• El equipo de El Diario conversó con Enrique Noguera, presidente de la fundación El mejor año viejo del Táchira, para conocer a profundidad el origen y proceso de creación del monigote más grande de la región

El ingenio y la creatividad de tres niños de 8 años de edad en 1988 fue el punto de partida de lo que se transformó en una tradición para los habitantes de la zona norte de Táchira y del estado en general: un año viejo (monigote) a gran escala que homenajea a figuras públicas destacadas durante el año que está por culminar. 

La iniciativa nació en San Juan de Colón, municipio Ayacucho, y si bien los primeros monigotes distan mucho de las creaciones actuales, fueron esas primeras representaciones las que sentaron las bases de una costumbre con más de tres décadas de trabajo que, año tras año, atrae la atención de miles de espectadores durante la quema del personaje.

“Al principio se hacía el año viejo convencional, luego fue adquiriendo un poco más de personalidad y de popularidad a nivel municipal, ya la gente lo reconocía y entre 1997 y 2004 se empezaron a mejorar”, explicó Enrique “Kike” Noguera, presidente de la fundación “El mejor año viejo del Táchira”, en entrevista con El Diario.

“El mejor del Táchira”: un año viejo con 35 años de tradición
Foto: Cortesía

Para el año 2004, Carlos Alfonso Chacón, uno de los asesores de la fundación, tuvo la idea de construir un año viejo de mayor tamaño, esto con la finalidad de evolucionar y de darle un vuelco a lo que se venía haciendo, que era lo tradicional en lo que a forma y tamaño se refiere. 

Al hacerlo más grande llamó la atención de las personas y desde entonces no ha dejado de evolucionar (el muñeco). En ese entonces era de tres metros y medio”, recordó Kike.

Una forma de mantener la tradición

La fundación tiene como objetivo inculcar esta tradición navideña en las nuevas generaciones para que así no se pierda y perdure a lo largo del tiempo. 

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“Esta es una fundación sin fines de lucro. Decidimos realzar el año viejo y es por eso que empezamos con los homenajes a diferentes personajes, pero sin enfocarnos en lo malo, sino todo lo contrario”, dijo.

De hecho, el crecimiento de “El mejor del Táchira”, se ha dado en varias etapas: la primera marcada por la motivación de ilusión de tres niños; la segunda -desde 1997 hasta 2004- donde buscaron mejorarlo y que fuese más técnico; y una tercera etapa -desde entonces hasta la actualidad- en la cual el diseño ha ido creciendo. Ahora cuenta con una estructura mecánica que hace posible movilizarlo de un punto a otro y se ven involucrados profesionales en diferentes áreas, para cumplir con las expectativas del proyecto. 

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“El mejor del Táchira”: un año viejo con 35 años de tradición
Foto: Cortesía
Se hacen planos, diseños metalúrgicos para lograr la estructura acorde, el esqueleto se puede mover y eso es gracias a que existen una serie de pasos de ingeniería aplicados al año viejo, sin dejar de lado su esencia de usar material de reciclaje y más”, explicó Noguera. 

Selección del personaje

Saber qué personalidad nacional o internacional será la escogida para la construcción del muñeco es una de las interrogantes que más sobresalen entre los tachirenses. La realidad es que existen varios factores que la fundación toma en cuenta: desde la trayectoria y los logros obtenidos, hasta la influencia que esa persona haya dejado durante el año. 

“A veces lo decidimos internamente por la trayectoria artística, deportiva, musical o por homenaje post mortem, pero evaluamos que sea alguien destacado e influyente”, añadió Kike. 

A lo largo de la historia del año viejo, han contado con la presencia de diversas personalidades a quienes se les ha rendido tributo con la figura a gran escala. Entre ellas destacan el ciclista Daniel Dhers o el futbolista Tomás Rincón. 

“El mejor del Táchira”: un año viejo con 35 años de tradición

En cuanto al tiempo estimado para la elaboración del muñeco, este dependerá de la complejidad del proyecto, pero puede ir desde 10 días o incluso extenderse por un mes o más. 

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“Por ejemplo, Altuve duró un mes, Messi 15 días, Daniel Dhers ha sido de los más rápidos, pues en 10 días estuvo listo, y quizá Michael Jackson fue uno de los más complejos porque duramos casi seis meses planificando no solo el muñeco, sino el espectáculo que se hace”, enfatizó Kike.

Aportes externos

Kike, como presidente de la fundación, admite que es todo un reto mantener la tradición de “El mejor del Táchira”, por tantos años ininterrumpidos, y que conlleva una serie de sacrificios. 

“Yo pienso crear un libro que se llame El costo de una tradición, porque no solo es lo monetario, sino a nivel físico, intelectual, tema de aguantar vilipendios de unos pocos que solo buscan opacar la costumbre, hasta problemas familiares, y todo eso lo hemos aguantado”. 

Sin embargo, el respaldo de la empresa privada y la integración de las comunidades han sido pieza fundamental para ejecutar todas las ideas cada año y sacar adelante un proyecto que más que un año viejo, es patrimonio cultural del municipio Ayacucho. 

Desde la pintura para toda la figura, pasando por la soldadura de la estructura y hasta el material para fabricar la indumentaria, son -en su mayoría- donados por quienes contribuyen con la fundación. 

“El pote a pote también es importante (…) este año hubo mucha solidaridad y la gente se acerca, colabora porque nos conoce y saben que es parte de la tradición”, precisó Kike. 

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“El mejor del Táchira”: un año viejo con 35 años de tradición
Foto: Cortesía

Para él, pese a los obstáculos, es satisfactorio ver el diseño culminado cada mes de diciembre y es consciente de que es un logro que se obtiene al trabajar con un equipo comprometido con el proyecto y que trabaja incesantemente por mantenerlo a flote. 

“Hay muchas cosas bonitas, muchos recuerdos y alegrías. Traer a Daniel Dhers, por ejemplo, fue un milagro, pero querer es poder”, acotó Kike. 

Con el pasar del tiempo, la misión de la fundación “El mejor del Táchira”, se ha ido expandiendo y, ahora, traspasa la línea del espectáculo que representa la quema del año viejo el 1° de enero de cada nuevo año, sino que busca resaltar, sobre todo, el deporte, los valores y las tradiciones navideñas de los pueblos. 

“Hemos pensado incluso en desarrollarlo (el año viejo) para que sea un premio regional, crear un plan de becas, todo es cuestión de que evolucione”, comentó.

A su juicio, esos planes o ideas a futuro quedarán en manos de la generación de relevo, de los jóvenes que -poco a poco- se han involucrado con el concepto y que serán quienes continúen con el legado de “El Mejor año viejo del Táchira”.

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