• El esfuerzo y aprovechar las oportunidades que la vida ofrece impulsaron a la animadora a construir una de las carreras más exitosas en la televisión venezolana

A los 21 años de edad una joven caraqueña se topó con un trampolín que la llevaría a labrar una de las carreras artísticas más consolidadas en la televisión venezolana. Una figura esbelta, innegable carisma y talento fueron las razones por las que Viviana Gibelli se abrió paso en el Miss Venezuela. 30 años después es una figura consagrada en la pantalla chica. 

Para lograr tres décadas de carrera artística Viviana debió, desde muy joven, recorrer con esfuerzo un camino que la llevaría a experimentar una carrera llena de éxitos, proyectos, pero sobre todo, de metas cumplidas. 

Desde muy joven sintió la necesidad de ser independiente, por lo que cuando tenía 14 años comenzó a trabajar para obtener su propio dinero. Su primer empleo fue realizando encuestas en la calle, junto a una amiga, para una empresa de mercadeo.

Tiempo después obtuvo un empleo en el Poliedro de Caracas: allí era guía de puertas y pronto la ascendieron a protocolo. En ese lugar realizó su primera pasarela vista por millones de espectadores y desde ese mismo escenario se escuchó por primera vez el nombre de Viviana Gibelli en la televisión nacional. 

La noche del 6 de febrero de 1987, la concursante que representaba al estado  Monagas obtuvo el quinto lugar del certamen y al poco tiempo se llevó la corona de Reina del Continente Americano en Japón. 

Foto: Cortesía

Para Viviana no fue fácil su paso por el concurso. Su familia era de clase media, sin muchos lujos. Los costosos vestidos que utilizó los consiguió por donativos, entre los que destaca un obsequio que ella recuerda con cariño: el aporte de la Escuela de Caripe del Guácharo, en Monagas, quienes decidieron ayudarla. El vestido blanco que lució la noche del certamen costó 50.000 bolívares, un alto monto para un traje, considerando que para el momento, una cesárea costaba 11.000 bolívares. 

Artista y médico a la vez

La joven elegante y esbelta compartía con el entretenimiento otra pasión: la medicina. Mientras participaba en el Miss Venezuela, y cuando ganó en Japón el título de Reina del Continente Americano, estaba estudiando Medicina en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

“Estaba en el ciclo básico y siempre me llamó la atención el Miss Venezuela. Fui a la Quinta Miss Venezuela, conocí a Osmel Sousa, él me llevó a una agencia y me seleccionaron para el estado Monagas y de ahí en adelante es historia conocida”, cuenta con emoción rememorando los inicios de su carrera.

Sus padres comprendieron su amor por el entretenimiento, pero solo hubo una exigencia: no dejar la carrera en ningún momento. Por esa razón participar en el certamen fue un gran reto. 

Luego de ganar el concurso internacional, Gibelli comenzó a trabajar en un programa de Venevisión llamado «Complicidades». Mientras se desempeñaba como conductora del programa,  seguía sus estudios en paralelo. Para ella implicó un gran esfuerzo culminar su carrera como médico pediatra. Sin embargo, el apoyo que recibió de su familia, compañeros de trabajo y productores fue primordial. 

Una etapa compleja

La juventud de Viviana no fue como otras. Las responsabilidades que adquirió desde temprana edad la llevaron a privarse de muchas cosas propias de esa etapa. Fiestas y vacaciones quedaron a un lado en muchas ocasiones, pues priorizó la universidad y su trabajo en un mundo tan absorbente como  el de la televisión. 

Su incursión en la pantalla chica supuso para ella una gran oportunidad que supo aprovechar y que es parte de lo que representa Viviana Gibelli hoy en día.

Uno tiene que agarrar el tren cuando pase. Si tu te quieres bajar a mitad de camino, esa es tu decisión, pero que no te abandone el tren nunca, uno lo agarra y ya queda como voluntad de uno si te bajas o no”.

Aclara que la recompensa que recibió por esas oportunidades fue mayor a la cantidad de cosas que dejó de hacer por cumplir con sus responsabilidades, hecho que no le afecta mucho y que para ella está bien que haya ocurrido de la manera en que pasó. Le agradece a su papá que no le haya permitido dejar la carrera, puesto que la educación que se obtiene de la universidad, a su juicio, tiene mucho valor para el futuro. 

Una escuela en los estudios de televisión

Los estudios de televisión se convirtieron en su segundo hogar y la programación en vivo en una escuela artística que la ayudó a desenvolverse correctamente. La capacidad de improvisación y de resolver en escena es un aprendizaje que solo se obtiene a través de la televisión en vivo, puesto que no se puede repetir. Asegura que eso le encanta. 

Foto: Cortesía

“Después de concursar en Japón me llamaron para que hiciera una audición para un magazine que se llamaba «Complicidades» con Maite Delgado, Carmen María Montiel y Eva Gutiérrez. Comencé a trabajar en el programa, obviamente todo comienzo es difícil pero yo tuve la escuela de trabajar en vivo”.

Para ella su carrera es igual a satisfacción. Logró lo que se propuso desde un inicio y alcanzó proyectos que no tenía pensado realizar pero, el “tren de la vida” le ofreció la oportunidad de emprender nuevos retos y ella, gustosa, se subió y aprovechó. 

La clave de las oportunidades 

Quedarse en su zona de confort no es una posición en la que la animadora se sienta cómoda, incluso resalta que el éxito de su carrera se debe en gran parte a aceptar nuevos retos para avanzar. Por esa razón  ha realizado todos los proyectos que se ha propuesto en su carrera y los que no, incluso llegó a incursionar en áreas como el canto, etapa en la que grabó un disco con la empresa musical Sony. 

Actuó en novelas, películas y obras de teatro. Se desempeñó como productora de teatro y es productora ejecutiva de su programa «Viva Viviana». También alcanzó metas únicas como realizar el primer Late Night Show en Estados Unidos hecho por una mujer hispana en 1999. 

“Para mí cumplir nuevos retos y no quedarme en mi zona de confort creo que fue algo importantísimo , porque yo misma me proponía cosas y lo hacía. Profesionalmente yo me siento absolutamente realizad, he hecho de todo y siempre he querido ser una artista completa”, dice con tono de satisfacción. 

Recuerda con especial nostalgia el tiempo que condujo el programa «Viviana a la media noche», una experiencia maravillosa para ella, cuyo formato le encantaba por la variedad del contenido e incluso señala que es un proyecto que volvería a hacer. Sin embargo, enfatiza que todo en la vida tiene su ciclo y que siempre hay oportunidad de hacer cosas diferentes. 

No le queda nada pendiente profesionalmente a Viviana. En un mundo tan exigente como la televisión se siente plenamente satisfecha del reconocimiento y el valor que ha recibido por su trabajo durante tantos años. 

La familia: el motor de su vida 

Su tono cariñoso y materno acompaña cada palabra. Ella se describe como una persona muy familiar, incluso esa es una de las razones por las que, a diferencia de muchos artistas venezolanos, no ha decidido irse del país. . 

“Me parece que la familia debe estar unida. Soy de familia italiana- cubana y nosotros siempre hemos sido muy unidos. He tenido oportunidad de irme, pero quiero a mi país». 

Para ella aún hay mucho trabajo por hacer en Venezuela, razón por la que continuará en el país.

«No he sentido la necesidad de salir corriendo», como le ha ocurrido a millones de venezolanos que emigraron en medio de la crisis económica de Venezuela. Se mantiene en el país porque le gusta la idea de darle a su tierra una segunda oportunidad. 

La vida le dio a Viviana la dicha de ser la madre de Aranza y Sebastián, dos pequeños que han inspirado a la artista venezolana en cada paso. El reloj biológico había avanzado y el deseo maternal era cada vez más intenso. Recurrió a la fertilización in vitro para tener a Aranza, a quien dio a luz a los 43 años. Un año después tuvo a Sebastián.

Viviana ha sabido combinar su rol de madre con su carrera artística. Incluso un mes después del nacimiento de su segundo hijo, animó el Miss Venezuela 2010 en el Palacio de Eventos de Maracaibo.Estuvo acompañada por los animadores Chiquinquirá Delgado, Maite Delgado y Boris Izaguirre. 

Ella misma se define como una «madraza» aunque no sabe cómo hace para cumplir con su trabajo y estar con sus hijos, pero lo hace. «Yo no sé si se lleva la maternidad con éxito. Tú solo la llevas, viene sin manual». 

Sensibilidad intacta por la salud

Tantos años en el mundo artístico no opacaron  la sensibilidad y el amor que Viviana siente por la Medicina. La salud y los niños son una combinación que mueve sus emociones, por lo que la pediatra es colaboradora y voluntaria de varias fundaciones como Guerreros Azules, en apoyo a los niños con diabetes. Desde hace 20 años trabaja con la Fundación SenosAyuda y ha apoyado en fundaciones para pacientes con Alzheimer, enfermedad que padecía su madre antes de morir. 

De alguna manera termina ligada a las fundaciones y al sector salud, porque dentro de ella se mantiene latente la pasión por la Medicina. 

Su conciencia la empuja a involucrarse con la salud pero también la lleva a cumplir con su deber como ciudadana. «Estaré en las calles cuando tenga que estar y hacer lo que tengo que hacer. Lo que me dice mi conciencia».

La vida no le puso fácil el camino al éxito. Ella «se quemó las pestañas» para lograr lo que ha obtenido en la vida. Destaca algo indispensable : primero se debe tener claro cuál es el sueño y si realmente es lo que se quiere para luego trabajar en cumplirlo. 

En la filosofía de Viviana no está  presionar a la vida, para ella la clave está en dejar que la vida te coloque el lugar que te corresponde estar, aprovechando siempre cada una de las oportunidades. 

«Deja que la vida te vaya llevando, no te pongas, ve detrás de tus sueños pero en el interín la vida te va poniendo oportunidades, aprovéchalas porque te van llevando a donde tú tienes que estar». 

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