• La música y directora de orquesta yaracuyana Glass Marcano emprendió una travesía para participar en el concurso La Maestra en París, donde obtuvo el “Premio de la Orquesta”. Primero debió sortear las dificultades económicas y los embates de la pandemia, aunque siempre mantuvo firme su sueño de participar en un concurso internacional. Foto: @glassmarcanoo

Glass Marcano iba en el Metro de Caracas, embebida entre pensamientos y apretujada con la gente, mientras se dirigía al Conservatorio Simón Bolívar ubicado en la calle Sanabria de la parroquia El Paraíso, Distrito Capital. Con el pasar de las estaciones solo pensaba en algo: “ya es momento de participar en un concurso internacional”. Pensaba en eso desde que un compañero de la orquesta quedó en el concurso Maller en 2016, uno de los más prestigiosos eventos para directores de orquesta a nivel internacional. Ella también quería participar, pero le faltaba experiencia en la dirección.

“Yo dije: bueno, voy a seguir preparándome y ya llegará mi momento”, comenta en entrevista para El Diario la directora de orquestas de origen yaracuyano. 

Ya para 2019 Marcano había adquirido más experiencia, pues dirigía constantemente a los músicos. Con esa idea en mente, se bajó del Metro de Caracas y caminó hasta el conservatorio, encendió la computadora de la oficina y buscó concursos para directores de orquesta. Mientras navegaba, un concurso denominado La Maestra llamó su atención entre las opciones internacionales por dos razones: era un evento para directores de orquestas en París y, además, estaba dirigido solo para mujeres. 

Foto: Glass Marcano

Con la misma rapidez que llegó la emoción apareció la tristeza. El costo de inscripción era de 150 euros y, en Venezuela, el salario mínimo no llegaba a cuatro dólares mensuales.

“¡Imagínate! Si al venezolano le cuesta reunir 10 dólares, 150 euros es imposible”, expresó.

La decepción se apoderó de ella, no sentía que fuese posible participar en un evento de esa magnitud. Pero su participación estaba destinada a suceder y las “energías” conspiraron a su favor para que se inscribiera. Varios de sus amigos la etiquetaban en los anuncios de redes sociales del concurso y, con el pasar de los días, la idea de participar tomó más fuerza. 

Lo decidió. Se apuntó a La Maestra. Pero ahora el reto era cómo conseguir el dinero para viajar a París. Fue entonces cuando decidió ir a Yaracuy, su terruño, para realizar una colecta que le permitiera conseguir fondos. Con el apoyo de amigos y familiares, dentro y fuera de Venezuela, Glass Marcano obtuvo el dinero suficiente.

Su sueño estaba cada vez más cerca. Estaba ansiosa y emocionada. Pero en marzo de 2020, la llegada a Venezuela de la pandemia de coronavirus y el respectivo confinamiento, le cambiaron el panorama: los vuelos estaban suspendidos. Ante la dificultad de viajar, Marcano sintió que tendría que desistir de participar en La Maestra. 

El concurso parisino estaba pautado inicialmente para marzo de 2020, pero debido al covid-19 fue pospuesto para septiembre. Cuando en Venezuela anunciaron que supuestamente reanudarían los vuelos en octubre, Glass Marcano sintió que se agotaban sus opciones. Sin embargo, llamó a su profesora de música y le planteó la situación. Ella diligentemente se comunicó con la persona encargada de las relaciones internacionales del sistema de orquesta.

“Fue entonces cuando comenzó el plan y el trabajo para montar a Glass (refiriéndose a ella misma) en el vuelo humanitario del 14 de septiembre”, explica,

Recuerdo que cuando yo llego al aeropuerto el 14 de septiembre y paso por la embajada francesa para registrarme, la señora que está ahí me dice: ‘hija, ¿usted quién es? Porque ni siquiera con el presidente hemos recibido tantos correos para que lo montaran en el avión como lo hemos recibido con usted’ y yo le respondo: ‘Mire, yo nada más soy una directora de orquesta que va para un concurso’. Pero es que se movieron muchas cosas para que a mí me pudiesen incluir en ese vuelo humanitario”, se ríe mientras narra aquella situación.

Ya en el avión, con las nubes a su alrededor y destino a París, Glass Marcano tuvo sentimientos encontrados. Por su mente pasaban todos los buenos y malos momentos de su carrera. Pero siempre prevaleció su idea de ganar. En ese mismo avión, le afloró su nostalgia de los 17 años de preparación artística para lograr que ese momento fuese posible.

Una infancia compleja

Glass Marcano comenta que nunca demostró aptitudes artísticas en su infancia antes de iniciarse en la música. Su encuentro con las notas, instrumentos y melodías fue más bien una forma de su madre de lidiar con su mal comportamiento escolar.

Una representante del colegio le dijo que la música podría ayudar a fortalecer su disciplina. Fue así como durante dos años hizo un curso introductorio de canto y estudios de las notas en la Fundación del Niño en Yaracuy.

Al entrar a la orquesta, le asignaron el violín debido a sus “brazos cortos”. Durante muchos años su vida giró en torno a sus estudios musicales y a perfeccionar cada vez más sus conocimientos. Sus días transcurrían entre partituras e instrumentos. 

Todos esos momentos eran los que pasaban por la mente de Marcano desde su asiento en el avión. “Simplemente eran muchos sentimientos. Era algo muy sentimental más que profesional”, expresa. 

La Maestra

Cuando Glass Marcano aterrizó en París, llegó su momento de demostrar su talento ante el difícil público francés. Pero ella dice que se lo tomó con tranquilidad. Lejos de sentirse nerviosa, se imaginó que estaba dirigiendo una orquesta en Mamporal, estado Portuguesa, o en Caracas, y no en la filarmónica del país europeo. Con desparpajo afirma que se sintió “genial” durante el concurso. 

Glass Marcano luego de recibir el Premio de la Orquesta en el concurso La Maestra
A mí se me olvidó el jurado. Yo solamente traté de divertirme. Para mí eso era lo importante. No hablaba inglés ni francés y divertirme era lo único que me tocaba hacer. Me divertí con la orquesta, hubo muy buena química”, expresó.

Su estrategia de divertirse mientras dirigía la orquesta le valió que el público y los músicos se conectaran con ella. Asegura que el público francés se emocionó. 

“Te puedo decir que antes de salir a mi participación los organizadores del concurso me dijeron que el público aplaude al director cuando entra, pero no aplaude cuando sale. Cuando yo termino de dirigir la obra el público enseguida aplaudió. Eso fue algo muy impresionante para mí. Por ese motivo yo levanto a la orquesta, porque gracias a la orquesta es que fueron los aplausos y yo tenía que agradecerle a ella”, expresa.

Al escuchar la ovación a su alrededor en la Filarmónica de París, la yaracuyana sintió que lo había logrado, independientemente del resultado posterior.

Cuenta entre risas que, al momento en que le entregaron el Premio de la Orquesta en el concurso La Maestra, ella no sabía de qué se trataba esa distinción. Marcano pensó que era un reconocimiento que le entregarían a todas las participantes.

Cayó en cuenta de la importancia de aquel premio cuando sus compañeras en el evento le dicen que había ganado un reconocimiento importante. “Para mí fue lo mejor de mi vida”, expresa con una sonrisa. 

Glass Marcano dirige el concierto en París que le valió el Premio de la Orquesta en el concurso La Maestra

La venezolana siente que ahora tiene más responsabilidades que antes, a pesar de que su trayectoria profesional en la música inició a los 11 años de edad.

Marcano pasó por la orquesta de mayor prestigio de Yaracuy “Juventud Yaracuyana”, conformada por una selección de los mejores músicos de cada municipio de la entidad. Considera que sus inicios a tan temprana edad en la música la ayudaron mucho a lo largo de su carrera profesional.

Para ella solo hay dos palabras que describen lo que siente por la música: pasión y energía. 

Marcano dice estar consciente de que quizás la música clásica no es del gusto de muchas personas, sobre todo entre los jóvenes.

“Si tu no entiendes un género quizás no te llame la atención. Esa es la pared que hay para el gusto hacia la música clásica. Porque mucha gente escucha reggaetón, salsa o merengue y lo saben bailar, conocen las canciones y el ritmo. Eso no pasa con la música clásica porque como no conoces los compositores, obras y no te produce ese impacto que te produce otro género musical. Para que a ti te guste la música clásica tienes que conocer de ella”, explica. Por esa razón considera importante y necesario que la música sea parte fundamental de la enseñanza escolar de las personas. 

La directora de orquestas considera que para cumplir los sueños se requiere de tres factores: arriesgarse en la vida, sacrificar muchas cosas y tener mucha paciencia. “Mi llegada a París no se debe a un mes o un año de trabajo, se debe a 16 años en la música. 

Glass Marcano tuvo un sueño, lo cumplió y se sintió realizada en París; rodeada de música, aplausos y reconocimientos, pero mantuvo siempre el aprendizaje que  obtuvo en su país y en su querida y cálida Yaracuy. 

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