• En Perú los salones de belleza en donde trabajan venezolanos son cada vez más concurridos, incluso existen locales en los que hay que agendar cita con semanas de anticipación. Algunos de estos migrantes están innovando en este rubro y han creado sus propios centros de estética

Mientras la señora Edén reparte café y arepas andinas con queso -que ella misma preparó- a quienes visitan el centro de belleza donde trabaja en el distrito de San Borja en Lima, Santiago retoca el cabello de una cliente y Milagros, su hermana, decolora el de otra.

Ellos son una familia oriunda del estado Barinas que vive en Lima y que rompe con los estándares tradicionales de belleza en el país andino. No solo ofrecen servicios para cuidar la apariencia física y realzar la personalidad de sus clientes, sino que con su trabajo también difunden la cultura venezolana y dan a conocer más del país en el que nacieron. Ellos contaron que cuando de trabajar se trata, se convierten en un equipo para el que no existen obstáculos imposibles de superar.

Santiago Salazar tiene 33 años de edad y hace cuatro años llegó a Perú, obligado por la crisis socioeconómica en Venezuela en la que materializar sus proyectos cada vez se convertía en una posibilidad que se alejaba de su realidad. Desde los 15 años de edad se interesó por el mundo de la estética. Sus inicios fueron como barbero y con el pasar del tiempo empezó a aprender más sobre este rubro.  

Estudió una carrera universitaria y pasó de ser contador público y administrar importantes centros comerciales en su natal Barinas, a convertirse en un estilista profesional cuyo trabajo destaca y está marcando la diferencia en la capital peruana.

Él trabajó en varias peluquerías en Lima y puso en práctica sus conocimientos, sin embargo, la remuneración que recibía en estos centros de belleza no correspondía al esfuerzo y profesionalismo de lo que hacía, por lo que decidió emprender en este rubro y trabajar de forma independiente, aprendiendo por su cuenta técnicas innovadoras que sigue perfeccionando cada día.

En el año 2018 se propuso traer desde Venezuela a su hermana Milagros y a su madre Edén para ofrecerle una mejor calidad de vida, trabajar juntos y poder atender a las decenas de clientes que lo buscaban cada semana y que en muchas ocasiones se vio obligado a postergar citas por falta de tiempo y de manos que lo ayudaran.

Logró lo que se propuso y ahora su trabajo y los tratamientos estéticos que ofrece rompen con lo convencional y el típico centro de belleza en el que el cliente tiene la razón y se hace lo que ellos pidan. Para Santiago una buena asesoría de belleza, cuidado e imagen personal vale más que el dinero que puede recibir por uno de sus servicios.

Más que un cambio de look es un cambio de actitud lo que ofrecemos a nuestras clientes. Los servicios que brindamos lo hacemos con pasión y estos superan sus expectativas. Aquí ellas encuentran un espacio para sentirse queridas y empoderadas, es por eso que siempre regresan”, expresó Santiago Salazar para El Diario.

Santiago no tiene reparo en decir cuando unas cejas están mal hechas, una cabellera está maltratada o su aspecto y color se asemeja al pelaje de un araguato. Su sinceridad es su mejor herramienta y es ella con la que decenas de clientes venezolanos y peruanos salen felices de su salón, vuelven y hasta recomiendan a sus familiares y amigos, pues aseguran que después de pasar por varias experiencias en otras peluquerías, el estilo de Santiago es único.

Estilistas venezolanos destacan en los centros de belleza en Perú
Crédito: Santiago Salazar

Actualmente Santiago y su familia ofrecen cortes de cabellos, peinados, depilación y perfilado de cejas, tratamientos capilares, laceados, balayage, mechas tradicionales, creativas, personalizadas y brasileras, entre otros. Estos servicios son para mujeres y hombres, previa evaluación que permite saber si el cabello está apto o no para ciertos procedimientos, pues Santiago asegura que de nada vale un color bonito si la cabellera no está saludable.

Aquí aplicamos tratamientos que requieren hasta 12 horas, por lo que también ofrecemos almuerzos y cenas. A mí me hace feliz cuando una cliente me dice que la sazón de mis platos les recuerda a la de su familia o cuando una peruana prueba por primera vez la comida venezolana con nosotros”, contó la señora Edén para El Diario.

El trabajo de Santiago empezó a salir del anonimato gracias a las recomendaciones de sus clientes (lo que él considera su mejor publicidad) y a la difusión en las redes sociales. Hoy es un estilista reconocido por la comunidad venezolana y peruana, quienes incluso viajan desde otras regiones de Perú para conocer las técnicas y productos innovadores que ellos ofrecen y que no han encontrado en otros centros de belleza.

Santiago Salazar reveló en exclusiva para El Diario que, dentro de sus próximos proyectos está aprender las técnicas de maquillaje para poder ofrecer un servicio integral a todas sus clientas. También piensa crear su marca personal de productos de belleza y abrir una academia de peluquería en la que pueda compartir todos sus conocimientos con quienes deseen emprender en el rubro de la estética, en especial con otros venezolanos que tanto les cuesta obtener un ingreso económico estable en su calidad de migrantes.

Estilistas venezolanos destacan en los centros de belleza en Perú
Crédito: Santiago Salazar

Así como el trabajo de  Santiago junto a su familia es reconocido y solicitado cada vez con mayor frecuencia, en otras ciudades de Perú como Arequipa los venezolanos también están innovando en el rubro de la belleza, aplicando nuevas técnicas que tienen buena receptividad entre la comunidad peruana.

El estilo venezolano también destaca al sur de Perú

Es el caso de Jordana Izarra, una venezolana de 32 años de edad natural de San Antonio de los Altos (estado Miranda), quien es enfermera y bombero forestal. Ella llegó a la ciudad de Arequipa en el año 2017 para mejorar su situación económica y ofrecerle un mejor futuro a su hija.

Desde la llegada de la pandemia del covid-19, Jordana empezó a hacer cursos de peluquería, para perfeccionar los conocimientos que ya tenía sobre peinados, cortes y cuidados del cabello, pues desde adolescente siempre tuvo influencia de su tía quien se dedicaba al rubro y de quien aprendió técnicas innovadoras que hoy pone en práctica al sur de Perú.

Ahora se especializó en maquillaje social y artístico, tratamientos capilares, cortes, peinados, trenzas, ondulaciones, barbería, peluquería, tintes, colorimetría en estilismo, pintado de uñas y más. Estos servicios van dirigidos a mujeres, hombres y niños de acuerdo a su edad.

Estilistas venezolanos destacan en los centros de belleza en Perú
Crédito: cortesía

Jordana trabaja actualmente en un salón de belleza de una peruana que a pesar de no tener conocimientos en el rubro, le confió el centro de estética a ella porque sabe que está capacitada, el país del que viene es reconocido por ser cuna de reinas y en la cultura venezolana desde muy pequeños se les enseña a cuidar la imagen personal. Es por ello que, no dudó en ponerla al frente de su negocio con el que ha tenido éxito desde el primer día que abrió sus puertas.

Ya son cinco meses en los que sus servicios son cada vez más solicitados, tanto venezolanos como peruanos asisten a la peluquería y agendan citas con semanas de anticipación. Sus compatriotas van movidos por la necesidad de recibir un trato familiar como lo hacían en su país y los peruanos, aseguran que les gusta el estilo de los venezolanos, que es único y marca la diferencia en las peluquerías tradicionales de Perú.

Estilistas venezolanos destacan en los centros de belleza en Perú
Crédito: cortesía

Dentro de sus próximos proyectos está seguir especializándose e innovando en el mundo de la estética, aprendiendo más sobre lo que está en tendencia en el mundo y continuar destacando en Perú con su trabajo, país en el que piensa quedarse los próximos años y abrir su propio centro de belleza.

Nuestro estilo se caracteriza por el trato amigable hacia el cliente y las asesorías que le brindamos. En una peluquería convencional en Perú el cliente va y solicita un servicio y se lo hacen, en cambio si nosotros sabemos que lo que pide no le quedará bien no lo hacemos”, comentó Jordana para el Diario.

Quienes asisten a una peluquería en Perú lo hacen mayormente cuando tienen algún evento como cumpleaños, bautizos, graduaciones, aniversarios, etc., en ocasiones es considerado como un lujo, no es una práctica común como sucede en Venezuela, que cada semana los venezolanos visitan centros de belleza para pintarse las uñas, secarse el cabello, depilarse las cejas o hacerse algún tratamiento estético y quienes no pueden pagar estos servicios, igualmente acceden a ellos a través de algún familiar con conocimientos en el rubro.

Es por ello que, con la llegada de los venezolanos a Perú estos servicios empezaron a popularizarse entre los migrantes, quienes extrañaban el estilo de su país y sentían la necesidad de ser atendidos por manos venezolanas. También entre los peruanos, quienes movidos por la curiosidad y el trato personalizado y carismático que caracteriza a los venezolanos, recurrían con mayor frecuencia a los locales donde ellos trabajaban.

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