• Luis Alejandro López vende comida venezolana a los vecinos de su residencia, una opción a la optó tras ser víctima de la violencia mientras era taxista

El 10 de junio de 2020 es una fecha que el venezolano Luis Alejandro López, de 32 años de edad, jamás podrá borrar de su memoria. Las marcas en su cuerpo le recuerdan el incidente en el que pudo perder la vida en Santiago de Chile, luego de que una pareja de jóvenes intentara robarle el automóvil que usaba para trabajar de conductor por aplicación.

El hecho lo llevó a emprender con su propio negocio de comida al que llamó “De todito un poco”, y el que se ha vuelto popular en las zonas cercanas en las que reside.

El suceso

Los minutos de nervios, angustia y miedo que vivió el 10 de junio a las 7:00 pm los recuerda bien. Una pareja solicitó, a través de una reconocida aplicación en el país austral, sus servicios como conductor (taxista).

Muchos fueron los indicios de que los dos sujetos (una mujer y un hombre) tramaban algo.

“Los recogí en una parada. Ya en el carro, el muchacho me intentaba desviar de la ruta y me percaté que la joven no llevaba puesto el cinturón de seguridad, por lo que opté por decirle que se lo colocara porque había una alcabala más adelante, con intención de asustarlos”, contó Luis en exclusiva para El Diario.

Una luz roja, señal de alto de un semáforo, obligó al venezolano a detenerse. Ese fue el momento preciso para que el sujeto que se había sentado en la parte de atrás del carro, lo apuñalara en varias oportunidades a la altura del hombro derecho, mientras que la compañera lo atacó con un arma blanca en la pierna.

Les dije que no me apuñalaran más que me iba a bajar. Lo hice, pero no quería que me robaran el carro y me bajé con la llave (…) Ese era el sustento de mis hijas. Me caí por la herida en la pierna y él (el delincuente) se me fue encima”, recordó.

Este hecho lo observó otra persona en un automóvil, quien para ayudar a Luis, aceleró su carro en contra del delincuente, acción que logró ahuyentarlo junto a su pareja.

“Me volví a montar en el carro y manejé, hasta llegar a un terminal de autobuses, ingresé y me ayudaron unos militares que estaban allí”, mencionó.

Este suceso se hizo viral en las redes sociales y en medios de comunicación chilenos, que divulgaron la acción de los funcionarios militares para ayudar a Luis.

El venezolano perdió mucha sangre tras el hecho pero fue atendido en un centro de salud.

Emprender en pandemia

Una semana después de lo ocurrido, el temor de vivir una situación similar o peor permanecía latente en Luis. Intentó volver a trabajar como taxista, pero desistió y tomó la decisión de ganarse la vida vendiendo alimentos en el edificio en el que reside.

Fue a través de un grupo de ventas que creó en la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, en donde se fue ganando la confianza de sus vecinos.

“Comencé vendiendo queso llanero, luego perro calientes. Pensé en las necesidades de los clientes y comencé a hacer pastichos, tequeños y pizza”, contó el venezolano.

Poco a poco su emprendimiento-que ya tiene una cuenta en Instagram con el nombre de @detoditounpoco.cl– fue ganando popularidad. Pero una publicación en la cuenta de @diasporavenezolanaenchile logró atraer más clientes al emprendimiento de Luis, que crece diariamente.

“Yo todos los días en la mañana compro la mercancía que ya no cabe en el espacio en el que estamos. Preparamos todo en el apartamento, de una habitación, en el que vivo con mi familia. La cocina es de solo dos hornillas”, explicó.

Retornar a Venezuela aún no es opción

Luis afirma que extraña a su país, especialmente Caracas, ciudad que lo vio crecer. Aunque, como muchos venezolanos, espera poder regresar, esta es una opción que mantiene descartada mientras el régimen de Nicolás Maduro se mantenga en el poder.

Lastimosamente con la situación que vive el país no es opción ahorita regresar y pues todos los días tenemos que luchar, en mi caso para ofrecer a una estabilidad a mis hijas acá (…) Siempre extrañamos a Venezuela, ojalá podamos salir del gobierno de Maduro que fue quien nos hizo migrar a todos, sin ese gobierno no hubiese existido tanto éxodo”, insistió.

Tanto Luis como su esposa mantienen en Chile luchando por la estabilidad de sus dos pequeñas hijas, a las que tiene presente en todo momento.

“No pensamos en nuestro futuro, sino en el de ellas”, agregó.

Esas dos pequeñas son el poderoso motivo que lo mantiene cada día estudiando las posibilidades de seguir complaciendo y sorprendiendo a sus clientes, tanto venezolanos como chilenos, con nuevos platos de comida y productos para lograr que su negocio siga creciendo.

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