• El pelotero de 33 años de edad estuvo en las Grandes Ligas desde 1985 hasta 1993, y formó parte de la llamada “Guerrilla” de los Tiburones de La Guaira. Asdrúbal Polidor, su hermano, describió para El Diario el dolor y el vacío que produjo este homicidio en su familia | Foto: Cortesía

Hace 26 años le quitaron la vida a Gustavo Polidor, un homicidio que no solo enlutó al beisbol venezolano, sino a todo el país. Cuando se disponía a salir de su residencia, en Caracas, el pelotero de los Tiburones de La Guaira fue asesinado el viernes 28 de abril de 1995, en frente de su esposa e hijo menor.

Las autoridades declararon culpables a Marco Tulio Quintero Flores, alias Marquito; y a Hernán Gregorio López Ortuño, conocido como Hernancito, delincuente que también estuvo involucrado en otros crímenes, como el caso de rehenes de la urbanización Terrazas del Ávila, al este de Caracas, en 1996. A los dos los condenaron en 2004.

Como un padre ejemplar, hijo, hermano, buena persona y gran ser humano. De esta forma recuerda la familia Polidor a Gustavo, quien se desempeñaba en el campocorto y en la tercera base. Formó parte de la llamada “Guerrilla” de los Tiburones en la década de 1980. En septiembre de 1985 se convirtió en el venezolano número 40 en dar el salto a las Grandes Ligas.

Para la familia y los fanáticos del beisbol fue y sigue siendo un hecho de mucho dolor y tristeza. Gustavo fue un deportista que dejó el nombre de Venezuela muy en alto. Es parte de la historia de nuestro deporte. Lo recordamos con orgullo y lo extrañamos”, dice con pesar Asdrúbal Polidor, su hermano, en exclusiva para El Diario.

¿Cómo se dieron los hechos?

Gustavo Polidor con el uniforme de Tiburones
La afamada «Guerrilla» de los Tiburones de La Guaira | Foto: Cortesía

Pasadas las 9:30 am, Gustavo Polidor estaba calentando el motor de su Toyota en el estacionamiento de su casa —la quinta Mary Michele— ubicada en la prolongación de la avenida Simón Planas de Santa Mónica, en Caracas. El pelotero, de 33 años de edad, tenía previsto hacer unas diligencias con su esposa, Eduviges Fuenmayor, y su hijo de dos años de edad, Gustavo Adolfo. Sus dos hijas mayores, María de Los Ángeles y Michelle, estaban en el colegio.

Para esa época, comenta Asdrúbal, Santa Mónica se había convertido en una zona de mucho peligro, objetivo de bandas que se dedicaban al robo de quintas y vehículos, en vista de la poca vigilancia que había. De hecho, Crónicas del Tánatos reseña que Gustavo solía acompañar a su pareja desde que en noviembre de 1994 la secuestraron cuando se dirigía a buscar a sus niñas a la escuela.

Mientras el beisbolista acomodaba al niño en la silla para bebés del asiento trasero del carro, Fuenmayor cruzó la calle para botar una bolsa de basura. Cuando regresó al garaje, Polidor le dijo: “¡Verga, mira para atrás!”. Se trataba de dos hombres armados. El primero se ubicó por el lado del chofer, y el segundo hacia un costado del copiloto.

Marquito. Cumplía 11 días de haber quedado en libertad, según la versión de Eduviges Fuenmayor, puesto que había estado preso por un robo.

Uno de los asaltantes llevó a Eduviges y al pequeño de dos años hacia el interior de la casa, mientras que el otro tenía sometido al exgrandeliga en el carro. En su relato en el libro Al filo del delito, ella cuenta que, mientras tenía a Gustavo Adolfo en brazos, los antisociales los distanciaron entre tres y cuatro metros.

Al lado del Toyota estaba estacionada una camioneta Grand Blazer, que también era propiedad de la familia Polidor. En vista de los nervios y la distancia, Fuenmayor no alcanzó a escuchar lo que estaba hablando su esposo con Marquito. Además, Hernancito la tenía agarrada de un brazo, mientras la apuntaba.

Asesinato a Gustavo Polidor

Gustavo Polidor: 26 años de un homicidio que enlutó al beisbol venezolano
Asdrúbal Polidor con el uniforme de los Cerveceros de Milwaukee | Foto: Cortesía

Arrodillado y con sangre en la frente, así encontró Eduviges a su pareja luego de haber escuchado una detonación. “No sé si Gustavo en ese momento se resistió o le dijo que lo podía desarmar”, confiesa. Posteriormente, Hernancito le disparó a Polidor en el abdomen. Los malhechores huyeron de la escena del crimen en una camioneta Wagoneer, conducida por un tercer delincuente: Carlos Rubén Villanueva.

No se robaron nada, ni los vehículos ni las valiosas prendas de Polidor. Entre gritos, Fuenmayor pidió ayuda a su vecino —el abogado Ernesto García— quien trasladó al pelotero hasta la Clínica Jaimes Córdova. De allí lo remitieron a la Clínica Atías, a donde llegó sin signos vitales.

El campocorto se había retirado de las Grandes Ligas y tenía previsto disputar su temporada de despedida en el beisbol venezolano con la novena de Tiburones, para trabajar como scout o coach en las Ligas Menores. Para la viuda, lo más difícil era darle la fatídica noticia a sus dos hijas, de 15 y 11 años de edad. 

No hay consuelo alguno por este gran vacío. Solo nos queda la resignación, de que ahora Gustavo está con nuestros padres (Héctor Polidor y María Auxiliadora García de Polidor). Ellos sufrieron esta gran pérdida por culpa de unos resentidos y desadaptados de la sociedad, que lo asesinaron sin compasión ni piedad alguna”, expresa con indignación Asdrúbal Polidor, quien, además, coordina la academia de beisbol Dream Team 2 en Venezuela.
Gustavo Polidor: 26 años de un homicidio que enlutó al beisbol venezolano
De izquierda a derecha Raúl Pérez Tovar, Juan Francisco Monasterios, Oswaldo Guillén y Gustavo Polidor | Foto: Archivo El Nacional

Este crimen, comenta Asdrúbal, fue uno más de la lotería que juega el hampa en Venezuela. “Sin embargo, la justicia actuó de manera exhaustiva, con profesionalismo en criminología. Recibimos respuestas en el tiempo justo”, comenta con la voz algo quebrada.

Eduviges Fuenmayor. Por recomendación de un psiquiatra estudió leyes, de allí hizo un postgrado en Derecho Penal y una especialización en Criminalística.

López Ortuño y Quintero Flores estuvieron recluidos en la Penitenciaría General de Venezuela (PGV) por 10 años. A Hernancito, reseñan algunos medios de comunicación, lo condenaron a 30 años por el homicidio de Gustavo Polidor y por la toma de rehenes en Terrazas del Ávila. Luego le rebajaron la pena a 25 años.

Sin haber cumplido la sentencia completa, de acuerdo con la versión de Eduviges Fuenmayor, el Ministerio del Servicio Penitenciario concedió la libertad condicional para Marquito. En aquella oportunidad, la viuda del beisbolista pidió protección para ella y su familia.

Secuestro en Terrazas del Ávila

A los pocos meses del homicidio de Gustavo Polidor, Villanueva —el que conducía la Wagoneer— lo detuvieron y aportó datos para la captura de López Ortuño y Quintero Flores. A los dos los recluyeron en el extinto Retén de Catia; pero Hernancito y otros cinco reclusos se fugaron de la cárcel en diciembre de 1995.

Cuatro meses después reapareció por televisión nacional, en vivo, mientras tenía secuestradas a dos hermanas —Lorena y María Magdalena Monagas— en un apartamento de Terrazas del Ávila. Este crimen lo cometió con otro sujeto, identificado como Julio César Castro Zambrano. Luego de 20 horas de angustia, liberó a Lorena y se entregó a las autoridades. Su madre, Beatriz Ortuño de López, tuvo que mediar con palabras y lágrimas.

Un rescate que terminó en tragedia

A raíz de la entrega de Hernancito, Castro Zambrano inició un tiroteo, en el que tres funcionarios resultaron heridos. Al cabo de dos horas, un grupo de agentes policiales bajó en rapel por la parte posterior del edificio, detonó una carga explosiva de C-4 e ingresó al apartamento por la fuerza.

Fue una operación de rescate fallida, debido a la descoordinación que hubo. Castro Zambrano se escondió en el baño y usó a la joven como escudo humano. Los dos recibieron múltiples heridas de bala. Él murió en el sitio, ella camino hacia el hospital Domingo Luciani, en El Llanito.

“Si la policía hubiese dejado pasar más tiempo, Magdalena hubiese salido perfectamente de eso. Mi hermana no habría muerto. El apuro lo tuvieron las personas que entraron. Siempre se dijo que no entraran. Ella misma dijo “no entren”. Yo cuando salí les dije que no entraran”, declaró Lorena Monagas en una entrevista a El Nacional.

Gustavo Polidor como pelotero

Gus, como era conocido en el diamante, jugó beisbol desde muy temprana edad. Inició su formación en la Corporación Criollitos de Venezuela. Posteriormente, representó a Venezuela en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín 1978, los Juegos Panamericanos de San Juan 1979 y la Serie Mundial Amateur de Tokio 1980.

Gustavo Polidor con el uniforme de Tiburones
Oswaldo Guillén abrazando a Asdrúbal Polidor | Foto: Grupo Últimas Noticias

En la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) debutó con los Tiburones de la Guaira en el curso 1980-1981, cuando obtuvo el premio de Novato del Año. Allí formó parte de la afamada “Guerrilla”, junto con Oswaldo Guillén, Luis Salazar, Norman Carrasco, Argenis Salazar, Carlos “Café” Martínez, Juan Francisco Monasterios, Alfredo Pedrique, Raúl Pérez Tovar y Felipe Lira.

Con la novena de Tiburones jugó por espacio de 14 campañas, y ganó los campeonatos de 1984-1985 y 1985-1986. En 598 compromisos de temporada regular dejó un average vitalicio de .260, con 533 hits, 204 carreras anotadas, 177 remolcadas y 27 bases estafadas. Además, conquistó la Serie del Caribe de Mazatlán 1989, cuando fungió como refuerzo de las Águilas del Zulia.

Gustavo Polidor estuvo en las Grandes Ligas desde 1985 hasta 1993. Defendió la camiseta de los Angelinos de California (1985-1988), los Cerveceros de Milwaukee (1989-1990) y los Marlins de Florida (1993). Su primera bonificación fue de 13.500 dólares, cuando estampó su firma con los Angelinos.

En 434 turnos en el mejor beisbol del mundo, Polidor tuvo un promedio de bateo de .207, con 90 imparables, 33 carreras anotadas, 35 impulsadas y 3 robos de base. El primero de sus dos jonrones lo conectó en el encuentro número 100 de su carrera. Su mejor temporada fue la de 1987, con el equipo de California, cuando promedió para .263.

Asdrúbal Polidor con el uniforme de los Angelinos de California | Foto: Cortesía

“Ciertamente, él no fue una superestrella en las Grandes Ligas, pero en los Cerveceros de Milwaukee compartió con Paul Molitor, hoy por hoy Salón de la Fama (desde 2004). Una de las anécdotas de Gustavo es que es el primer latino que debutó con los Marlins de Florida”, recuerda su hermano con orgullo.

¿Y qué pasó con Hernancito?

Mientras estuvo recluido en las sombrías instalaciones de la PGV, López Ortuño fundó una organización que denominó Semillero Socialista. En varias oportunidades fijó su posición a favor del chavismo.

No obstante, en julio de 2018, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) lo dieron de baja, presuntamente, durante un enfrentamiento en la urbanización Quebradita 1, San Martín, municipio Libertador.

Hernancito, de acuerdo con la minuta policial, estuvo implicado en el secuestro en Sebucán, municipio Sucre, de un comerciante sirio de 74 años de edad. A la víctima le amputaron un dedo. Los agentes de la División contra Extorsión y Secuestro del Cicpc le incautaron dos celulares y una pistola al abatido.

Los restos de Gustavo Polidor reposan en el Cementerio del Este. Antes del entierro, el ataúd del pelotero partió desde la funeraria hacia el Estadio Universitario de Caracas, donde sus compañeros de equipo y seres queridos le dieron la última vuelta dentro del terreno de juego. Como homenaje póstumo, Tiburones de la Guaira retiró su camiseta con el número 14.

Gustavo Polidor con el uniforme de Tiburones
Barajita de Gustavo Polidor | Foto: Cortesía Line Up

Desde el año 2019, la escuela Dream Team 2 —que coordina Asdrúbal Polidor— celebra la Copa Gustavo Polidor, en la que participaron las 10 mejores academias de Venezuela y rinde tributo al exgrandeliga. En 2020 no se pudo disputar a causa de la pandemia por covid-19. “Para este año esperamos coordinar la segunda edición del torneo en la ciudad de Cartagena, Colombia”, comenta el hermano del pelotero.

Asdrúbal Polidor tiene como objetivo seguir fomentando la educación, los valores y la práctica del deporte, y así contribuir a que la juventud venezolana se aleje de la delincuencia y los malos hábitos. Ya se cumplieron 26 años del asesinato de su hermano, pero el recuerdo de Gustavo se mantiene en la memoria de sus familiares, amigos y fanáticos del beisbol venezolano. La justicia actuó en el tiempo debido, aunque los criminales llegaron a salirse con la suya.

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