• La cantante ganó el Premio Especial Mejor Zarzuela en el Concurso Tenor Viñas. Ahora, forma parte de los artistas del Teatro de Zarzuela de Madrid. En exclusiva para El Diario comenta cómo ha sido su formación musical

Puede que la ópera no sea muy popular en Venezuela, una nación donde los ritmos latinos dominan el ámbito musical, sin embargo, el nombre del país resonó en España cuando María Brea obtuvo, el 24 de enero de 2020, el sexto premio del Concurso Tenor Viñas: uno de los más importantes en la ópera mundial. 

La infancia de la joven transcurrió en una casa ubicada en Los Frailes de Catia, una de las tantas zona populares de Caracas que han sufrido los embates de la crisis que sacude al país y que para ella no era un lugar muy inspirador, pues lo habitual era toparse con la delincuencia que merodeaba, y aún lo hace, impunemente por las calles. 

Sin embargo, dentro del refugio que le brindaban las paredes de su hogar, el panorama se mostraba distinto, más motivador. Su padre, un profesor de música, constantemente llevaba libros a su casa con la esperanza de que sus hijas vieran menos televisión y se educaran más con la lectura.

María Fernanda Brea

También las llevaba a clases de música para que aprendieran a tocar instrumentos como la guitarra, el violín, el piano clarinete, el cuatro o cualquier otro que pudiera despertar el interés en ellas.

En ese hogar nunca faltó la música ni las ganas de aprender. «Mi papá nos dijo a mi hermana y a mí que fuéramos fuertes: es un feminista sin saberlo», cuenta Brea en exclusiva para El Diario. 

Su madre es médico internista graduada en la escuela Luis Razetti de la Universidad Central de Venezuela (UCV) e hija de una inmigrante proveniente de  Trinidad y Tobago que nunca dominó el español. 

«Tú la ves tierna, pero mi madre es una mujer de armas tomar», expresa la joven cantante de ópera desde Nueva York, ciudad en la que vive desde 2011.

Mientras vivió en el oeste caraqueño, la oscuridad de la barriada contrastaba con la luz del hogar de los Brea. A pesar de estar rodeados de un entorno violento, las ganas de superarse siempre fueron más grandes.

María comenta que sus progenitores cuentan que antes de que ella aprendiese a hablar correctamente ya cantaba. Su papá, para estimular el talento temprano de la niña, tomaba la guitarra e intepretaba temas que resonaban en toda la casa. 

A los 11 años de edad la chica dio su primer concierto de piano. Tras esa mística experiencia se dio cuenta de que le gustaba mucho más cantar ópera, un género musical del cual se enamoró completamente. 

Recuerda con suma emoción que durante su infancia y juventud leía sobre la ópera y su historia, así como poesía y teatro. «Estaba obsesionada con eso», enfatiza. 

Foto: Cortesía

Brea deseaba convertirse en una cantante de ópera su padre la llevó a un conservatorio de música, pero le comentaron que sus cuerdas vocales aún no estaban preparadas. Por ello, tuvo que esperar hasta que finalmente fue admitida en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas (ubicada en la avenida Urdaneta de Caracas), lugar donde conoció a Francis Poleo, una soprano venezolana que se convirtió en su maestra de canto y en su mentora. 

Brea explica que, a pesar de ser solista, lo que más le gusta de la ópera es el trabajo en equipo, pues los performances, como bien explica, no se trabajan individualmente. «Hacer algo juntos, crear algo hermoso que le llegue a todo el mundo y que haga que la gente se sienta especial», dice. 

Un paso más hacia sus sueños

En 2011, María Brea quedó seleccionada para asistir a la Manhattan School Music con una beca que solo cubría 70% de la matrícula. Para poder viajar y mantenerse en Manhattan, Estados Unidos, necesitaba de ayuda. 

Un día, según señala, le escribió un correo electrónico a la periodista Beatriz Adrián diciéndole que necesitaba apoyo para poder estudiar. El resultado de ese mensaje fue un concierto en el Museo de Bellas Artes, en Caracas, el cual ha sido uno de los espacios más significativos para la venezolana. 

«Ese concierto fue maravilloso porque vinieron tantos venezolanos que a lo mejor ni conocían de la ópera y estaban ahí apoyándome», recuerda. 

Obtuvo el dinero que necesitaba gracias al apoyo de una mujer que asistió al concierto y que confío plenamente en su talento. La señora le pidió a ella que nunca se olvidara de decir que es venezolana y ni renegara de dónde proviene.

Yo le digo a todo el mundo que soy del barrio y eso a mí no me da pena: eso no me hace ni menos ni más que nadie» María Brea, cantante de ópera

Brea comenzó sus estudios y se graduó en 2015. Tiempo después estudió en la Juilliard School Music, un conservatorio de artes en Nueva York, donde obtuvo una beca que cubrió todos sus gastos. 

La joven asegura que esa escuela la ha ayudado a seguir adelante en el mundo artístico y que haberse graduado allí le ha abierto muchas puertas. A pesar de eso, piensa que lo más importante es lo que las personas tienen que ofrecer y no el título que ostentan. 

Menciona que Brian Zeger, director de ópera en Juilliard, ha sido un apoyo incondicional para ella. «Él me decía ‘cada vez que veo cosas de Venezuela se me rompe el corazón por ti: estamos tan felices de poderte ayudar para que puedas hacer tu carrera», detalla la cantante. 

Concurso Tenor Viñas

La majestuosidad de la Ópera Metropolitana de Nueva York fue el escenario donde María Fernanda Brea realizó la primera audición para el Concurso Tenor Viñas 2020, de España.

La primera audición consistió en cantar delante de un jurado. Ahí mostró de lo que es capaz de hacer con su voz al jugar con las notas agudas y las coloraturas. 

Las expresiones en las caras de los miembros del jurado no le dieron ninguna señal: no sabía si había clasificado. 

Durante la noche le enviaron una lista a todos las personas que audicionaron con los nombres de los seleccionados y fue cuando observó que el suyo estaba ahí. Hubo emoción, pero apenas comenzaban las buenas noticias. 

María Brea en el concurso internacional de canto Tenor Viñas

La segunda ronda fue en España junto a 200 personas de los teatros de ópera más importantes del mundo. 

Con un correo en donde solo aparecía su nombre, recibió la notificación de que había avanzado a semifinales. La situación se repitió al clasificar a la final junto a 17 personas más. «Yo no podía creerlo ¿Cómo me lo iba a creer?», cuenta con emoción. 

La final se realizó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Brea nunca había cantado en un escenario tan importante, pero los nervios no la vencieron y cantó frente al jurado. Una vez que bajó del escenario solo restaba esperar el resultado definitivo. 

En su presentación le cantó zarzuela a los españoles. «No voy a decir que fue atrevido, pero lo fue», resalta entre risas. 

Primero recibió el Premio Especial Mejor Zarzuela y ganó un contrato con el Teatro de Zarzuela de Madrid, donde soñaba con cantar: fue un sueño hecho realidad.

Finalmente, recibió el sexto premio del concurso Tenor Viñas 2020. «¡No lo podía creer, estaba feliz! «, detalla rápidamente. 

Solamente los seis ganadores cantaban con la orquesta y María finalizó la semana participando en un gran concierto. 

Venezuela

España fue uno de los últimos países donde la joven caraqueña ha cautivado con su voz. Desde el 2012 no ha cantado en su país natal. 

Confiesa que si se le presenta la oportunidad de viajar a Venezuela para realizar una presentación, sin dudas la tomaría. «Yo estoy muy abierta de ir a cantar en mi país: es mi país y me gustaría compartir con quienes están empezando», precisa. 

Afirma que muchos venezolanos le escriben para pedirle consejos acerca del mundo de la ópera y que ella los ayuda con todo lo que ha aprendido desde que se mudó a Nueva York, cuando tenía 20 años. 

El apoyo de sus padres ha sido fundamental en su carrera. «Se ponen orgullosos de cualquier cosa y siempre me apoyan», expresa. 

Si tiene algún evento importante, se comunica con su madre por videollamada y ella la acompaña mientras se peina y se maquilla. Nunca faltan las palabras de aliento a pesar de la distancia. «Mis padres son maravillosos, tengo mucha suerte», destaca tranquilamente. 

Sin embargo, la situación de Venezuela le golpea fuerte el alma: quisiera hacer mucho más de lo que hace para ayudar a su familia y al país. 

Durante su carrera profesional ha aprendido a ser agradecida y a no dar nada por sentado. Expresa que ha sido bendecida con mucha suerte, y lo agradece cada día. 

La disciplina, la consistencia y el amor son factores fundamentales que impulsan su manera de vivir. «Todo está combinado», asegura. 

Con su voz, continuará conquistando los teatros de ópera más icónicos del mundo mientras anhela tener la oportunidad de regresar al país donde creció, cantó y se enamoró de la ópera.

Noticias relacionadas