• El auge de las redes sociales ha permitido que el estudio social a través del humor migre al mundo del internet. Coca Tan Blanca, una cuenta que ha obtenido mucha popularidad en el último año, conversó con El Diario y argumentó el sentido de su contenido

Se autodenominan “Las Niñitas” y tienen la responsabilidad de manejar una de las cuentas de Twitter con mayor auge en 2019. Con el crecimiento de la vida entre las redes sociales y del contenido digital es oportuno reconocer el procedimiento que realizan para determinar cuestiones propias de la sociedad venezolana y para sectorizar, en el ámbito sociológico, la relación comunitaria de los venezolanos a través del humor expuesto con las características de la clase alta.

La cuenta llamada Coca Tan Blanca (@cocatanblanca) nació en el año 2014 tomando como referencia el contenido realizado por “Cocaine So White”, que personifica y parodia el estereotipo del hombre blanco norteamericano. Sin embargo, fue en 2019 cuando explotó como referente expresivo de los venezolanos, sobre todo de los habitantes de Caracas.

Una persona “Coca Tan Blanca” se atiene a una serie de características que la definen y la hacen partícipe de una alta clase social. “Es un personaje de la upper class (clase alta) venezolana. La cuenta es genderless (sin género) e inclusiva. Nos valemos de insights (ideas) específicas para hacer referencia al estereotipo de lo que también podría catalogarse como el ‘sifrino caraqueño del este’. Pero va más allá, porque ser sifrino no te hace CTB (Coca Tan Blanca)”, declara para El Diario una de las encargadas de la cuenta.

El rango de características sociales que se pueden ver representadas en los personajes de la cuenta es muy amplio y la asimilación de los usuarios ha sido positiva. Desde gaitas colegiales hasta los brunchs (desayuno tardío), los viajes a Estados Unidos, la “Sifrina de Caurimare”, la voz ronca, hasta la alternancia de código, que se refiere al uso de dos lenguas en un mismo discurso, son elementos de la identidad de dicho grupo social.

Aclaran que la finalidad del contenido expuesto es reírse de sí mismos, ver lo que define a la clase alta venezolana y parodiar sin caer en la crítica peyorativa.

Aclaran que la finalidad del contenido expuesto es reírse de sí mismos, ver lo que define a la clase alta venezolana y parodiar sin caer en la crítica peyorativa.

“Si ven alguno de los posteos de la cuenta, nunca utilizamos un lenguaje que incite al odio ni emitimos juicios de valor con base en el contenido que publicamos. Suele ser todo muy descriptivo/literal utilizando el insight para hacer el chiste con la analogía and that’s it (y eso es todo). Lo demás es interpretación personal, y no podemos controlar cómo procesa el contenido cada persona ni qué comenta cada usuario”, agrega una de “Las Niñitas”.

El universo de las redes sociales es amplio. Son múltiples las cuentas que categorizan y plantean temáticas sobre las distintas clases sociales venezolanas.

Este es el caso de “Sifrizuela”, otra cuenta de redes sociales que se ha encargado de categorizar al “sifrino caraqueño” como parte de una subcultura urbana, plantea una temática sobre la figura de la clase alta en un país polarizado entre derecha e izquierda, entre “el rico malo” — como vociferaba en las marchas multitudinarias el fallecido ex presidente Hugo Chávez — y el “pobre bueno”, para diluir una separación que fue utilizada por el chavismo para adherirse al poder.

Uno de los encargados de dicha cuenta expuso en un entrevista para El Nuevo Herald que “Venezuela es una historia constante de marginar a un grupo u otro y creo que necesitamos a un gobierno que nos represente a todos. Es muy importante que, como venezolanos, hagamos una introspección sobre nosotros mismos y sobre lo que estuvo mal antes del chavismo para que llegara ese movimiento, que llegó porque el país no era perfecto antes. Tenemos que ver nuestras fallas para poder aprender cómo crear un país para todos”.

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Hace exactamente un año, por una frecuencia interdimensional del universo paralelo donde Irene Sáez fue presidente, nació una cuenta llamada Sifrizuela. Yo, su servidor, no la tomó hasta enero (recuerdo que teníamos 550 followers). Pero esa es otra historia. Por muchos meses, hasta que uno de nosotros partió caminos para enfocarse en otros proyectos, fuimos dos almas nutriéndola y llenándola de toda clase de cosas que nunca había hecho una cuenta en Venezuela. Hoy, con solo uno de nosotros tras la cuenta, varios de mis amigos se han convertido en colaboradores ocasionales en un grupo de Whatsapp (el más cool de este planeta) que lleva el nombre de “Gabinete de Sifrizuela.” Así, logramos un éxito que nunca esperamos tener. . A un año de su independencia, Sifrizuela ha dado entrevistas para @elestimulo, @theamaranta y @elnuevoherald (que honestamente no puedo creer que salimos en el periódico más importante de Florida). Ha escrito su columna hipercontroversial @ubmagazine. Ha sido acusada de panfleto progre por our very own Joker. Ha sido bloqueada por Diana D’Agostino. Se ha ganado el amor de un sinfin de gente cool que amamos (empezando por @johaus que nos siguió cuando teníamos solo como 3000 followers) y el amor de casi 60K followers increíbles. También ha lanzado a Irene Sáez a la presidencia en 2020 (ella no se ha enterado aún, tho) . ¿Que viene ahora? ¡Un libro en 2020! ¡Mercancía! ¡Y muy probablemente un blog! . En fin. Quería agradecerles. A mi equipo, antes que nada, por tanta ayuda, apoyo e ideas. Y a ustedes, por tanto apoyo, risas y llevarnos hasta acá. Sin ustedes, Sifrizuela no sería Sifrizuela. Así que un brindis por más años juntos hablando pistoladas en los DMs y riéndonos de las cosas que solo pasan en esta cuenta. Patria, sifrinismo o muerte: ¡venceremos! (No se lleguen a la Esmeralda que eso es en otro universo)

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Categorías y estratos desde el humor en redes sociales Todas las cuenta toman la misma analogía que se refiere a la escogencia de una droga y un color que, según sus creadores, refiere a dicha clase social: “Tusi Tan Rosa” y “Creepy Tan Marrón”.

Para las creadoras de “Coca Tan Blanca”, estas cuentas alternas permiten, en cierto punto, una interacción sana entre el contenido que profesan, pero cada una es controlada por diferentes personas.

“Nos parece que algunas de las cuentas alternas pueden ser un poco más despectivas, si se quiere; además, las hemos visto enfrentarse de manera directa con los usuarios cuando reciben comentarios negativos, cosa que intentamos no hacer nunca. Vemos que emiten juicios de valor y sus posteos pueden considerarse un poco más peyorativos, por decirlo de alguna manera. No es lo mismo punching up (humor a partir de grupos dominantes) que punching down (humor a partir de grupos marginados), en términos de comedia. En nuestro caso, nuestra cuenta es una sátira social con insights específicos solo para entendidos, no podemos hablar por el resto de las cuentas, pero las respetamos”, comenta una de las encargadas de manera esta cuenta..

El chiste como reflexión social

La relación entre la comedia y las clases sociales ha sido constante a través de los años porque desde la risa y el chiste se pueden entrever las aristas presentes en el aparato social. Según el padre del psicoanálisis Sigmund Freud, existen dos tipos de chiste: el chiste inocente, que tiene como motivación la enunciación del ingenio propio y el chiste tendencioso, que está impulsado por una motivación obscena y nociva. Este último es aquel que se puede notar con mayor frecuencia porque, partiendo de la tesis de Freud, su realización ocurre por la necesidad que tienen los individuos de romper con una forma de represión.

Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2017

87%

es la cifra de la pobreza en Venezuela por ingresos económicos netos

En medio de un proceso de crisis social y humanitaria en aumento, es posible que para muchos el tratamiento de ciertos temas en la comedia pueda resultar incómodo.

Erik del Bufalo, filósofo y autor del texto El rostro lugar de nadie, Erotismo, ética y umbral en la obra de Alí Gómezcomentó en entrevista para El Diario que el estereotipo de clases, de sexualidad, de nacionalidad, se explotó de gran manera en los espacios cómicos de la televisión venezolana.

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Foto: Cortesía RCTV

“Creo que ha cambiado por el contexto mundial donde el estereotipo, en el sentido clásico, de reducción de grupos sociales en características mínimas, son cada vez peor vistos”, expresa.

Del Bufalo manifiesta que las clases sociales son categorías que deben tratarse con bastante delicadeza porque no son sujetos metafísicos ni construyen una esencia del individuo, sino que ocurre a partir de situaciones y coyunturas específicas, como la educación, el nivel de ingreso y el nivel de expectativa.

Asegura que no necesariamente se debe tomar el lado marxista del tema (separación tajante entre burguesía y proletariado). «

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Yo diría, para resumir, que en Venezuela hay una estructura de clases que responde a la modernidad, enmarcada en un gran océano de población que atiende todavía a los paradigmas del siglo XIX”. Erik del Bufalo, filósofo e investigador de la Universidad Simón Bolívar (USB).

El problema base para el filósofo venezolano recae en la diferencia entre el contexto de modernidad, que se trata de emular, y la concepción anacrónica de la clase social por parte de los venezolanos. Pero, al mismo tiempo, ratifica que “es importante que el humor se mantenga como válvula de escape para los prejuicios que hay en la sociedad. Es mejor que salgan por el humor y no por otra vía”.

La clasificación a través del humor de las clases sociales y de los estereotipos que se presentan en la sociedad son un espacio delicado porque, aunque puede funcionar para desentrañar las diferencias, también las puede reafirmar a través de un lenguaje peyorativo. Todo recae en el uso del humor realizado por los encargados de las cuentas. Coca Tan Blanca, como ellas denominaron, se encarga de representar un cúmulo social desde un lenguaje sencillo para introducir un ápice de humor en un contexto social de gran complejidad.

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