• La Conferencia Episcopal Venezolana ofreció una serie de lineamientos para retomar las actividades religiosas progresivamente

Con el anuncio de flexibilización de la cuarentena y el “retorno a la normalidad” por parte del régimen de Nicolás Maduro, los ciudadanos esperan información sobre cómo se reactivarán otras actividades cotidianas como las religiosas. 

Aunque los anuncios, divulgados por el régimen el pasado 30 de mayo, solo incluyen la reanudación de operaciones de la industria textil, los bancos, peluquerías, talleres mecánicos, ferreterías, construcción, plomería y consultorios médicos; la Conferencia Episcopal Venezolana también estableció un protocolo para que los feligreses puedan volver poco a poco a los templos. 

En El Diario explicamos en qué consiste, cuáles son sus implicaciones y propuestas para ser implementado. 

Recomendaciones importantes 

La Conferencia Episcopal Venezolana advierte que estas medidas de flexibilización no son inmediatas y que estarán sujetas a lo que dispongan las autoridades sanitarias venezolanas. 

Ante esta situación sugiere a los feligreses cumplir con la eucaristía desde sus hogares, con la ayuda de medios como la televisión, radio o Internet. La iglesia aclara que cada fiel debe asumir la responsabilidad de cuidar de su salud y la de quienes lo rodean, por lo que es indispensable evitar los riesgos de contagio. 

Tres fases

El protocolo de flexibilización está dividido en las fases I, II y III, que especifican cómo se llevarán a cabo las misas, los servicios pastorales y la vida pastoral respectivamente.

La fase I consiste en determinar el momento y la cantidad de personas que puedan asistir a las misas, siempre y cuando se tenga una previa autorización de las instituciones sanitarias nacionales.

De concretarse esta primera fase, la Conferencia Episcopal sugiere ofrecer más horarios para las liturgias, con la finalidad de darle oportunidad a la más personas de asistir sin necesidad de causar aglomeraciones.

Estas misas se realizarán los días domingos y en fechas feriales, con grupos reducidos de personas que deben cumplir un distanciamiento social de metro y medio. Cada capilla o templo debe estar ocupado a 50% de su capacidad y no excederlo.

La fase II comprende la reactivación de servicios pastorales de las diócesis, parroquias y movimientos de apostolado. En estas actividades se limitará el número de congregados y se establecerán medidas de higiene para las personas y los inmuebles.

La fase III implica la normalización de la vida pastoral en las diócesis y parroquias.

¿Qué medidas se aplicarán durante las misas?

El uso de tapaboca o mascarilla será un requisito obligatorio para entrar a los templos. Se le ofrecerá a los feligreses gel antibacterial o algún otro tipo de desinfectante para las cumplir con la higiene de las manos.

Las entradas y salidas de las iglesias de mantendrán abiertas para evitar que los fieles deban tocarlas y la disposición e sillas de bancos debe reajustarse para garantizar que se cumpla la distancia de 1,5 metros y la capacidad de 50%. Además las pilas de agua bendita permanecerán vacías.

Los niños solo podrán asistir acompañados de sus padres, con quienes deben sentarse. 

La Conferencia Episcopal insiste en que los feligreses que presenten algún malestar físico deben mantenerse en sus hogares y orar desde allí para resguardar su salud y la de los demás. 

El texto añade que durante la pandemia queda suspendido el uso de hojas para los cantos y lecturas en las misas. 

Protecciones 

El documento detalla que los sacerdotes  que celebren o ayuden en la eucaristía deben usar de manera obligatoria el tapabocas y lavarse las manos antes de la celebración. 

Asimismo, los ministros, monaguillos y servidores al altar recibirán la recomendación de utilizar tanto tapaboca como guantes durante su permanencia en el templo. 

La sacristía debe estar dotada de agua y jabón suficiente para la preparación de los vasos sagrados y utensilios para la comunión. Quienes ayudan en la liturgia se lavarán las manos antes de comenzar la ceremonia y mantendrán el distanciamiento social. 

El los días feriales solo una persona realizará la primera lectura y el salmo, pero se podrá hacer una excepción los domingos y días de solemnidades, en los que se permitirá a dos personas hacer dichas lecturas. Los lectores usarán mascarilla y guantes para mantener la higiene del micrófono y se recomienda evitar tocarlo. 

Los micrófonos serán desinfectados antes de iniciar la misa y los lectores tendrán uno diferente al del sacerdote que oficie la eucaristía. 

El sacerdote omitirá el gesto de besar la el libro al finalizar la lectura del Evangelio, la recomendación es hacer un gesto inclinando la cabeza para culminar.

Los cantos de los coros, las homilías y las oraciones de los fieles serán mucho más cortas para evitar que se prolongue la presencia de los fieles en el templo. Y el saludo de paz será omitido o con un gesto para evitar el contacto físico entre feligreses.

Sacramentos 

La sagrada comunión será recibida en las manos. Los sacerdotes deben lavarse o utilizar gel antibacterial antes de iniciar la comunión. Los fieles mantendrán 1,5 metros de distancia mientras realizan la fila para recibir la comunión y el texto recomienda que se dirijan al altar por el centro y se devuelvan hasta sus asientos por los laterales para evitar cruzarse luego de recibir el sacramento. 

Foto: Infobae

La administración del bautismo, correspondiente a la fase II, podría realizarse de manera individual con el objetivo de que solo asistan grupos pequeños a la ceremonia. En el bautizo se omitirá la signación en la frente en el rito de acogida y el rito Effetá. La unción se realizará con un hisopo o mota de algodón, que serán incinerados al finalizar la ceremonia. 

La pila bautismal debe contar con agua limpia que será bendecida al momento y luego de ser usada en el niño será desechada. La Conferencia Episcopal recomienda evitar las aglomeraciones durante la ablución con el agua. 

El sacramento de la confesión se realizará en espacios amplios donde se pueda mantener el distanciamiento físico y la confidencialidad. Tanto el sacerdote como los feligreses deben hacer uso de las mascarillas. El confesor también debe contar con guantes y al finalizar el sacramento se lavará las manos y limpiará las superficies. 

Durante la confirmación se seguirán las mismas medidas aplicadas para la santa misa, a excepción de la crismación, en la que se usarán hisopos o motas de algodón distintas para cada confirmado. 

Los matrimonios deben cumplir con las normas de higiene, distanciamiento y capacidad de asistentes establecidas en las celebraciones eucarísticas. Los anillos solo serán manipulados por los contrayentes. 

Las exequias o funerales cumplirán con las mismas medidas que las misas. Asimismo deben ser breves y contar únicamente con los familiares cercanos. 

Otras consideraciones

Las visitas a los templos para oración se realizarán bajo las mismas medidas, pero los encargados del templo deben indicarle a los fieles el lugar para orar. Queda suspendido el turismo religioso en iglesias y otros lugares sagrados durante la pandemia. 

La Conferencia Episcopal recomienda a los sacerdotes atender a la brevedad la solicitud de unción de los enfermos, la cual se hará bajo estrictas normas de higiene. El sacerdote utilizará mascarilla y guantes. Además, en el momento de la unción hará uso de un hisopo o mota de algodón que debe ser incinerado.  Al llegar a su casa, el religioso procederá a la higiene de las manos y se recomienda un cambio de ropa. 

La pandemia por Covid-19 ha cambiado en su totalidad la forma en la que los ciudadanos hacen su vida. La Iglesia Católica no ha logrado escapar a esta realidad y con este documento, la iglesia venezolana ha demostrado que es capaz de adaptarse y reinventarse en medio de una crisis sanitaria.

Este artículo de El Diario fue editado por: José Gregorio Silva / Irelis Durand

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