios ediles se presentarán para el puesto. Esto hace que para este año haya tres vacantes a elegir.

“Yo voy a la silla 2 y otros venezolanos van a la silla 1 y la 4, es decir, no estamos compitiendo entre nosotros”, comenta. Además de Sucre, compiten para la cámara Rafael Pyneiro, por el Distrito 1; y Juan Carlos Esquivel, por el Distrito 4.

El candidato asegura que actualmente los venezolanos representan la mayor fuerza política de Doral, siendo un tercio de los electores. Pero tampoco subestima el peso del resto de minorías que convergen en la ciudad, por lo que apuesta a captar el mayor voto venezolano posible sin segmentar ni discriminar a los demás latinos. “Por eso debemos unirnos en torno a un mensaje, para que podamos aglutinarlos a todos”, dice.

Ciudad en desarrollo

Doral es una de las 34 municipalidades del condado de Miami-Dade y parte del área metropolitana del Sur de la Florida. Está apenas a un kilómetro del Aeropuerto Internacional de Miami y en las últimas décadas ha tenido un crecimiento urbanístico y comercial bastante acelerado. De ser un campo de golf y resort construido en medio de los humedales en la década de los años cincuenta, es hoy sede de importantes centros financieros y empresas.

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Por este motivo, Sucre es claro de que sus promesas de campaña están delimitadas al cargo que aspira. Mientras el alcalde funge como presidente del concejo y brazo ejecutivo, los concejales tienen como función aprobar las ordenanzas y resoluciones, establecer el presupuesto y nombrar autoridades como el administrador, el secretario y el procurador. 

“Para un concejal, llegar a la Alcaldía con una lista de deseos no es realmente la tarea. Sin embargo, uno puede hacer esas propuestas para que se voten en cámara y el alcalde se vea forzado a tomarlas. Básicamente estamos en un plano legislativo”, indica.

Sanidad y transporte

Entre los temas que Sucre planea llevar a debate como concejal, está el transporte público, el cual considera deficiente. Afirma que la insuficiencia de calles y salidas para los conjuntos residenciales e industriales que se han creado en la ciudad ha provocado un colapso en el tráfico. A esto se suma que sistemas públicos como los camiones Trolley no abarcan la totalidad de la ciudad. Tampoco tienen un horario regular para ser un medio eficaz para los ciudadanos. Igualmente, señala que muchas de las paradas de autobús carecen de techos para resguardarse del sol de Florida o en los días lluviosos. 

“Esas cosas son de fácil solución, pueden integrar a los vecinos para que diseñen unas paradas con muchas comodidades, sencillas y económicas. Con relación al tráfico, hay que hacer una coordinación a nivel de semáforos inteligentes para las horas pico, de creación de nuevas vías de comunicación dentro de la ciudad que alivian el tráfico”, expone.

Otro problema que menciona es el de los rellenos sanitarios construidos en la época en que Doral todavía no era una ciudad importante en el mapa. Añade que a estos basureros llegan desechos de todo el condado, lo cual se ha convertido en un suplicio para las zonas residenciales que se han levantado en los alrededores, y que deben lidiar con el mal olor. “Es una decisión difícil que tiene que ser tomada con la empresa, pues hay un marco legal que los respalda. Hay unos contratos a largo plazo y unas concesiones ya desde Miami-Dade blindadas con los empresarios. Allí hay que participar a varios niveles de gobierno”, reconoce.

Identidad latina

Juan Manuel Sucre aspira llevar la voz de Venezuela a la política de Florida
Sucre (de bufanda tricolor) en una manifestación de migrantes venezolanos. Foto: Cortesía

Sucre explica que el sistema de votación en Estados Unidos cuenta con tres modalidades. El primero es el tradicional sufragio presencial en las urnas, mientras que aquellas personas que no pueden asistir a los centros el día de la elección pueden hacerlo mediante el voto por correo o el voto adelantado dos semanas antes. En ambos casos, las papeletas se guardan hasta el momento de la totalización.

“Allí hay que tener mucha presencia para que la gente te conozca. Entonces estamos haciendo casa por casa, porque nada sustituye ese contacto directo, sobre todo para escuchar las inquietudes y quejas que tengan los vecinos y llevarlas a la gestión municipal”, señala. 

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—¿Qué tan difícil es adaptarse como político a esa diversidad de idiosincrasias durante la campaña?

—Realmente la adaptación con otras nacionalidades para hacer campaña aquí es muy fácil, porque hay mucha empatía en nuestros pueblos que tenemos la desgracia de haber vivido en regímenes totalitarios, hegemónicos y comunistas, como es el caso de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Coincidimos aquí en este reinicio de vida, y nos sentimos apoyados por nuestros hermanos latinoamericanos. Este país nos abrió las puertas y también los norteamericanos que hacen vida aquí lo han entendido, se han adaptado, y nos han hecho muy fácil nuestro proceso como emigrantes. 

—Muchos dicen que Doral es prácticamente como el estado número 24 de Venezuela ¿Cómo ve la forma en que los venezolanos se han convertido en una de las diásporas más importantes dentro de Florida?

—No puedo negar que el estar en Doral ha hecho más llevadero el vivir en Estados Unidos para nosotros como migrantes. Tenemos esa sensación de tener un pedazo de Venezuela, con el calor de la gente, la bandera por todas partes y tienes una arepera en cualquier esquina. El problema quizás es que no practicas el inglés. Es además una ciudad de una diversidad cultural muy rica, pero sin dudas los venezolanos le hemos aportado un alto grado de emigración capacitada y profesional. Aunque es una las peores tragedias que puede sufrir un país, porque se ha desangrado nuestro capital humano que ha tenido que salir de Venezuela y es difícil que retorne. Esto también ha contribuido a desarrollar, tanto en Florida como en otras ciudades, la internacionalización de nuestra comida, de nuestras costumbres. Hoy en día muestran un tequeño en cualquier ciudad del mundo y reconocen que es venezolano.

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Juan Manuel Sucre aspira llevar la voz de Venezuela a la política de Florida
El Arepazo, un restaurante famoso entre la comunidad venezolana en Doral. Foto: Cortesía

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Migración

De acuerdo con la plataforma R4V, Estados Unidos es el país con la cuarta mayor diáspora venezolana, con más de 465.000 migrantes. Aunque esta cifra puede ser incluso mucho mayor ahora, dado el aumento del flujo migratorio en los últimos dos años. Esto impulsado no solo por la búsqueda de una economía estable con mayores oportunidades de trabajo, sino también por medidas como el Estatus de Protección Temporal (TPS). nnu003cpu003eSucre aconseja a los latinos que recién comienzan su vida como emigrantes, bien sea en Estados Unidos u otro país, que se adapten lo más posible a la cultura que los recibe. No solo al idioma, sino también a las costumbres y condiciones. Esto, aclara también, sin dejar a un lado la esencia de sus raíces y abrazando siempre su identidad.u0026nbsp;u003c/pu003ennPor eso comenta que los venezolanos, como otros latinos, han creado nichos en varias ciudades donde se unen para formar comunidades que, integradas a la sociedad estadounidense, siguen derrochando su propia identidad. Un proceso similar al de los barrios chinos, o las hermandades gallegas y portuguesas que en otro tiempo se instalaron en Venezuela.n

—¿Cree que con el aumento de la migración venezolana en EE UU en los últimos tres años, podría haber más nichos como Doral en otras ciudades en el futuro?

—Es muy natural que las nacionalidades se congreguen, se ayuden y motiven en este reinicio. Por ejemplo, en Houston (Texas) hay una comunidad que se llama Katy, que le llaman Katyzuela. Yo he estado allí y es muy parecido a Doral, con muchos venezolanos como también los hay en otras zonas. Otra es Orlando, aquí en Florida. Ahí se comunican, establecen las Casas Venezuela, que queremos por cierto hacer una en Miami. Queremos que sea un centro de reunión, de apoyo a los venezolanos. Que tenga atención médica, recreación, ayuda en trámites consulares, legales, cuidado de los niños. Es decir, es un tema de inversión que puede hacerse desde el sector privado, y crear en cada sitio donde estemos nosotros una referencia para el venezolano que llegue allí, de que se le va a ayudar y a guiar en su proceso de migración. 

Si sigue nuestra diáspora creciendo, es una manera de aliviar las cargas pesadas que tienen, sobre todo al principio. En Doral ha llegado mucha gente con necesidades y los hemos atendido en trámites sobre su estatus legal, para que sus hijos entren a las escuelas, en la recolección de alimentos. Hemos recolectado muchos alimentos no solo para la comunidad venezolana, sino hispana en general, sin discriminar”, prosigue.

Tierra de nadie

Dentro del éxodo masivo venezolano, cada vez más migrantes apuntan a Estados Unidos como destino. Hace años llegaban principalmente por los aeropuertos. Ahora, cruzan caminando la frontera junto a otras caravanas de mexicanos y centroamericanos. Muchos de ellos empezaron su viaje en Colombia, donde ingresan a Panamá a través del peligroso Tapón de Darién. Se trata de una selva inhóspita en la que más de 17 venezolanos han muerto este año.

De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense, 112.212 venezolanos han sido detenidos en la frontera con México entre octubre de 2021 y junio de 2022. Una cifra que ya duplica los 50.499 reportes de todo el año fiscal 2021. Y sin contar a aquellos venezolanos que lograron cruzar sin ser detectados. Más al sur, Migración Panamá señala que en el primer semestre del año se registró que 44.943 venezolanos salieron de la selva de Darién.

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Quienes sobreviven al denominado “infierno selvático” luego deben continuar un duro camino a través de toda Centroamérica hasta México. Incluso ya en suelo estadounidense, la travesía sigue llena de peligros al momento de cruzar el río Bravo y adentrarse en el desierto, mientras evitan ser capturados por la patrulla fronteriza. Sucre no juzga a los venezolanos que deciden emprender toda esta aventura buscando una mejor calidad de vida. Por el contrario, apunta a esto como una consecuencia directa de la emergencia humanitaria compleja que atraviesa Venezuela. Sin embargo, también denuncia que existen varios grupos criminales, tanto en México como en Colombia que se lucran de la necesidad de los migrantes, convenciéndolos de hacer una ruta que puede resultar mortal.

“Los han llevado engañados y les han pintado un panorama de que aquí en Estados Unidos los van a recibir, les van a dar papeles y van a tener trabajo seguro. Y esa no es la verdad”, asegura. 

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Juan Manuel Sucre aspira llevar la voz de Venezuela a la política de Florida
Foto: Cortesía

—Como migrante, ¿cómo ve el cruce de venezolanos por el río Bravo y toda esta tragedia que viven atravesando la selva de Darién en busca de mejores oportunidades?

—Eso es un tema bien complejo. Debemos emigrar con seguridad y legalidad. Así sea llegando con vías seguras y pedir asilo como lo han hecho miles de compatriotas en todos lados, que pasar por esos riesgos enormes que significa pasar por el río Bravo y ni hablar de la selva de Darién. Sin duda eso demuestra la desesperación de muchos venezolanos que creen que encuentran la solución saliendo del país, pero es una vía segura a la muerte. Ha sido desgarrador el testimonio de muchos compatriotas que han perdido a sus familiares, es una tragedia.

El candidato instó a las autoridades colombianas y panameñas a dar más atención a los migrantes que atraviesan el Darién. Igualmente a desmantelar las organizaciones que ofrecen paquetes de guías por esas rutas, y que muchas veces se trata de “coyotes” que exponen la vida de los migrantes.

Esa es una tierra de nadie y quienes se aprovechan tanto en el río Bravo como en el Darién son estos grupos irregulares que están haciendo enormes fortunas captando a nuestros hermanos desesperados que, vendiendo lo poco que tienen, terminan entregándoselo a ellos, y a veces los dejan abandonados una vez que cobran”, advierte.

—¿Muchos de estos venezolanos que llegaron desde Darién han llegado a Doral y Miami?

—Sí he conversado con personas que han venido del río Bravo, pero no pasaron por Darién. Llegaron vía aérea a México y de allí fueron hasta la frontera. No he hablado en lo personal con nadie que haya pasado esa travesía dantesca e inhóspita. Me encantaría hacerlo, pero sí he oído los testimonios. Sí han venido del río Bravo hacia Doral, y han estado incluso durmiendo en los parques públicos. Acá hay una orientación por parte del alcalde para reubicarlos porque prácticamente acampaban y vivían allí. Los han trasladado a otras ciudades y nosotros hemos hecho operativos de entrega de alimentos. Pero seguirán llegando. Una vez que cruzan se van ubicando en las diferentes ciudades y muchos vienen a Miami por el tema del clima y del idioma. Pero sí nos ha tocado verlo y tenderles una mano amiga, que es lo mínimo que podemos hacer por ellos.

Raíces en Florida

Por el momento, Sucre afirma estar totalmente concentrado en su carrera al Consejo Municipal de Doral. Aunque está convencido de que en un futuro habrá una apertura democrática en Venezuela, descarta por completo regresar. Sus raíces ahora están en Florida, donde han crecido sus dos hijas y donde él mismo ha cultivado nuevamente su imagen como dirigente comunitario.

“Ya estoy consciente de mi nueva vida acá y que tengo que adaptarme, seguir avanzando y trabajando por la comunidad, demostrar que la vocación de servicio no tiene fronteras”, apunta.

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