• Gerda Cole se reunió con su hija, Sonya Grist, de 79, después de ocho décadas separadas | Foto: Cortesía de Revera

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota A Jewish teen put her baby up for adoption in WWII. They just reunited, original de The Washington Post.

Gerda Cole, de 98 años de edad, sabía poco sobre su única hija, aparte del nombre que le dio al nacer. Ni siquiera estaba segura de si se siguió llamando “Sonya”.

En 1942, a sus 18 años de edad, Cole estaba desconsolada cuando le dio a su hija recién nacida en adopción a una pareja alemana que vivía en Inglaterra. Cole había escapado en ese entonces de Austria y de los nazis, y vivía como refugiada judía en Inglaterra.

“Sentí que era lo justo para ella”, dijo Cole, explicando que estaba en un matrimonio infeliz que se estaba derrumbando y no podía permitirse el lujo de cuidar a un niño por su cuenta. Cole es hija única y, aunque su madre logró sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, los nazis mataron a su padre.

Como refugiada adolescente, Cole no tenía dinero ni trabajo y aún se estaba adaptando a un nuevo país. No creía que tuviera los medios para darle a su hija la vida que se merecía.

“Fue difícil”, expresó Cole desde su casa de retiro en Toronto, Canadá, donde vive desde 1990. “Si hubiera estado en una mejor posición, habría intentado quedarme con ella”.

A lo largo de los años, se preguntó muchas veces qué sería de su hija, pero una de las condiciones de la adopción fue que no podría tener comunicación con ella. Cole también evitaba “perturbar” la vida de Sonya. Tal vez, pensó, su hija no quería que ella la encontrara.

Ocho décadas después, se enteró de que estaba equivocada. Justo a tiempo para su cumpleaños número 98, su hija Sonya Grist, de 79 años de edad, viajó desde Inglaterra a Toronto para encontrarse con su madre perdida.

Grist viajó desde Inglaterra a Toronto para visitar a su madre. Su conexión familiar fue instantánea, dijeron ambas | Foto: Stephen Grist

Su conexión, dijeron ambas, fue instantánea.

“Simplemente hicimos clic”, dijo Cole, quien –a pesar de intentar quedar embarazada en matrimonios posteriores– no pudo tener otro hijo.

La emotiva reunión, que tuvo lugar en la casa de retiro de Cole el 7 de mayo, tardó muchos meses en gestarse. Comenzó hace aproximadamente un año, cuando el hijo de Grist, Stephen Grist, trató de verificar sus raíces austriacas para obtener la ciudadanía europea, ya que estaba considerando dejar Inglaterra.

“Lo estaba viendo desde una perspectiva muy transaccional”, dijo Stephen Grist, explicando que inicialmente no estaba interesado en localizar a su abuela materna.

Pero eso cambió cuando aprendió más sobre su linaje.

Cuando nació su madre, Inglaterra solo aceptaba un número limitado de refugiados judíos. Su abuela ingresó al país en 1939 como parte de un esfuerzo de rescate llamado Kindertransport, que trajo en su mayoría unos pocos judíos de los territorios anexados por Alemania, incluida Austria, a Gran Bretaña y otras naciones que estaban dispuestas a aceptarlos.

“Pasaba una hora por noche recorriendo estos agujeros de conejo y encontrando información notable en el camino”, dijo Grist, de 55 años de edad, quien buscó en varios sitios genealógicos para reunir información sobre la familia biológica de su madre.

Se sabía los nombres de sus abuelos, que estaban escritos en el certificado de nacimiento de su madre, junto con sus fechas aproximadas de nacimiento. Con esa información limitada, pudo reconstruir algunos detalles sobre sus vidas, incluido el hecho de que su abuela, Cole, se casó cinco veces. Grist también descubrió información sobre el padre biológico de su madre, Hans Kessler, quien permaneció en Inglaterra hasta su muerte en 2001.

Lo único que no pudo encontrar fue el certificado de defunción de Cole y necesitaba enviarlo a la embajada de Austria.

Casualmente, Grist encontró a alguien en Facebook que creía que podría ser el hijastro de Cole de su tercer matrimonio. Y estaba en lo cierto.

Se presentó y le explicó que necesitaba una copia del certificado de defunción de Cole. El hijastro le respondió: “No vas a encontrar su certificado de defunción porque todavía está viva”.

Grist estaba anonadado.

“Nunca se nos había ocurrido que mi abuela todavía estaba viva”, dijo.

Stephen Grist fue el responsable de encontrar a su abuela materna y se unió a su madre en Toronto para la reunión | Foto: Cortesía de Revera

Grist sabía que tenía que decírselo a su madre, pero esperó unas dos semanas antes de encontrar el momento adecuado.

“Mi primera reacción fue que quería ir a verla”, dijo Sonya Grist, quien creció en Inglaterra, donde todavía vive y trabaja como guía turística. “Yo estaba muy emocionada”.

Grist, cuyo esposo murió en 2004, no había tenido suerte en la búsqueda de sus padres biológicos en el pasado.

Estaba ansiosa por conocer a su madre biológica, pero sabía que un encuentro requeriría que Cole también estuviera de acuerdo. Cuando el hijastro de Cole la contactó, ella tenía algunas dudas sobre volver a conectarse con su hija. Era abrir un capítulo de tantas décadas pasadas, algo que le había causado mucha desesperación.

La familia Grist lo entendió.

“Es una gran pieza de información”, detalló Stephen Grist. “A Gerda le tomó un tiempo darse cuenta de que este incidente en su pasado había regresado a ella”.

Sin embargo, en poco tiempo, la promesa de conocer a su hija se volvió más fuerte que su deseo de alejar la tristeza del pasado.

“Cometí tantos errores y, sin embargo, ella me buscó y me encontró”, comentó Cole. “Fue increíble”.

Grist, por su parte, “comprendió completamente” por qué la abandonó, según dijo. “No le guardo malicia, ni rencores, ni nada”.

Acordaron una reunión cara a cara en mayo, ya que podrían celebrar juntos el cumpleaños número de Cole, así como el Día de las Madres.

El 6 de mayo, Grist, quien tiene tres hijos y siete nietos, viajó de Londres a Toronto con su hijo. Al día siguiente fueron a encontrarse con Cole en la residencia de adultos mayores de Revera Kennedy Lodge. El personal allí jugó un papel decisivo en la planificación de la reunión.

“Revera tuvo el honor de ser el anfitrión de la fiesta de cumpleaños número 98 de Gerda Cole y ser testigo de su hermoso reencuentro con su hija y su nieto. Fue una celebración conmovedora de la vida, el amor y el espíritu humano”, detalló Wendy Gilmour, vicepresidenta senior de atención del Revera.

En honor al cumpleaños de Cole, el personal decoró la sala de recreo y Cole usó su color favorito, el azul, además de una faja y una corona.

El personal del centro de atención Revera Kennedy Lodge, donde Cole es residente, le organizó una fiesta de cumpleaños | Foto: Cortesía de Revera

Cuando Sonya Grist entró en la habitación, estaba temblando.

“Se me hizo un nudo en el estómago”, confesó. “Fue un poco impactante”.

Pero cuando abrazó a su madre por primera vez, “hubo un vínculo inmediato”, dijo. “Todavía no he bajado a la Tierra”.

El sentimiento fue mutuo: “Ella es un poco de mí”, manifestó Cole entre lágrimas. Volver a ver a su hija, “definitivamente fue lo mejor que me ha pasado”.

El personal del centro de atención Revera Kennedy Lodge, donde Cole es residente, le organizó una fiesta de cumpleaños | Foto: Cortesía de Revera

Pasaron el fin de semana haciéndose preguntas interminables.

“Gerda es una persona notable”, mencionó Stephen Grist, quien se enteró de que su abuela obtuvo tres títulos universitarios después de mudarse de Inglaterra a Canadá en 1965 con su tercer esposo. “Ella ha llevado una vida tan interesante”.

“A menudo pensaba en las palabras de mi padre de que no importa qué calamidades puedan ocurrirle a una persona, nadie puede quitarle lo que tiene en mente”, aseguró Cole.

Trabajó como contadora y mantuvo un empleo de medio tiempo en Burger King para ganar dinero extra para viajar: su mayor pasión. Tiene un profundo interés en la arqueología y se ofreció como voluntaria en varios sitios arqueológicos en Israel y Chipre.

Cole en un sitio arqueológico en Israel en 1992 | Foto: Cortesía de Gerda Cole

La madre y la hija descubrieron muchas similitudes, incluido su amor por viajar y aprender nuevos idiomas.

“Tenemos mucho en común”, señaló Cole, y agregó que se llenó de un orgullo abrumador cuando conoció a su hija. “Ella es fantástica”.

Ambas mujeres estuvieron de acuerdo en que fue un encuentro bastante breve. Los Grist esperan viajar pronto a Toronto de nuevo, esta vez con toda su familia extendida.

“Me encantaría unirme a su familia”, confesó Cole. “Seamos realistas: 98 está cerca de 100. No me queda mucho tiempo”.

“En este momento”, continuó, “no hay nada que me gustaría más que estar juntas”.

Traducido por José Silva

Noticias relacionadas