• Breiner Urbina, jugador de Chicó de Guayana, contó para El Diario que ha trabajado en lo que le salga para generar ingresos. Asimismo, explicó de qué manera ayuda a los más necesitados a través del proyecto La Curva de Dios | Foto: Kevin González

En lugar de marcar goles y defender la camiseta de Chicó de Guayana en la segunda división del fútbol venezolano, Breiner Urbina se rebusca con cualquier tipo de actividades que no tienen que ver con su profesión, desde hacer delivery con su moto en Puerto Ordaz hasta descargar gandolas de jugo. Esto debido al incumplimiento de su salario.

El mediocampista ofensivo confiesa para El Diario que él y varios de sus compañeros se han visto perjudicados por los estragos que está provocando el covid-19 dentro del balompié nacional. Ante la falta de pagos, afirma, trabaja en lo que le salga para generar ingresos y así llevar el sustento a su familia.

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Muchos de nosotros, los jugadores, nos hemos visto afectados por la situación del país. El fútbol está parado por la pandemia, ni siquiera sabemos la fecha para incorporarnos a los entrenamientos. En la segunda división no estamos cobrando. A mí me ha tocado hacer cualquier cantidad de cosas para sobrevivir”, afirma con preocupación.

El futbolista de 24 años de edad reconoce que siente temor de que le roben su moto mientras está trabajando. Cualquier persona le puede mandar una encomienda o pedir una “carrerita”, argumenta, pero él no sabe con qué intención. En este sentido, prefiere ofrecer sus servicios a gente de confianza. Además, también se ha visto limitado por la falta de gasolina.

“Es difícil salir a la calle y hacer algo que uno no suele hacer. Los futbolistas estamos acostumbrados a ir a una cancha, pero también somos personas, con valores, y no cuesta nada hacer este tipo de labores. Estoy agradecido con Dios porque me ha dado la oportunidad de aprender algo nuevo. A pesar de los momentos malos que estamos viviendo, hay que sacar lo positivo. Ojalá que pronto regrese el fútbol”, dice con optimismo.

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Foto: Chicó de Guayana

Fundador de La Curva de Dios

Con el propósito de ayudar a los niños y personas de escasos recursos en Puerto Ordaz, Breiner Urbina fundó La Curva de Dios, una organización sin fines de lucro de la que forman parte jugadores profesionales que hacen vida en equipos guayaneses, como Mineros de Guayana, Minerven, Chicó de Guayana, Fundación AIFI, entre otros.

“Todo empezó hace un año, cuando cociné una sopa con un amigo y mi esposa. Hicimos tres ollas y las entregamos a toda la comunidad. Luego la cosa se puso un poco difícil por lo que estamos viviendo los futbolistas en Venezuela: los impagos, y tuvimos que parar. Después, cuando comenzó la cuarentena, varios amigos nos reunimos para volver a hacer la sopa y cumplir con esa labor”, explica.

En cada obra benéfica, asegura, él y sus compañeros cumplen con las medidas de bioseguridad, como el uso de tapabocas, guantes, viseras de protección y alcohol en gel. Relata que ha contado con el apoyo de futbolistas venezolanos que hacen vida en el extranjero o que forman parte de la Vinotinto, como Darwin Machis y Jhon Chancellor.

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Foto: Kevin González

“Nosotros entregamos más de 500 arepas a donde vamos. Repartimos frutas, jugo, caramelos y ropa. También llevamos a unos barberos para afeitar de manera gratuita. Todo se ha dado muy rápido. Gracias a Dios, sin pensarlo, nos hemos hecho un nombre”, detalla con entusiasmo.

Las jornadas de la Curva de Dios se realizan los días sábado en horas de la mañana, en vista de la cuarentena obligatoria que estableció el Ejecutivo nacional. Aproximadamente son 35 personas las que trabajan en el proyecto, entre habitantes del sector, futbolistas y comunidades cercanas, explica.

“Hemos ido a varios barrios y sectores de la región. Desde la primera labor social, que no recuerdo la fecha, no hemos parado ni un sábado. Hasta ahora hemos hecho 17 o 18 labores en total, a parte de las que hemos hecho con desayuno y almuerzo. Te podrás imaginar las alegrías que hemos brindado”, comenta.

El fútbol venezolano se mantiene paralizado debido a la pandemia. Los equipos de primera y segunda división desconocen cuándo iniciará el campeonato. Mientras ofrece delivery con su moto y descarga gandolas de jugo para generar ingresos durante la cuarentena, Breiner Urbina le da una mano a los más necesitados a través de La Curva de Dios.

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