• Winston Fuenmayor audicionó para la temporada 15 del programa estadounidense. En El Diario conversamos con él acerca de su trayectoria en el mundo de la magia 

La música comienza a sonar mientras Winston Fuenmayor mantiene ambas manos sobre su cabeza. El joven mago venezolano conoce la melodía, sabe perfectamente lo que debe hacer mientras el ritmo avanza. Poco a poco, con la tranquilidad y la concentración que requiere el momento, baja sus manos y en un estallido musical, rápidamente, aparecen las cartas blancas en la escena. 

Los gritos de sorpresa llegaron un instante después. El público presente en el estudio del programa estadounidense America’s Got Talent (AGT) y los miembros del jurado quedaron asombrados por el truco que el mago estaba ejecutando. 

Fuenmayor audicionó para el programa en marzo del año 2020 y el episodio fue transmitido el 23 de junio. Llegó allí debido a la participación que realizó en Le Festival Mondial Du Cirque de Demain 2019, uno de los festivales de circo más importantes de Francia. Jamás pensó que estaría en un escenario como el de AGT y tampoco imaginó que su presentación se volvería viral en Venezuela.  

El mago venezolano relata para El Diario que el día de su audición estuvo nervioso y emocionado hasta el momento previo de salir a realizar su acto. En ese instante, detalla, se calmó y entró al escenario de AGT, vestido completamente de negro, para ponerse frente al jurado conformado por Simon Cowell, Sofía Vergara, Howie Mandel y Eric Stonestreet. 

No me lo imaginé nunca y nunca estuvo entre mis metas. Que haya pasado fue muy impresionante e inesperado”, revela Fuenmayor en una entrevista exclusiva.

El acto que presentó en su audición lo ensayó durante un mes entero. Tenía que adaptarse a la nueva canción y a los cambios que le había hecho para mostrarlo en AGT. Cada hora de esfuerzo sumó para sorprender al jurado, al público en el estudio, a los estadounidenses. Además, todo sirvió para que, finalmente, su trabajo fuese reconocido en su país natal. 

Asegura que jamás esperó que su presentación tuviera tanta receptividad en Venezuela. Para él, recibir tantos mensajes de apoyo de venezolanos ha sido impresionante. 

No esperaba que se viralizara tanto en Venezuela porque había hecho muchas cosas que considero importantes y nunca se supo nada en Venezuela. Nunca hubo una noticia de ‘venezolano en el festival de circo más importante’, entonces yo no pensé que se iba a viralizar”, cuenta.

Los primeros trucos 

Aunque el arte siempre ha estado presente en su hogar, Fuenmayor es el primer mago de su familia. Su camino en la magia comenzó a los 9 años de edad, cuando vio un acto en televisión. Desde ese momento quiso dedicarse a hacer trucos de magia. 

Su padre fue quien lo llevó por primera vez a la Casa Mágica, ubicada en Caracas. Allí tomó cursos de magia con los hijos de El Gran Henry, un mago español que se residenció en Venezuela después de recorrer el mundo.

En la Casa Mágica fue aprendiendo y los hijos de El Gran Henry poco a poco fueron compartiendo sus secretos con Fuenmayor. De ese lugar, uno de los hechos que más apreciaba era tener la oportunidad de compartir con personas a las que les gustaba lo mismo que a él. 

Tras un suspiro cuenta que de su comienzo en el mundo de la magia recuerda la emoción que sentía mientras aprendía. Siempre tenía las cartas en sus manos, veía trucos en Internet y cada fin de semana, cuando iba a la Casa Mágica para su curso, se sentía muy feliz. 

Era impresionante, creo que era un vicio, no pensaba en otra cosa. Era un sentimiento que no puedo explicar y tanto fue que pasó la adolescencia y ahora en la adultez me sigue gustando la magia de la misma manera”, expresa.

Su primera presentación fue en su propia fiesta de cumpleaños. Con la primera caja de magia que le regalaron armó un show de 30 minutos. Tenía música incluida, para presentarlo frente a sus familiares y amigos. 

El mago se detiene a pensar en cuál fue su primera presentación profesional. Los recuerdos revuelven su mente hasta hallar las memorias que buscaba. Cataloga dos presentaciones como sus primeros trabajos profesionales. Un show para su familia donde le permitieron “pasar la gorra”, una tradición de los shows de calle donde los artistas pasan un gorro y el público les da dinero y el performance que realizó, cuando tenía 12 o 13 años, en el cumpleaños de una niña.

También recuerda sus presentaciones en Ávila Mágica, el parque ubicado sobre la montaña que recorre parte de la capital venezolana. Empezó a trabajar allí en 2017. Incluso cuando volvía de presentarse en otros países subía al Ávila para presentarse por diversión.

“Creo que era una de las cosas que me ayudaba a mantener los pies sobre la tierra. Llegar de un tour en China de seis meses con los mejores magos del mundo y volver a la plaza del Ávila a pasar la gorra por diversión. Eso era como una manera de conectarme con lo que hago”, explica. 

Una vida mágica

Winston Fuenmayor tiene 21 años de edad y desde pequeño quería dedicarse a hacer magia. Acertó en su decisión. El venezolano ha sido invitado a algunos de los eventos de magia más importantes del mundo: Masters of Magic en Torino, Italia; Blackpool Magic Convention, en Inglaterra; y Shanghai Magic Festival, en China. 

De presentarse en el Ávila pasó a escenarios de Italia, China, Inglaterra y Alemania, lugar donde reside. Allí participa en un show de circo llamado Wunderbar, de la compañía circense GOP Varieté. Cuando terminó de grabar su participación en AGT viajó a Venezuela para visitar a su familia por algunos días. Pero su viaje de regreso a Alemania se pospuso debido a la pandemia por covid-19.

Uno de los shows más significativos que ha realizado fue en la carpa de circo más grande de Europa, en Francia. Esa fue la primera vez que viajó fuera de Venezuela y que se presentó en una carpa de circo. Lo recuerda claramente: era 31 de enero, Día del Mago. 

Había cerca de 3.500 personas dentro de la carpa. Fue absurdamente impresionante, uno de los mejores días de mi vida y nunca voy a olvidar esa presentación”, expresa.

Fuenmayor destaca que el momento antes de empezar la presentación fue de adrenalina pura. “No sabes que va a pasar”, destaca. 

El presentador está en el medio de la carpa, enfocado por una luz, y en pocos segundos pronuncia el nombre de Winston. Los rostros del público no se perciben, pero sus aplausos retumban en todo el lugar. 

Cuando te presentan creo que uno pasa como a otra dimensión en la cual a valentía se apodera de ti y haces tu performance. Es una serie de sentimientos raros pero después de que pasa es una experiencia bellísima”, expresa.

Entre lo que más le gusta de lo que hace está poder viajar por todo el mundo. Además de que su profesión está ligada a muchas cosas que le gustaba hacer cuando era niño. La magia le permitió perder el miedo a hablar en público e inventar. 

“Básicamente a eso me dedico yo. A presentar los mismos efectos y trucos de magia que creo, esas son las cosas que más me gustan. Inventar magia y conectarse de alguna manera con el niño que alguna vez quería ser mago”, expresa en medio de una pausa. 

El mago venezolano ensaya dependiendo de lo que desee lograr. Si ya tiene un acto construido lo practica hasta el cansancio, se graba y se asegura de que no quede a la vista nada sospechoso. Si tiene que construir el acto, primero debe pensar una y otra vez cómo hacer para crear la magia que desea.

“Construir magia es bastante difícil pero cuando se logra es genial. Lo voy a poner en estas palabras: ¿cómo construyes algo que cuando está al frente de tus ojos no sabes como se hace? ¿cómo construyes algo que es secreto, que nunca va a estar visto?”, precisa con cautela. 

Tiene las herramientas necesarias para construir sus actos de magia, las ha ido adquiriendo durante toda su vida. Espera que sus trucos, creatividad e ingenio le permitan llegar tener su propio espectáculo de magia en Las Vegas, Estados Unidos. No lo ve imposible. Diariamente trabaja para alcanzar ese objetivo en su mágica carrera, esa que decidió transitar al quedar cautivado con trucos que vio en televisión. 

Este artículo de El Diario fue editado por: Irelis Durand |Génesis Herrera.

Noticias relacionadas