• El equipo de El Diario entrevistó a varios estudiantes para conocer cuáles son los pros y los contras de formarse en el país

La crisis política, económica y social que atraviesa Venezuela ha generado la deserción de muchos estudiantes universitarios. Aunque algunos se han visto en la obligación de abandonar sus estudios (debido a que migraron o ya no pueden costearlos), otros se mantienen resilientes y continúan preparándose académicamente en el país.

Barbara Vasquez, de 26 años de edad, cursa dos carreras universitarias: Educación mención Ciencias Pedagógicas en la Universidad Católica Andres Bello (UCAB) y Psicología en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Estudiar en ambas casas de estudio le ha permitido experimentar dos realidades diferentes. 

“Mi trayecto universitario no ha sido lineal, como todo en la vida ha tenido dificultades, pero con constancia y enfoque he podido sobrellevar los diferentes obstáculos, tanto de la carrera como del contexto país”, indicó en entrevista para El Diario

Vasquez comentó que vive el contraste del pago de la matrícula entre una universidad privada y otra pública. La ayuda de su papá que se encuentra fuera del país, su trabajo y los financiamientos económicos le ha permitido poder costear sus estudios en la UCAB, considerada una de las más costosas del país.

Estudiar en Venezuela a pesar de las dificultades: universitarios cuentan su realidad

La resiliencia del estudiante venezolano

Barbara Vasquez considera que una de las capacidades del ser humano que más se desarrolla en Venezuela, y sobre todo en los estudiantes, es la resiliencia. Explicó que a pesar de las múltiples adversidades que se presentan durante el trayecto de la formación profesional, los estudiantes deciden afrontarlas de la mejor manera o por elección y buscan diferentes alternativas para poder llevar a cabo las metas planteadas.

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No obstante, señaló que la lucha del estudiante y la sobrecarga de actividades puede llevar a desarrollar diferentes condiciones como la ansiedad y estrés. “A veces estamos sobrecargados, porque si queremos seguir enfocados en nuestros sueños, debemos sacrificar muchas cosas, como el tiempo de esparcimiento. En mi caso trabajo también para poder cubrir los gastos”, agregó.

Angelo Velasquez, de 27 años de edad, es otro de los casos de resiliencia. Comenzó a estudiar Contaduría Pública en la UCV a finales del año 2014, debido a la crisis económica del país, al año siguiente tuvo que comenzar a trabajar para poder costear sus estudios.

Aunque pasamos por el proceso de las manifestaciones y las guarimbas, provocando deficiencias en el transporte público pude continuar estudiando hasta 2018, cuando decidí congelar la carrera por 4 años para irme del país”, contó en entrevista para El Diario.

La larga pausa no impidió que al regresar a Venezuela en el año 2022 retomara los estudios, carrera que eligió motivado por su tía, a quien admira por la pasión con la que ejerce la misma profesión. 

Douglas Brett, un estudiante de 19 años de edad de Comunicación Social, tuvo que mudarse de Puerto Ayacucho (estado Amazonas) a San Juan de Los Morros (estado Guárico) para cursar la carrera en la Universidad Rómulo Gallegos, donde se le presentó la oportunidad de estudiar. 

Sostuvo que lo más difícil ha sido adaptarse al cambio de ciudad y al ambiente universitario. Actualmente, vive en una residencia y su mamá lo ayuda con los gastos, por lo que se dedica al 100 % a la carrera. 

¿Cuánto cuestan las universidades en Venezuela?

Los costos en las universidades privadas varían según la carrera y el tipo de periodo (trimestrales, semestrales o anuales). Estos son los precios promedios en la principales casas de estudios:

-Universidad Santa María (semestre): $780 hasta $930.

-Universidad Católica Andres Bello (semestre): $1.920 hasta $2.800

-Universidad Metropolitana (trimestre): $700 hasta $975

-Universidad Monteávila (semestre): $1.895 hasta $2.090

-Universidad Católica Santa Rosa (trimestre): $410 hasta $610

Los retos de estudiar en Venezuela

Barbara Vasquez indicó que entre las dificultades de formarse en el país está la poca solvencia que se tienen para poder cubrir los gastos del transporte y la matrícula de universidades privadas, así como la inestabilidad del Internet, la cual genera inconvenientes para poder cumplir con ciertas investigaciones y actividades.

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“Otra de las dificultades es la alimentación, el estudiante venezolano, por sus dinámicas, no siempre se alimenta adecuadamente y por lo difícil que es tener una cesta básica en todos los hogares, hay personas que reducen sus comidas diarias”, aseveró.

Douglas Brett señaló que la inestabilidad económica que atraviesa el país no solo afecta a los estudiantes, sino también a los profesores que se levantan diariamente en busca del sustento para sus hogares. 

Cada día es un reto nuevo tanto para estudiantes como para profesionales (profesores)”, resaltó. 

Por su parte, Angelo Velasquez explicó que un estudiante necesita financiar sus estudios obligatoriamente, debido a que así se estudie en una institución pública, se necesita pasaje, libros, guías, copias, alimentos.

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A su juicio, estos son recursos indispensables y actualmente no hay becas suficientes, en las entidades públicas, que ayuden a los estudiantes económicamente. 

Velasquez hizo énfasis en que una de las cosas que se le complicaba era el transporte público. “Para llegar a tiempo a las clases luego de salir del trabajo siempre era todo un reto. Actualmente eso ha mejorado mucho”, agregó.

Emanuel Chauta, estudiante de 19 años de edad, coincide en que una de las dificultades para formarse en el país es el transporte, debido a la falta de combustible, que cuando se tiene vehículo propio es un inconveniente, y por las deficiencias del transporte público.

Cursa Ingeniería Informática en la UCAB, una profesión que considera que tiene “mucho futuro” y que le gusta por la innovación y el poder de crear material digital.

Protocolo, UCAB

“Venezuela siempre ha tenido profesionales dedicados”

Emanuel Chauta destacó que uno de los beneficios de formarse en el país es que puede estar cerca de su familia y que la educación universitaria en el país es de muy “buena calidad” a precios más bajos que en otros países. 

“En la educación universitaria en Venezuela, aunque en algunas áreas se sienta desactualizada, se sigue viendo que hay profesores y estudiantes que luchan por mantenerla viva. Decidí  estudiar aquí porque creo que Venezuela ofrece una educación muy diversa y completa”, resaltó.

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Angelo Velasquez sostuvo que “Venezuela siempre ha tenido a profesionales dedicados” y que esos son los profesores que guían a los estudiantes en las casas de estudios del país. A su juicio, son personas que, en muchos casos, recibieron una educación de calidad (nacional e internacional) y ahora transmiten sus conocimientos a las nuevas generaciones.

“La Universidad Rómulo Gallegos tiene excelentes profesores que se dedican a crear profesionales incluso mejores que ellos mismos”, precisó Douglas Brett. Agregó que, a pesar de la situación en el país, tiene la convicción de que va a mejorar. 

Barbara Vasquez enfatizó que, en términos generales y en comparación con otras universidades de Latinoamérica, considera que Venezuela sigue siendo uno de los países con mayor asequibilidad para estudiar, debido a que se tienen universidades públicas y privadas con costos variados. 

Sin embargo, precisó que las universidades públicas necesitan una actualización en su plan de estudio e instalaciones, para que la oferta académica esté alineada con los avances tecnológicos actuales. 

Vasquez coincide en que los profesores que le han brindado clases tienen un alto nivel de excelencia y tienen la vocación de enseñar, lo que le ha permitido obtener conocimiento de calidad. “A pesar de que estos no generan la cantidad de ingresos que por sus esfuerzos merecen, se mantienen dando clases enfocados en ayudar a sus estudiantes”, añadió.

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