• El internacionalista Carlos Luna afirma que con la invitación que hizo Nicolás Maduro a los ex líderes de las FARC quiere demostrar que tiene “un brazo político y un brazo armado”

Entre el 25 y el 28 de julio se celebró en la ciudad de Caracas, Venezuela el Foro de Sao Paulo, una iniciativa de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos que fue fundada por el Partido de los Trabajadores de Brasil en Sao Paulo, en 1990, que busca discutir líneas políticas de acción y desarrollan planes estratégicos para generar, según su juicio, progreso, prosperidad y bienestar con base en los derechos sociales.

Este foro se llevó a cabo en un momento en el que el país se enfrenta a una grave crisis con apagones, falta de agua potable, de gas doméstico, de medicinas, entre muchos otros insumos.

Durante la realización de este foro, el partido político Primero Justicia (PJ) denunció que el régimen de Maduro gastó al menos 200 millones de dólares para organizar el evento, mientras que los preparadores del foro no desmintieron la cifra y tampoco informaron a la opinión pública el origen de los recursos para la puesta en marcha del mismo.

Para Carlos Luna, especialista en temas internacionales, Maduro lo que pretende con la realización de este evento en Caracas es generar un reagrupamiento sobre todo de las fuerzas más radicales asociadas a él y a la revolución bolivariana, para así crear un replanteamiento estratégico debido al giro hacia la derecha que tuvo América Latina.

“Maduro busca legitimación a nivel internacional, ampliar su base de apoyo debido a que la muerte del capitán de Corbeta, Rafael Acosta Arévalo y el informe de la alta comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet generaron, sin duda alguna, una fragmentación y una división en lo que tiene que ver a los movimientos de izquierda en Latinoamérica”, dijo Luna para El Diario.

Detractores del Foro

Los integrantes del movimiento estudiantil venezolano se acercaron al hotel Alba Caracas, donde se realizaba el evento, para manifestar su desacuerdo con la actividad.

Más de una decena de estudiantes calificaron como “El Foro de la Muerte” la actividad. Los jóvenes también cuestionaron la inversión de 200 millones de dólares para su realización.

Adriana Aguilera, ex concejal metropolitana de Caracas, rechazó las declaraciones de Nicolás Maduro en el foro y aseguró que “se quitó la careta y comparó sus pronunciamientos con los de un dictador”.

Aguilera también denunció que la realización del Foro de Sao Paulo dejó más hambre y más niños muriendo en los hospitales, debido a la millonaria cifra destinada para el evento, fondo que, recalcó la ex concejal, debió estar destinado para los centros de salud.

Líderes de paz

Ante las denuncias por parte del gobierno de Colombia de que dos ex líderes de las FARC se encuentran escondidos en Venezuela, Nicolás Maduro aseguró que se quedó esperando por su aparición.

“Me quedé esperando a Iván Márquez y a Jesús Santrich, que son bienvenidos a Venezuela. La FARC es bienvenida a Venezuela cuando quiera venir, porque son líderes de paz”, expresó Maduro.

El ex presidente colombiano Álvaro Uribe denunció que los ex guerrilleros se encontraban en Venezuela, y que acudirían al Foro de Sao Paulo.

Carlos Luna, quien también es profesor de pregrado y postgrado en la Universidad Central de Venezuela, piensa que lo que se quiere con esta invitación es enviar un mensaje disuasivo a la comunidad internacional de que Maduro y la izquierda Latinoamericana pueden tener “un brazo político y un brazo armado”.

Pese a que factores que se oponen al régimen calificaron el foro como una “burla y un robo a la nación”, la cúpula de Maduro afirmó que el evento superó las expectativas y celebró los resultados “positivos” del foro.

El constituyente Adán Chávez -además hermano del fallecido presidente Hugo Chávez- informó que se firmaron algunos acuerdos, entre los que se destaca el de “total y estricto apoyo” a Nicolás Maduro. Dijo además que fue un tremendo logro y que mantendrán reuniones sectoriales para darle “continuidad a los acuerdos y acciones concretas para poner en práctica”.

Luego de tres días de la declaración final se llama a la promoción de la más amplia solidaridad mundial con la defensa de la soberanía, así como el apoyo del diálogo entre oficialismo y oposición, sin embargo, los conflictos internos en Venezuela persisten, así como las fallas en los servicios básicos, la alimentación y la salud.

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