• La compleja situación venezolana es visible en todos los aspectos. El hambre, la crisis económica y social repuntan en los titulares de cada día; sin embargo, hay quienes frente a las dificultades desarrollan propuestas para generar grandes cambios | Foto principal: Nutriendo el Futuro

Samuel Díaz tomó la decisión de hacer algo por los niños de su comunidad mientras finalizaba su último trimestre de Estudios Liberales en la Universidad Metropolitana (Unimet), en Caracas. Así fue como en medio de la crisis humanitaria, que diariamente se presenta en la cotidianidad de los venezolanos, nació “Nutriendo el Futuro”, un proyecto para alimentar y llenar de conocimientos a los niños venezolanos, quienes más adelante tendrán en sus manos la responsabilidad de conducir el país.

El proyecto ofrece un plato de comida para aquellos niños en condiciones vulnerables que residen en El Hatillo, una zona que para muchos podría resultar atípica en cuestión de población necesitada. En entrevista para El Diario, su co-fundador Samuel reconoce que la mayoría de las personas piensan que en ese municipio todas las zonas son privilegiadas, pero asegura que no es cierto.

Las otras co-fundadoras del proyecto son Mónica Zambrano, Ana Luisa Ciordia, Ana Cristina Romano y Laura Morey

Foto: Nutriendo el Futuro

Sectores como El Calvario necesitaban un proyecto como el de Samuel y su equipo. En febrero de 2018 de la mano de la comunidad que conocían desde hace años por trabajar juntos en actividades sociales,  comenzó todo. Nutriendo el Futuro se convirtió en una de las principales motivaciones para los estudiantes, quienes actualmente son beneficiados con una alimentación balanceada con la condición de que debían asistir al colegio. 

“Si quieres que los niños vayan a la escuela, tienen que ir a comer en la noche, porque ¿cómo tú le dices a un chamo que se despierte y vaya a la escuela si no comió el día anterior?”, asegura Samuel. 

La colaboración de la comunidad

No todo quedó en el equipo que constituyó Samuel. La comunidad se involucró de inmediato en el proyecto y comenzaron las propuestas. Entre ellas la realización de censos para conocer a las familias más vulnerables y necesitadas en asistir al comedor. 

Foto: Nutriendo el Futuro

Muchas personas pensaron que este proyecto sería a corto plazo. Sin embargo, ya son dos años y medio nutriendo a la Venezuela que crece. Han sido reconocidos internacionalmente por diversas organizaciones.

Además de alimentar y enseñar a los pequeños de la comunidad, la organización ha logrado que los ciudadanos de El Calvario sean más independientes en la toma de decisiones, cuenta Samuel. 

Yo creo que es una generación que no tiene la culpa de lo que pasa, pero tampoco las herramientas; mi generación tampoco tiene la culpa, pero sí podría tener las herramientas para estos chamos”, dice.

El empoderamiento femenino 

De las 13 personas que conforman el equipo, 11 son mujeres. Para la organización es fundamental el rol de la mujer. Las que participan en este proyecto no reciben remuneración, pero de esa labor han creado alianzas con otras empresas que las han contratado a ellas. Reciben formación y empleo, más allá de lo que hacen en el comedor.

Foto: Nutriendo el Futuro

Cada dos semanas las madres colaboradoras acuden al mercado. La alianza con el automercado Plaza’s da a Nutriendo el Futuro un crédito mensual para adquirir diferentes productos. Además de esta coalición con diferentes instituciones, la comunidad dona harinas, atunes, arroz, entre otros alimentos. 

Con respecto al aspecto nutricional y medición, la llevan a cabo con el Centro de Medicina Comunitaria del Centro Médico de La Trinidad. El equipo de nutrición enseñó el menú y las medidas que debe que tener cada plato. 

De lunes a viernes, a las 5:30 pm, ya se está sirviendo cada plato para los niños. También tienen un plan de tareas dirigidas dirigidas para estudiantes que cursan desde primero hasta a sexto grado de primaria. El colegio municipal de El Hatillo tiene dos turnos; aquellos que van en las mañanas tienen tareas dirigidas en la tarde y a quienes asisten al turno de la tarde, se les dicta tareas dirigidas en la mañana. El comedor trabaja todo el día por y para los niños. 

Foto: Nutriendo el Futuro

Impacto profundo 

Samuel asegura que Nutriendo el Futuro no quiere la expansión del comedor, prefiere enfocarse en mantener la iniciativa en la comunidad, brindando cada vez mejores beneficios.

“No nos queremos expandir, somos más creíbles en impacto de profundidad que de amplitud”, menciona. 

Entre los proyectos Samuel explica que quieren ofrecer talleres para la formación de los ciudadanos, incluir la parte de apoyo psicológico para niños y padres y brindar asesoría legal a la comunidad.

Resiliencia, adaptabilidad y esperanza

Cuando Nicolás Maduro decretó la cuarentena social el 16 de marzo a causa de la pandemia por covid-19, las operaciones en el comedor que alimenta a más de 30 niños se detuvieron. Al pasar tres semanas, la misma comunidad hizo propuestas para retomar actividades a pesar de la situación. 

Adaptándose al contexto por la pandemia, las maestras hacen una guía semanal para que los niños continúen con su rutina escolar desde casa. 

“Nos hemos ido adaptando, pero no por eso hemos dejado de trabajar”, finaliza. 

Foto: Nutriendo el Futuro

Resiliencia, adaptabilidad y esperanza. Con esas tres palabras Samuel, sin aliento, describe lo que creó de la mano de un “grupo excepcional”. Frente a las adversidades han buscado soluciones para mantener la esperanza de que la generación venezolana del futuro pueda tomar las riendas del país “preparados y bien formados”. Una de las filosofías de Samuel es formar a una comunidad que busque soluciones sin depender del Estado o de alguna otra institución. 

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