• ¿Cómo es la formación de las juventudes de los partidos políticos en Venezuela? ¿Quiénes son? ¿Cómo piensan? ¿Cuáles son sus aspiraciones de cara al futuro? ¿Qué oportunidades tienen de crecer en el contexto venezolano actual? Con este nuevo seriado, El Diario busca dar respuesta a las interrogantes, a través de entrevistas a jóvenes promesas de distintas formaciones políticas del país. En esta entrega conversamos con Ivlev Silva, Eumidia Dib y Carlos Rada, secretarios juveniles de AD

En condiciones normales, la reunión se hubiese dado en su sede principal ubicada en La Florida, en Caracas. Pero desde agosto de 2020 está en manos de una dirigencia ad hoc nombrada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) afín al régimen de Nicolás Maduro. Se trata de Acción Democrática.

Ante la falta de alternativas, el encuentro se produce en una oficina en Bello Monte, en la capital. Allí no hay ni logos ni imágenes de AD. La historia, aunque queda escrita en libros y en la memoria de la sociedad, no se percibe en el lugar. Solo un cuadro del expresidente Rómulo Betancourt (1945-1948; 1959-1964) en una de las pocas salas del lugar indica que es territorio adeco –aunque en sus orígenes un término despectivo, sus militantes ya lo han adoptado y lo usan con la misma cotidianidad que la sociedad-.

El equipo llega unido; quizás sea, de entrada, una declaración de intenciones. A lo largo de la conversación harán referencia de la unidad adeca. Del valor de los “compañeros”, como se llaman entre sí. Se trata de Ivlev Silva, Secretario Nacional Juvenil del partido; Eumidia Dib, Secretaria Juvenil Seccional del estado Miranda; y Carlos Rada, Secretario Juvenil Seccional de Caracas.

A pesar de la juventud –será asunto también de debate el de las edades–, se evidencia una experiencia al hablar. No es para menos. Ivlev, por ejemplo, es también diputado a la Asamblea Nacional electo en el año 2015. Su discurso es fluido pero meditado. Y, aunque se le pregunte por sus opiniones o situaciones que lo involucren a él, suele hablar en plural. También se nota su jerarquía. En asuntos macro de partido, sus “compañeros” deciden darle la palabra.

Eumidia es la única mujer. Sus intervenciones son precisas, breves. De vez en cuando da alguna apreciación; pocas veces interrumpe. Todo lo contrario, a Carlos, quien derrocha un discurso que en ocasiones se impone a quien tiene la palabra.

Movimiento estudiantil de Acción Democrática
Portada: José Daniel Ramos @danielj2511

Renovar el relevo

Se dice de Acción Democrática que es un partido de “viejos” –de “dinosaurios”, en términos más despectivos, como recuerda Carlos–. Que no tienen juventud. No es para menos. Henry Ramos Allup ocupa la secretaría general del partido desde el año 2000, y es uno de los líderes políticos opositores más longevos. El cuadro de la reunión tampoco ayuda para desmontar la imagen. Ivlev tiene 31 años de edad –recién cumplidos, aclara en más de una ocasión–, aunque por sus canas hay quienes puedan adjudicar muchos más; Carlos tiene 28, y Eumidia 27. El promedio de edad más alto de este seriado que ya incluye a las juventudes de Primero Justicia y de Voluntad Popular.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), por ejemplo, comprende la juventud desde los 10 hasta los 24 años de edad. Carlos menciona otra medida: la de la Organización Mundial de la Salud, que la establece hasta los 30 años de edad. Ivlev, aunque reconoce que no es el barómetro de edad en el que confían desde el partido, recuerda que la Internacional Socialista –de la cual AD forma parte–, la alarga hasta los 35 años de edad. El partido tiene su propia vara. El secretario juvenil explica que para formar parte de las juventudes se debe tener entre 18 y 30 años de edad. Él se pasa por un año y ya prepara su salida, reconoce, cuando la coyuntura lo permita.

—¿Cómo se explica que alguien que tiene 31 años de edad, que ya ha sido diputado, sea secretario juvenil nacional de un partido?

—Ivlev: Bueno, fácil: porque empecé cuando tenía 25 años y la dinámica política del país no ha permitido que se produzca el cambio generacional. Por eso traje a una líder que tiene 27, a Rada que tiene 28. Hay una generación de relevo que viene atrás (…) ¿Por qué yo sigo al frente de la juventud del partido? Por la dinámica. Lo íbamos a dejar justamente, pero nos tomaron por asalto la sede y la tarjeta del partido. Ahorita nos estamos preparando para eso, para ir asumiendo espacios poco a poco en diferentes seccionales, y en diferentes cargos y responsabilidades políticas. Ya nos estamos haciendo a un lado, ya estamos apartándonos un poco de la juventud, pero quedan nuevas generaciones que vienen detrás de nosotros y ellos también forman parte de esa vieja camada que vamos a salir a tener nuevas responsabilidades. Pero Acción Democrática tiene juventud y tiene experiencia.

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Portada: José Daniel Ramos @danielj2511

Pero los tres jóvenes –según qué medida de edad se use–, les quitan peso a las críticas. En el partido, aseguran, no hay problemas generacionales. Quieren la renovación del partido, pero entienden los tiempos de la política, dice Carlos. A la plana mayor del partido no sueltan ni una crítica; sostienen que les ha abierto los espacios. Ramos Allup, comentan Carlos e Ivlev, es “el último eslabón de la democracia” de los noventa. Es “una cátedra”, en palabras de Eumidia. Y aprovechan para mandar un recado a los críticos de las otras formaciones políticas:

“Aquí hay dirigentes nacionales que todavía se abogan la vocería de la juventud y ya pasan los 40 años de edad. Pero la verdad es que, primero, nos pueden tildar de lo que sea, pero la juventud más grande organizada de un partido político es la nuestra (…) Eso indica que, a pesar de los 31 años, hay un liderazgo que ha respondido a nivel organizativo. Segundo, que tú por ser más joven o más viejo dentro de la política no eres ni más ni menos capaz. La juventud no es una ventaja, pero tampoco termina siendo una desventaja. Yo por ser joven no merezco las cosas si no me las gano trabajando, estableciendo un liderazgo”, dice Carlos.

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Dicho esto, alardean de sus bases juveniles. Ivlev comenta que, según sus últimos estudios, entre 4.800 y 4.900 jóvenes forman parte de AD en todo el país. Sin ninguna cuenta establecida por sexo o género, se aventura a decir que la mayoría probablemente sean mujeres. Esto sin contar a 1.338 los jóvenes que eran parte de la formación política y que emigraron del país hasta 2019. Hoy esas mismas personas, comentan entre risas irónicas, han creado secciones de AD en Argentina, Chile, Perú, Colombia, Estados Unidos, España, Costa Rica o Dubái.

Pero no es solo cuestión de cantidad. Agrega el Secretario Nacional Juvenil que también se les da a los jóvenes la oportunidad de ser jefes en sus estados, así como la existencia de la cuota juvenil a los cargos de elección popular que sigue vigente en el partido. Menciona estados como Zulia, Anzoátegui, Bolívar o Mérida en los que personas que vienen de las juventudes forman hoy parte de la dirección del partido. “A diferencia de otros partidos, AD no es un movimiento caraqueño, de la gran Caracas, Chacao, Baruta y El Hatillo”, vuelve a soltar como crítica. Ni héroes ni muertos ni presos. Los jóvenes deben ocupar un rol que, asegura, debe ser el de los jóvenes en la política: proponer temas para el debate interno y alzar nuevas banderas de lucha de cara a la sociedad.

“Hay jóvenes que creen que la política no es la que tenga mejor liderazgo, mejores ideales, sino el que se tome la mejor foto o el que tenga más likes en Instagram”, opina Carlos. Eso en parte se debe, según el diagnóstico de Eumidia, a 22 años de chavismo que “satanizaron la política”.

Ivlev Silva

Decidió entrar en política porque cree que es la única herramienta para cambiar al país, hacer surgir la democracia y lograr una mejor Venezuela. Sus logros en la carrera están a la vista. En el año 2015 fue electo diputado de la Asamblea Nacional por Acción Democrática, cargo que ocupa a la par de la secretaría nacional de juventudes de la formación blanca.

Revolución, socialismo y nacionalismo

Ivlev pide resaltarlo: el chavismo es un sistema militarista sin dogma ni ideología. El comentario es más que un ataque al régimen; alude la necesidad de redifinir la ideología. Después de divagar entre la “solidaridad adeca”, el trato de los “compañeros” en el interior del país, de que son el “reflejo” del pueblo venezolano y de todas las frases típicas de los militantes adecos desde décadas, Ivlev lanza el verdadero contenido ideológico del partido: asegura que son de centroizquierda, socialistas, revolucionarios y “profundamente” nacionalistas.

Entienden las cargas negativas que tienen estas palabras; por ello intentan desmitificar la ideología chavista. Saben que no es fácil. “Estigmatizaron palabras como revolución o socialismo”, opina Eumidia. “La crisis política venezolana ha creado un pasticho ideológico que nadie sabe si es de izquierda o de derecha. Tenemos que levantar las banderas ideológicas (…) Hoy en Venezuela decir que eres de izquierda es como que eres cómplice, pero la realidad es que no podemos decir que el chavismo representa nada de la izquierda mundial”, añade el Secretario Juvenil de Caracas. Intentan, pues, definir estos términos a su manera, según sus creencias.

El socialismo para nosotros es un fin. El socialismo es bienestar social. Pero no el socialismo que predica Chávez, no es el PSUV (…) no es el socialismo que nos quieren vender hoy en día. El socialismo es un Estado democrático con bienestar social, apegado a las leyes, y con mucho crecimiento económico. Eso es lo que creemos nosotros. Eso es lo que tiene que ser un socialismo. ¿Cuál es nuestro fin? Tener el poder para ir cambiando las estructuras a nivel democrático para poder llegar a lo que queremos, que es una sociedad justa, con derechos para todos, y con igualdad de oportunidades para todos”, explica Ivlev.

Para Carlos, los socialdemócratas –como se define a sí mismo-, han evolucionado. Él dice creer en el libre mercado y en la importancia de la propiedad privada. Lo de Chávez, retoma otra vez para marcar diferencias, fue más cercano a un comunismo alejado de preceptos democráticos. Ivlev agrega a la comparación el tema de la igualdad de oportunidades.

Dejando a un lado el chavismo para hablar de su ideología, insisten en la idea de una revolución. Ivlev evoca la llamada “Cuarta República” para explicarse. Una revolución, dice el secretario nacional juvenil, es un cambio de paradigma completo. Según él, lo que hicieron los gobiernos democráticos de entonces: crear “la mayor clase media de Latinoamérica”, dar educación gratuita y de calidad a la población, y movilizar a la sociedad. Ya con miras hacia el futuro y con base en esta definición, Eumidia sostiene que la revolución que requiere el país es de democracia. Y eso no se logrará, según Carlos, con la idea de una intervención militar. En su revolución, los venezolanos son los únicos protagonistas.

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Portada: José Daniel Ramos @danielj2511

Bajo esos ideales intentan educar a sus bases juveniles. Reconocen que no llega a ser algo formal, no tienen una estructura de formación hacia los jóvenes. “Muchos de nosotros nos formamos inicialmente siendo autodidactas, buscando un libro, preguntando, leyendo en Wikipedia, el Libro Negro de Ruiz Pineda, debatiendo entre nosotros, todo eso”, admite Ivlev. No obstante, aseguran que hay “compañeros” en todo el país que se encargan de enseñar las bases ideológicas del partido. Pareciera, más bien, una formación en torno a las obras que hizo AD en el pasado. Entre ellos, mencionan especialmente una tesis doctoral del historiador Mario Buffone sobre las obras de la democracia.

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Carlos admite como un hecho a corregir darle estructura a la formación de sus bases juveniles. De gente que no comulga con sus ideas, asegura que las identifican rápido. No a través de evaluaciones sino a través de debates.

Hay muchachos que han llegado a decir que son liberales, y cuando le preguntas, dicen que es porque creen en el libre mercado. El libre mercado no es una doctrina netamente del liberalismo. Tanto mercado como sea posible, y tanto Estado como sea necesario, que pueda ser garante de que el Estado lo cumpla”, explica el secretario juvenil del partido en Caracas. “Te puedo asegurar que por lo menos a dos o tres muchachos le hemos dicho ‘mira, este no es tu lugar’”, agrega.

La agenda ideológica actual los lleva a lugares hasta ahora inexplorados en la vida política venezolana. Atender lo urgente, pero también lo importante: La justicia social, los feminicidios, el matrimonio igualitario, los derechos de la comunidad LGTB, y empezar a debatir sobre la despenalización o no del aborto.

Carlos Rada

Desde hace 13 años que forma parte de esa rara secta de artes oscuras –como si de Harry Potter se tratara, dice-, que algunos jóvenes creen que es la política. Ingresó a Acción Democrática por recomendación del papá de un amigo, aunque en su familia no faltaban los militantes adecos. Dice con orgullo que este tiempo en política le ha servido para aprender los matices de Venezuela. Actualmente es secretario juvenil seccional de Caracas.

Romper el reflejo conservador

Los tres militantes de Acción Democrática hablan con naturalidad de la agenda progresista actual que incluye los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTB. Podrían ser, sin embargo, solo un eslabón perdido de una cadena de partido con tendencias más conservadoras en estos asuntos. Como muestra de ello, Ivlev explica que estos temas se debaten solo en las juventudes y luego se trasladan a la Dirección Nacional. Pero cuando se le pregunta si se llegan a debatir en la plana mayor adeca, reconoce que todavía hay barreras por romper. La respuesta suena más a un “no”, aunque intente matizar.

“Nuestro partido va a cumplir 80 años, y somos socialdemócratas, muy nacionalistas, pero que también es igual al pueblo venezolano y los venezolanos somos conservadores en el conjunto. Entonces la visión dentro de la juventud del partido es que tenemos que irrumpir y decirle a la gente que Venezuela puede ser diferente y hablar de esos problemas cotidianos que tiene la gente”, asegura Ivlev. Ese ese el rol que, dice, debe asumir la juventud: salir de la dinámica política actual, “empezar a decir que estamos retrasados, que pareciera que estuviéramos en el siglo XVIII”.

De vuelta al siglo XXI, los tres jóvenes lo tienen claro. Van por puntos. En primer lugar, todos están de acuerdo con la despenalización del aborto. Eumidia, la única mujer del grupo, es la primera en responder. Su visión, agrega para dar más valor, es de alguien que es madre. “La mujer tiene el derecho de elegir. Es tu cuerpo, es tu decisión. Al final, por mucho que te quieran tus amigos o por mucho que te apoye tu familia, tú eres la que lidias con tu decisión, la que carga con el peso emocional”, dice.

Pero como suele suceder en el debate sobre el aborto, Eumidia pone condiciones. Cree que son casos que ameritan el aborto cuando la vida del bebé o de la madre esté en peligro, cuando sea un embarazo no deseado producto de una violación, o cuando la mujer considera que no tiene las posibilidades físicas o económicas de tener un hijo.

Movimiento estudiantil de AD
Portada: José Daniel Ramos @danielj2511

Carlos e Ivlev profundizan en la idea. Para ellos la despenalización debe ir acompañada de educación sexual. Romper tabúes y enseñar en los colegios los métodos anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual. Solo así, insisten, se puede evitar uno de los problemas más graves que encuentran en la población venezolana actualmente: los embarazos precoces.

El segundo aspecto es el matrimonio igualitario. Otra vez, todos a favor. Eumidia toma la palabra nuevamente, aunque no profundiza mucho en la idea. Simplemente no encuentra ningún motivo para no permitirlo. Carlos argumenta que su aprobación es por cuestión de derechos civiles. “Es un tema de injusticia cuando una pareja homosexual dedica toda su vida a construir todo lo que tiene con alguien, y al final uno fallece y el otro no puede heredar”, ejemplifica. Ivlev coincide y agrega otro caso: no poder asegurar a una pareja cuando forma parte de la comunidad lgbt –iq+, agrega-. “Queremos que todos los venezolanos sean ciudadanos”, concluye.

Por último, la eutanasia. Hacen un silencio para meditar la respuesta. Ivlev asegura que no es un tema que han debatido, y lanza una “primicia”: a más tardar en el mes de mayo, organizarán un Congreso Nacional de Juventudes para hablar sobre estos temas y llegar a consensos. De la eutanasia, en principio, el secratario juvenil nacional es más cauteloso; argumenta que es más complicado por la religión. Pero también lo es el aborto, por lo que, ante la insistencia, se sincera: también está de acuerdo con que se apruebe. “Todos estos son procesos de emancipación de los derechos”, sostiene. Sin agregar más, Carlos y Eumidia apoyan la respuesta.

También Ivlev evalúa el rol de las mujeres en su partido y en la política venezolana en general. Reconoce que, aunque en la base son mayoría, son pocas las que llegan a liderar. Tiene que ver, dice, con que a muchas si son madres no se le considera dirigente o que debe encargarse de otros asuntos, de que se desplaza cuando están embarazadas o simplemente no les dan las oportunidades. Para cambiar eso asegura que están las juventudes. Se pone como meta que, en al menos cinco años, a partir de ahora, logren el objetivo de conseguir la paridad de género dentro del partido.

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Pero una cosa son las creencias personales y los debates internos en las juventudes del partido, y otra son las decisiones reales para promover estos derechos en la sociedad. Ivlev, diputado electo en 2015, reconoce que desde la AN no se sacaron adelante. Carlos y Eumidia, aunque creen que fue un error no debatirlos desde el Parlamento, justifican que la situación del país no lo permitió.

—Ivlev, fuiste diputado. Muchos de estos temas no llegaron a la Asamblea Nacional. ¿Cómo explicas que, siendo diputado, y que creas que estos temas se deben debatir, tú y tu partido no los hayan sacado adelante?

—Ivlev: Se llevaron, pero llegaron hasta cierto punto. Nuevamente privó más lo urgente que lo importante. El tema de que el país es muy conservador, es una lucha que se viene dando, pero yo te puedo decir algo con toda sinceridad: un Henry Ramos, un Carlos Prosperi, un Edgar Zambrano, un Luis Aquiles Moreno, son oídos abiertos a todo este tipo de agenda. Son medio conservadores al principio, pero con argumentos, con el tema de que todos necesitamos ser ciudadanos –y nuestro padre fundador hablaba de conciudadanos-, hoy no podemos serlo porque hay venezolanos que tienen más derechos que otros.

—Ustedes (Carlos y Eumidia), que no fueron –ni son- diputados, ¿cómo toman que la clase política no haya tomado interés en estos temas?

—Carlos: Yo entiendo también el embrollo en el que estamos metidos, que es importante hablar del matrimonio igualitario, porque son derechos de ciudadanos que están siendo vulnerados, pero cuando volteas a otro lado, tienes que buscar solución al problema de la hambruna, la pobreza y la desigualdad; a que quizás tú no sabes si mientras estás dando un debate por la eutanasia o por el aborto, tienes a un niño muriendo de inanición en el llano, por poner un ejemplo. Entonces yo creo que el ambiente venezolano nos ha llevado a concentrarnos en algunas cosas, dándole prioridad a ellas…

—¿Pero no creen que ese precisamente es el error? Son temas que pudieran ser compatibles. Atender uno y otro.

—Carlos: Sí es un error, porque al final estamos abandonando a otro sector. Pero la realidad es que la dinámica nos ha llevado muchas veces a ocuparnos de los temas más gruesos y dejar a un lado los más ligeros. Nosotros como jóvenes estamos en una etapa como de reorganizar, cómo debe ser la lucha y comenzar a levantar banderas que la gente vea apetecibles.

—Eumidia: Hay que recordar que no estamos hablando de un país democrático. Nosotros estamos en dictadura y trabajamos por la democracia que no hemos vivido. Y como decía Ivlev, ha prevalecido lo urgente, la crisis que nos está arropando (…) Tal vez fue un error que tal vez no se le diera la importancia que debería, pero volvemos al punto de que no estamos en un país normal.

Eumidia Dib

Es comunicadora social y profesora universitaria. En su caso, hacer política forma parte de una vieja tradición familiar: su padre fue dirigente desde los 14 años de edad. Por ello apela al sentimiento adeco para referirse a la manera cercana de hacer política. “El adeco nace, como dicen por ahí”, dice. Es Secretaria Juvenil Seccional de Miranda.

Referentes civiles e historia

La historia de Acción Democrática, sea cual sea el tema, siempre es algo que sale a relucir con los jóvenes militantes del partido. Si de algo dicen sentirse orgullosos, es de que el nombre de AD esté inscrito en algunas de las páginas exitosas de la democracia venezolana. Queda en evidencia al hablar no solo de sus referentes, sino de algunas etapas de la historia de Venezuela. No obstante, reconocen que se cometieron errores que esperan no se vuelvan a cometer. Para eso, muy probablemente, estarán ellos.

La primera en mencionar a su referente es Eumidia. Responde con una seña: dirige sus manos hacia el cuadro de Rómulo Betancourt que cuelga en la pared a sus espaldas. Su explicación es breve; no puntualiza en momentos o en decisiones. De él opina que fue un “fuera de serie” que “vio muchísimo más allá de lo que había en su época”. Un muchacho que, dice, arriesgó su vida por la libertad de Venezuela. “De gratis no es el padre de la democracia en Venezuela”.

Carlos opta por no irse por “lo fácil”. No menciona ni a Betancourt ni Carlos Andrés Pérez, de quien dice ser admirador. Su referencia, y el que asegura debe ser un modelo a seguir para la población venezolana, es Juan Bimba, uno de los personajes icónicos de la mitología popular. “Fue el reflejo de la Venezuela rural en la que estábamos inmersos, una Venezuela que le tocó AD sacar de su situación para reconstruirla (…) Es un personaje muy importante de la historia de Venezuela, que tiene que ser exaltado como lo que valió su imagen. Ese muchacho campesino, con sus alpargatas, con un pan dentro de su liqui liqui y que después se transformó en un ciudadano del mundo”, argumenta.

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Portada: José Daniel Ramos @danielj2511

Ivlev también apela a otro referente adeco: Leonardo Ruiz Pineda. Tampoco profundiza en su idea y trae a colación la actualidad. “Creo que fue un héroe para la institucionalización y la democratización de Venezuela (…) Hay mucho que aprender de él, de nuestros mártires de la penúltima dictadura, y que nosotros podamos entender que esta de Nicolás Maduro sea la última dictadura de todas, todas”, dice.

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De AD siempre resaltan su lucha heroica por la democracia. Tampoco le recriminan al partido su rol en el derrocamiento del gobierno de Isaías Medina Angarita en el año 1945. “En ese mismo mito militarista de que Pérez Jiménez concilió Venezuela, entra la misma historia de que Medina era un demócrata”, asegura Carlos. Él, contrario a lo que marcan algunas personas, no cree que el general abrió un proceso de democratización, sino que “intentó darle un tinte liberal” al país.

Con respecto a los errores de los gobiernos acciondemocratistas después del gobierno de Betancourt, Ivlev opina: “Se agotó el modelo político que creó Betancourt, y hubo un error de nuestra dirigencia que fue no renovarlo. Nos quedamos hasta la nacionalización del petróleo, del hierro, y eso se logró en el 75. Después creo que llegaron momentos donde se perdió un poco el rumbo. En los 90, y esto lo digo sin temor a nada, creo que los que eran líderes del partido en ese momento, se desconectaron de la realidad del pueblo venezolano por completo, y se dio la tragedia que tenemos hoy. Reconocemos errores”. Admite que hubo corrupción, y aunque dice que no intenta justificar, asevera que “nunca como a los niveles actuales”.

Reconectar con la gente

Ante el panorama próximo de lucha contra el régimen de Nicolás Maduro, los miembros juveniles de AD aclaran que es preciso seguir reconociendo al gobierno interino de Juan Guaidó, aunque en la práctica tienen otras visiones sobre la forma de abordar a la ciudadanía.

Para Carlos, actualmente existe una desconexión entre la dirigencia opositora y las necesidades reales de la gente, que se evidencia cuando se ve la cantidad de reclamos que reciben por diferentes vías. Para él, es necesario que el Frente Amplio escuche los problemas de las comunidades para volver a conectar con los venezolanos y renovar su discurso.

Eumidia coincide y señala que es momento de sincerar los discursos y dejar de prometer lo que saben que la gente quiere escuchar, pero no pueden cumplir. Por el contrario, Carlos señala que un camino mejor sería buscar condiciones electorales justas para volver a medirse en las urnas. “Tenemos que salir de la falacia de que vienen los marines, no es tangible. Un mínimo de condiciones que la garantice a participar”, comenta.

—¿Fue un error darle continuidad al gobierno interino?

— Ivlev: No nos separamos. Seguimos teniendo representación dentro de la comisión delegada. Seguimos en la lucha, no reconocemos la Asamblea Nacional ilegítima, pero sentimos que estamos en una dinámica que tiene congelada la política en los últimos meses. Hay que reconocerle a Juan Guaidó todo el liderazgo y el empeño que ha puesto, su familia, su libertad y su pellejo, y todos los diputados lo han hecho, y todos los líderes políticos. Es un momento de profunda reflexión, de qué tenemos que corregir. Tenemos que recuperar el voto como herramienta para el cambio, para que sea una herramienta contra la dictadura, es cuidar el voto, no solo ir a votar.

Liderazgo de cara al futuro

Los tres líderes adecos se proyectan dentro de la política. Al igual que otras generaciones que los precedieron, saben que no es una mera cuestión de supervivencia, sino de mantener un legado mucho más antiguo que ellos y que ha prevalecido a pesar de encarar las mayores tiranías de la historia contemporánea de Venezuela.

Los jóvenes se ponen de acuerdo y piden que sea Ivlev quien cierre la ronda de intervenciones. Carlos decide tomar la palabra de primero. Considera que el liderazgo significa enfrentar todos los retos y comandar a su equipo a través de las dificultades. Lo compara con un general que “toma al toro por los cuernos” para conducir a su tropa. Aspira que en los próximos años el partido le dé la oportunidad de presentarse para un cargo de elección popular, bien sea como diputado o como concejal. A lo interno, también tiene la intención de escalar dentro de la organización hasta formar parte del Comité Ejecutivo Nacional.

Eumidia comenta que el liderazgo es una cuestión de convicción, de creer en la causa en la que se lucha con compromiso, responsabilidad, e incluso hasta amor. Se califica a sí misma como una soñadora, aunque en esos sueños no se proyecta optando por un cargo político. Se conforma con luchar por ver algún día una Venezuela libre, sin represión ni censura a los medios de comunicación. Del mismo modo, también aspira a que Acción Democrática siga formando parte del futuro. “Ver a mi equipo crecer, ver a los muchachos ocupando espacios para conseguir el cambio”, dice.

Ivlev tiene la última palabra. De los tres, es quizás el primero en haber cumplido ya su primer objetivo político, por lo que va directo al grano y señala que le gustaría seguir con su trabajo como parlamentario. Para él, el liderazgo es un tema de dar el ejemplo y no solo limitarse a ser una persona con buen discurso, sino capaz de llenar con la palabra, de reconocer cuando se equivoca y resultar familiar para todos los que le escuchan. Declara que ese sentido de liderazgo le fue inculcado por Henry Ramos Allup no solo a él, sino a todos los jóvenes del partido.

“A todos los adecos que puedas entrevistar, nuestro sueño es dirigir el partido, y en el gobierno, que podamos solucionar los problemas del país, que podamos llevar a cabo nuestro plan y nuestro proyecto”, apunta.

Ivlev, Eumidia y Carlos tienen en sus manos la responsabilidad de llevar en un futuro la antorcha que simboliza a la tolda blanca. Tienen ante ellos un pasado que exhiben con orgullo, pero más todavía, un futuro en el que esperan que el nombre de Acción Democrática siga siendo sinónimo de “Pan, tierra y trabajo”.

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