• Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos chocarán en el último debate antes de las elecciones del 3 de noviembre. El primero de ellos estuvo marcado por mentiras o exageraciones sobre temas como la pandemia, la economía o el cambio climático. En esta ocasión, los organizadores ordenaron silenciar el micrófono de quien no tenga el uso de la palabra | Foto: EFE / Archivo

Luego del caos del primer encuentro, Donald Trump y Joe Biden se enfrentarán este jueves 22 de octubre en el segundo y último debate presidencial de Estados Unidos antes de las elecciones del 3 de noviembre. Las condiciones, eso sí, ahora son diferentes. Para evitar las constantes interrupciones entre cada candidato, la Comisión de Debates Presidenciales decidió silenciar los micrófonos de quien no tenga el uso de la palabra durante la exposición inicial, de dos minutos por cada aspirante y bloque temático.

Incluso antes del debate, ya Trump da muestras de su carácter confrontativo. En una entrevista con la cadena Fox, el presidente y candidato a la reelección por el Partido Republicano cuestionó las nuevas normas y denunció una supuesta parcialidad del comité organizador. Aseguró que “no son buenas personas” y “no hay nada justo” en el nuevo modo de debatir acordado. “Es de locos”, sentenció.

La campaña del presidente amplió el reclamo por considerarla propicia a los intereses del demócrata. “El presidente Trump se compromete a debatir con Joe Biden independientemente de los cambios de reglas de última hora de una comisión parcial, en un último intento de dar ventaja a su candidato favorito (Biden)”, manifestó Bill Stepien, jefe de campaña del republicano.

El debate incluirá preguntas sobre la pandemia, la situación de las familias estadounidenses, la cuestión racial, el cambio climático, la seguridad nacional y el liderazgo. El tema ausente, al menos en los planes de los organizadores, será la política exterior, donde la actual Administración podría sacar pecho de los logros en el Medio Oriente, de su intervención para mejorar las relaciones entre Serbia y Kosovo, así como para hablar del caso del hijo de su contrincante, Hunter Biden.

Tiempo y bioseguridad

El frente a frente se llevará a cabo en Nashville, Tennessee. Durará 90 minutos y estará dividido en seis partes de 15 minutos de extensión cada una. Los primeros cuatro minutos serán para que cada candidato pueda realizar una declaración ininterrumpida, de dos minutos cada uno. El tiempo restante de cada bloque será con los micrófonos abiertos.

La periodista de NBC News, Kristen Welker, será la moderadora. En teoría, debido a las características del debate, Welker lo tendrá más fácil que Chris Wallace, el moderador del primer debate, quien fue interrumpido constantemente por ambos candidatos.

Las medidas de seguridad por la pandemia del covid-19 serán extremas. Luego de la negativa de Trump de participar en el segundo debate vía telemática, previsto para el 15 de octubre en Miami, los organizadores decidieron que el de este jueves se realice en persona, manteniendo la distancia, además de que todos los involucrados que entren al recinto de la Universidad de Belmont se someterán a una prueba rápida de covid-19.

El debate iniciará a las 9:00 pm, hora del Este de Estados Unidos, y mismo horario en Venezuela. La transmisión se podrá seguir por la cadena CNN, así como por streamings por YouTube.

Línea argumentativa

Silenciar el micrófono durante cada exposición programática no es garantía, sin embargo, de que los candidatos cambiarán de discurso con respecto a los temas que se debatieron en el primer encuentro. Tanto Trump como Biden aprovecharon para exagerar o incluso mentir con respecto a las políticas de su adversario, algo que se podría repetir en la noche del jueves.

Sobre la pandemia, por ejemplo, el candidato demócrata aseguró que “el presidente no tiene ningún plan”, algo que no es del todo cierto. La administración Trump ha anunciado un plan sobre cómo distribuirá las vacunas, tal como explicó el medio de verificación PolitiFact. El plan muestra que el gobierno federal tiene como objetivo hacer que la vacuna de dos dosis sea gratuita. Sin embargo, los expertos en salud pública han dicho que Trump y su administración no tenían un plan para combatir la pandemia o un plan nacional de pruebas.

También fue inexacta la aseveración de Biden de que Trump propuso inyectarse lejía para prevenir el coronavirus. La realidad es que, en una rueda de prensa ofrecida el 24 de abril de 2020, el presidente de los Estados Unidos se preguntó si inyectarse desinfectantes podía ser eficaz e indicó que «sería interesante investigarlo», tal como verificó PolitiFact.

El presidente y candidato a la reelección respondió con otro dato engañoso. “Si miras lo que hemos hecho, yo lo cerré (el espacio aéreo con China, ante la pandemia) y dijiste: ‘Es un xenófobo. Es un racista y un xenófobo’”. Pero el hecho es que Biden no mencionó específicamente las restricciones de viaje desde China, de acuerdo con The Washington Post.

Lo que sí podría aprovechar Biden es el más reciente desplante del mandatario republicano al doctor Anthony Fauci, uno de los más prominentes de ese país y quien el gobierno designó para controlar el virus en Estados Unidos. “Fauci es un desastre”, dijo el lunes en una comunicación telefónica con su equipo de campaña desde un hotel de Las Vegas, en referencia al doctor: “Si le hubiera hecho caso, ahora tendríamos más de 500.000 muertos”, señaló Trump.

Otras mentiras a detectar

El tema del cambio climático puede llegar a ser áspero para ambos candidatos. Casi con total seguridad, como sucedió en el primer debate, el Green New Deal, será objeto de discusión. Se trata de una resolución no vinculante de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez (NY) y de otros demócratas del ala más progresista. Odiado por los republicanos, tampoco es bien visto por los más moderados del Partido Demócrata, entre ellos Joe Biden.

“Sobre el Green New Deal. Y no son dos mil millones o 20 mil millones, como dijiste, estoy hablando de 100 billones de dólares. Quieren derribar edificios y reconstruir los edificios. Quieren sacar del negocio a los aviones, a dos sistemas de automóviles, quieren eliminar hasta las vacas, ya sabes… Eso tampoco es cierto, ¿verdad?”, recriminó Trump al demócrata, ignorando que en realidad él también se opone al plan, a pesar de los resquemores que eso genera en los más progresistas, un electorado con mucho peso entre los demócratas en esta elección.

Con respecto a la economía y su impacto en la vida de las familias en Estados Unidos, que antes de la pandemia era la estrella de la Administración Trump, también hay que mirar con cuidado las palabras de cada candidato.

En el primer debate, por ejemplo, Biden aseguró que Trump será el primer presidente en dejar el cargo con menos empleo del que había cuando llegó a la Casa Blanca, algo que los demócratas han convertido casi en un lema de campaña cuando se trata de hablar de economía. No obstante, la aseveración es “engañosa”, según comprobó The New York Times.

En una base de datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de los Unidos que recoge el empleo en el país en las últimas décadas, se aprecia que, entre enero y abril de 2020 (coincidiendo con el inicio de la pandemia de covid-19), las cifras de empleo descendieron.

Sin embargo, la Oficina de Estadísticas Laborales no recoge datos anteriores a 1939. Es decir, que no figura la evolución de los datos de empleo durante otras crisis como la Gran Depresión de 1929.

El republicano respondió con otra mentira, según recoge PoliticFact. Aseguró Trump sobre la industria manufacturera: «recuperé 700.000 puestos de trabajo. (Obama y Biden) no trajeron nada». En realidad, el mandatario se equivocó sobre las ganancias laborales durante su mandato; el aumento real fue de aproximadamente 450.000 antes de la pandemia. En cuanto a Obama y Biden, obtuvieron ganancias de 916.000 si se comienza a contar desde la recuperación de la Gran Recesión.

Sin tantas interrupciones, la confrontación puede que sea menor. Los discursos, no obstante, quizás no varíen demasiado. En cualquier caso, en la noche de este jueves se descubrirá la estrategia de cada candidato para hacerse con la victoria el 3 de noviembre. Los electores esperan. 

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