• A 19 años de los sucesos de 2002, Venezuela atraviesa una grave crisis económica, política y social. Aquel día sigue marcado en la memoria de la población de la clase obrera y la sociedad civil que marchó para exigir un cambio

El 11 de abril del año 2002 es una fecha que está grabada en la memoria de muchos venezolanos. Las palabras golpe de Estado y Puente Llaguno marcaron ese día, que ha dejado varias interrogantes sin resolver. 

En aquel puente, y a lo largo de la avenida Baralt de Caracas, se produjo un derramamiento de sangre de manifestantes por disparos de francotiradores. 

11 de abril de 2020: la herida que no cierra
Enfrentamiento en Puente Llaguno el 11 de abril de 2002. Foto cortesía

Todo inició con una marcha convocada para el jueves 11 de abril por la patronal Fedecámaras, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y algunos dirigentes de organizaciones sociales. 

Dos días antes, la CTV había convocado un paro laboral de 24 horas. La iniciativa fuej apoyada por la cámara de empresarios y el episcopado venezolano. Sin embargo, el paro obtuvo un éxito a medias, ya que no lograron que los sectores transporte, bancario y de alimentos, se unieran. 

Aun así, la Confederación de Trabajadores de Venezuela extendió el paro 24 horas más pero el miércoles 10 no se vio la contundencia necesaria para lograr el éxito. A pesar de no haber logrado los objetivos, la organización general llamó a una huelga general indefinida.

La marcha que cambió el rumbo

A media mañana del 11 de abril se concentraron trabajadores, empresarios y sociedad civil en el Parque del Este y marcharon hasta llegar al edificio de PDVSA en Chuao. Los convocantes, al ver la inmensa dimensión de la marcha, decidieron plantearse un nuevo rumbo: el Palacio de Miraflores.

11 de abril de 2020: la herida que no cierra
Concentración en el edificio de Pdvsa en Chuao el 11 de abril de 2002. Foto cortesía

La convocatoria a Miraflores y el mensaje de sacar al entonces presidente Hugo Chávez del poder, fueron cubiertos por los canales privados de televisión del país. Gracias a esto, muchas más personas se unieron a la manifestación, de manera que la masa de personas se hacía más grande conforme avanzaba hacia el centro de Caracas.

11 de abril de 2020: la herida que no cierra
Marcha opositora rumbo al centro de Caracas el 11 de abril de 2002. Foto cortesía

Mientras tanto, entre los simpatizantes del gobierno y de la mano del partido Movimiento Quinta República (MVR), se organizaron para impedir con su presencia que los manifestantes de oposición llegaran al palacio. Alrededor de Miraflores, los simpatizantes chavistas se concentraron y repitieron gritos de “No pasarán”. 

11 de abril de 2020: la herida que no cierra
Simpatizantes chavistas trancando el paso de los opositores el 11 de abril de 2002. Foto cortesía

Ya pasado el mediodía, la marcha opositora estaba en la zona céntrica de la capital y comenzaron los disturbios y la violencia. Por un lado, los chavistas lanzaban piedras al Hotel Edén, ubicado al lado de Miraflores, ya que aparentemente en la azotea había francotiradores disparándoles. Mientras que, en Puente Llaguno, a pocas cuadras del Palacio, en el edificio La Nacional, los empleados no podían salir a la calle debido a la violencia que se registraba.

Aparentemente, desde la ventana de este edificio también había francotiradores atacando a los manifestantes. Todo esto ocasionó que, de ambos lados, chavismo y oposición, surgieran personas armadas y se creara una manifestación callejera que al final de la tarde alcanzó el número de 19 víctimas mortales pro y anti chavistas. 

Un herido de bala en Puente Llaguno, abril 2002. Foto cortesía

La pantalla dividida

Debido a la cadena de radio y televisión del presidente Chávez, los medios audiovisuales que deseaban mostrar lo que paralelamente ocurría en las adyacencias de Miraflores dividieron la pantalla para transmitir en simultáneo mensaje de Chávez y los disturbios y violencia de Puente Llaguno. A pesar de la amenaza de sacar del aire a los medios privados, estos continuaron con la transmisión de la señal por cable. 

Al terminar la alocución presidencial, el dirigente copeyano José Rodríguez Iturbe exhortó a los militares a salir de sus cuarteles y apoyar a los venezolanos que exigían un cambio.

Militares desconocen al gobierno

Mientras el enfrentamiento entre los civiles ocurría, los militares estaban reunidos orquestando el golpe de Estado, ya que desde meses atrás mostraron su disgusto por las políticas de gobierno y el acercamiento con Cuba, Irak e Irán. 

A las 7:00 pm los funcionarios emitieron en radio y televisión el mensaje donde desconocían el mandato de Chávez asegurando que no iban a acatar órdenes presidenciales. Una hora después, los generales Manuel Rosendo y Eliézer Hurtado Soucre negocian con Chávez su salida y amenazan con bombardear el palacio de Miraflores. 

Para la 1:00 am del 12 de abril, ya se manejaba la información en los medios de que Chávez se habían entregado a los militares y luego de dos horas, es el general en jefe de la Fuerza Armada, Lucas Rincón Romero, quien anuncia que el presidente había renunciado. 

Una vez que Chávez es trasladado al Fuerte Tiuna, sede principal de las Fuerzas Armadas en Caracas, Pedro Carmona Estanga anuncia que asumirá la presidencia de la República.

Pedro Carmona se juramenta como presidente de la República en 2002. Foto cortesía

Al amanecer del 12 de abril

El descontento entre los que habían contribuido a la caída del gobierno constitucional se incrementó, pues aparentemente los intereses de Carmona no iban de la mano con la democracia y la participación. Pues, en la llamada «masacre de El Silencio» las turbas enardecidas acompañando a los alcaldes de Primero Justicia sacaban de sus casas a los funcionarios chavistas. 

Además, por decreto se cambió el nombre de la República, se suspendieron las 49 leyes de la Habilitante, se disolvieron los poderes públicos y se suspendió la venta de petróleo a Cuba. También hubo allanamientos sin orden judicial y se canceló el aumento de salario que había decretado el gobierno de Chávez. 

Henrique Capriles afuera de la embajada de Cuba en 2002. Foto cortesía

Ese 12 de abril en la noche hubo un mega cacerolazo en los barrios populares del oeste de Caracas, mientras que frente a Fuerte Tiuna se reunieron simpatizantes del gobierno derrocado para exigir que Chávez saliera y les dijera que había renunciado. Pero también, alrededor de Fuerte Tiuna se suscitaron disturbios y tiroteos. 

Aristóbulo Istúriz, que entonces también se desempeñaba como ministro de Educación del gobierno chavista, ofreció una entrevista a la radio comunitaria Fe y Alegría. Allí señaló que Chávez no había renunciado. 

Los sectores que habían apoyado el golpe de Estado no defendieron al gobierno de facto de Carmona y esto dio pie a que las zonas populares de la capital tomaran las calles y cerraran las vías de acceso a la Caracas para exigir la libertad de Chávez. Los mismos hechos ocurrían en las demás ciudades de Venezuela.

Simpatizantes chavistas exigen liberación de Chávez en 2002. Foto cortesía

El apoyo militar vuelve a Chávez

El general Raúl Isaías Baduell, comandante del batallón de paracaidistas del Ejército, se rebeló contra Carmona en la base militar de Maracay, estado Aragua. Mientras que la misma situación ocurría en otras guarniciones del país. 

Cuando los designados como nuevos ministros de Carmona llegaron a Miraflores el 13 abril, inició el contragolpe y se dio la orden de evacuar el edificio. Así pues, el presidente de facto se retiró al Fuerte Tiuna y el comandante en jefe del Ejército, a través de una cadena en los medios, anuncia que su equipo solo apoyará al nuevo gobierno si cumplía con algunas condiciones. Al tiempo que Chávez era trasladado a la base naval de Turiamo. 

Militar muestra una foto de Chávez a los ciudadanos. Foto cortesía

A pesar de que Carmona aceptó los términos, ya era muy tarde pues los sectores populares marchaban hacia Miraflores desde el este, sur y oeste. Cada vez eran más las guarniciones que se sumaban al contragolpe.

El retorno de Chávez a la presidencia

Los ministros de Chávez llegaron poco a poco al Palacio de Miraflores y el oficialismo se hizo con el control nuevamente. Las fuerzas del gobierno retomaron las instalaciones del canal del Estado VTV y cuando volvió la señal, anunciaron a los venezolanos que ya estaban en Miraflores desde el mediodía. 

En la noche del 13 de abril, Carmona renunció a la presidencia encargada y la madrugada del 14 Chávez fue liberado y regresó en helicóptero al Palacio de Miraflores.

Aquel regreso fue tomado por el chavismo para pronunciar el famoso “todo 11 tiene su 13”. Ahora, 19 años después y a 8 años de la muerte de Chávez, la situación política, económica y social se sigue deteriorando. 

Chávez después de bajarse del helicóptero en 2002. Foto cortesía

El chavismo continúa en el poder con una industria petrolera quebrada, un éxodo masivo de venezolanos en busca de un mejor futuro y una hiperinflación que ha pulverizado el poder adquisitivo de la ciudadanía. 

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