• La cantante venezolana ha publicado cuatro discos , el más reciente un retrato íntimo sobre la estabilidad emocional y una declaración de sentimientos que tuvo como destinatarios incluso a su familia. En 2021 se cumplen 20 años del álbum debut de  Tisuby & Georgina

Georgina vive en Málaga, pero esta semana está en Alicante. Frente a ella está su mamá, la señora Rosario, quien prepara el guiso de las hallacas para estas fechas. Desde 2004 la cantante vive en España. Los años no han pasado en vano. Se nota no solo en la música, sino en el acento con el que habla, en algunas palabras que usa, aunque el ayer siempre pesa, y hay otras palabras como las columnas del Partenón, que resisten todo tiempo para mantener ese patrimonio que es la raíz. 

En 2021 se cumplirán 20 años de Sueños simples, el disco debut de Tisuby & Georgina, el dúo que conformó y con el que se hizo famosa en Venezuela y países como Puerto Rico.

Mucha agua ha corrido debajo de tantos puentes, así como muchos han sido los altibajos desde entonces en la vida de Georgina, quien emprendió una carrera como solista que ya suma cuatro discos de estudio y un contrato con Warner Music España.

Para el 25 de diciembre prepara un concierto en streaming para celebrar la Navidad y podrá ser visto desde distintos países. Una manera no solo de amenizar las fechas en un año tan inédito, sino de compatir en escena con amigos músicos, cantar su repertorio, y el de ellos.

«Tengo muchas ganas de ir a Venezuela con todas las de la ley, con toda la banda», dice Georgina para El Diario.

Ha estado en el país, donde se ha presentado de manera muy improvisada. Alguien se entera que está de visita, y le dicen para que vaya a un local a cantar, como ocurrió en enero de este año, cuando se presentó en el Hogar Hispano del Yaracuy, en San Felipe, en una presentación que tituló Concierto fugaz. 

—Casi 20 años en España. ¿Cómo ha sido ese camino?

—Es difícil acostumbrarse, especialmente a la cultura y a la música, que no es la misma. Ahora está más unificado, pero antes no. La mitad de mi vida la he pasado en España. Tengo el corazón muy dividido. Todo lo que viví en Caracas, de donde me fui hace 20 años. Primero con Tisuby me fui a Puerto Rico y luego a Miami. Después me mudé para acá. Partí de Venezuela muy joven. A veces la gente me cuenta cosas que añora que yo no viví, porque me había ido.

—¿Cómo cuáles?

—La mayoría de los grupos que surgieron con el Festival Nuevas Bandas y otros festivales, los conciertos en el BOD. Creo que hubo un movimiento musical hermosísimo que surgió en la mitad de la década pasada que yo no viví. Eso me da envidia. Quizá si me hubiese quedado, otro gallo cantaría, estaría en otra perspectiva. Bueno, tampoco fueron cosas que decidí. La vida te va llevando y me firmó una disquera. La verdad me trataron bastante bien. 

—Bueno, pero muchas de esas bandas de las que hablas también partieron

—Sí, se tuvieron que ir, pero me duele que se hayan tenido que ir por circunstancias más duras. ¿No? Yo era una chica de 22 años de edad que ni me lo planteaba. Yo sabía que tal vez en Venezuela me podía ir mejor, pero era una inconsciencia bonita. Ese jipismo que lo lleva a uno a todos lados. También agradezco a las redes sociales que me hayan mantenido cerca. Cuando descubrí My Space empecé a seguir a muchos grupos venezolanos. Me di cuenta de todo lo que estaba pasando.

—¿A cuáles seguía?

-Recuerdo a Gaélica, Caramelos de Cianuro con sus nuevos discos, Nana Cadavieco. Me encantaba todo lo que hacían. 

— ¿Cuáles son los países donde más te escuchan?

En España es donde más me escuchan. Luego está México, Estados Unidos, Venezuela. Lo que pasa es que en Venezuela las reproducciones de Spotify no se notan tanto porque allá son más de Youtube, como Latinoamérica. Ahora, una sorpresa es que me escuchan en Rusia. Me pareció tan gracioso cuando revisé las estadísticas.

—¿Y ningún productor ruso le ha escrito para llevarla a tocar allá?

No lo sé, pero si lo ha intentado, no lo he entendido porque escribió en ruso. (Ríe).

No vaya a ser un hacker…

Seguro, claro, porque con esas letras raras no tienes ni idea. (Ríe).

Foto: Cortesía

Su carrera comienza en Venezuela, con tantas confluencias de estilos musicales y culturales. ¿Cómo fue llegar a España con todo ese bagaje?

Pues mira, es curioso. Me ha costado como 15 años sentir que hago música local. Yo tenía mucha influencia latinoamericana a la hora de cantar, de pronunciar, de usar palabras. Por ejemplo, en la canción mía llamada “Con tan solo una mirada”, yo hablaba en una frase de un pasaje al exterior. Pero la palabra pasaje no es tan europea como decir billete. Son detalles. La forma en la que conjugan los verbos. En vez de cantar me fui, decir he ido. Esas cosas me ayudan a componer porque tengo más posibilidades. He intentado también fusionar musicalmente lo que tenía antes con lo de acá.

Pero bueno, ahora Latinoamérica como que se ha cogido toda España, porque todo es como más urbano.Mi banda es toda española, mis amigos casi todos son españoles, mis parejas han sido españolas. No porque estuviera huyendo, sino porque al principio no había tantos venezolanos. Esa influencia se me ha ido metiendo en el ADN. Pero mantengo la esencia de mi país telenovelero, porque sigo con canciones de amor, con un poco del estilo español.

Cuando habla el acento español es muy marcado

¡Demasiado! Y eso que tengo a mi mamá acá. Es difícil, porque son muchos años, y si tienes oído musical es inevitable. 

No sé qué impresión tiene desde allá, pero noto en redes y youtubers españoles que se conoce poco de la música de estos lados. Hay quienes apenas descubren a Luis Miguel, Soda Stereo o Juan Gabriel

Sí. Creo que hay más gente latinoamericana que conoce la música española que españoles que escuchan música latinoamericana. Pero ahora hay un montón de featuring, se está fusionando mucho. En la tele veo a un montón de artistas latinoamericanos que vienen. A lo mejor no son indies, no de los más alternativos, pero a nivel mainstream, hay una fusión increíble. 

El año pasado publicó Bienvenido a mi habitación, un disco intimista, con alusiones incluso familiares

Es muy personal. Es el cierre además de una etapa. Venía de hacer más pop rock, y en ese momento me sentía más íntima, con muchas cosas que contar a mi familia. Refleja eso. Un título además muy sugerente. Ahora no sé qué va a pasar, porque estoy componiendo como antes. Estoy volviendo al pop rock. Bueno, no se sabe cómo va a terminar. 

Un viaje cargado de recuerdos

En 2021 se cumplen 20 años de Sueños simples. No sé si lleva la cuenta. No sé si piensan hacer algo con Tisuby & Georgina

-Sí, lo llevo en mi cabeza todos los días. (Ríe). Tal vez con Tisuby haré algo, grabar por lo menos una canción. Este año por el confinamiento nos juntamos a distancia. Hicimos «Ruleta del amor» y fue una revolución. Mucha gente lo compartió. Siempre hemos tenido la tentación de hacer un tema o un disco. 

Ese disco fue editado por Líderes. Fueron parte de esa última camada de esa época de las disqueras.

Cuando había dinero, presupuesto, limusinas.

¿Llegaron a tener limusinas?

-Sí, en Puerto Rico. Llegamos a vivir una época muy glamorosa, de ensueño. Fue entre 2002 y 2003.

¿Qué fue lo más difícil de dejar Tisuby & Georgina?

-En ese momento creo que no lo pensé tanto y no lo vi difícil. Lo difícil fue después, porque surgen los miedos, las preguntas sobre si fue correcto. Claro, tomar la decisión fue complejo, una vez tomada siempre pensé que era correcto. Quería probar suerte sola, estar al 100%, que no ocurre cuando estás en un dúo. Es como un matrimonio, en el que las decisiones se tienen que tomar con la otra personas. Ella se quería quedar en Puerto Rico y yo en España. A ella le costó un poco aceptarlo. Fui yo quien tomó la decisión. En ese momento era romper con un trabajo de años. Mira hoy en día. Lo que pasa siempre es lo mejor. Después no fue fácil. Trabajé muchísimo hasta altas horas de la noche, por poca paga. Fue difícil.

¿Y pensó abandonar?

Siempre está la duda, aunque te vaya bien o mal. Cuando te va bien, tanto viaje y agobio te hace pensar en descansar de todo eso. Y cuando ocurre lo contrario, te preguntas si vale la pena seguir luchando. Aunque te digo, la música nunca la voy a dejar. La música nunca se deja. Otra cosa es dedicarme a otra profesión para ganar dinero. 

Habla de volver al pop rock. ¿Cuáles son esos sentimientos que afloran el regreso a ese estilo?

Ya no soy tan melodramática. Creo que se debe a que tengo una vida más estable, con mi pareja de varios años. Entonces es difícil componer temas de corazón roto, que son las que más triunfan. Cuando peor estás es cuando mejores canciones escribes. Pero prefiero tener peores canciones y tener una vida más estable. (Ríe). Me están saliendo temas sobre aprendizajes que he tenido que pueden ayudar a otros, también de amor muy bonitos, más relajados. 

Comenta que cuando el corazón está roto salen mejores canciones. Pero tal vez el público busca mayor refugio en esos temas cuando está mal porque se siente identificado, y cuando se siente bien, tiene más opciones para expresar esa alegría

Quizá cuando estás alegre ni escuchas la letra. Pasa la típica expresión de que todas las canciones hablan de mí cuando se está despechado. También es verdad que cuando estoy muy alegre, estoy más pendiente de otras cosas, como disfrutar la vida, que de crear algo más profundo. Al menos que me toque un día reflexivo. Pero cuando el corazón está hecho polvo, tienes las sensaciones a flor de piel. Aunque también te digo algo, cuando estoy muy triste, primero lloro, bebo y como. Luego con más calma, compongo.  

Veo que compone temas alejados de esos sentimientos de tristeza, precisamente en una época en la que la pandemia agobió a muchos. Parece que lo ha sobrellevado de buena forma

Claro, porque estar tanto tiempo en casa te da tiempo de valorar otras cosas. Siempre digo que llevo una vida de jubilada, sin viajar ni nada. No hay nada que te distraiga, en realidad. 

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