• El ex portero reflexiona en exclusiva para El Diario sobre el error que cometió en aquel partido contra Bolivia, por las eliminatorias mundialistas de Brasil 2014, pero asegura que ha sido uno de los mejores arqueros en la historia de la selección

Corrían las manecillas del reloj y Venezuela vencía por la mínima a Bolivia en La Paz. Un cabezazo del capitán Juan Arango al minuto 58 del partido, tras un cobro de esquina, ponía en ventaja a la Vinotinto aquel 7 de junio de 2013. De conservar el marcador, las probabilidades abordar el avión hacia Brasil 2014 eran considerables.

A falta de cinco fechas para el cierre de las eliminatorias sudamericanas, el elenco que en ese momento dirigía César Farías llevaba dos jornadas consecutivas en el quinto puesto de la clasificación, lugar que le daba el cupo para el repechaje del Mundial.

Restaban pocos minutos del tiempo reglamentario para concretar la victoria en el Estadio Hernando Siles. Los tres puntos en los 3.600 metros de altura parecían estar asegurados. Sí, el cuarto peldaño de la clasificación esperaba por Venezuela. No obstante, el combinado del altiplano frustró la proeza al minuto 86.

Renny Vega dejó el arco desguarnecido con la intención de despejar un saque de esquina boliviano; pero su salida fue en falso, dejó escapar el balón dentro del área chica, y Jhasmani Campos agitó las redes con un cabezazo. Mientras los locales celebraban el empate, el guardameta venezolano lamentaba su error con las manos en la cabeza.

La Vinotinto se derrumbó después de aquel encuentro: cayó (1-0) ante Uruguay en Puerto Ordaz y fue goleada (3-0) frente a Chile en Santiago. El sueño mundialista se había acabado, puesto que descendió al sexto puesto de la tabla. Las posibilidades matemáticas de trascender ya eran extintas.

Se van a cumplir siete años de ese cotejo, y el hombre de cabello rapado lo recuerda como si acabara de suceder. Considera que su error ante Bolivia ha sido el momento más doloroso de su carrera deportiva, aunque ya no se coloca las manos sobre la cabeza como aquel día.

Las cosas no salieron a última hora. Fue un grave error que tuve, y bueno, eso me marcó en toda mi carrera. Nosotros igualmente teníamos la oportunidad de ganar contra Uruguay, pero tampoco se pudo hacer. Son cosas que pasan en el fútbol y que ya quedaron en el pasado. Estoy seguro de que la selección irá a un Mundial, y estaré muy feliz por eso”, dice el ex portero en exclusiva para El Diario.

Renny es consciente de que ha sido uno de los mejores porteros en la historia de la Vinotinto. Las estadísticas lo avalan: de los 36 guardametas que han defendido el arco de la selección nacional, él lidera en partidos disputados (63), minutos en cancha (5.403), victorias (24) y arcos en cero (20), de acuerdo con la cuenta de estadísticas @SoccerDataVEN. 

“Muchos me consideran como el mejor arquero en la historia de la selección. Ahí están los registros, nadie me regaló nada. Igual los récords están para romperse. Muy poca gente le da valor a las cosas que uno ha hecho por la selección”, expresa en tono reflexivo.

Otro de los recuerdos que llegan a la mente de Renny Vega es la Copa América de 2011, especialmente porque Venezuela alcanzó las semifinales del certamen por primera vez en su historia. Además, el portugueseño fue figura.

En el último partido de fase de grupos contra Paraguay, el entonces arquero del Caracas FC subió hasta el área contraria y con un cabezazo asistió a Grenddy Perozo para el 3-3 definitivo. La Vinotinto clasificó invicta a los cuartos de final, instancia en la que venció (2-1) a Chile, para nuevamente verse las caras contra Paraguay en la siguiente ronda.

“Todos los partidos de la Copa América 2011 los recuerdo de forma especial. Nos faltó suerte para llegar a la final. Cuando jugamos contra Paraguay (semifinales) pegamos tres pelotas al palo y luego caímos en los penaltis. A nivel de mayores ha sido el logro más grande de nuestra selección”, comenta.

Renny Vega en la Copa América de 2011| Foto: ANFP

Inicios y legado familiar

El ex portero nació en Acarigua, estado Portuguesa, pero creció en el estado Aragua. Allí se crió en el Barrio El Milagro, en Maracay, y tuvo la oportunidad de compartir con Juan Arango desde los seis años en el equipo UCV Maracay. “También tengo recuerdos muy bonitos con él en las caimaneras de softball”, dice con nostalgia.

A dos años de haber colgado los guantes, considera que la posición de arquero tiene sus pro y sus contra: amerita una responsabilidad para cualquier equipo y está expuesto a recibir críticas. “Es difícil porque puedes botar un partido, pero también es bonito porque puedes salvarlo”, añade.

Cuenta que la virtud de dominar el balón con los pies se debe a que en sus inicios fue jugador de campo; pero su padre Vicente Vega — jugó a nivel profesional desde 1975 hasta 1991 y custodió el arco de la Vinotinto en 15 oportunidades— influyó para decantarse por la posición de portero: “A través de mi papá me interesé en este deporte. Por él inicié mi carrera como futbolista”.

El legado familiar se ha trasladado hacia su hijo Jesús, quien milita en las categorías inferiores del Caracas FC y arqueó en el Sudamericano Sub-17 que se celebró en Lima, Perú, en 2019.

“Todo es cuestión de trabajo. Es un orgullo para mi papá y para mí, porque (Jesús) continúa con ese legado de jugar para la selección, en este caso la sub-17. Él le está dando poco a poco, con mucha humildad, hasta que pueda debutar en primera división con el Caracas. Estoy seguro de que tendrá la oportunidad de jugar para la absoluta”, pronostica.

Vega es concreto a la hora de responder. Repasa los inicios de su trayectoria en Italia, donde estuvo en las divisiones inferiores del Udinese. Sin embargo, retornó a Venezuela para jugar con el Deportivo Italchacao. Allí llegó a jugar de delantero y hasta marcó un gol.

Años más tarde se marchó al Deportivo Táchira, institución en la que considera que no pudo adaptarse. En 2004 recaló en el Caracas FC, rival histórico del cuadro aurinegro.

Después fichó por el Aragua FC, donde también llegó a desempeñarse como delantero. Su próximo destino fue el Carabobo FC, hasta que en 2007 dio el salto al fútbol turco, para jugar con el Bursaspor. 

Debido a problemas económicos del club, en 2008 se mudó al Denizlispor; aunque allí vio acción solo en cuatro compromisos. “Estar en Turquía fue una experiencia grande, maravillosa”, indica.

En enero de 2009 regresó al equipo de sus amores: el Caracas FC. En su segunda etapa con los “Rojos del Ávila” conquistó dos campeonatos de primera división (2008-2009 y 2009-2010) y una Copa Venezuela (2010). Además, en 2009 alcanzaron los cuartos de final de la Copa Libertadores.

Soy hincha del Caracas, siempre quise jugar allí. Era un sueño. Logré cosas importantes. Disputar los cuartos de final de la Copa Libertadores es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi carrera”, destaca con entusiasmo.
Renny Vega con el Caracas FC | Foto: Miguel Vallenilla

En vista de su destacada actuación en la Copa América, fue cedido al Colo-Colo chileno en 2012. A mediados de ese año sufrió una lesión en la rodilla y estuvo fuera de los terrenos de juego, causando que perdiera la titularidad con el cuadro cacique.

Luego fue contratado por el Deportivo La Guaira, con el que ganó la Copa Venezuela en 2014, y de allí hizo maletas rumbo a Portugal para jugar como guardameta suplente del Unión de Madeira, donde coincidió con los venezolanos Edder Farías, Jhonder Cádiz y Breitner Da Silva.

“Yo me fui a Portugal casi que a última hora, con 35 años de edad; el arquero titular (André Moreira) estaba en la selección sub-23 (de Portugal). Me sentía tranquilo porque estaba en un equipo de primera división, pero de cierta forma me aburrí. Siempre estuve acostumbrado a mantenerme activo y quería finalizar mi carrera jugando”, explica.

En 2016 fue contratado por el Deportivo Anzoátegui, equipo al que terminó denunciando por impagos. Incluso, el conjunto aurirrojo se quedó sin capacidad financiera y dejó de formar parte de la primera división desde el Torneo Clausura 2019.

“La directiva era un desastre, no respondieron (con las deudas) ni a mí ni a los demás jugadores; pero al menos conseguimos el cupo a la Copa Sudamericana”, manifiesta Renny. “Yo quería retirarme en un club que estuviera cerca de mi casa (Maracay), pero me salió la oportunidad de retirarme con el Zulia FC”, agrega.

Renny Vega previo a su retiro | Foto: Zulia FC

Otras perspectivas

La gestión de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) ha estado en el ojo del huracán en estos últimos años. La última polémica en la que estuvo envuelta es el reclamo de 20 jugadores que integraron la Vinotinto sub-20 en 2017, quienes exigen a la FVF los pagos correspondientes a la cita mundialista que se celebró en Corea del Sur.

En este sentido, El ex portero opina: “A la FVF le hace falta gente de fútbol. Con esto no quiero decir que tengamos que estar nosotros, los que ya estamos retirados. También hay que mantener una distancia y respetar las decisiones de las personas que hoy en día están en la federación. Lo único que uno quiere es que las cosas puedan cambiar y que nada se desligue del fútbol”.

Con respecto a la crisis que golpea al país, aclara que no es una persona que suela hablar de política porque no le gusta. “Sabemos que esta situación no está bien, nos está afectando. Con la ayuda de todos, esperemos salir adelante”, afirma.

Renny Vega con el Deportivo La Guaira| Foto: Prensa DLG

Renny Vega, quien admite que le habría gustado disputar un partido de despedida por su retiro, se desempeña como secretario técnico del Deportivo La Guaira. En algún momento le gustaría incursionar en los banquillos como director técnico, confiesa, pero en estos momentos se enfoca en ser embajador del combinado naranja.

“Después del retiro, cuando nadie me ofreció una mano para trabajar en el fútbol, apareció esta oportunidad con el Deportivo La Guaira. En verdad, estoy muy agradecido por esto”, complementa.

Al hombre de cabello rapado no le gustaría cambiar ningún aspecto de su trayectoria. Asegura que está feliz con todos los campeonatos nacionales que consiguió, de haber jugado en el extranjero y, sobre todo, representar a la Vinotinto. No obstante, conserva la espina de haberse quedado a las puertas de clasificar al Mundial de Brasil 2014.

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