• Oriundo de Guatire, estado Miranda, Raziel Rodríguez ha logrado brindar una mano amiga a muchas personas que no cuentan con los recursos para abastecerse de alimentos o medicinas

No tener límites cuando de ayudar se trata y hacer el bien por los demás son las cualidades más exactas para describir a Raziel Rodríguez, un venezolano oriundo de la ciudad de Guatire, estado Miranda que con amor, respeto y constancia sale a las calles del país para ofrecer soluciones a hospitales y personas de escasos recursos.

Las ganas de aportar y sus redes sociales son las herramientas de trabajo del hombre de 38 años de edad.  En su cuenta en Instagram publica las ayudas diarias que puede realizar gracias a las donaciones de alimentos y medicinas que recibe en su fundación que lleva su nombre.

En Raziel, el amor y la necesidad de ayudar al prójimo va más allá. Recientemente publicó un anuncio para vender su apartamento y un local comercial que está a su nombre con la intención de adquirir más ingresos y seguir ayudando a los más necesitados.

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Tengo un nivel de desprendimiento muy fuerte. Sé a qué vine. No vine a amasar fortuna”, expresó el joven en entrevista para El Diario.

Tras realizar la publicación Rodríguez recibió varias propuestas para comprar su vivienda, pero ofertaban muy poco. Otras personas ofrecían el apartamento solo para ganar una comisión de la venta.

Sin embargo, la idea de vender sus propiedades le abrió nuevas oportunidades, pues logró contactarse con una persona que le comunicó su intención de asociarse con él para hacer crecer la fundación y así seguir ayudando.

Desde que se conoció el 13 de marzo del presente los dos primeros casos de coronavirus de Wuhan en el país. Las alarmas se activaron y la respuesta de Raziel fue directa, dotar de productos de limpieza e insumos a los centros de salud y ayudar con las labores de desinfección.

Hasta ahora solo ha podido atender a dos centros de salud y aunque no dio nombre de los lugares, aseguró que se pudo entregar un respirador portátil que le fue donado desde el exterior.

El joven también espera la donación de 1000 mascarillas (3M Y M95) que fueron enviadas desde Miami, Estados Unidos. Serán dirigidas a los trabajadores de la salud del país.

Pero  atender los hospitales y a los más necesitados no ha sido su única labor. Rodríguez se ha encargado  de hacer viral la situación que enfrentan los venezolanos en el exterior ya que muchos se han visto en la necesidad de regresar al país por no tener dinero para seguir pagando los alquileres.

Raziel buscó apoyo para colaborar con los venezolanos que estaban en Colombia y Perú para que pudieran pagar los alquileres y comprar alimentos. No obstante, desistió de esta acción porque detectó fallas en el proceso.

“No me gusta cuando detecto una maldad, una corrupción (…) yo me alejo (…) Me enfoque ahora en alimentar a mi gente, donde yo vivo, a la de Guatire. Ahí hay muchas personas que están pasando mucho trabajo”, expresó.

En ese sentido, Raziel comenzó a entregar dos pollos enteros por familia y tras publicar esta iniciativa fue creciendo el trabajo. Ahora entrega 50 mercados diarios de 100 dólares cada uno gracias a donaciones que ha recibido y espera seguir recibiendo ya que planea alcanzar la meta de 1000 mercados

Cinco años de labor social

Desde 2015 la crisis humanitaria comenzó a recrudecer en Venezuela. Ya se veían las filas en los comercios para comprar, la inflación crecía y destruía los bolsillos de los venezolanos. Los sueldos no alcanzaban para alimentarse y aumentó la presencia de personas comiendo de la basura en las calles.

La situación precaria que se estaba viendo inspiró a Raziel a crear en diciembre de ese año la Fundación Raziel con el fin de ayudar y dar una mano amiga a esas personas más necesitadas. 

Desde iluminar centros asistenciales en gran parte del país y barrios de Guatire, hasta llevar alimentos y medicinas a personas de muy bajos recursos, ha sido la tarea de este venezolano en estos cinco años. Labor que cada día se han ido intensificando.

“Todos los días de la semana estoy haciendo cosas. Le conseguí el propósito a la vida. Me dediqué a trabajar para Dios”, dijo en entrevista para  El Diario.

Comentó que ha recibido ayuda de muchos venezolanos como los  influencers Marco Pérez, conocido como Marko Música; Javier Romero, Javier Hala Madrid; la animadora venezolana Vanessa Carmona y el cantante y compositor venezolano Rafael Brito, El Pollo Brito.

También recibe donaciones de empresas del país, un laboratorio ubicado en Guarenas y de la sociedad civil.

Raziel, quien además es exfuncionario de la Policía del Municipio Chacao, ha viajado por diversos rincones del país a llevar ayuda con su lema “creer en Dios”, como lo expresa a diario es sus redes sociales. 

Una anécdota que recuerda con cariño es el nacimiento de un bebé en un ambulatorio en la Gran Sabana. Luego de que llevara ayuda al centro de salud, la familia decidió colocarle Raziel al pequeño, en agradecimiento al trabajo del joven guatireño.

Rodríguez cuenta sus historias con fervor, en su tono de voz y el énfasis al detallar su relato se denota el amor por el trabajo que realiza. Y aunque no ha sido una labor sencilla, demuestra la felicidad y la satisfacción que le causa hacer el bien por los demás.

En su labor social Raziel se ha topado con infinidades de experiencias, entre ellas poder salvar vidas. En una oportunidad, gracias a la donación de  seis marcapasos, pudo contribuir para salvar la vida de seis personas que estaban en riesgo de morir.

Asimismo, gracias a una publicación que hizo en Instagram logró recaudar 4.000 dólares para el joven Keider Piñango, quien estuvo al borde de la muerte. Con el dinero se pudo realizar la radioterapia y se pagó su manutención.

Su experiencia en la labor social le ha dejado un lema claro: “seguir impactando vidas y tocando corazones para un mundo mejor”. Y sí, eso es lo que ha logrado Raziel Rodríguez con su fundación. Ha llenado de sonrisas muchos hogares, ha hecho llorar de felicidad y agradecimiento a muchas familias pero especialmente ha logrado el respeto y confianza de las personas por las que trabaja arduamente sin buscar nada a cambio.

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