- Testigos, familiares, exfuncionarios y excarcelados coincidieron en relatar las distintas celdas denominadas como “El Tigrito”, “El Bañito” o “El Cuarto de los Locos”. Todos ellos tienen un punto en común: son para perpetrar las torturas | Foto principal: EFE
La Misión Independiente de la ONU considera que en Venezuela se aplica una represión selectiva. Las principales personas contra quienes se ordenaron las violaciones de derechos humanos eran a menudo críticos del régimen con un alto perfil público o eran percibidas como una amenaza debido a sus acciones. Entre ellas se encuentran principalmente activistas sociales y dirigentes políticos liderando las protestas, políticos de la oposición y disidentes militares acusados de conspiración golpista.
El informe reseña métodos de tortura como la “crucifixión” (brazos extendidos y esposados a tubos o rejas) y “el pulpo” (un cinturón de metal con cadenas para inmovilizar las muñecas y los tobillos), posiciones que eran utilizadas para coaccionar a los privados de libertad.
Otro de los puntos que menciona el informe son los cuartos de tortura en donde las víctimas describen que pierden la noción del tiempo, sobreviven con la comida necesaria “para no morir” y no tienen contacto con sus familiares.
En El Diario analizamos las prácticas utilizadas en tres centros de detención de los organismos de seguridad, en Caracas, y que reseña la Comisión Independiente de la ONU.
Impresiona el grado de detalle en la revisión de casos por parte de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos.
— Jesús Urbina (@jurbina) September 16, 2020
Por primera vez en un informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre Venezuela veo gráficos para ilustrar graves violaciones. pic.twitter.com/NJHsPNqcBk
“Los casos de mayor importancia (enemigos políticos, militares de alto rango) se mantienen en Boleíta, los casos intermedios se trasladan al Fuerte Tiuna y los casos más sencillos se trasladan a Ramo Verde”, dijo un exoficial de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), que trabajó allí durante 10 años .
El Helicoide
Testigos ubicados en algunas celdas de El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), describieron haber escuchado frecuentes torturas de hombres y mujeres durante los interrogatorios. Las celdas de ese pasillo estaban situadas directamente debajo de las oficinas de unos oficiales de alto rango. Debido a las particularidades en la construcción del edificio, el sonido se podía escuchar con claridad.
Relatan que, mientras se encontraban notablemente bajo la influencia del alcohol y estupefacientes, guardias de menor rango, tanto hombres como mujeres, a veces apuntaban con sus armas a las celdas de los reclusos y amenazaban con matarlos o violarlos.
Las personas anteriormente detenidas relatan que de 2014 a 2018 funcionarios del Sebin cometieron actos de tortura en presencia o bajo la supervisión de oficiales de mayor rango.
La mayoría de los detenidos, por motivos no políticos, fueron recluidos en una celda reconocida como “Guantánamo”, mientras que dirigentes de la oposición o manifestantes eran recluidos en la celda “Guarimbero”. Tienen que convivir en hacinamiento, sin acceso a un baño o al agua.
Otra celda utilizada para presos políticos y no políticos era la conocida como “Preventivo I”. El lugar estaba vigilado las 24 horas del día por cámaras y un guardia. Las entrevistas de la Misión indican que la capacidad de esta celda debería ser de unos seis presos. En uno de los casos investigados, la celda albergaba a 16 privados de libertad, incluidos cuatro menores de edad.
Lugares de tortura de El Helicoide
Los testigos aseguran que uno de los espacios de detención es conocido como “La Escalera”. Esta es una celda improvisada en una escalera que no dispone de agua ni baño. Cada uno de los detenidos dormía en una de las escaleras y eran torturados cuando se encontraban esposados a la barandilla de este sitio.
Había “luz verde para eliminar” a personas
— UN Human Rights Council (@UN_HRC) September 16, 2020
Y un “comportamiento cultural” de #tortura#FFMVenezuela basó sus conclusiones en una extensa documentación y 274 entrevistas, incluso con personas con conocimiento interno de las violaciones
Informe largo: https://t.co/hOkY2tnwgg https://t.co/qwgiK0X3sZ
También mencionan “El Tigrito”, un cuarto oscuro de aproximadamente 4 x 4 metros sin ventanas ni luz eléctrica. El único acceso al agua lo proporcionaba la poceta. La Misión examinó varios casos en los que se utilizó el “pulpo” en ese sitio. Esta habitación habría albergado a más de un prisionero, a pesar de su pequeño tamaño.
Otra celda de castigo era el “Bañito”. Exreclusos describieron este sitio como un cuarto caliente y húmedo, que antes funcionaba como baño.
En algún momento se rompieron la poceta y el lavamanos, dejando solo las tuberías expuestas.
Testigos dijeron a la Misión que esta habitación se utilizaba específicamente para torturar a personas detenidas, ya sea mediante actos de violencia o aislándolas durante varios días.
El Dgcim de Boleíta
La Misión investigó 77 casos en los que la Dgcim arrestó, detuvo y torturó a oficiales militares activos y retirados y a personas civiles como manifestantes y dirigentes políticos.
Las celdas de la Dgcim Boleíta están en el sótano, llamado “Sótano 1”, sin luz natural ni ventilación. Miden alrededor de 2,75 x 2 metros, a menudo con dos o tres ocupantes. Personas excarceladas dijeron a la Misión que la iluminación artificial estaba encendida las 24 horas del día, lo que afectaba la noción del tiempo.
Las personas detenidas describieron la celda de castigo conocida como “El Cuarto de los Locos”. La habitación tenía paredes acolchadas y los detenidos dormían en el suelo.
Exoficiales de la Dgcim han corroborado la información proporcionada por las víctimas sobre Boleíta.
Es una celda de 3 x 3 metros que está tapizada con cojines verdes y tiene un conducto de aire acondicionado en la parte superior.
Dicha habitación se utiliza para torturar o presionar a cualquier prisionero manteniéndolo allí durante largos períodos para ejercer presión psicológica.
Al igual que en las celdas normales, no había acceso al baño, por lo que los detenidos tenían que utilizar una bolsa de plástico que se cambiaba una vez a la semana.
Los guardias proporcionaban comidas una o dos veces al día, en pequeñas porciones, “suficientes para mantenerte vivo”.
Otras celdas de castigo identificadas son “El Ascensor” y “El Cuarto de Torturas con Agua”, también conocido como “El Submarino”, donde se sumerge a los individuos en tanques de agua.
La Misión reseña en el documento que, hasta ahora, no se tienen más detalles sobre estos cuartos dirigidos a la tortura.
Ramo Verde, otro centro de tortura
Expresos políticos coinciden en la existencia de un cuarto de tortura y de supuesta “adaptación” denominado “El Trigrito”.
La celda estaba sucia y oscura e infestada de ratas, no tenía más instalaciones sanitarias que un pequeño pote y una botella de plástico. Personas detenidas en la celda “El Tigrito” recibían muy poca comida mientras estaban allá.
Las personas detenidas en Ramo Verde eran sujetas a requisas intrusivas, intimidatorias y violentas por parte de los funcionarios de la Dgcim.
El texto menciona que, a pesar de tratarse de un centro militar, las requisas podrían ser hechas por funcionarios de la Dgcim).
Personas detenidas previamente en Ramo Verde informaron que durante las requisas los oficiales de este cuerpo de seguridad “robaban las pertenencias, incluyendo alimentos”.
Las visitantes femeninas de Ramo Verde dijeron a la Misión que debían quitarse toda la ropa, incluida la interior, para ser registradas antes de las visitas. Debían ponerse en cuclillas, agacharse o saltar desnudas, incluso si estaban menstruando.
En un caso, un detenido pidió a su madre que dejara de visitarlo, debido al carácter humillante de los registros.
La Misión investigó 223 casos individuales, de los cuales 48 se incluyen como estudios de casos detallados en el informe completo. Además, la Misión examinó otras 2.891 violaciones de los derechos humanos reportadas en las cuatro áreas de su mandato para corroborar patrones.
En forma expresa, la Misión recomienda que “la Fiscalía de la Corte Penal Internacional tenga en cuenta las necesidades de las víctimas de que se haga justicia oportunamente”.