• El acto, que se efectuará este 31 de octubre, contará solo con la presencia de 166 personas como medida de bioseguridad. Los feligreses podrán apreciar el acto mediante una transmisión en vivo

En Venezuela, todas las celebraciones que ameriten grandes aglomeraciones de personas están suspendidas por el decreto de Estado de Alarma debido a la pandemia por covid-19, la cual ha afectado a casi todos los países del mundo.

Los feligreses han ingeniado formas de seguir con las tradiciones religiosas,con misas virtuales y automisas para evitar la acumulación de personas en las iglesias. 

Una de las grandes celebraciones religiosas en el país es la bajada de la Chinita, la cual se celebra el último sábado del mes de octubre. Ese día los seguidores de la virgen se congregan en la Plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora del Chiquinquirá, en Maracaibo, estado Zulia, para presenciar el acto.

Sin embargo, debido a la cuarentena los feligreses no podrán estar en el sitio durante el acto. Solo 166 devotos presenciarán en persona la ceremonia el próximo sábado 31 de octubre.

Celebraciones religiosas en cuarentena

El viernes 11 de septiembre la feligresía católica venezolana conmemoró el día de Nuestra Señora de Coromoto de forma virtual debido a la pandemia del coronavirus.

Según la tradición, la advocación mariana se le presentó al indígena Coromoto, de la tribu de los Cospes, hace 368 años.

Otra de las celebraciones que se realizó de forma virtual es la coronación canónica de la Virgen del Valle, acto que se realiza cada 8 de septiembre desde 1911.

La eucaristía virtual se transmitió por radio, televisión (Globovisión y Televen en señal abierta) y en las redes sociales de la Basílica menor de Nuestra Señora del Valle en Margarita.

“La idea es que de 1.000 personas se permita un máximo de 166”, informó el secretario de gobierno, Lisandro Cabello, durante una rueda de prensa.

El párroco de la basílica, Nedward Andrade, informó que la bajada del Retablo de la Virgen de Chiquinquirá se realizará en horas de la tarde en el interior del recinto, y no en la Plazoleta como es tradición desde hace más de 15 años.

El sacerdote indicó durante la rueda de prensa que la ceremonia con la que arrancarán las fiestas en honor a La Chinita será virtual. Detalló que el acto se transmitirá a través de las redes sociales, en el canal 11 y en cadena regional.

Agregó que también se efectuará el 18 de noviembre la misa solemne y la de la aurora el domingo 6 de diciembre.

Con bioseguridad tendremos el regalo de poder contemplar a la virgen expuesta en las puertas de la basílica a través de riguroso protocolo. Un día que se avisará”, indicó Andrade y señaló que el templo permanecerá cerrado durante las fiestas patronales.

Precisó que las fiestas patronales de La Chinita de este año estarán “enmarcadas en la preservación de la vida. Con todas las medidas de bioseguridad impuestas por las autoridades nacionales y eclesiales para evitar contagios”.

Ayudas para los enfermos de covid-19

El párroco de la basílica, Nedward Andrade, informó que La Chinita estrenará tres mantos durante las celebraciones, como se realiza tradicionalmente.

Señaló que el primero de ellos está inspirado en “La campeona de la salud”, como la llama el pueblo zuliano. El segundo está dedicado al doctor José Gregorio Hernández, y el tercero será un homenaje al personal de salud que ha estado luchando contra la pandemia.

“María, salud de los enfermos” es el lema de esta celebración este año debido a la pandemia por covid-19.

La iglesia pidió que los feligreses cambien sus ofrendas florales por medicamentos e insumos médicos que posteriormente serán donados para contribuir con el trabajo del personal de salud que hace frente al coronavirus.

Historia de La Chinita

En Venezuela son varias las versiones sobre la fecha en que llegó la Virgen de Chiquinquirá al país. Unos afirman que la aparición de la tablita ocurrió en 1709, otros historiadores aseveran que ocurrió en 1749. Sin embargo, la historia es la misma.

En la tradición zuliana, se cuenta que La Chinita llegó a Maracaibo sobre las olas del Lago de Maracaibo, cuando una mujer terminaba de lavar su ropa en las orillas del mismo. Repentinamente vio flotando una tablita de madera fina, la cual recogió pensando en que le podría ser útil para tapar la tinaja de agua que tenía en el corredor de su casa. 

A tempranas horas del día siguiente, la mujer escuchó unos golpes como si alguien estuviera llamando, cuando fue a ver lo que sucedía quedó sobrecogida de asombro al ver que la tablita brillaba. En ella aparecía la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá. 

La mujer gritó ¡Milagro!, por lo que de ahí proviene el nombre de El Milagro a la actual avenida junto al lago, donde estaba la casita de la lavandera. 

Luego de esto, muchas personas fueron a presenciar el prodigio. Lo que convirtió a la casa de la humilde mujer en un lugar de veneración a la virgen por parte de múltiples creyentes. 

Al pasar el tiempo, se quiso trasladar la imagen a la Catedral de Nueva Zamora de Maracaibo. Se dice que la virgen era llevada en hombros por dos hombres elegidos por el propio gobernador. Pero esta se fue poniendo muy pesada a medida que seguían caminando hasta que el peso les impidió seguir.

Después de muchos ruegos al cielo y súplicas a la virgen, uno de los presentes exclamó: “Tal vez la virgen no quiera ir a la Iglesia Matriz y prefiera la de San Juan de Dios”. La procesión cambió su rumbo hacia la iglesia de la gente humilde de Maracaibo y la imagen recuperó su peso normal. 

Debido a eso, desde ese día La Chinita protege a los zulianos desde su templo, hoy consagrado como basílica.

Este año será la primera vez en que la imagen de la Virgen de Chiquinquirá no recorrerá las calles de Maracaibo.

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