• El grupo islámico armado celebró la retirada de las tropas estadounidenses con disparos y un desfile militar al norte de Afganistán. En los primeros días de gobierno talibán, en ciudades como Kabul incrementó el costo de los productos básicos y aumentó el miedo entre mujeres y niñas | Foto: EFE.

Con la salida de las tropas de Estados Unidos y otros países el lunes 30 de agosto, los talibanes declararon la independencia de Afganistán; que ya habían gobernado entre 1996 y 2001. Tras la restauración de su régimen, el territorio regresa a las normas islámicas ortodoxas amparadas en la ley sharía y la vigilancia armada de las actividades diarias.

Aunque habían asegurado que tendrían lista su estructura de poder antes de la salida de los norteamericanos, aún continúan las conversaciones finales para escoger a los nuevos líderes y su gabinete. El líder del grupo, Haibatullah Akhundzada, y el cofundador talibán, Abdul Ghani Baradar se perfilan para liderar el país surasiático.

En la madrugada del 31 de agosto, una hora después de que los estadounidenses partieron del país, el grupo que ahora tiene el poder tomó el aeropuerto de Kabul y celebró con fuegos artificiales.

El 1° de septiembre, la primera acción militar de los insurgentes para celebrar el fin de la presencia extranjera fue realizar un desfile al sur del país, en Kandahar, con los tanques abandonados por los norteamericanos y banderas blancas talibanes.

Foto: EFE.

Afganistán, aún en crisis

El país, que ya estaba en crisis económica, con inflación y pobreza antes de la irrupción talibán del 15 de agosto, perdió el apoyo internacional, que representaba el 43% de su Producto Interno Bruto (PIB). Western Union y MoneyGram dejaron de enviar pagos hasta Afganistán y Estados Unidos mantiene congelados 9.000 dólares en reservas del Banco Central afgano.

Debido a la inestabilidad política, económica y social, en el primer día del régimen talibán incrementaron los costos de los principales productos entre un 30% y 50% en los pocos comercios abiertos. Se pueden observar largas filas de afganos en los bancos y cajeros que aún funcionan en Kabul, según reseña EFE. A esta situación se suma la limitación de retirar solo 200 dólares diarios.

Segregación en escuelas y mujeres y niñas con temor

Aunque en el primer régimen talibán de hace 20 años las mujeres y niñas no podían recibir educación, en el nuevo gobierno se espera que la reciban, pero bajo la ley islámica o la ley sharía que implica el estudio del Corán, el uso de burkas que cubran completamente el cuerpo, e incluso la separación de hombres y mujeres en las escuelas.

Hasta el 2017, el gobierno afgano había informado a Human Rights Watch que 9,3 millones de niños asistían a la escuela, de ellos el 39% eran niñas. El 1° de septiembre, las mujeres profesionales salieron a trabajar, sobre todo en el sector salud, mientras otras esperan autorización de sus superiores para acudir a sus sitios de trabajo.

Una de las acciones tempranas de los talibanes al tomar el poder, hace unas semanas, incluyó la recomendación a las mujeres de no salir de sus casas. Aunque los portavoces del grupo aseguraron que las incluirían en el gobierno y respetarían sus derechos, estos aclararon que sería bajo las normas islámicas.

El 2 de septiembre, un grupo de mujeres en Herat, al oeste de Afganistán, protestaron exigiendo que se respeten sus derechos a trabajar y ser parte del Ejecutivo. No es la primera vez que ocurre, pues hace semanas otro grupo de mujeres protestó en Kabul por los mismos motivos.

Mujeres en Afganistán, bajo el poder de los talibanes
Foto: EFE.

Presencia y limitaciones en redes sociales

A diferencia de su primer gobierno en el que se prohibía completamente, ahora los talibanes hacen uso del Internet para difundir su mensaje y limpiar su imagen. “En general, varias plataformas de medios sociales y aplicaciones de mensajería han tenido un papel vital en la estrategia mediática de los talibanes”, comentó Weeda Mehran, profesora y experta en Afganistán de la Universidad de Exeter, reseña CNN en Español.

Los talibanes tienen presencia en las redes sociales. De hecho, dos de sus líderes portavoces tienen cuentas verificadas y con miles de seguidores en Twitter: Mujahid y Suhail Shaheen. Estos aún no han expresado su postura sobre el uso de plataformas digitales, pero sí se espera que estén vigiladas producto del control religioso sobre la vida que pretenden imponer, y que ya están aplicando en todo el país.

Distintos influenciadores, periodistas y profesionales han denunciado las acciones del grupo religioso y han huido a otros países buscando seguridad. Facebook y sus filiales Instagram y Whatsapp, así como Youtube, han puesto limitaciones en sus plataformas a los contenidos relacionados al grupo. Telegram, Twitter y LinkedIn también aseguraron en lo sucesivo que harían lo propio.

Hasta el 2019, el Ministerio de Comunicaciones y Tecnologías de la Información afgano informó que el país contaba con 10 millones de usuarios de Internet, al menos 23 millones de usuarios en teléfonos móviles y un 89% de acceso a servicios de telecomunicaciones en el territorio surasiático.

Foto: EFE.

Pansjshir, el territorio que aún se resiste a los talibanes

En el primer día de gobierno talibán también se intensificaron los ataques hacia la única de las 34 provincias que se resiste al poderío del grupo islámico armado: Pansjshir, al norte de Afganistán. Fahim Dashti, portavoz del Frente Nacional de Resistencia de Pansjshir, aseguró que el territorio recibió ataques desde las ciudades vecinas de Parwan y Baghlan, sin éxito alguno.

“Hicimos muchos esfuerzos para resolver el problema de Pansjshir a través de negociaciones, pero terminó sin ningún progreso. Ahora muyahidines están preparados y han rodeado Pansjshir desde todas las direcciones”, expresó el líder talibán Amir Khan Mutaqi, reseña EFE. La provincia también se resistió entre 1996 y 2001 durante el primer régimen talibán.

El incremento de los ataques se debe a que la provincia se niega a unirse al poder talibán. Los enfrentamientos armados han provocado la muerte de 115 talibanes, otros 200 resultaron heridos y 35 fueron capturados. Los insurrectos piden a Pansjshir que se rindan para evitar más muertes y enfrentamientos. Además de la lucha armada, cortaron los servicios de Internet y telefonía móvil en la zona.

Estados Unidos y países europeos continúan las conversaciones con los talibanes de cara a su nuevo gobierno. Los norteamericanos mantienen en Qatar su oficina para tratar la situación afgana. En ese país se firmó el Acuerdo de Doha que acordó la salida de tropas estadounidenses.

La comunidad internacional, incluyendo la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aboga por el respeto a los derechos fundamentales en Afganistán. De momento, las evacuaciones de países extranjeros lograron sacar a más de 120 mil personas, no obstante, continúa la incertidumbre sobre mujeres, niñas y la población rural en ese país surasiático, quienes están a la espera de la conformación del nuevo gobierno talibán entre riesgos y temores.

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