• La vida de Nightingale representó un antes y un después en la enfermería. Su trabajo hizo que este oficio se transformara en una profesión importante y primordial para el cuidado de los seres humanos. Por esta razón, el 12 de mayo, día de su natalicio, se celebra el Día Internacional de la Enfermería

La figura de Florence Nightingale estuvo asociada a los versos del poema “Santa Filomena”, de Henry Wadsworth Longfellow, en los cuales ella representaba la dama con una lámpara que iluminaba los pasillos lúgubres del hospital militar en la guerra de Crimea, Ucrania, entre 1853 y 1856. Fue una de las primeras mujeres con reconocimiento científico por su labor en la transformación de la enfermería y, sobre todo, por un legado impoluto en el conocimiento del cuerpo y su sanidad.

Los heridos en la batalla,
en lúgubres hospitales de dolor;
los tristes corredores,
los fríos suelos de piedra.
¡Mirad! En aquella casa de aflicción
Veo una dama con una lámpara.
Pasa a través de las vacilantes tinieblas
y se desliza de sala en sala.
Y lentamente, como en un sueño de felicidad,
el mudo paciente se vuelve a besar
su sombra, cuando se proyecta
en las oscuras paredes”, dice el poema.

Florence Nightingale nació el 12 de mayo de 1820 en Florencia, capital del Gran Ducado de Toscana en ese momento. Su crianza estuvo caracterizada por las facilidades y privilegios de una familia estable y pujante. Luego, cuando apenas tenía 17 años de edad, tomó la decisión de dedicarse a la enfermería. Ella lo consideró como un llamado divino, proveniente de Dios, que influyó en su decisión para optar por un oficio considerado para las clases bajas de la sociedad.

La época no era idónea para el impulso de una mujer, aquella que no deseaba, expeditamente, la vida hogareña de una esposa y madre. Muchos estuvieron contra su llamado divino para la enfermería, pero ella decidió mantener su ímpetu y continuar con sus estudios en el oficio. La escritura fue un acompañante primordial durante toda su vida y cada una de sus publicaciones, tanto personales como profesionales, son referentes para el mantenimiento ético y experimental del trabajo sanitario. 

Florence Nightingale, la precursora de la enfermería moderna
Florence Nightingale

En 1851 publicó su primer libro titulado La Institución de Kaiserswerth del Rin para el Entrenamiento Práctico de Diaconisas. En este texto narra el trabajo del pastor luterano Theodor Fliedner y sus asistentes en el cuidado de los enfermos y marginados. Las enseñanzas que adquirió durante cuatro meses en esa institución se mantuvieron con ella en la conformación de su obra posterior. Luego, en 1853 asumió el cargo de superintendente en el Instituto para Cuidados de Señoras Enfermas. 

La guerra de Crimea: un hito en la carrera de Nightingale 

Este conflicto bélico fue protagonizado por el Imperio Ruso, dominado en ese momento por la dinastía Romanov, y la alianza del Reino Unido, Francia, el Imperio otomano y el Reino de Piamonte y Cerdeña. El lugar de la batalla fue la isla de Crimea, en las orillas del Mar Negro. 

En un principio, las fuerzas aliadas tenían un mayor rendimiento en la batalla que el ejército zarista, pero las muertes, en su mayoría, estaban relacionadas con la falta de higiene y cuidado sanitario de las zonas hospitalarias. Algunas estadísticas de la época establecen que de cada 100 muertos, 80 eran por la deficiencia en los tratamientos médicos, ya que el personal era inexperto y las zonas de tratamiento estaban contaminadas por el fragor de la guerra. 

Sidney Hebert, secretario de Guerra de Gran Bretaña para la época y gran amigo de la familia Nightingale, le pidió ayuda profesional a Florence para contrarrestar las muertes en el campo de batalla. El 21 de octubre de 1854 ella, junto a un equipo de 38 enfermeras, en su mayoría inexpertas, emprendieron su camino hacia la base de operaciones británicas de Scutari, en el Mar Negro.

Al llegar, la imagen de la guerra y los gritos desconsolados de los heridos marcaron la perspectiva de Nightingale. Además, el personal médico existente estaba sobrecogido por la situación y los tratamientos eran negativos y mortales. Los suministros eran escasos, la higiene de las instalaciones era deplorable y representaba el mayor foco de infección para las heridas. En un momento la mirada de los altos mandos militares era esquiva ante el clamor de los heridos y enfermos.

Sin embargo, en el mes de marzo de 1855, seis meses después de su llegada a Scutari, el gobierno británico delegó una comisión sanitaria para las zonas hospitalarias en Crimea. Florence Nightingale dirigió el trabajo de remoción de desechos contaminantes. El resultado fue una baja considerable en la tasa de mortalidad de las tropas aliadas. 

Florence Nightingale, la precursora de la enfermería moderna
Pintura de Jerry Barrett titulada Nightingale recibiendo a los heridos en Scutari

El trabajo del equipo de Nightingale fue elogiado por toda Gran Bretaña y su figura se vistió con los ropajes, como dicen los pasajes del poema de Longfellow, de la divinidad entre los pasillos oscuros de un hospital de guerra. Era la dama con la lámpara del conocimiento y la voluntad de la protección hacia la vida humana. 

Incluso, un artículo publicado en 1855 en el periódico británico The Times, comentó: “Sin exageración alguna es un ‘ángel guardián’ en estos hospitales, y mientras su grácil figura se desliza silenciosamente por los corredores, la cara del desdichado se suaviza con gratitud a la vista de ella. Cuando todos los oficiales médicos se han retirado ya y el silencio y la oscuridad descienden sobre tantos postrados dolientes, puede observársela sola, con una pequeña lámpara en su mano, efectuando sus solitarias rondas”. 

Al finalizar la guerra en 1856, en la cual Nightingale había enfermado de fiebre tifoidea, ella solicitó una audiencia ante la reina Victoria de Gran Bretaña para comunicar la necesidad de establecer reformas sanitarias en todos los centros de salud. 

La pedagogía de Nightingale y su legado

La historia de Florence Nightingale en la guerra de Crimea llegó a todos los oídos y recibió el respeto merecido por su incansable labor. Luego, en 1860 inauguró la escuela de adiestramiento de enfermeras en el hospital St. Thomas dedicó su vida a la pedagogía y a la escritura de nuevas reformas para el aspecto sanitario de la medicina en el mundo. Un año antes, en 1959, publicó su texto titulado “Notas sobre Enfermería: Qué es y qué no es” que representaría una guía para los estudios y el adiestramiento de posteriores enfermeros. Muchas otras escuelas en el mundo siguieron los pasos del texto de Nightingale. 

Cada día tiene mayor importancia el conocimiento de la higiene, el conocimiento de la enfermería, en otras palabras, el arte de mantenerse en estado de salud, previniendo la enfermedad, o recuperándose de ella. Se le reconoce como el conocimiento que todo el mundo debe tener –distinto del conocimiento médico, propio solamente de una profesión”, refiere un pasaje del prefacio.

En 1870 el fundador de la Cruz Roja, Henri Dunant, explicó que la referencia de Nightingale en la guerra de Crimea fue un factor decisivo para el inicio de la organización. “A pesar de que soy conocido como el fundador de la Cruz Roja y el promotor de la Convención de Ginebra, es a una dama que todo el honor de esa convención es debido. Lo que me inspiró a viajar a Italia durante la guerra de 1859, fue el trabajo de Miss Florence Nightingale en Crimea”, agregó. 

Posteriormente, en 1893 se creó el juramento Florence Nightingale en la Escuela de Enfermería Ferrand en Detroit, Estados Unidos. Este texto es el referente ético de todo aquel que tome la enfermería como profesión. 

“Voy a abstenerme de cualquier cosa dañina y nociva y no voy a tomar ni administrar a sabiendas ninguna droga nociva. Voy a hacer todo lo que tenga a mi alcance para elevar al nivel de mi profesión y para mantener en confidencia todos los asuntos personales para que no salgan a la luz al igual que todos los asuntos familiares que lleguen a mi conocimiento en la práctica de mi vocación. Con toda lealtad haré un esfuerzo por prestar ayuda al médico en su trabajo y dedicarme a procurar el bienestar del personal bajo mis cuidados”, dice.

En 1883, la reina Victoria le otorgó la Real Cruz Roja; en 1907, el rey Eduardo VII le concedió la Orden del Mérito y en 1908 se le entregaron las llaves de la ciudad de Londres. Estos son algunos de los galardonados dados a la carrera de una vida y a la evolución que representó el trabajo de Nightingale, siendo, en algunos casos, la primera mujer en recibirlos. 

Asimismo, su legado se ve representado en el campo de la matemática y la estadística. Arantza Urkaregi Etxepare, licenciada en ciencias matemáticas, explicó la importancia del trabajo estadístico de Nightingale en la creación del Diagrama de Rosa para representar las causas y la evolución de la mortalidad de los soldados en la guerra de Crimea. El trabajo matemático y el método científico era la base de las consideraciones éticas y los cambios del oficio médico y sanitario. 

El 13 de agosto de 1910 falleció mientras dormía en su habitación de Park Lane, Londres. El Estado británico ofreció la Abadía de Westminster, en la cual están los restos de los personajes más importantes de la historia de Gran Bretaña, para enterrar el cuerpo de Nightingale. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por sus familiares y fue sepultada en East Wellow, New Hampshire. El legado de Florence Nightingale se mantiene vivo en cada oficiante de la enfermería y, en estos tiempos pandémicos, es reconocible la labor incansable de un trabajador entregado a la protección de la vida y su sostenimiento. 

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