• Los jóvenes venezolanos se mudaron desde Barquisimeto al estado Vargas para estar más cerca de la movida musical caraqueña. La banda estrenará su primer álbum el 13 de marzo

Barquisimeto es conocida como la capital musical de Venezuela, por sus intensos crepúsculos y por sus pepitos, una comida rápida que se popularizó en todo el país.

Ahora, el nombre de la capital del estado Lara empieza a sonar en las escena musical de Caracas por ser el lugar donde nació Cuásar: una banda de rock que trabaja para abrirse paso en la industria musical del país.

Larry Dávila (vocalista y guitarrista), Eleazar Vargas y Jossmer Ángel (guitarristas), Ska Ángel (baterista) y Neville Sánchez (bajista) comparten su pasión por la música por lo que en 2014 decidieron unirse y formar la agrupación.

Los integrantes de Cuásar contaron en exclusiva para El Diario sobre sus inicios, su trabajo musical, sueños y planes.

Cuásar. Cuerpo celeste de pequeño diámetro y gran luminosidad, que emite grandes cantidades de radiación en todas las frecuencias y es el tipo de astro más alejado en el universo.

Los integrantes de la banda comparten su afición por los fenómenos astronómicos, es por ello que Ska empezó a buscar nombres con los que se sintiera identificada. Armó un gran glosario, se lo envió a sus compañeros por WhatsApp y las ideas reposaron en ese chat hasta que un día, mientras comían pepitos en Cabudare, el bajista explicó qué es un cuásar y a todos les encantó.

“Fueron dos contextos diferentes. Luego profundizamos más sobre la definición de cuásar y es lo que somos nosotros en nuestro universo: somos personas con gustos diferentes y estamos haciendo música”, dice Ska.

Todos los miembros habían tenido proyectos por separado, pero ninguno había sido muy significativo.

Para Dávila, Cuásar fue un nuevo comienzo.

“Cuásar fue un reinicio de todo, ya estábamos más claros de lo que queríamos. Primero estuve cantando baladas y luego con Eleazar: ahí inició lo de tener una banda”, explica velozmente, como si estuviera apresurado.

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Foto: Víctor Salazar.

El primer tema que grabó la banda fue “Alice”, luego hicieron un live sessions.

Para Vargas, a pesar de que el comienzo de la banda se remonta a 2014, su verdadero inicio fue en 2017 cuando participaron en el Festival Nuevas Bandas.

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Ahí fue cuando nos lo tomamos más en serio y empezamos con la grabación del disco: Poco a poco hemos ido aprendiendo y cada vez sabemos qué queremos hacer y hacia dónde vamos”, señala con tranquilidad.

Jossmer detalla que durante su participación en el festival aprendieron mucho sobre lo que una banda tiene que hacer.

“En el Nuevas Bandas quedamos finalistas. Fue un antes y un después para la banda: esa experiencia nos hizo profesionalizarnos”, asegura con firmeza.

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Foto: Víctor Salazar.

Luego del festival empezaron a trabajar en En La Vía: su primer álbum, escrito completamente por ellos, producción que se estrenará el 13 de marzo en la Sala de Conciertos del Centro Cultural BOD, en Caracas.

De Barquisimeto a la movida de Caracas

En abril de 2019 tomaron la decisión de mudarse de la ciudad de los crepúsculos para estar mucho más cerca de la movida musical caraqueña.

Establecieron La Guaira como su hogar, desde allí escuchan el sonido de las olas del mar Caribe, respiran el salitre de las costas y están a pocos minutos de la capital.

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Es una decisión que tomamos por diferentes circunstancias que se están viviendo en el interior del país y por supuesto queriendo luchar por nuestros sueños”, explica Dávila.

El vocalista asegura que fue un «cambio bastante radical» dejar todo a lo que estaban acostumbrados para vivir juntos en otro estado, lejos de sus familias.

“Ahora somos nosotros en una casa. Te levantas, desayunas música con arepa y es genial porque es nuestro sueño”, expresa.

Con su voz calmada, Vargas resalta que la convivencia entre los miembros de Cuásar ha sido mucho más amigable porque se conocieron años antes de conformar la agrupación.

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Foto: Víctor Salazar.

Además, precisa que durante la convivencia también han aprendido a conocerse a sí mismos.

“Uno ve cosas que no notaba porque vivías con tus padres. Ahora convives con cinco personas y te da cuenta que tus costumbres no son tan normales como creías”, explica.

Para Jossmer, el hecho de compartir una casa los ha unido mucho más como banda.

“Que nos conozcamos más a profundidad va a hacer que volemos y creo que es algo muy muy muy bueno”, expresa.

Desde que residen cerca de Caracas han tenido mucho más toques que cuando vivían en Barquisimeto y han empezado a estar más presentes en los medios de comunicación venezolanos.

“Eso nos hace avanzar”, dice Dávila. Una de las situaciones más complicadas que han atravesado fue el “quiebre emocional” de Ska, la única mujer de la banda.

“En Barquisimeto yo hacía otras cosas y aquí solo estoy con Cuásar con toques y entrevistas y me sentía abrumada. En momentos me pregunté si realmente quería seguir haciendo esto por el resto de mi vida”, revela cuando recuerda todo el proceso que ha atravesado junto a la agrupación en menos de un año.

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Foto:Víctor Salazar.

Ninguno de sus compañeros imaginó que ella podría sentirse de esa manera. Asegura que luego de pensar y analizar la situación, “todo volvió a la normalidad» y los chicos se sintieron aliviados.

La baterista detalla que han sacrificado algunas cosas por mantenerse como grupo haciendo música que desean.

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Estamos dedicando nuestra vida a hacer lo que amamos, lo que siempre hemos querido”, precisa.

Para Vargas, los sacrificios le han permitido crecer, hacer música y disfrutar de las inesperadas aventuras que se le presentan. “Creo que la oportunidad de poder entregar completamente nuestro ser a hacer música es una oportunidad increíble”, dice.

El sentimiento sobre la tarima

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Foto: Víctor Salazar.

Cuando están sobre el escenario interpretando sus temas cada uno experimenta diferentes sensaciones.

Dávila piensa en el momento en qué se escribió la canción y revive las emociones y recuerda personas o momentos que lo ayuden a la interpretación de la letra del tema.

«Creo que es una sensación un poco nostálgica pero me gusta sentir eso para representar los temas», cuenta.

Para Ska, quien se define como una persona muy familiar y sentimental, cuando está sobre el escenario recuerda todo el esfuerzo que su madre y su abuela hicieron para comprarle su primera batería.

«Eso me marcó mucho porque era algo que yo anhelaba demasiado y para ellas era demasiado raro, pero me apoyaron», expresa.

También piensa en su pareja, quien también la ha apoyado incondicionalmente.

«Cuando estoy tocando siento como si le dedicara los temas en ese momento a ella», afirma.

Jossmer asegura que cuando está en una tarima frente a tantas personas se siente nervioso, pero cuando empieza a tocar la primera canción el miedo desaparece y se transforma en una energía que lo ayuda a expresarse.

«Cuando empezamos a tocar me olvido de todo, solo quiero disfrutar y me encanta», resalta.

Vargas detalla que experimenta una sensación parecida a la de Josmer al momento de tener una presentación. «La música es nuestro método de expresar todas esas sensaciones que quizás no decimos con palabras», revela.

Los escenarios se han vuelto parte de su día a día. Luego del estreno de En La Vía tienen planeado visitar diversas ciudades del país para tocar sus canciones.

Hacer música es parte fundamental de sus vidas. Lo que más les gusta de la aventura que emprendieron juntos es que la amistad, de toda la vida, es perseguir y alcanzar los sueños que dibujaron juntos.

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