• ¿Cómo es la formación de las juventudes de los partidos políticos en Venezuela? ¿Quiénes son? ¿Cómo piensan? ¿Cuáles son sus aspiraciones de cara al futuro? ¿Qué oportunidades tienen de crecer en el contexto venezolano actual? Con este nuevo seriado, El Diario busca dar respuesta a las interrogantes, a través de entrevistas a jóvenes promesas de distintas formaciones políticas del país. En esta entrega conversamos con Celeste Pérez, Jesús Suárez, José Lorenzo Monasterios y Luis Yaguarate, dirigentes de la Juventud por la Democracia Social de UNT. Foto Principal: José Daniel Ramos

La virtualidad reemplazó al cara a cara. Una situación atípica, pero normalizada ya tras un año de pandemia por covid-19 en Venezuela. El repunte de casos del virus en la región capital, la amenaza latente de la variante P.1 brasileña y las restricciones de circulación derivadas de la semana de flexibilización parcial de la cuarentena decretada por el régimen de Nicolás Maduro impidieron que el encuentro pudiera ser de otro modo. La sede del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), en Los Palos Grandes, municipio Chacao del estado Miranda, solo sirvió como espacio para que los cuatro miembros de su Juventud por la Democracia Social (JDS) hablasen ante una pantalla de celular.

Pero el coronavirus no detiene la agenda de los dirigentes juveniles. Durante toda la semana saltaron de un lugar a otro, de reunión en reunión y organizando las próximas actividades del partido. Al frente de ellos, quizás más ocupada que los demás por ser la coordinadora nacional de la JDS, está Celeste Pérez. “Dame 10 minutos, que no he tenido chance de almorzar en todo el día”, “disculpa el tono de voz, pero ya a esta hora el cansancio pega”, son frases que resumen cómo es la cotidianidad de una mujer que eligió la doble tarea de ser enfermera y política en el momento más duro para ejercer ambas profesiones.

No todo el protagonismo está en Caracas. Justo a tiempo para evitar las alcabalas del cerco epidemiológico, llegaron a la capital tres líderes juveniles del interior del país. Tampoco tienen casi tiempo libre. Del hotel, salen directo a los actos del partido o a reunirse con otros dirigentes del movimiento estudiantil. Jesús Suárez y José Lorenzo Monasterios no solo comparten edad y carrera, sino también vocación de trabajo como dirigentes nacionales de la JDS y representantes de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), estado Lara. Los acompaña Luis Yaguarate, consejero universitario de la Universidad de Carabobo (UC) y miembro del equipo de ese estado. 

El problema de la conexión a Internet se suma a los obstáculos en la comunicación. Sin la posibilidad de estrechar manos ni mirar a los ojos, solo la voz sirve para reconocer los rasgos de cada uno al otro lado del teléfono: Celeste con el tono más alto y el discurso más fluido del grupo, toma la batuta en varias ocasiones y se nota que tiene el dominio de lo que pasa a su alrededor; Jesús más pausado, pero extenso al momento de exponer sus ideas y emociones; mientras, José se toma su tiempo para decir lo que piensa, rectifica a veces sus palabras sobre la marcha, siempre intentando crear un vínculo de cercanía con su interlocutor con motes como “pana” y “hermano”. Luis es el más conciso, de frases calculadas como alguien que rige sus acciones por la lógica.

Celeste Pérez

Se inició en la política al entrar en la Escuela de Enfermería de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 2008, atraída por la curiosidad que le generaba el Movimiento Estudiantil de la época y su proyección en los medios de comunicación. Formó parte de la plancha universitaria 100% Estudiantes, donde la mayoría de sus dirigentes eran militantes de UNT. Fue cuestión de tiempo que ella también integrara sus filas. Actualmente tiene 29 años de edad y 13 años de activismo.

Luego de las protestas de 2014, pasa de la dirigencia estudiantil a dedicarse más al partido, donde fue nombrada delegada de la JDS en el estado Sucre. Posteriormente entró a la dirección nacional juvenil como secretaria de Finanzas. Desde principios de 2020 es la coordinadora nacional de la JDS. “Yo no milito en el partido por una razón específica, yo milito por mil razones diarias. Más que una organización es una familia”, destaca.

Organización y formación

Celeste explica que actualmente la JDS se encuentra bajo una profunda reestructuración luego de que su anterior coordinadora, Hilda Rubí, pasara a la dirección nacional del partido como coordinadora de Salud y Bienestar. El proceso, que empezó en febrero de 2020, se ha retrasado por el estado de emergencia sanitaria en Venezuela. Aunque señala que para el partido es fundamental realizar sus plenos de manera presencial, lo excepcional de la situación les ha llevado a considerar a WhatsApp y Zoom como medios de reunión.

La dirigente es de las que defiende la realización del pleno de manera presencial. Es consciente de los problemas de Internet y energía eléctrica en la mayor parte del país, por lo que afirma que no es rentable tomar las decisiones importantes por vías digitales, pues implicaría excluir a casi la mitad de su dirigencia al no poder conectarse.

Movimiento estudiantil de Un Nuevo Tiempo
Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

“Estamos buscando en las parroquias donde no tenemos ningún líder a gente que se comprometa a hacer crecer la estructura. El proceso de reestructuración no es fácil, pero tampoco se nos está haciendo imposible. A pesar de las condiciones en las que está el país, increíblemente aún hay jóvenes con ganas de echarle pichón”, indica.

Por esa misma razón no se atreve a dar cifras precisas del número de militantes que conforman la JDS, aunque señala que están distribuidos en cada estado en 25 seccionales (Sucre cuenta con dos seccionales en Cumaná y Carúpano). En cada estado la estructura juvenil se distribuye entre 11 y 14 secretarías enfocadas en áreas como activismo, igualdad de género, derechos del colectivo Lgbtiq, o de ser el caso, representación indígena.

UNT es quizás uno de los partidos con el mínimo de edad más bajo para integrar la organización. Desde los 14 años de edad pueden formar parte de sus estructuras. Hasta los 31 años se puede permanecer en la JDS. Y podrían ser más: Celeste comenta que se plantea una reformulación de sus estatutos para extender la edad máxima a 35 años, a tono con los lineamientos de la Internacional Socialista, organización de la que no son miembros plenos, pero sí observadores.

En cuanto a la formación de sus prospectos, la coordinadora nacional explica que cada seccional cuenta con su propia Secretaría de Formación, encargada de organizar encuentros con expertos e instructores, además de contar con un libro escrito por su fundador, Manuel Rosales, en donde se detalla todo sobre las bases y estructuras del partido. No obstante, para ella la mayor preparación viene del “fogueo” en la calle, visitando las comunidades y conversando con los dirigentes más experimentados.

Del mismo modo, destaca que existe una característica muy peculiar en su organización, la cual afirma que los hace especiales: tienen sus estatutos plasmados en la letra del himno del partido. Dice que así es más fácil de comprender para los militantes y genera mayor sentido de identidad. Ciertamente ese himno, escrito y compuesto por José Alfonso Quiñonez, guarda además de ideales comunes como trabajar por la justicia, paz y equidad, lineamientos más específicos como “Preservar el medio ambiente / Promover el desarrollo y contar con el apoyo de la gente”. 

“Te lo inculcan en las venas, te lo vas creyendo, y cuando vienes a ver, eres fiel de todo lo que dice el partido UNT y ni cuenta te das. Eso es lo más fantástico, cuando vienes a ver, ya estás loco por el partido”, resalta Celeste.

La joven reconoce que la migración que sufre Venezuela desde los últimos siete años afectó fuertemente a la JDS, que perdió militantes en al menos 70% de sus seccionales. En buena parte este problema fue el detonante del proceso de reestructuración en el que se encuentran.

“La reestructuración de nuestras bases no es porque la gente dejó de militar en el partido porque se puso a hacer nada, no, es que se nos fue del país. Es una realidad que vive la juventud venezolana. Más de un 60% del grueso de nuestra juventud está lejos de nuestras fronteras. Salió a buscar un mejor futuro. Entonces un mensaje que hay que darle a la juventud venezolana es que en el país hay un futuro por el que hay que luchar y que es posible reconstruir. Y está en nuestras manos hacerlo. Todos hemos sufrido los embates de la diáspora, todos, y con todos te hablo hasta del movimiento estudiantil”, acota.

Abiertos al progreso

José Monasterios. Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Los cuatro jóvenes son unánimes sobre su ideología, que es la del partido: la socialdemocracia. No sienten pudor al decir que son de centroizquierda, aunque admiten que la etiqueta sufre en Venezuela de una estigmatización al ser asociada a la izquierda radical que profesa el chavismo. 

Se muestran a favor del libre mercado y la participación de la empresa privada en sectores administrados por el Estado como la industria petrolera, el gas y demás recursos naturales. Sin embargo, aclaran que los ingresos de esas rentas deben usarse para el desarrollo social del pueblo.

José diferencia el término socialdemocracia, como movimiento político, de la democracia social, que es el sistema de gobierno en el que se garantiza la participación ciudadana y la distribución justa de la riqueza. Cita como ejemplo de democracia social exitosa al modelo nórdico de bienestar aplicado en países como Suecia, Noruega y Dinamarca. También asegura que muchas de esas políticas son empleadas también por el gobierno de Japón, pero no lo define abiertamente como socialdemócrata. Aunque destaca que la democracia social es el sistema usado por la mayoría de los países desarrollados, todos los Estados que menciona son monarquías parlamentarias.

Antes de UNT, el partido socialdemócrata por excelencia en Venezuela era Acción Democrática. Sus similitudes no son coincidencia, pues ambos comparten raíces y un fuerte vínculo ideológico. Pero hasta allí. José declara que lo que diferencia a su partido de los postulados de la tolda blanca es un tema generacional, pues al ser una organización más joven, tienen ideas más modernas y cercanas a la democracia social que aspiran. 

“Somos un partido de apenas 15 años, mientras que AD ya tiene 80 años. Creo que ese partido tan tradicional no ha dado ese debate ideológico y se mantiene con sus postulados de antes”, apunta.

La palabra progresismo también se cuela al momento de hablar sobre temas como el feminismo, los derechos Lgbtiq, la legalización del aborto y la eutanasia. Aunque Jesús y Luis guardan silencio, José y Celeste señalan que todos están a favor de esos debates, y de “todo lo que sea progreso para la ciudadanía”.

La líder juvenil afirma que no solo lo apoyan, sino que lo aplican dentro del partido. En materia de sexodiversidad, asegura que UNT fue la primera tolda política de Venezuela en tener una Coordinación Nacional de Asuntos Lgbtiq (en Voluntad Popular declararon lo mismo). También sus estatutos contemplan la participación femenina con la paridad de género en la nominación de cargos en todas sus estructuras. Ella misma es testimonio de ello.

“Entonces con respecto a temas controversiales, por ejemplo, el aborto, nosotros tenemos una secretaría femenina bastante formada y muy bien constituida que puede dar el debate en caso de que sea necesario darlo en Venezuela. Yo creo que también es un tema de sociedad, la sociedad está actualmente lista para discutir temas de progreso social, como lo son esos temas controversiales”, dice.

Jesús señala que su fe católica no le impide respetar las posiciones de otros sobre estas reivindicaciones sociales, en su mayoría condenadas por el Vaticano. Dice que no le gusta juzgar, pues cree en la inclusión y en la igualdad de derechos de todos los seres humanos, sin importar sus características.

“Como una persona que lucha por defender derechos humanos, cada uno tiene derecho a vivir en una sociedad que le brinde oportunidades y eso incluye que sus derechos civiles se respeten. Es un tema muy delicado y controversial, pero para eso existen diversos movimientos en apoyo a estos tópicos”, completa.

Hay una peculiar uniformidad ideológica en los dirigentes juveniles, como si fueran un pelotón. Celeste lo llama estar en sintonía, aunque Jesús aclara que existe individualidad y divergencia de pensamientos en el seno del partido. Aún así, su opinión de estos temas tampoco es muy diferente.

Jesús Suárez

Desde 2014 forma parte del movimiento estudiantil y en 2016 ganó la presidencia del centro de estudiantes de la Escuela de Administración de la UCLA. Su liderazgo dentro de la universidad, que define como “amplio, que busca siempre generar consensos”, le permitió en 2019 ser elegido como presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de esa casa de estudios con una candidatura independiente. Poco después se unió a UNT.

Ocupa el segundo cargo juvenil más importante en el partido, como secretario general nacional de la JDS. Afirma que su necesidad de involucrarse y aportar soluciones lo ha mantenido cercano al activismo social, primero como misionero católico y luego dentro de la universidad atendiendo las necesidades de sus compañeros de clase. Tiene 27 años de edad.

La descentralización como bandera

Movimiento estudiantil de Un Nuevo Tiempo
Jesús Suárez. Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Un Nuevo Tiempo fue creado por disidentes de Acción Democrática en 1999, como el partido regional de Zulia que impulsó la victoria de Manuel Rosales en la gobernación un año después. Con esas raíces, la tolda azul lleva en sus estatutos la descentralización no solo como un ideal para el país que sueñan, sino como una bandera dentro de su propia estructura interna. 

Suárez y Monasterios dan muestra de lo importante que son las regiones para el partido. Ambos son oriundos de Barquisimeto y desde allí han pasado por la dirección nacional juvenil. José señala que el cambio generacional que está tomando las riendas viene desde el interior del país, y cada vez más dirigentes pasan de la seccional estadal juvenil directo al Comité Organizador Nacional. Afirma que gracias a las nuevas tecnologías pueden desde sus estados generar mayor incidencia en la toma de decisiones, aunque el poder central todavía radica en Caracas.

“Caracas siempre va a ser, por el mismo esquema de centralismo que se ha implantado por muchos años en Venezuela, una posición muy importante en la toma de decisiones políticas, en el destrancar un juego, en negociar para el beneficio en una región”, dice.

Apunta a que las seccionales actualmente buscan “descaraqueñizar” la política, situación que reconoce no ha sido fácil. Jesús completa y dice que las diferentes realidades que se viven en la capital respecto al resto del país complican el entendimiento entre los dirigentes de cada región, pues tienen visiones condicionadas por los propios problemas que afrontan.

“Nosotros somos defensores de las regiones porque muchas veces se toman decisiones y no tienen cierta similitud con el sentir del resto del país. Lo que se sufre en Caracas no es lo mismo que sufre una persona del Oriente, el Occidente o los Andes. A pesar de que todos pasamos por situaciones complejas, la situación en la capital no está tan agudizada como lo está en el interior”, comenta.

Admite que hacer política en un estado como Lara es complicado, principalmente por los constantes apagones eléctricos que impiden reunirse y coordinar actividades. Dice que para un dirigente regional, reinventarse es una necesidad permanente y viven adaptándose para buscar mecanismos que les permitan sortear los obstáculos de la cotidianidad.

Referentes

Los dirigentes juveniles apuntan alto al mencionar los modelos a seguir que inspiran su lucha política. Desde Simón Bolívar, personaje antes infaltable en el discurso de cualquier político venezolano, hasta otros líderes mundiales que han marcado la historia contemporánea. Afirman tener varios referentes para comentar.

Luis es el más local de todos. Su ejemplo es Francisco Cabrera Santos (1946-2010), político independiente que fue tres veces alcalde del municipio Valencia entre 1996 y 2008, y considerado uno de los mejores mandatarios que tuvo la capital carabobeña. En un plano más general, el joven también menciona que mientras estuvo detenido en 2019 por presuntas órdenes del gobernador Rafael Lacava, leyó la biografía del expresidente surafricano Nelson Mandela y se sintió identificado con su lucha.

Jesús apela a sus valores católicos. Su mayor referente es el papa San Juan Pablo II, a quien define como un líder mundial que supo adaptarse a su época para crear acuerdos que incluían a todos los sectores, hasta los que no eran creyentes. También destaca que fue el pontífice que dio más voz y participación a los jóvenes con sus Jornadas Mundiales de la Juventud.

Movimiento estudiantil de Un Nuevo Tiempo
Luis Yaguarate. Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

José pone sobre la mesa un amplio abanico de líderes en los que se inspira. El expresidente estadounidense John F. Kennedy representa para él un ideal de líder honesto que hablaba con claridad a su pueblo. También admira al exprimer ministro británico Winston Churchill, como ejemplo de entereza en tiempos de crisis. En Venezuela halla su equivalente en Rómulo Betancourt, a quien reconoce como “padre de la democracia”. Otros personajes de los que suele leer son Mahatma Gandhi y Martin Luther King.

Celeste es la que tiene la respuesta más política. Ella no se identifica con ningún líder o personaje histórico específico. Afirma que su mayor referente es el pueblo venezolano, en todas sus épocas, pues más allá de la conducción que haya tenido, dice, son los propios ciudadanos los que “han luchado, han derrocado dictaduras, colocado gobiernos democráticos y defendido el voto”.

Reconquistar espacios

Luego de registrarse en 2006 como partido nacional, UNT se convirtió en la principal fuerza de la oposición al absorber los mayores cuadros políticos tras la disolución del Polo Democrático. La candidatura de Manuel Rosales en las elecciones presidenciales de ese año contra Hugo Chávez también elevó su popularidad. José señala que desde ese momento el dirigente zuliano se convirtió en “el enemigo público número uno” para el oficialismo, que en 2008 lo acusó de enriquecimiento ilícito. La Fiscalía actuó de inmediato en concordancia y anunció una investigación contra Rosales el 11 de diciembre, pocos días después de que fuera elegido alcalde de Maracaibo. Meses después debió abandonar el cargo y partir al exilio porque los señalamientos se convirtieron en una orden de captura.

“Rosales fue víctima de esa jugada que aplican los regímenes autoritarios de enviar a sus opositores al exilio para que la gente los olvide. Existe la figura del desgaste y a los políticos les afecta mucho cuando son enviados fuera del país”, comenta el dirigente estudiantil.

La declaración es acertada. El líder de UNT regresó al país en 2015, y tras pasar un año bajo arresto domiciliario, regresó a la política en 2016 al ser liberado y levantarse su inhabilitación por parte de la Contraloría General de la República. Luego de que el Consejo Legislativo del estado Zulia anuló los resultados de las elecciones regionales del 15 de octubre de 2017 que daban ganador a Juan Pablo Guanipa, Rosales decidió postularse a la gobernación en la repetición de los comicios, siendo derrotado por el candidato del régimen, Omar Prieto. 

Durante el exilio de Rosales, sucesivas crisis afectaron a UNT. En 2009 un grupo de dirigentes encabezado por Leopoldo López (quien venía a su vez de Primero Justicia), se separó de la tolda para fundar el partido Voluntad Popular. En 2012, otro grupo dirigido por el exlíder estudiantil Ricardo Sánchez anunció su salida de la tolda para formar Alianza por el Cambio, una organización que luego giró hacia el oficialismo y se unió al Gran Polo Patriótico. La última escisión del partido ocurrió en 2018, cuando la diputada Delsa Solórzano fundó Encuentro Ciudadano, actualmente parte del gobierno interino de Juan Guaidó.

Luis Yaguarate. Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Aunque estas separaciones podrían traducirse en una pérdida de fuerza para la tolda, sus dirigentes juveniles creen que en este momento es mucho más sólida. José señala que en 2007 la popularidad de UNT radicaba en el apoyo opositor por la campaña presidencial, pero carecían de bases firmes. Estas se fueron construyendo a lo largo de los años hasta consolidarse en todas las regiones del país.

“Somos un partido mucho más estructurado, tenemos cuadros en todas las parroquias, para que a la hora de que podamos lograr unas elecciones justas, libres y verificables, tengamos cómo armar esos padrones electorales y defender el voto. Sin lugar a dudas puedo decir que aunque en el sentir no se vea esta campaña, porque es muy difícil comparar unas presidenciales a la construcción de un partido, ese trabajo de hormiguita se ha venido haciendo y estructuralmente somos un partido mucho más fortalecido que en el 2007”, señala.

En estos momentos pudiera parecer que el partido ha perdido liderazgo y ha perdido incidencia, pero no es así. Por el contrario, el partido sigue formando cuadros, estando presente en la toma de decisiones, y están siendo parte de toda esa ruta para el rescate de la democracia”, comenta Jesús.

Celeste reconoce que si UNT ya no tiene la cantidad de gobernaciones, alcaldías y centros universitarios que ostentó en sus mejores años, es porque las reglas del juego han cambiado con el régimen de Nicolás Maduro. Acota que actualmente ningún partido opositor cuenta con espacios políticos significativos más allá de la Asamblea Nacional electa en 2015. Señala que lo más importante para el partido no son los cargos de elección popular, sino el mantener el apoyo de su gente y el espíritu intacto.

Como parte del Frente Amplio Venezuela Libre, UNT preserva parte de su liderazgo al conformar junto a Voluntad Popular, Primero Justicia y Acción Democrática el denominado “G4”, es decir, los partidos de mayor peso en la coalición por tener más diputados en el Parlamento. Los jóvenes consideran que mantener esa unidad dentro de la alianza opositora es la clave no solo para la supervivencia de la organización, sino de la República.

“Para nosotros la prioridad es levantar una unidad verdadera, única, que pueda llevar a Venezuela a un desenlace glorioso que sería salir de la dictadura. Yo creo que ahorita no es momento de personalismos ni partidistas ni de ningún tipo de actores. Porque nosotros antes que ser políticos somos ciudadanos”, afirma Celeste.

Jesús coincide en que un partido no puede girar en torno a un solo líder, y por eso apunta a la organización como un factor importante para el desarrollo del partido en el futuro. Señala que no solo es importante el trabajo realizado por Rosales, sino también el de los diputados que forman parte de la Comisión Delegada de la AN, o el de líderes emergentes como su excoordinadora juvenil nacional, Hilda Rubí, que integra la Comisión de Salud del gobierno encargado. 

Luis ratifica que como parte del G4, UNT debe ser garante de la unidad en todas sus escalas, y pone por ejemplo la situación de la Universidad de Carabobo, donde luego de una década sin elecciones estudiantiles, en 2018 los líderes de todos los partidos que hacen vida en el campus se aliaron para presentar una plancha única que compitió y ganó la FCU. Un hecho inédito en los comicios universitarios del país.

“De repente no somos el partido con más publicidad, pero somos un partido que tiene presencia en las zonas rurales, en los principales cascos urbanos, y en cualquier decisión política importante ahí va a estar UNT. Pero ahorita separados no hacemos nada, unidos lo podemos lograr todo, y ya cuando se pueda abrir el juego democrático veremos cómo será ese escenario, pero creo que todavía queda un tiempo largo para conquistar la democracia”, concluye José.

José Lorenzo Monasterios

Viene de una familia con experiencia en la política, donde su abuelo fue concejal en Barquisimeto, mientras su tío y padre fueron diputados de la Asamblea Nacional. Es hijo de Lorenzo Monasterios, el presidente de la seccional Lara de UNT. José tuvo su primer acercamiento al activismo a los 12 años, cuando acompañó a su papá en la campaña presidencial de Manuel Rosales. Desde allí, se mantuvo con el partido en actividades sociales y recorridos de calle.

En 2014 inició formalmente en la JDS como coordinador de Asuntos Estudiantiles. En 2015 fue elegido presidente de la juventud de UNT hasta 2017, cuando se dedicó a la construcción de un movimiento estudiantil en la UCLA. En 2019 su plancha ganó las elecciones de la FCU y él fue elegido consejero universitario. También participa en la reestructuración de la JDS como miembro del comité operativo juvenil y es coordinador de Comunicaciones de la organización en el estado Lara. Tiene 27 años de edad.

Conformes con el pasado

Al ser consultados sobre ese intervalo entre 2006 y 2012 en el que la oposición pareció retroceder ante el avance hegemónico del chavismo, ninguno de los juveniles de UNT cree que en realidad hayan sido años muertos para la lucha democrática por Venezuela. Celeste y Jesús hacen un recuento de los principales hitos de la época: el referendo constitucional de 2007, donde Chávez tuvo la mayor derrota en urnas de su carrera; las protestas ese mismo año por el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV) y la creación de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como nueva alianza opositora.

Había una reestructuración y reorganización de los partidos políticos, porque más allá de cualquier otra cosa, son ideologías distintas y no todas corren en la misma vertiente. El tema de organizarse no es fácil. Yo creo que tener unos años de reorganización y articulación política era justo y necesario y vimos los resultados de esto con una oposición mucho más organizada”, reflexiona Celeste.

Jesús señala que de las protestas de 2007 emergió una nueva dirección política proveniente del movimiento estudiantil, con exponentes como Juan Guaidó, Miguel Pizarro, Yon Goicoechea, Daniel Ceballos o Freddy Guevara. Por UNT destacaron figuras como el entonces opositor Ricardo Sánchez o el diputado Stalin González.

“Chávez se dio cuenta de que la universidad sí representaba una amenaza y es donde empieza toda la persecusión y la asfixia presupuestaria que hoy nos ahoga con una universidad prácticamente en ruinas”, lamenta.

Movimiento estudiantil de Un Nuevo Tiempo
José Monasterios. Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

¿Qué temas creen que la dirigencia opositora ha pasado por debajo de la mesa y deberían tratarse públicamente?

—Celeste: Yo creo que temas que haya pasado la oposición por debajo de la mesa no existen. Porque la oposición no son solamente los líderes de los partidos, la oposición es todo aquel ciudadano que no esté conforme con el régimen de Nicolás Maduro. Por eso yo creo que cuando unos están pensando en una cosa, otros están pensando en otras, porque mil cabezas piensan mejor que una. Pero si tuviésemos que priorizar en un tema, yo creo que sería en el tema de la reivindicación salarial para los gremios. Todos pertenecemos a algún gremio. Dignificar el trabajo del venezolano es justo y necesario para que la familia se sienta más estable, e incluso hasta más motivada a salir a luchar. Si nosotros lográramos establecer unas condiciones básicas para el ciudadano, el ciudadano tendría más tiempo libre para poder alzar su voz. 

—Luis: Lo primero es sincerarse. La oposición se tiene que sincerar porque ellos demuestran en la calle unidad, pero por dentro de sus propias estructuras ellos mismos se matan a coñazos y eso es el tema de los egos de los diferentes líderes nacionales. Creo que es el eslabón débil de toda la oposición. Tenemos que generar vías de entendimiento, madurar políticamente para poder llegar a una ruta política clara sin importar quien llegue primero o no para recuperar la democracia. Porque a mí no me importa si llega Manuel Rosales, o Julio Borges, Leopoldo López o Juan Guaidó a restaurar la democracia y que el pueblo venezolano recupere la libertad que vivió mi mamá, porque ni siquiera yo la viví.

— José: Hay muchos temas importantes que tratar. La corrupción no ha sido abordada de la mejor manera en Venezuela. Creo que hay que apuntar más a dónde están todos los reales que se han robado en el país, 450 mil millones de dólares perdidos en una élite que no ha hecho nada por el país. El tema de la corrupción no se ha abordado como se debe, está el tema del ferrocarril, la represa de Yacambú, el terminal de Lara, Trasbarca, Odebrecht. No digo que no se haya hablado, pero no se ha abordado de la mejor manera.  Hay que hacerle mucho hincapié a dónde están los reales y quienes son los responsables.

Luis Yaguarate

Con 30 años, es el dirigente de mayor edad en el grupo y también el de menor experiencia en la política partidista. Ingresó a UNT hace apenas un año, luego de ganar como consejero universitario en 2018 en la Universidad de Carabobo y que la misma naturaleza del movimiento estudiantil lo condujera cada vez más a tomar protagonismo en la calle. Actualmente es secretario juvenil de activismo en ese estado.

Es estudiante de Educación, mención Matemáticas, además de preparador de Lógica matemática. Si bien reconoce que por “inmadurez política” rechazó por muchos años trabajar junto a partidos, ha tenido trayectoria como dirigente estudiantil en diferentes asociaciones que coordinaban el transporte estudiantil, además de ayudar a fundar la Asociación de Preparadores de la UC.

El 12 de junio de 2019, en medio del ambiente de tensión posterior a las elecciones estudiantiles de la FCU-UC, fue detenido por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), luego de participar en el desalojo de un grupo de estudiantes oficialistas que habían tomado por la fuerza las oficinas del Consejo Universitario. Aunque fue liberado esa misma noche, lo volvieron a arrestar un día después por retar al gobernador Rafael Lacava. Permaneció detenido esta vez durante tres semanas.

La universidad como trinchera

Todos los entrevistados tienen experiencia en la lucha estudiantil. Tres de ellos todavía están activos. Luis tiene muy presentes las reivindicaciones universitarias en su formación, ya que durante muchos años fue el único motivo de su lucha política. Antes de ingresar a UNT, intentaba marcar distancia de las organizaciones políticas para que no influyeran en su accionar, aunque actualmente afirma que no hay influencia partidista en la Universidad de Carabobo.

“Aunque sí necesitamos el apoyo de todo el mundo, las decisiones finales las toma el movimiento estudiantil. Nosotros como líderes estudiantiles conocemos la realidad del estado y no permitimos esas injerencias en esa dinámica”, asevera. Pero en otras casas de estudios asegura sí haber visto la influencia de los partidos sobre sus centros universitarios.

Como presidente de la FCU de la UCLA, Jesús también ha tenido que lidiar con el peso de la carga partidista sobre la estudiantil. Coincide en que no está mal tener una militancia que sirva para articular apoyos políticos, siempre que sean en beneficio del estudiante. Una muestra de ello es la Confederación de Estudiantes de Venezuela, alianza de 38 universidades de la que forma parte. 

Jesús Suárez. Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Del mismo modo, afirma que el permitir que los partidos interfieran en los movimientos estudiantiles es decisión de los mismos dirigentes juveniles, que en muchos casos se prestan para instrumentalizar sus luchas. En su caso,afirma que como dirigente tiene libertad de priorizar su cargo estudiantil por encima de su cargo partidista.

José asegura que tampoco ha visto en la UCLA influencia de ningún partido sobre sus dirigentes. Reconoce que cada tolda lleva el control de los centros de estudiantes y las federaciones que apoya, y eso hace que haya partidos con más peso que otros en la toma de decisiones estudiantiles. Pero debido a la situación política del país, las luchas son otras y por eso en muchos casos se ven estudiantes de diferentes partidos e ideologías trabajar unidos por la causa. 

“Nuestro trabajo estudiantil, si queremos demostrar una unidad, tenemos que hacerla nosotros primero y no hay intenciones de ningún partido en este momento de tomar el Movimiento Estudiantil como un instrumento. Creo que hay apertura y hay amplitud en ese sentido”

Liderazgo de cara al futuro

Movimiento estudiantil de Un Nuevo Tiempo
Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Los cuatro miembros de la JDS de UNT tienen claro hacia dónde apuntar, y sus aspiraciones no son nada pequeñas. Obviamente aclaran que antes de pensar en postularse a cualquier cargo de elección popular, lo primero es crear condiciones electorales fiables para participar. Lo segundo sería contar con el visto bueno del partido para sus potenciales candidaturas.

Como estudiante de Administración, Jesús espera aplicar sus conocimientos gerenciales para llevar su propia empresa, y así generar capital que le permita no depender de la política para vivir. En paralelo, piensa continuar su formación en UNT más allá de la dirigencia estudiantil y prepararse para en un futuro optar por algún cargo como concejal o diputado de la Asamblea Nacional. Tampoco descarta, de llegar tan lejos, postularse a la Presidencia.

José piensa continuar el legado de su familia. Le gustaría seguir esos pasos como alcalde del municipio Iribarren, parlamentario del consejo legislativo regional o gobernador de Lara. Tampoco oculta tener aspiraciones presidenciales. No obstante, menciona que para llegar allí es una cuestión de momento político, y así como puede ser él, sabe que la oportunidad podría llegar también para otra persona de su equipo y se conforma con ser quien impulse a los demás a cumplir sus metas. 

Luis por su parte, en el corto plazo, tiene su vista fijada en superar la gestión que tuvo “Pancho” Cabrera en Valencia, aunque dice que lo hará como alcalde de su actual municipio, Guacara. Al imaginar un escenario con una Venezuela libre y democrática, dice entre risas que se ve como “el próximo presidente de la República”.

Celeste es más cautelosa al pensar en el futuro. Apela a un dicho popular que dice “el que respira, aspira”. Por el momento dice que prefiere trabajar para generar políticas desde UNT y esperar a que en Venezuela haya condiciones electorales. “Mi prioridad es la organización interna del partido, que es lograr una bases fuertes y si mi partido me considera y es pertinente mi participación en un cargo de elección popular, evidentemente voy a estar muy orgullosa de representar a mi tolda, en cualquier espacio que así lo requiera”, declara.

En el ADN político de Un Nuevo Tiempo está la votación popular como máxima manifestación de la democracia social que sueñan. Celeste, José, Jesús y Luis llevan impregnados ese talante que repiten hasta en el himno del partido. Mientras el país no tenga garantías para elecciones libres, transparentes y verificables, seguirán trabajando desde sus estados y universidades por ese futuro, con la mirada siempre puesta en las urnas.

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