• Anthony Pinata, artista plástico estadounidense, y su esposa venezolana Jocelyn Behrens tuvieron la oportunidad de desarrollar pinturas, dibujos y collages en compañía de su hija en el Tongue River Artist Residency, un programa de arte en el que participaron durante dos semanas en Wyoming, Estados Unidos

El artista plástico estadounidense Anthony Pinata, su esposa la creadora venezolana Jocelyn Behrens y la hija de ambos, la pequeña Gia, se reunían en pequeños rituales familiares que involucraban el arte, la comida y la naturaleza durante la residencia artística en la que participaron durante dos semanas en Tongue River Artist Residency, ubicada en Dayton, Wyoming (Estados Unidos). Los Pinata- Behrens son la primera familia que asiste a este programa desde su fundación.

Durante este 2020, la pandemia por el covid-19 ha mantenido en confinamiento a millones de personas en el mundo; y ha detenido todo tipo de actividades públicas, relaciones familiares y muchos espacios para el arte y la recreación. No obstante, la necesidad de exteriorizar sus inquietudes, reflexiones sobre la vida y el planeta, así como sentimientos a través del arte, llevó a algunos creadores a buscar alternativas durante el encierro.

Fue así como Anthony Pinata decidió postularse al programa de arte que ofrece Tongue River Artist Residency. Y al ser aceptado en septiembre se trasladó junto a su esposa e hija, con quienes tuvo la oportunidad de desarrollar dinámicas que les permitió crecer como creadores y como familia.

En estos meses, muchos artistas con hijos han desistido de participar en residencias debido a las dificultades para el cuidado de los pequeños. Pero la pandemia no detuvo a esta familia que hizo del Tongue River Artist Residency su propio paraíso. Allí elaboraron dibujos, pinturas y collages inspirados en la naturaleza, las relaciones familiares y los viajes por carretera.

Tongue River Artist Residency es un lugar especial para todo tipo de artistas: pintores, poetas, músicos. Ofrece una casa de campo muy cerca del río Tongue. Rodeada de majestuosos paisajes naturales e incluye espacios acondicionados especialmente para la creación artística y la inspiración.

Para nosotros la experiencia ha significado algo increíble, pues al estar en casa debes atender muchas cosas de la vida diaria que distraen tu tiempo. Creo que el hecho de poder dedicarnos plenamente a la expresión artística y a la naturaleza ayudó a la familia completa a reducir el estrés y el miedo en el que vivíamos producto de la pandemia. Nos recargamos de energía positiva. Creemos que la naturaleza es sabia y todo sigue su curso cada día”, cuenta Jocelyn Behrens.

Un programa para el arte y la transformación

Para Anthony y Jocelyn el hecho de poder compartir junto a su hija de 22 meses la exploración del mundo al aire libre y la creación con materiales como arcilla y madera, significó un gran lujo. Cuentan que muchas veces este tipo de actividades en conjunto no son tan sencillas de hacer en la cotidianidad y la rutina. Sobre todo por condiciones de espacio y tiempo. Así que este programa se convirtió para ellos en la posibilidad de transformar lienzos, pinturas, recortes y hasta elementos de la naturaleza como madera y frutos en un espacio para compartir.

“Unos días fueron de nieve y otros de sol radiante. Y de ambos disfrutamos con alegría y entusiasmo. El arte le dio sentido a todos estos sentimientos de felicidad y de estar más vivos que nunca”, recuerda Jocelyn Behrens. Y agrega que durante la residencia artística la pequeña de la familia, la dulce Gia, pudo estar en contacto con muchos animalitos a los que hasta ahora había visto en televisión. Esto la ayudó a incrementar su vocabulario.

“Todos los días buscábamos vegetales frescos en el huerto que está cerca de la cabaña y Gia comía las manzanas del árbol del patio. Justo por donde paseaban los venaditos. Desayunábamos arepas. Como Anthony es de ascendencia italiana nos preparaba una muy buena pasta con salsa de tomates frescos y albahaca del huerto”, añade la creadora. Quien durante el programa en Wyoming rindió homenaje a la mujer con piezas elaboradas con la técnica del collage.

Durante el programa, Anthony Pinata trabajó en la obra Momentos Breves del Oeste, que está integrada por unos 300 dibujos que cuentan episodios diversos sobre su estadía en Wyoming. Los viajes que realizaron en familia por parques nacionales cercanos y retratos de graneros, animales, árboles, ríos, colinas, además de elementos celestes.

El artista plástico también decidió rendir homenaje al estado con piezas en las que desarrolla el tradicional esqueleto de cabeza de bisonte. Muy distintivo en la región. Estas obras se exhiben actualmente en The Gallery on Main, ubicada en Dayton, Wyoming.

La pasión creativa es una herencia familiar para Anthony Pinata, pues sus padres y hermano menor también se dedicaron al arte. Su estilo destaca por el desarrollo de la abstracción, aunque en su catálogo personal también incluye piezas del realismo. Entre sus principales influencias menciona a los artistas cinéticos venezolanos Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez; así como los latinoamericanos Joaquín Torres García, Roberto Matta, Lygia Clark y Caio Fonseca. Además, también han sido una gran influencia para él sus profesores universitarios Mike Henderson, Gina Werfel, Deborah Dancy y Olu Oguibe.

A lo largo de su carrera, Anthony Pinata ha expuesto en más de 50 ocasiones. En ciudades de Estados Unidos como Miami, Nueva York, Richmond y San Francisco. En 2019 participó junto a un amplio grupo de creadores en una instalación del artista Alan Chin en Tokyo. Y actualmente exhibe varias piezas en Wyoming y como parte del USPS Art Project en el Pelham Art Center de Nueva York.

“De día trabajo como asistente de un artista. Lo veo siempre muy concentrado en sus obras, mientras yo voy documentando todo. Luego de esta residencia en Wyoming, pude enfocarme en mi crecimiento personal y compartir con mi familia. Extraño ese tiempo. El trabajo te da dinero, pero la familia te da amor”, finaliza Pinata.

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