• En medio de la pandemia, un centenar de migrantes venezolanos han ingresado al país austral por los pasos ilegales, poniendo en riesgo sus vidas

Carlos Ruiz, junto con otros dos compañeros, se encontraban en la ciudad de Oruro, frontera de Bolivia con Chile, en espera del momento exacto para cruzar el desierto que tenían frente a ellos. No sabían con qué se encontrarían.

“Tú solo esperas el momento de la partida (…) ves policías por todos lados y estás al acecho de la oportunidad para correr y pasar”, contó Carlos en exclusiva para El Diario, al rememorar aquella tarde del pasado 4 de octubre.

El recorrido para llegar a suelo chileno es de siete a ocho horas caminando. Los que se han aventurado a emprender el camino dicen que no se puede dar un paso en falso, tampoco encender los celulares ni dejar que los niños lloren o hagan algún ruido. Si eso pasa, corren el riesgo de ser descubiertos por las autoridades y ser devueltos a Bolivia o Perú (país con el que también es fronterizo Chile). 

“Se ve mucha gente, todos separados. Mientras más lejos estén todos mejor”, comentó. 

Explicó que el trayecto no es solo de arena, sino también de lagos, maleza alta y en algunas partes arenas movedizas. 

“Todo estaba oscuro, cuando nos dimos cuenta estábamos dentro de un lago. Hay huecos en la arena y eso es porque allí se esconden las serpientes”, aseguró. 

Son horas de desespero, hambre, sed y miedo. El paso de las patrullas policiales es constante, por lo que las personas optan por esconderse en túneles que se encuentran a lo largo del camino. 

Abandonar sus pertenencias

Carlos Ruiz contó que en su recorrido se pudo encontrar varios bolsos y maletas que fueron abandonados por personas que, supone, no aguantaron el peso de llevarlas cuando deben saltar en las ocasiones que lo ameritan. 

“Yo estuve a punto de botar este, pero me lo amarré y seguí”, mencionó. 

Carlos tenía como fin llegar a Chile como fuese necesario. Vivió por dos años en Perú, pero asegura que en el país austral podría tener una mejor calidad de vida para seguir ayudando a su hijo, quien se quedó en Venezuela. 

“No me regreso a mi país porque desde el extranjero puedo enviarle más dinero a la mamá de mi hijo para cubrir todos los gastos de él”, aclaró. 

Estafas y personas varadas

Son muchos los venezolanos que tienen como objetivo llegar a Chile, la gran mayoría ha pasado un tiempo en Perú. Sin embargo, estas personas no cuentan con las visas que el gobierno de Sebastián Piñera exige para que los venezolanos puedan ingresar.

Con visa

Desde 2018, Chile solicita que los venezolanos que deseen trabajar en el país pidan una visa de Responsabilidad Democrática en su consulado, ubicado en Venezuela, para poder vivir de forma legal, por un año prorrogable, en la nación austral.

Si un venezolano desea ir solo como turista, debe solicitar una visa que le permita estar en territorio chileno por 90 días.

Debido a esto, muchos creen en ofertas engañosas, con los llamados “coyotes”, quienes les aseguran que los ayudarán a pasar por el desierto chileno.

“Hubo personas que pagaron hasta 1.000 dólares y luego las dejaban tiradas en medio del desierto y debían seguir solas”, comentó Carlos, quien afirmó que él solo gastó 300 dólares en todo el camino hasta llegar a Santiago de Chile, donde espera poder rehacer su vida.

Estas acciones han sido denunciadas en diferentes medios de Chile, en donde las víctimas han asegurado que los “coyotes” les cobran entre 500 y 1.000 dólares para supuestamente trasladarlos por el desierto, pero luego son abandonados. Muchas de las víctimas terminan perdidas en el lugar o llegan a Chile en situaciones muy precarias.

Uno de los casos recientes fue el de 23 venezolanos, incluídos niños, que se habían perdido en el desierto ubicado al norte de Chile, y que fueron rescatados por un grupo de motociclistas chilenos que pasaba por la zona, en conjunto con cuerpos policiales. 

Consecuencias de la llegada ilegal

El embajador del gobierno interino de Venezuela en Chile, Carlos Millán, aseguró que no manejan la cifra total de connacionales que están ingresando al territorio chileno de manera ilegal. 

Aclaró que esta situación es la consecuencia de la crisis humanitaria en la que se encuentra Venezuela por la mala gestión y la violación de los derechos humanos por parte del régimen de Nicolás Maduro.

Esa es la razón por la que esas persona se arriesgan en el desierto para poder entrar a otro país, porque en Venezuela se violan los derechos humanos y hay una grave crisis en cuanto al tema humanitario”, dijo Millán en exclusiva para El Diario.

Enfatizó que esta situación repercute en el extranjero y destacó que mientras el régimen no deje de usurpar el poder, los países de la región seguirán padeciendo la crisis migratoria de los venezolanos.

Millán comentó que muchas de estas personas llegan de Venezuela en situaciones de indefensión y que al no tener estatus legal para residir en el país, sufren las mismas necesidades.  

“Una persona que esté pasando hambre, en un estado de necesidad producto de la misma crisis venezolana, queda en una situación muy precaria a pesar de que si pueden o no entrar. Ahora, la raíz del problema es el régimen de Nicolás Maduro, esto es una consecuencia del grave problema que vivimos los venezolanos”, recalcó.

Asimismo, mencionó que tiene conocimiento de que el gobierno chileno ha dispuesto de algunos autobuses para el traslado de personas que han pasado el desierto hacia albergues para que cumplan la respectiva cuarentena obligatoria por motivos del covid-19

En ese sentido, explicó que estas personas deben respetar los reglamentos en temas migratorios que dictamine Chile. 

“Hay una norma jurídica que tendría que aplicarse en ese sentido, es super delicado porque, por ejemplo, está el tema del interés superior de los niños. Pero quien ingrese de forma irregular debe someterse a las normas del Estado chileno en cuanto a migración”, dijo.

Venezolanos pidiendo dinero en las calles

En los últimos meses, en las redes sociales se ha denunciado la presencia de algunos ciudadanos venezolanos solicitando dinero en las calles de Chile, asegurando que tienen poco tiempo en el país y no tienen para poder sobrevivir por no encontrar empleo debido a que se mantienen como ilegales. 

Estas denuncias las realizan los mismos venezolanos que residen legalmente en el país, quienes además afirman que estas personas han usado la situación en la que se encuentra Venezuela para lucrarse con las donaciones que les dan en las calles, estaciones del metro o microbuses. 

En un recorrido que el equipo de  El Diario realizó por zonas de la ciudad de Santiago de Chile, se pudo observar a personas con carteles hechos de cartón con frases como: “Soy venezolano y necesito ayuda” o “Amigo chileno, por favor, necesitamos ayuda, somos venezolanos”. 

Estas personas se identifican porque llevan morrales con sábanas amarradas y la bandera de Venezuela. Algunos con sus niños cargados o sentados en el suelo. 

El embajador de Venezuela aclaró que estas prácticas son realizadas por una minoría de ciudadanos y afirmó que la mayoría de quienes residen en Chile son profesionales que se han dedicado a trabajar.

“La mayor parte ha venido a trabajar y aportar en este país y forman parte de una comunidad que se ha integrado muy bien al Estado chileno”, mencionó. 

En Chile hay más de 500.000 residentes venezolanos, la mayor población de migrantes en ese país. Hay varias ONG dedicadas explícitamente al apoyo de estos ciudadanos debido a las precarias situaciones en las que muchos llegan como consecuencia de la crisis humanitaria ocasionada por el régimen de Nicolás Maduro. 

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