• El acuerdo firmado entre la Administración de Donald Trump y representantes talibanes buscó poner fin al conflicto que ambas partes mantuvieron desde hace más de 20 años. Sin embargo, al no contar con mecanismos para constatar avances, los talibanes incumplieron una parte del mismo y tomaron el poder en Kabul, la capital de Afganistán, y otras ciudades | Foto: Departamento de Estado de Estados Unidos. Foto: Departamento de Estado

Previo a la toma de Kabul (Afganistán) por parte de los talibanes, un documento firmado entre Estados Unidos y los talibanes aceleró la posibilidad de que el grupo retomara el poder: el Acuerdo de Doha. La llegada a la capital afgana del grupo talibán comenzó el domingo 15 de agosto; empezando así una nueva etapa de control en ese país, en el que ahora se retornará a las normas extremistas establecidas en el islam.

El 29 de febrero de 2020 la Administración de Donald Trump y un grupo de talibanes firmaron en Doha (Qatar) el acuerdo que estableció la fecha para la retirada de las tropas estadounidenses y sus aliados de territorio afgano. En septiembre de ese año se volvieron a reunir para analizar avances y en 2021, tras la llegada de Joe Biden al poder, se consolidó una parte de lo acordado en el mismo.

El Acuerdo de Doha o Acuerdo para Traer la Paz a Afganistán representaría el fin del conflicto que data desde hace más de dos décadas entre ambas partes. Fue firmado por el enviado especial estadounidense en Afganistán, Zalmay Khaliljad, y el líder talibán Mulá Abdul Ghani Baradar.

El conflicto entre Estados Unidos y los talibanes

Luego de los ataques del 11 de septiembre hacia el Pentágono y las torres del World Trade Center en Estados Unidos, el entonces presidente George W. Bush declaró la “guerra contra el terror” hacia Afganistán, donde operaban grupos talibanes extremistas, quienes idearon el ataque que causó miles de muertos. La intervención del gobierno estadounidense buscó debilitar al Estado Islámico y los grupos extremistas.

No obstante, con la llegada de Trump al poder, se buscó poner fin al conflicto. Su Administración empezó conversaciones en 2018 y pretendió cesar las acciones bélicas que dejaron como resultado la muerte de más de 2.400 militares estadounidenses y más de 32.000 civiles afganos. Luego de largas pausas, el Acuerdo de Doha, firmado en 2020, implicó el fin de un conflicto y el inicio de otro.

Firma del Acuerdo de Doha en febrero de 2020. Foto: Fatih Aktas – Agencia Anadolu.

¿Qué buscaba el acuerdo?

El documento establecía las pautas que comprometían a los talibanes a no permitir que el territorio afgano fuera utilizado para atentar y generar acciones que amenazaran la seguridad de Estados Unidos. 

El plazo inicial para la retirada de los estadounidenses y aliados fue de 14 meses desde el anuncio del mismo. Sin embargo, el Departamento de Defensa de ese país aseguró, tras la toma de Kabul, que prevé dar por culminada la misión el 31 de agosto de 2021.

La Administración de Washington, por su parte, se comprometía también a levantar las sanciones sobre los líderes talibanes. Gracias a lo acordado, ningún grupo, como Al Qaeda, usaría territorio afgano para amenazar la seguridad de Estados Unidos y sus aliados.

Incluía también el inicio de conversaciones que desembocarían acuerdos entre talibanes y autoridades afganas; así como la liberación de 5.000 presos talibanes y 1.000 funcionarios del gobierno afgano. El resultado debía ser un alto al fuego y un acuerdo definitivo sobre el futuro político del país.

El Acuerdo de Doha no menciona en ninguna parte de su estructura a las mujeres o el tema relacionado al respeto de los derechos humanos. Además, los talibanes pueden interpretar, con base en el islam, cualquier premisa del mismo y actuar mediante estas creencias.

¿Qué falló?

Para los expertos, los acontecimientos que han tenido lugar en Afganistán son la consecuencia del Acuerdo de Doha. “Aquello no fue un acuerdo de paz, fue una rendición”, comentó el director para Asia Central y Meridional del Instituto Hudson y exembajador de Pakistán en Estados Unidos, Hussain Haqqani a BBC Mundo.

La diplomática estadounidense retirada y directora del programa de Asia del International Crisis Grup, Laurel Miller, agregó que no sorprende la situación que desembocó en un nuevo conflicto en ese país. Esto a propósito de que no se respetó una parte de los acuerdos; pues nunca inició un diálogo entre talibanes y afganos, tampoco hubo un alto al fuego.

Los talibanes en Afganistán

El grupo denominado como talibán se formó en 1994 por excombatientes de la resistencia afgana, llamados muyahidines. Estos se enfrentaron en la década de los ochenta a los invasores soviéticos.

Entre sus tareas, regidas por el islam, estaban la de aplicar la interpretación de la Ley Islámica y erradicar las influencias extranjeras. Además, en 1996 se anexaron nuevas reglas estrictas hacia las mujeres que incluían la prohibición de la televisión, la música y las fiestas no islámicas. Ahora buscan volver a gobernar en Afganistán después de 20 años.

Foto: Akhter Gulfam / EFE.

El estado actual del acuerdo

El gobierno de Joe Biden siguió la línea del de Trump y decidió continuar con el acuerdo alegando que el Ejército de Afganistán estaba capacitado para enfrentarse a los talibanes. Sin embargo, aunque Estados Unidos invirtió millones de dólares y entrenamiento en las fuerzas afganas, estas cayeron frente a los talibanes. Aunque el acuerdo buscaba beneficiar a los afganos, no se previó una situación como la que tuvo lugar el 15, 16 y 17 de agosto, en la que el control de Afganistán retornó a manos de talibanes.

Foto: EFE

Haqqani lamenta que el acuerdo no estableciera ningún mecanismo que verificara el avance del proceso, las garantías y el cumplimiento de los compromisos. Además, el experto teme que dentro de los 5.000 presos talibanes liberados estén integrantes extremistas de Al Qaeda, Estado Islámico o el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental.

El resultado observable del proceso fue la salida del presidente Ashraf Ghani del país y la pretensión de retornar al islamismo extremista que pregonan los talibanes. A su vez, miles de personas han huido de ese territorio debido a la crisis política y social que generó el giro de poder, otras han decidido enfrentar a los grupos rebeldes.

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