• Luego de tres meses de confinamiento, el decreto de la segunda fase de flexibilización da paso a una nueva modalidad de vida. En El Diario conversamos con especialistas para conocer de qué forma estos cambios en la rutina afectan a niños y adultos

En Venezuela la pandemia generada por el covid-19 ha mantenido a las personas en confinamiento por más de tres meses. Luego de adoptar las medidas necesarias para evitar el contagio, los venezolanos trataron de acostumbrarse a esa forma de vida, donde podían salir solo para realizar las actividades necesarias cumpliendo las normas de bioseguridad.

Ahora tienen que volver a hacer un cambio en sus rutinas y acostumbrarse a la “nueva normalidad” luego de que el régimen de Nicolás Maduro dictara medidas de una segunda fase de flexibilización que inició el 15 de junio. Esto permitió que varios sectores económicos pudieran activarse con en horarios estipulados.

Sin embargo, el miedo y la incertidumbre pueden ser factores que influyen en los venezolanos, ocasionando que no deseen sumarse a esta modalidad, debido que el virus sigue activo en el país.

La psicóloga Jannia Orta explicó para El Diario que es importante entender que se trata de una normalidad que no es la misma que se tenía antes, lo que puede cambiar las expectativas que se tienen y generar un choque emocional importante a las personas que vivían en confinamiento y ahora tienen que adaptarse de forma progresiva, debido que el cambio no puede ser abrupto ni se debe esperar lo mismo.

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Foto: AP

Cambio de vida

La especialista indicó que ahora existirán unas nuevas maneras de relacionarse, no será lo mismo de siempre, pero la clave será que se aprendan nuevas costumbres de forma progresiva.

Orta señaló que se deben revisar las expectativas que se tengan, entender que no será lo mismo de antes y darse tiempo. Es importante conocer cada una de las emociones que se irán experimentando y ver cómo se pueden abordar para seguir incorporando nuevas prácticas para preservar la salud mental.

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La clave para enfrentar esta nueva flexibilización de la cuarentena, es revisarnos emocionalmente y estar muy pendientes de cómo nos estamos sintiendo y cómo se está sintiendo nuestra familia ante todo esto”. Jannia Orta

Dos realidades

Orta puntualizó que el caso de Venezuela es particular, pues si bien muchas personas están conscientes de los peligros del contagio por covid-19, el venezolano está muy preocupado por poder producir y llevar alimento a su hogar, dejando en segundo plano lo relacionado con el virus.

Por otro lado, la psicóloga indicó que existe una población que tiene mucho miedo de volver a esta realidad, de contagiarse. “Ejemplo, una paciente me comentaba que tenía que hacer unas diligencias con su mamá y se sentía aterrada y estaba atemorizada de contagiarse, en la calle encontró a muchas personas”.

Precisó que este tipo de personas sienten mucha ansiedad y emociones que son difíciles de manejar.

Como consecuencia, Orta resaltó que si bien hay muchas personas que tendrán miedo a salir y quizás les dé temor volver a las rutinas y a los trabajos, hay otra población que estaba esperando este momento para poder salir a trabajar libremente y poder generar ingresos, porque la realidad del venezolano es que la mayoría vive del día a día. Estas necesidades que presentan las personas diariamente resultan alarmantes debido al incremento de casos en el país.

El ser humano tiende a no tolerar cambios

La psicóloga Antonella Fabiano explicó para El Diario que desde que comenzó el confinamiento por la pandemia, los seres humanos del mundo, han estado enfrentados al reto de cambiar sus rutinas y hábitos en general, con el propósito de evitar la propagación descontrolada del virus, con el consiguiente colapso de los sistemas de salud y la muerte de personas vulnerables.

“El ser humano tiende a resistir y no tolerar los cambios, pero es cierto que ante ciertas situaciones hace uso de sus estrategias de afrontamiento para generarlos, entonces para adaptarnos a ‘la nueva normalidad’ es primordial tener un pensamiento amplio para ir construyéndola, tanto desde los referentes que en la historia de la humanidad tenemos, como desde lo inédito de lo que estamos viviendo por la pandemia”, indicó.

La especialista señaló que los protocolos y las normas de prevención son nuevas y no son fáciles de cumplir, las personas se encuentran en muchos casos con la obligatoriedad de aprender nuevos códigos de comportamiento, como el distanciamiento físico, reorganización de los espacios, señalizaciones, uso de mascarilla, nuevas normas sociales, aprendiendo nuevos hábitos que cada quien hará a su ritmo, inclusive dependiendo de cada cultura esto tendrá un impacto mayor o menor.

“Si bien entonces, estos cambios irán hacia construir una nueva normalidad, lo que tenemos a favor es que se han venido adoptando estrategias para que el proceso sea progresivo y eso nos va a permitir adaptarnos e ir perdiendo el miedo que pudiera aparecer en algunos. Tenemos la capacidad de ser resilientes, por lo que esa capacidad nos permitirá reinventarnos e innovar nuevas formas de expresión social y afectiva, así como nuestro comportamiento en lo laboral y público”, aseguró.

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Fabiano precisó que las medidas de flexibilización de la cuarentena en Venezuela están dándose justo en el momento que están aumentando exponencialmente los contagios y siendo Latinoamérica el epicentro actual de la pandemia. “A esto le tenemos que sumar el hecho de que la mayoría de la población no tiene los recursos económicos o de ayuda del Estado para sobrellevar la cuarentena y aparece la diatriba si quedarse en casa o imperiosamente salir a trabajar”.

No es una situación fácil de abordar

La psicóloga detalló que aquellas personas que no cumplen las medidas de seguridad y prevención manifiestan también defensas ante ese miedo de salir, negando la realidad y pensando que no les va a pasar nada, ese negacionismo impacta negativamente en aquellos que sienten miedo a salir porque de alguna manera les están coartando sus derechos y vulnerando su salud.

“No es una situación fácil de manejar o abordar y si a esto le sumamos que las personas no asuman su parte de responsabilidad en el autocuidado y cuidado de los demás, entonces podríamos estar ante un escenario que puede desencadenar mayores niveles de estrés, angustia y miedo en la población, así como también en los casos más extremos en desarrollo de trastornos psicológicos como agorafobia o estrés postraumático, para lo cual es necesaria la atención psicológica y /o psiquiátrica adecuada”, aseguró.

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El psicólogo y defensor de los DD HH Abel Saraiba indicó en entrevista exclusiva para El Diario que en Venezuela la palabra “normalidad” es muy frágil debido a que se tiene un contexto de país que “difícilmente puede ser llamado normal”.

Señaló que que efectivamente va a haber una sucesión, que ya está dándose, en la que las personas vuelven a sus rutinas de trabajo, lo que requiere de un ejercicio progresivo. “Las maneras en que se estaban llevando los procesos de trabajo y de cotidianidad van a cambiar”, agregó.

Adaptarse tomará tiempo para los niños

Saraiba, también coordinador del programa Creciendo sin Violencia de la ONG Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), señaló que para explicarle a los niños o hablar con ellos hay que hacerlo de manera progresiva. 

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Es fundamental entender que frente al contexto que se vive los niños no van a adaptarse de golpe a los cambios, generalmente estos procesos toman tiempo”. Abel Saraiba

El especialista señaló que se deben ir regulando las horas de sueño y las de despertarse, si es que estos procesos se han visto alterados durante la cuarentena. Además, hay que explicarles que nuevamente habrán cambios que posiblemente irán llevando a una vida más cercana a la que se conocía antes de la cuarentena, pero para ello se debe tomar en cuenta que existen muchos cuidados que hay que tener presentes antes de regresar.

“La clave al momento de dar cualquier tipo de información a niños y adolescentes es primero chequear que comprenden, que saben ellos sobre el virus, sobre su situación, antes de dar información, y sobre esa base es mucho más fácil poder rectificar las distorsiones, completar la información que está faltando, de manera tal que podamos efectivamente avanzar en ese sentido de que la información que le proporcionamos sea útil y pertinente”, detalló.

La psicóloga Orta agregó que se debe estar muy pendiente de los niños, hablarles constantemente y preguntarles cómo se están sintiendo, además de explicarles la situación y brindarles toda la información de cómo se está llevando la flexibilización para que sienta que se le está tomando en cuenta. Además, que es importante estar consciente de la edad del niño para entender cuál es la mejor forma de comunicarse con él.

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Es importante preguntarles qué piensan, tomar en cuenta su opinión es fundamental”. Jannia Orta
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Saraiba explicó que aunque se está normalizando la situación, el virus aún no ha desaparecido, por lo que se debe hacer énfasis en las conversaciones que se tienen con los niños que se deben seguir tomando las medidas de higiene.

“La clave es informar sin atemorizar, el énfasis estaría en tratar de evitar que nosotros atemoricemos a nuestros hijos como una manera de hacerles que se protejan, sino más bien generar un proceso de concientización”, precisó.

En este sentido, la psicóloga Fabiano indicó que una estrategia muy útil para ayudar a los pequeños a retomar las rutinas o hacer salidas progresivas es que los padres puedan explicarles a través de cuentos, relatos o dibujos que muestren la nueva realidad, además de permitirles que ellos también digan cómo se lo imaginan y qué esperan encontrar fuera del hogar, que de una u otra forma puedan poner en palabras sus angustias y sus miedos para poder validarlas y comprenderlas.

“Los niños son muy flexibles por su plasticidad neuronal, eso hace que puedan adaptarse al medio y a las circunstancias, lo fundamental en que seamos adultos confiables y que les podamos transmitir seguridad con nuestras actitudes y comportamientos”, agregó Fabiano.

Impacto psicológico en los niños

“El confinamiento ha supuesto para los niños una interrupción de sus vidas cotidianas, al dejar de ir al colegio y socializar con sus pares, lo que ha podido impactar psicológicamente en ellos, pudiendo aparecer tristeza, miedo, ansiedad o enfado”, puntualizó la psicóloga Antonella Fabiano.

Agregó que esos sentimientos pueden reaparecer ante la flexibilización de la cuarentena y el retorno progresivo a una nueva realidad que ellos no conocen, por lo que los padres y cuidadores deben ser respetuosos y conscientes comprendiendo con su actitud de que la adaptación será gradual, modelando conductas, transmitiéndoles confianza, normalizando la manifestación de emociones y sentimientos desagradables y ser flexibles para que poco a poco aprendan a gestionarlos adecuadamente.

Medidas de bioseguridad afectan la interacción entre niños

“El desenvolvimiento de los niños se ha visto afectado, sus dinámicas de relación también. Hay mucho miedo y ansiedad en el ambiente y los niños han crecido estos meses con esa preocupación”, indicó el psicólogo Saraiba.

Agregó que adicionalmente a ello al momento de poder interactuar con otros niños todavía hay muchas medidas y muchos cambios que pueden ser de difícil digestión y que debido a eso es importante entender que es un proceso de adaptación.

Saraiba detalló que se debe empezar a modelar nuevas pautas de relacionamiento de las que no se tienen antecedentes, por lo que tocará desarrollar reglas, mecanismos, formas de estar seguros y de que los niños puedan interactuar manteniendo el distanciamiento.

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Regreso de los padres a la vida laboral

Saraiba señaló que es muy importante destacar que lo complejo ahora va a ser que los padres probablemente tengan que reinsertarse parcial o totalmente a sus actividades laborales, mientras que los niños están ya sin actividad académica, lo que resulta una situación difícil en la que no se tiene claro cómo proceder.

“Esa es la preocupación, porque para los niños el ritmo es otro, se habla que las clases pueden comenzar el año que viene, entonces siendo ese el panorama, cómo se compagina la vida productiva con las necesidades de crianza y protección de los niños y adolescentes”.

Recomendaciones de los especialistas

Abel Saraiba brindó algunos pasos a seguir para lograr llevar la situación que se vive actualmente.

  • Frente a todo este panorama, lo esencial es ir evaluando la situación progresivamente. Venezuela es un país con una dinámica cambiante que se inserta ahora dentro de una problemática ahora mundial de pandemia. 
  • Hay que evitar desesperarse y tomar medidas impulsivas, es fundamental el reconocimiento de las propias emociones, aprender que como adultos no podemos dar lo que no tenemos y es necesario regular el estrés antes siquiera de pensar en cómo se va a abordar la situación con niños y adolescentes.
  • Se debe entender que así como nos tomó un tiempo ajustarnos al confinamiento, también puede que nos demore un tiempo en reincorporarnos a la vida. No podemos pretender salir a las carreras o en estampida de esta situación porque corremos el riesgo de perder el esfuerzo que realizamos durante estos meses tratando de manejar la pandemia 

En este sentido, la psicóloga Jannia Orta también brindó una serie de recomendaciones para sobrellevar la situación.

  • Estar consciente de saber cómo se siente, debido que no se puede brindar lo que no se tiene a los hijos o la familia.
  • Estar pendiente de las señales del cuerpo que indican que no está bien, si se tiene estrés, angustia u otra emoción que no pueda sobrellevar, puede buscar ayuda en familiares o especialistas.
  • A veces la expresión de las emociones de los niños no es la más adecuada y está bien, debido que están aprendiendo a comportarse y mostrar lo que sienten, por lo que se debe ver más allá para ayudarlo, acompañarlo y enseñarle cómo expresar esas emociones de una forma más saludable.
  • Frente al aumento de contagios. La recomendación principal es cuidarse, si no hay necesidad de salir, no hacerlo y en caso de querer salir cumplir todas las normas de bioseguridad.

La psicóloga Antonella Fabiano también brindó consejos para hacer de la flexibilización una situación que se pueda manejar.

  • Dar importancia a la capacidad de resiliencia que como adultos se tiene y la flexibilidad y capacidad de adaptación de los niños, para innovar y tener en cuenta los aspectos más positivos del momento y la realidad que se está viviendo. Hay que aprovechar la situación de confinamiento para dar más tiempo de calidad a los hijos así como mejorar la comunicación con ellos.
  • Es importante que así como modificamos las rutinas al entrar en la cuarentena, dar el tiempo necesario y la flexibilidad para retornar a una nueva normalidad que requerirá de un proceso de adaptación para todos y cada uno de los integrantes del núcleo familiar.
  • Con los niños en casa hay que mantener horarios y rutinas diarias en aquellos hábitos básicos de manera tal que no se vean tan alterados si los padres deben retornar al trabajo. Asimismo, si los niños no regresarán a las aulas, mantener en la medida de lo posible el proceso de aprendizaje a distancia y el contacto con sus maestros y profesores, además de no dejar fomentar el contacto a través de las nuevas tecnologías con su grupo de pares.
  • Darle siempre espacio y tiempo al ocio y a la creatividad, así como favorecer actividades que le transmitan autonomía a los más pequeños de la casa, también que colaboren en las labores del hogar.
  • No descuidar los hábitos saludables tanto de alimentación como de actividad física para todos los miembros de la familia.
  • El confinamiento ha generado un impacto emocional sobre los padres y adultos cuidadores que es importante atender para poder enseñarles a los hijos el buen manejo y gestión de los sentimientos que todo esto está causando. En este sentido, mantener a los niños alejados de noticias negativas y de reacciones de tensión o desánimo que pudieran aparecer.
  • Siempre que haya situaciones o emociones que se salgan de control o que no sean posibles gestionar, acudir en busca de ayuda profesional; el Colegio de Psicólogos de Venezuela ha habilitado canales de atención especiales por la emergencia por Covid-19.

Volver a la normalidad en Venezuela puede representar un desafío para los venezolanos que deben cambiar sus rutinas nuevamente. Aunque es algo necesario, puede crear temor o incertidumbre, sentimientos que deben controlarse para acoplarse con éxito a la nueva forma de vida, siguiendo las recomendaciones y los cuidados sanitarios.

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