• Andy Pruss, Esteban Kukuriczka y Tomás Wolf revelaron para El Diario cómo fue su experiencia actoral en la película sobre la tragedia de los Andes. Durante el desarrollo de sus personajes estuvieron acompañados de María Laura Berch, su entrenadora de actuación, quien los guio en cada detalle

La vida, la muerte, la soledad y el abandono eran parte de los temas que debían conversar los actores de La Sociedad de la Nieve antes de comenzar a desarrollar sus personajes. Cada uno de ellos estuvo en contacto con los sobrevivientes y los familiares de los fallecidos del accidente aéreo de 1972 que marcó un hito histórico en Uruguay y el resto del mundo.

Para el director de esta película, Juan Antonio Bayona, era muy importante que los actores atravesaran por una experiencia previa en la que construyeran vínculos, valores, resiliencia y adaptación al espacio donde se desarrolla la historia. Todo este proceso se grabó en lugares de filmación con temperaturas gélidas, bajo dietas estrictas y un equipo técnico y profesional que apoyó al elenco desde el principio.

“Hay algo que recuerda el elenco en general y es levantarse todos los días para ir al set a hablar de temas emocionales realmente muy profundos. Parte de la técnica actoral era sostener humanamente el espíritu, el alma, el por qué estamos contando esta historia. La actuación, en mi rol, es un lugar de mucho encuentro. La actuación está entre el desafío y la persona que lo atraviesa”, explicó María Laura Berch, directora de casting argentina de la película La Sociedad de la Nieve y entrenadora de actuación, en exclusiva para El Diario.

Frío, sudor y lágrimas: la transformación que vivieron los actores de La Sociedad de la Nieve 
Parte del elenco de La Sociedad de la Nieve en una escena dentro del avión. Foto: Netflix

El drama de Bayona está basado en el libro homónimo La Sociedad de la Nieve del escritor uruguayo Pablo Vierci, quien estudió con la mayoría de los 40 pasajeros que viajaban en aquel avión. Además, estuvo presente en el proceso previo de la película y en el rodaje.

La película ha generado 51 millones de visualizaciones en Netflix desde su estreno el 4 de enero de este año. Se trata de una de las cintas más vistas en la historia de esa plataforma. También cuenta con más de 20 nominaciones en diferentes premiaciones este año, entre ellas dos nominaciones para los Premios Oscar.

La búsqueda de los actores

La tarea principal de Berch es “comprender la expectativa o la proyección” sobre los posibles perfiles que busca un director o una producción, y luego comenzar con el proceso de selección de los actores ideales. En 2020, y en plena pandemia, ella trabajó en conjunto con los directores argentinos Iair Said y Javier Braier.

Los tres debían tomar en cuenta varios aspectos: el parecido de los actores con las víctimas reales que estuvieron en el accidente aéreo y su “energía” para desenvolverse en cámara. Poco importaba si eran famosos o si no tenían las edades exactas de los sobrevivientes. Luego, al momento de la convocatoria, evaluaron a más de 2.000 aspirantes.

El elenco de la película durante un ensayo. Foto: J.A Bayona

El proceso de casting duró seis meses entre reuniones virtuales y presenciales en Argentina y Uruguay. Tiempo después, los actores seleccionados tuvieron dos meses de entrenamiento en un hotel de Barcelona, en España, con el objetivo de que establecieran un vínculo similar al que construyeron los sobrevivientes.

“Lo que ustedes ven en el resultado final es porque el director (Juan Antonio Bayona) estuvo presente en todas las audiciones. Él vio el material de todos los actores. Para todo tenía una observación, una proyección, un pensamiento. Eso nos motivaba a nosotros a ser cada vez más específicos”, explicó Berch.

Los actores que integraron el elenco principal de La Sociedad de la Nieve son Enzo Vogrincic, Agustín Pardella, Matías Recalt, Andy Pruss, Esteban Bigliardi, Luciano Chatton, Rocco Posca, Juani Caruso, Diego Vegezzi, Fernando Contigiani, Santiago Vaca Narvaja, Benjamín Segura, Simón Hempe, Blas Polidori, Valentino Alonso, Felipe González Otaño, Rafael Federman, Francisco Romero, Esteban Kukuriczka y Tomás Wolf.

¿Cómo ocurrió la tragedia de los Andes?

El 12 de octubre de 1972 despegó un vuelo del aeropuerto de Carrasco, Uruguay, que llevaba al equipo universitario de rugby del Old Christians Club de Montevideo. En el avión viajaban 40 pasajeros y cinco tripulantes con destino a Chile.

A pesar de que el piloto Julio César Ferradas y su copiloto Dante Héctor Lagurara tenían experiencia, las condiciones meteorológicas no eran las ideales, por lo que aterrizaron en Mendoza, Argentina. Al día siguiente, decidieron seguir adelante con el vuelo a pesar de que el clima se mantenía igual.

El avión se estrelló en un lugar cercano a las montañas andinas del Valle de las Lágrimas, provincia de Mendoza, Argentina. Producto del accidente, sobrevivieron 29 y luego 16 personas.

Debido a la falta de comida y la tardanza en el rescate, los sobrevivientes tuvieron que recurrir a la antropofagia, es decir, alimentarse de los cuerpos de sus compañeros fallecidos. El rescate de los 16 sobrevivientes se produjo entre el 21 y 22 de diciembre de ese mismo año.

Un grupo heterogéneo

La directora de casting exploró técnicas de actuación que no había usado antes debido al contexto de la historia. En el caso de esta película, y al ser tantos, había variadas procedencias de conocimiento actoral, es decir, desde actores con experiencia hasta jóvenes de 18 años de edad que debutaban ante las cámaras por primera vez.  

Leer más  Estudiantes de la UCAB viven la experiencia de hacer cine como profesionales

En esta película se puede observar el desgaste de los personajes que van acoplados con su vestuario y el maquillaje. Todos debían desarrollar la capacidad de transmitir el agotamiento, el frío, el miedo, el hambre y la resiliencia.

El elenco principal. Foto: J.A Bayona

“Con Juan Antonio hablamos mucho de la gestualidad y la percepción del mundo en la ciudad (Montevideo) y en las alturas (Cordillera de los Andes). Teníamos todo el tiempo esa premisa. Por ejemplo, en la ciudad seguramente estos personajes tenían una proyección vocal, una mirada proyectada y ciertas características. Esos detalles había que resignificarlos en las alturas, en la montaña. Ahí había otra forma de proyectar la mirada, la sonoridad, el cansancio vocal, la falta de aire. Entendiendo todo eso me fueron empujando a encontrar otras técnicas. Eran textos de reflexiones muy profundas”, dijo Berch.

En diciembre de 2021, la producción organizó una cena en Uruguay entre los actores, los sobrevivientes y los familiares de los fallecidos del accidente aéreo. El respeto, la curiosidad de sus vivencias en el fuselaje y las ganas de rendir homenaje a los que ya no están eran las premisas que los actores debían tomar en cuenta a la hora de conversar con cada uno de ellos.

“Pensamos que el elenco debía atravesar una experiencia poderosa, lejos de casa y todo lo que implicaba. Los personajes que ustedes ven tienen por detrás un camino recorrido que hizo que los actores tuviesen una manera de trascender en la escena. Había un vínculo entre ellos, una historia, una hermandad real. Esto hace que todo el proceso sea real desde el casting hasta el set”, agregó Berch.

Frío, sudor y lágrimas: la transformación que vivieron los actores de La Sociedad de La Nieve 
Foto: J.A Bayona

Los actores tuvieron que bajar de peso

El rodaje de La Sociedad de la Nieve comenzó en 2022 con un grupo de actores consolidado, en el que debían poner en práctica todo lo aprendido. Desde sus diálogos hasta adelgazar para retratar la crudeza de vivir en la montaña. En la vida real, los sobrevivientes fueron tratados por desnutrición, deshidratación, mal de altura, escorbuto y fracturas de huesos.

Los actores no podían llegar al nivel de desnutrición de los sobrevivientes ni al peso real de ese momento, por lo que contaron con nutricionistas que evaluaron a los actores y le establecieron una dieta específica. El truco estuvo en el aumento de peso al principio de la historia para que después se notara el declive.

Uno de los actores que vivió este proceso fue Andy Pruss, en entrevista exclusiva para El Diario reveló que tuvo que subir más de 10 kilogramos y luego bajar 20 kg. “El objetivo era vernos lo más calavéricos posibles. Tuvimos un seguimiento semanal. Era muy poca la cantidad de comida, frutas y bebidas. En la noche solo tomábamos un caldo, y así estuvimos por cuatro meses. También hacíamos mucho ejercicio. Al final lo que atraviesas psicológicamente es muy fuerte. Por suerte, tuvimos acompañamiento y tuve a un grupo de actores y hermanos que me acompañaron en ese proceso”, explicó el actor.

Otros de los actores que bajaron de peso de forma significativa para sus personajes fueron Simón Hempe, Agustín Della Corte, Esteban Bigliardi, Juani Caruso, Esteban Kukuriczka, Luciano Chatton y Enzo Vogrincic.

“Lloré la vida cuando me avisaron”

Andy Pruss, de 24 años de edad, es un actor argentino que tuvo su primer contacto con la actuación desde muy pequeño. Durante su infancia descubrió que esta profesión, más que ser un juego, era una carrera a la cual se quería dedicar. Estudió Artes Dramáticas en la escuela de teatro Nora Moseinco, en Buenos Aires, Argentina.

En 2020, encontró la oportunidad para audicionar en La Sociedad de la Nieve, sin embargo, relató que su proceso previo al rodaje estuvo lleno de incertidumbre. “El equipo de casting nos mantuvo durante muchos meses a la espera. Fue mucho tiempo dejando la energía y esas ansias de quedar en este proyecto. En un momento me tuve que frenar porque me dio ansiedad y lo guardé en un cajón con llave. Ya luego cuando nos avisaron fue muy emocionante. El privilegio que sentí y el placer. Lloré todo. Lloré la vida cuando me avisaron”, expresó Pruss para El Diario.

Leer más  La película Simón recibió 14 nominaciones a los Premios Soto

Roy Harley: el ingeniero 

Andy Pruss y Roy Harley. Foto: J.A Bayona

El papel que interpretó Pruss en la película fue el del uruguayo Roy Harley, uno de los sobrevivientes del accidente aéreo. En ese entonces, Harley tenía 20 años de edad y estaba comenzando sus estudios de Ingeniería Industrial. En la montaña, sus compañeros lo apodaron “el ingeniero” y puso a prueba ese aprendizaje para reparar una pequeña radio y lograr hacer una antena con pedazos de cable del avión.

Tras el rescate Harley tuvo que ser hospitalizado, pues bajó unos 38 kg. Este hecho tenía que reflejarse en el actor argentino y su personaje.

Frío, sudor y lágrimas: la transformación que vivieron los actores de La Sociedad de La Nieve 
Andy Pruss y Roy Harley

“Me pareció un hombre muy firme y claro con lo que decía. Conocí esa versión de un sobreviviente que le gusta hablar de la historia, pero sin ese interés público tan fuerte. Fue conocerlo y entender lo que él tenía para ofrecerme de su experiencia luego de 51 años. Él siempre me recibió con los brazos abiertos. Lo quiero mucho. Es un gran hombre y me encantaría ser como él cuando tenga su edad”, expresó Pruss sobre sus primeras impresiones al conocer a Roy Harley.

Escenas difíciles y emociones fuertes

El actor argentino relató que para “entrar en su personaje” antes de rodar una escena del fuselaje, el frío y la crudeza del contexto, debía mantener un estado de concentración. “Hacíamos un trabajo muy fuerte de respiración en el que María Laura nos ayudó. Nos guiaron mucho porque eran estados emocionales muy difíciles, muy adversos y, al mismo tiempo, había que tener técnicas de respiración, entrega física y tiempo de espera en el set”, explicó Pruss. 

Andy Pruss y María Laura Berch

En cuanto a las escenas difíciles, la mayoría de sus compañeros de rodaje concuerdan en que la de la avalancha de nieve fue la más ardua de grabar. Esto debido a que la producción redujo el espacio del fuselaje para que solo entraran 19 actores, 8 figuras que simulaban los cuerpos, un equipo de cámaras y otro equipo de producción. Todos los actores tenían ropa térmica y debían estar debajo de la nieve real y esperar su turno para salir al plano, sin embargo, debido a las bajas temperaturas del lugar; al día siguiente, varios de ellos se enfermaron.

“El fuselaje era como una heladera por todo el frío que se concentraba. Nosotros teníamos que escarbar la nieve con las manos congeladas. Yo era el que tenía que salir al principio, y estuve abajo esperando el momento de salir y sentí un miedo tremendo. Me dio claustrofobia”, relató. “Cuando grabamos escenas fuertes decíamos: ‘Y pensar que a ellos (los sobrevivientes) les pasó esto y no se cambiaban la ropa y estuvieron encerrados muchos días. ¿Cómo pudo ser?’, agregó Pruss. 

Bayona permitía la improvisación

En el set había cierta libertad con respecto a las líneas del guion de cada personaje, sin embargo, se respetaba el contexto de la historia. “Por ejemplo, en los ensayos que hicimos en Barcelona (España), hubo un momento en el que querían contar cómo era divertirse en el fuselaje, en la montaña. Contar los sueños y los pensamientos. Preguntaron: ‘¿A ver, qué habilidades tienen?’. Entonces todos empezaban a decir sus talentos más divertidos y yo dije: ‘Hago sonidos de pajaritos’. Les gustó y lo agregaron al guion de la película. Yo no podía creer cuando lo grabamos. No podía creer que algo que me divirtiera tanto quedó en la peli. Me puse en los auriculares sonidos de distintas aves y empecé a imitarlos. Fue un homenaje a las aves del Río de la Plata”, confesó Pruss entre risas.

 La escena de sonidos de aves en la película. Foto: Netflix

¿Cómo te sentiste después de que el rodaje terminó?

Me sentí vacío porque fue una experiencia de vida. No soy solamente un actor que fue, hizo su trabajo y volvió. Fuimos a vivir allá (España). Estuvimos conociendo lugares nuevos, armando un grupo de amigos nuevo y cuando terminó y dejamos de tener que ir grabar, fue un vacío. Dije: ‘¿qué hago ahora?’. Estoy muy agradecido. Más que un proyecto, fueron dos años de nuestras vidas. Fue un viaje.

¿Consideras que es más fácil darle vida a un personaje construido o interpretar a alguien que existe en la vida real?

Siento que todos los personajes pueden parecer fáciles, pero pueden tener sus desafíos. Hasta puede ser algo humorístico y desafiante igual. Por ejemplo, yo hacía de Roy y era muy fácil en ciertos aspectos porque sabía quién era él, pero también era difícil porque no sabía todo de él, tampoco quieres inventar porque le estás haciendo honor. Desde ese respeto había toda una búsqueda del personaje. Básicamente siento que cada personaje ofrece su propia clase actoral. Te enseñan algo distinto que no sabes de ti mismo, sea de ficción o basado en un personaje de la vida real.

Leer más  La película Simón recibió 14 nominaciones a los Premios Soto

“Me alegra haber tenido el honor de interpretarlo”

Esteban Kukuriczka, de 32 años de edad, es un actor argentino que dedicó su vida desde muy pequeño al mundo artístico. En su adolescencia, participó en teatro y luego a los 18 años de edad decidió estudiar una licenciatura en Actuación en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), en Argentina.

Su oportunidad para entrar a una gran producción como la de Bayona ocurrió luego de varias audiciones. Kukuriczka hizo la prueba para varios personajes en la película, hasta que, finalmente le dieron el papel para interpretar a Adolfo “Fito” Strauch, otro de los sobrevivientes, a quien conoció en 2021 durante una reunión.

Esteban Kukuriczka y Adolfo Strauch

“Estaba nervioso y pensando preguntas, previamente habíamos leído el guion, pero me interesaba empaparme de todos los detalles de su vida. Me interesaba meterme en determinados asuntos. Me transmitió mucha confianza. Quería escucharlo, percibirlo”, narró Esteban para El Diario. “Con Fito solo tengo palabras de agradecimiento hacia él y su familia por abrirme las puertas de su casa, de su historia y de su corazón. Siempre se mostró dispuesto a contarme cada detalle. Me alegra haber tenido el honor de interpretarlo”, agregó el actor.

Adolfo Strauch: el encargado de la tarea más difícil

Adolfo Strauch, apodado por sus conocidos como Fito, en ese entonces era estudiante de Ingeniería Agrónoma. En el momento del accidente aéreo, Strauch era uno de los mayores del grupo, tenía 24 años de edad.

También viajaba con tres primos: Eduardo Strauch, Daniel Fernández y Daniel Shaw (fallecido en el accidente). Tras la caída del avión en el que viajaban 40 pasajeros, los tres primos Strauch que sobrevivieron asumieron un papel de liderazgo y la tarea de recurrir a la antropofagia cuando no quedaban más opciones para alimentarse en la montaña.

El personaje que Esteban interpretaba debía reflejar el rol protector que tenía Fito, quien además aportaba tranquilidad en momentos de desesperación y toma las decisiones más difíciles. También tuvo tareas menos extremas: inventó un sistema para derretir la nieve y fabricó lentes de sol con restos del avión.

Analogías entre los actores y los sobrevivientes

Esteban interpretando a Adolfo en la escena del rescate. Foto: Netflix

En uno de los planos finales, específicamente cuando los sobrevivientes están en el helicóptero porque son rescatados, Esteban mira de forma nostálgica la montaña desde las alturas. Dicha escena fue propuesta por el actor debido a los relatos que, previamente, Adolfo le comentó.

“Surgió de una conversación que tuve con Adolfo. Me dijo que cuando lo estaban buscando en el helicóptero sintió mucha alegría por irse de ese lugar, pero también sintió tristeza porque estaban atravesando un proceso espiritual y, de alguna manera al irse, eso se cortaba”, explicó Esteban. “Siento que también atravesamos (los actores) por la misma situación. Había muchas analogías en lo que nos pasaba a nosotros filmando la película. También sentía nostalgia de terminar de rodar en ese lugar”, finalizó.

Por otro lado, en la historia real (1972), los sobrevivientes que estaban en la montaña fantaseaban con la comida. En el libro de Pablo Vierci, en uno de los capítulos relata que mientras estaban en el fuselaje “su mayor deseo era sentarse en restaurantes imaginarios, en los que sirvieran platos abundantes y sabrosos” en cuanto llegasen a Montevideo. Así sucedía con los actores, quienes además debían seguir una dieta para bajar de peso conforme a la historia.

La comida era lo único en lo que pensábamos. El almuerzo era el momento más esperado del día. Hablábamos solo de eso porque solo podíamos comer pocas cosas. De hecho, los sobrevivientes también pensaban lo mismo”, indicó Esteban para El Diario. 

Acompañamiento actoral

Esteban comentó que para el desarrollo de su personaje aprendió a fumar cómo lo hicieron los sobrevivientes en ese contexto, trabajó junto a una entrenadora vocal en el acento uruguayo, tuvo preparación física, recibió ejercicios de oxigenación, entre otros elementos.

¿Qué aprendizaje tuviste al trabajar con Juan Antonio Bayona?

—Su amor por el trabajo. Él decidió hacer un trabajo grupal, eso es muy valioso y necesario en medio de un rodaje tan duro. Construir lazos más allá de lo actoral. No solamente hablar de la verdad sino encarnarla. Él nos escuchaba mucho. 

Foto: Netflix

“Traté de recolectar todo lo que él me decía”

Tomás Wolf, de 28 años de edad, es un DJ y actor argentino que estudió en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, en Buenos Aires, Argentina. A sus 16 años de edad se interesó por el mundo artístico, sin embargo, se inclina más al ámbito musical. Actualmente, tiene una banda llamada Remiseria Temperley. 

Tomás Wolf y Gustavo Zerbino 

Wolf obtuvo el papel de Gustavo Zerbino, un estudiante de Medicina, en ese entonces de 19 años de edad, quien puso en práctica sus conocimientos y ayudó a otros sobrevivientes después del accidente. Durante los 72 días, junto con Roberto Canessa, otro estudiante de Medicina, se convirtieron en “los médicos” del grupo y cuidaron a sus amigos.

Leer más  Estudiantes de la UCAB viven la experiencia de hacer cine como profesionales

Al momento del rescate, Zerbino recolectó las pertenencias de los pasajeros que fallecieron y los metió en una maleta, marcando todo con los nombres. Desde medallas, cadenas, relojes, documentos hasta cartas que algunos escribieron a sus seres queridos.

Ese 22 diciembre de 1972, los rescatistas no querían que Zerbino subiera al helicóptero con ese maletín porque “era mucho peso”, pero él se negó a abandonarlo y tuvieron que acceder. Dicho momento fue agregado en la película y Tomás la recuerda con mucha emoción.

“Estuvo muy contento con el resultado. Me importaba que a él le gustara mi trabajo. Traté de recolectar todo lo que él me decía y plasmarlo en el personaje”, comentó Wolf sobre los comentarios de Zerbino por su interpretación.

El proceso de Tomás: orejas, maquillaje y música

Tomás en el área de maquillaje 

Juan Antonio Bayona, director de La Sociedad de la Nieve, reveló en varias de sus publicaciones en redes sociales cómo fue el proceso de cada actor en el set. En el caso de Tomás, era necesario resaltar la característica física más importante de Gustavo: sus orejas. Para esto, el equipo de efectos especiales de maquillaje moldeó y aplicó orejas falsas para que las del actor fueran prominentes. Las prótesis eran tan delicadas que se deterioraban fácilmente y había que reemplazarlas casi diariamente. 

Orejas falsas para el rol de Gustavo Zerbino

Por otro lado, Tomás no requirió bajar de peso de forma estricta como sus otros compañeros del rodaje. Sin embargo, para ciertas escenas estuvo sentado durante horas en el área de maquillaje para el implante de sus orejas falsas y para las escenas en las que sufrió quemaduras en sus ojos por la nieve. En cuanto a la preparación previa a las grabaciones, solo escuchaba música e intentaba concentrarse en su rol actoral.

“Hubo un momento en el que me dio ansiedad estar tanto tiempo sentado en maquillaje. Eran horas y horas. Tenía que pedir un tiempo”, recordó Wolf entre risas.

El actor depende de cómo se ve y se viste

El equipo de maquillaje y peluquería de La Sociedad de la Nieve, encabezados por Ana López Puigcerver y Belén López Puigcerver, se encargaron de maquillar más de 20 actores, que aparecían frecuentemente todos a la vez en escena. La historia se narró de forma cronológica, por lo que el objetivo era capturar el cambio físico y el desgaste del contexto en los actores. 

Esteban Kukuriczka en el área de maquillaje 

También hubo un equipo de efectos especiales de maquillaje, liderados por David Marti y Montse Ribé, que estuvo a cargo de las heridas y las prótesis que ayudaban a los actores a verse de manera realista. 

Asimismo, el equipo de vestuario de esta película estuvo liderado por el diseñador argentino Julio Suárez, quien tuvo que organizar la logística y la evolución del vestuario que acompañó a los personajes en su pérdida de peso. También reflejó el transcurso del tiempo de la montaña a partir del nivel de ambientación de las prendas. 

Tres fuselajes en Sierra Nevada

Los actores rodaron las escenas en tres sets donde se instalaron tres réplicas del fuselaje del Fairchild  del vuelo 571. El primero estuvo a 2.800 metros de la Laguna de Las Yeguas (Sierra Nevada, España). 

El segundo, en un estudio que construyó la producción cerca de Sierra Nevada, con pantallas led, donde se proyectaba con diferentes luces todo lo que se había rodado en Los Andes.

Y el tercer lugar del entorno de Sierra Nevada fue en el Cortijo de La Argumosa, en Güejar. Aquí se instaló el backlot, un lugar aislado ideal para rodar aquellas escenas que no se pueden rodar al natural por el clima. En este se grabó el alud que sepultó parte del fuselaje del avión. 

Frío, sudor y lágrimas: la transformación que vivieron los actores de La Sociedad de la Nieve 

La Sociedad de la Nieve no es la primera película que está basada en hechos reales, pero gracias a la recreación del contexto, los personajes, el equipo técnico y la cercanía con los sobrevivientes de la historia, se ha posicionado como uno de los filmes más vistos en más de 90 países, de acuerdo con Netflix.

El frío, el esfuerzo, el sudor y las lágrimas, en su mayoría de felicidad, estuvieron presentes en el proceso de realización de esta película. Sin embargo, María Laura Berch, directora de casting de La Sociedad de la Nieve, usó otra palabra para calificar a todo el elenco de la película: la entrega. “Aprendí en esta película sobre la entrega en cuerpo y alma de los actores. También aprendí y les agradecí todo el espacio que me dieron. Siento que las cosas tienen sentido cuando las personas están presentes”, concluyó Berch.

Noticias relacionadas