• Desde 2021, sus cofrades advierten que requiere de una nueva túnica de terciopelo púrpura para celebraciones especiales. Este año permanecerá en su nicho y solo recorrerá el centro de Caracas, a las 5:00 pm

El Nazareno de San Pablo es el centro de la religiosidad popular caraqueña. Se trata de una de las devociones con mayor poder de convocatoria en Caracas, donde convergen los capitalinos y foráneos sin distinción política, económica o social. Su imagen, que recrea el paso de Jesús al Calvario, es venerada cada Miércoles Santo, desde hace más de 100 años en la Basílica Santa Ana y Santa Teresa, donde permanece desde 1881.

Durante los dos primeros años de pandemia, esta prodigiosa talla, de forma excepcional, recorrió las calles de Caracas en el Papamóvil, por decisión de autoridades gubernamentales y eclesiásticas, en una suerte de consuelo y compasión ante el flagelo de la pandemia del covid-19 en el país. Así recorrió distintas zonas de Caracas, entre barriadas populares y hospitales. En 2021, el peregrinaje inició a las 9:00 am del miércoles 31 de marzo y culminó la madrugada del 1° de abril. Anteriormente, solo había salido por la ciudad en el año 2000 y 2011.

El Nazareno es una de las figuras emblemáticas que está en el centro de la fe que nos anima y hace que cada año una avalancha de gente peregrine hacia él. Durante la pandemia, la añoranza para que saliera y recorriera las calles de Caracas fue un grito de toda la población”, señala el Administrador Apostólica de Caracas, Cardenal Baltazar Porras.

En este 2022, en el inicio del tercer año de pandemia, no habrá tal recorrido y su devotos se reencontrarán con él en su morada, el próximo miércoles 13 de abril, desde las 5:00am.

“Este Miércoles Santo retomaremos las mismas para que los devotos puedan rendir homenaje y celebrar su encuentro con esta imagen tan querida”, señaló Sousa a El Diario y explicó que tendrán un aforo del 70 % en el recinto, con el apoyo y la asistencia de funcionarios policiales, bomberiles y de Protección Civil.

“Con todas las medidas de bioseguridad, queremos que el Nazareno de San Pablo nos traiga la salud, a través de la gracia del señor”, agregó su Eminencia.

Aunque años anteriores se llegaron a oficiar 19 misas desde la medianoche, en esta oportunidad solo serán siete eucaristías: 5:00 am (Pbro. Endruy Jesús Suárez, Vicario Parroquial), 6:30 am (Pbro. Armelím De Sousa, Párroco Rector), 8:00am (Mons. Raúl Biord, Obispo de La Guaira), 10:00 am (Mons. Ricardo Barreto y Mons. Lisandro Rivas, ambos Obispos Auxiliar de Caracas), 12:00 am (Mons. Carlos Márquez, Obispo Auxiliar de Caracas), 02:00 pm (Mons. Ignazio Ceffalia, Secretario Nunciatura).
Se espera que a las 3:00 pm de ese día, la prodigiosa talla —a la que se le atribuyen favores de salud, empleo, pareja, entre otros—, salga de su nicho hasta la Plaza Diego Ibarra donde a las 4:00pm Porras presidirá la última Eucaristía.

Luego, como ya era tradición, la imagen solo saldrá en recorrido por las zonas aledañas: Cruz Verde, avenida Lecuna, Velásquez, Cipreses, Miracielos, Reducto, avenida Baralt, plaza Miranda, esquina San Pablo, Teatro Municipal y La Palma hasta volver a Santa Teresa. Se espera que el recorrido sea de unas dos horas.

En la historia contemporánea, alrededor de él han llegado a congregarse al menos dos millones de personas, según datos ofrecidos por Bomberos del Distrito Capital. Sin embargo, la pandemia,aunque impuso una nueva realidad, no intimidó la fe de un pueblo que se rinde ante él.

La iglesia estuvo cerrada por unos cuantos meses y la gente se paraba en frente a la puerta que da acceso al camarín del Nazareno de San Pablo y, con las puertas cerradas, allí se paraban o se arrodillaban a orar. No lo veían pero sabían que ahí estaba él. Y eso habla de que la imagen importa porque nos crea ese vínculo”, comenta el Presbítero Armelín de Sousa, rector de la Basílica Santa Ana y Santa Teresa.

Una túnica para el Nazareno

Cuenta la historia que, siglos atrás, el también llamado “El Limonero del Señor” llegó a tener siete túnicas moradas. No obstante, en la actualidad, solo cuenta con tres: dos que intercala en su cotidianidad y una de gala que, según explican sus cuidadores, está desgastada por el paso del tiempo. Aunque recientemente recibió la donación de una túnica por parte de un devoto, que lucirá en su día a día, sigue requiriendo una túnica para celebraciones especiales.

“Necesitamos un traje para el Nazareno de San Pablo. Se requieren de al menos ocho metros de terciopelo púrpura que es el color que él luce. Pero esa tela no se consigue en el país, ni siquiera en Colombia. Parece que sí se consigue en España”, explica Núñez.
Además, según detalla, se requieren de al menos cuatro carretes de hilos dorados para la confección de una nueva túnica.

“Él primero lleva un guayuco. Después una túnica sencilla tradicional, que es el que por lo general trae el fiel cuando viene a la Basílica a cumplir promesa, y luego la otra túnica, sea la de gala o la de diario”, precisa Núñez.

Quienes deseen colaborar, pueden ponerse en contacto a través del número de teléfono de la Basílica.

Mientras tanto, la mayor ofrenda que le pueden llevar sus devotos es la flor de orquídea que los mismos representantes de la Basílica recibirán desde este Lunes Santo para la creación del ornamento que, en ediciones anteriores, llegó a lucir casi seis mil flores de este tipo.

“Los caraqueños estamos llamados también, como ese Jesús Nazareno, a llevar la cruz no con resignación sino como entrega de aquellas cosas que pueden enturbiar la realidad pero que al final podemos cambiar”, sentencia el presbítero García.

El cese definitivo de la pandemia, la paz mundial y la unificación en Venezuela lucen como las principales súplicas de sus devotos.

Una fama popular

La primera vez que esta imagen salió en procesión fue a finales del Siglo XVII para justamente conjurar una peste prolongada que habrían propagado unos ciudadanos africanos de viruela y vómito negro que habían ingresado a Venezuela por el puerto de La Guaira. En la esquina de Miracielos, cuenta la historia, que su corona de espinas se enredó con un árbol limonero y sus frutos cayeron al piso. La feligresía de ese entonces lo interpretó como el símbolo de curación, los recogieron, y con ellos realizaron té y la pandemia cesó. Desde entonces, su fama se dinamitó en el país.

“Se trata de una imagen de Dios, nuestro señor. Una referencia. No es esta imagen la que obra; es el poder de Dios que se manifiesta a través de ella”, explica el Presbítero Antonio Castro, Párroco de La Asunción de Nuestra Señora, en la parroquia 23 de enero.

En cada rincón del país se tiene una imagen del Nazareno. Sin embargo, el que permanece en la Basílica Santa Ana y Santa Teresa tiene una sola réplica que está en Achaguas, en el estado Apure, que encargó en 1833 el General Páez, quien en aquella época se confesó devoto del Nazareno de San Pablo, sin mayores detalles.

“No es una tradición obligada. Esta fe no es impuesta. Esto sale desde lo más profundo del ser humano”, comenta Miguel Teixeira, fiel devoto del Nazareno desde décadas atrás y actualmente Coordinador del Ministerio de Música de la Basílica Santa Teresa

Con el fenómeno de la migración venezolana, existen también réplicas en otras latitudes, por ejemplo en Argentina, donde el venezolano Ángel Moya hace eco de la tradición.

Foto: Ángel Moya

“Cuando un venezolano cuenta la historia del Nazareno de San Pablo eso impacta al extranjero. Y hay extranjeros que ya son devotos del nazareno”, sentencia el Presbítero Luis García, quien por un par de años fue Vicario de la mencionada Basílica.

Imagen piadosa

Aunque no se conoce cuándo llegó esta imagen a Venezuela, algunos historiadores se la atribuyen al escultor español Felipe de Ribas y señalan que al menos en 1866 perteneció a la Cofradía Nuestra Señora del Carmen y Nazareno de San Pablo. Por tal razón, se trataría de una de las imágenes religiosas más antiguas del país, con más de tres siglos y medio de historia.

Estuvo en la demolida Iglesia El Ermitaño hasta 1876 cuando el presidente de aquél entonces Antonio Guzmán Blanco la demolió para construir el hoy día Teatro Municipal ese mismo año.
Sus manos y su mirada son de los aspectos que más resaltan de su aspecto.

Él es completo. Es un cuerpo humano que tiene sus costillas, sus manos, sus brazos, sus piernas completas. ¡Es algo impresionante!”, exclama Rafael Pino, uno de los cofrades que custodia la imagen desde hace décadas.

Pino junto a Abrahan Núñez, coordinador de la Cofradía del Nazareno de San Pablo, son los encargados de vestirlo y también de realizar su ornamento.

“Uno ve los Miércoles Santo a la gente que se arrodilla en el altar y la cara de emoción del feligrés cuando lo ve desde allí, que es lo más cerca que puede estar de él. Imagínate cómo puedo sentirme yo de tenerlo tan cerca. Es fuerte. Muy fuerte. Es como abrazar al mismo Dios”, señala Núñez.

El Nazareno de San Pablo solo ha tenido una única restauración, en 1975. El comején y la termita habían hecho estragos en sus orejas, barba, pies, cabello, rodillas, entre otros.

Tras tres meses de arduo trabajo, a puerta cerrada, se le practicó una radiografía con un equipo especializado de la Universidad Central de Venezuela. Allí se evidenció que tenía clavos incrustados y otros materiales rústicos en su interior, en una suerte de reparación improvisada.

Es en su cruz y en su rostro sufriente en el que muchos de sus devotos se identifican. A él le claman fortaleza y humildad para sobrellevar los distintos embates de la vida.

“Él tiene una expresión de dolor en su rostro pero es un dolor que no busca culpables ni señala. Es un dolor que se asume desde el amor. Esa es la mayor atracción de esta devoción”, señala el presbítero Castro.

Además, cuenta también el Pbto. De Sousa, que el venezolano se identifica con el Nazareno por la orfandad en la que quedó cuando le quitaron su casa y también por los trajes que perdió en su cambio de recinto.

“El Señor a través del Nazareno de San Pablo se ha encarnado porque es una talla de madera completa, y en sus adentros ha llevado sufrimiento. Por eso, el Nazareno de San Pablo sigue haciéndonos invitaciones de un amor muy personal”, dice Pbto. García.

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