• Desde las 7:00 am Albert Romero toca su instrumento en la Línea 3 del subterráneo chileno y de esa manera puede ganar dinero para mantenerse en el país austral 

El “Gloria al Bravo Pueblo”, seguido del “Alma Llanera” son algunas de las canciones que Albert Alfredo Romero toca con su violín en los vagones del Metro de Santiago, Chile, en donde intenta no solo hacer un viaje agradable para los usuarios, sino también poder ganar algo de dinero con las propinas que recibe. 

El joven venezolano, oriundo de La Guaira (estado Vargas), comienza su rutina en la Línea 3 del Metro a las 7:00 am, hora en la que la mayoría de los ciudadanos salen hacia sus trabajos. 

Desde que toca las primeras notas hasta que se despide, Albert es premiado con aplausos y en ocasiones con lágrimas de quienes lo escuchan, entre ellos sus compatriotas que se llenan de nostalgia al oír las canciones venezolanas. 

Albert Alfredo Romero

«Las personas me llenan de muchas cosas positivas, cada día es una gran experiencia vivida, hay quienes lloran de felicidad», contó Albert en entrevista para El Diario

El violín se convirtió en una parte de él, y así Albert lo describe; por ello sigue a diario preparándose para poder llevar melodías a quienes lo oyen en el Metro y a quienes lo invitan a tocar en eventos.

Migrar para prosperar 

Albert llegó a Chile el 28 de agosto de 2020, en medio de la pandemia provocada por el coronavirus y que ha azotado a la humanidad. 

Un viaje de más de ocho días, además de arriesgarse en el desierto del país austral, en donde cientos de venezolanos y otros extranjeros pasan a diario para tratar de encontrar estabilidad, un mecanismo que es penado por las autoridades chilenas. 

Sin embargo, para Albert no hay límites. Su deseo no es solo poder tener calidad de vida, sino lograr  ayudar desde el exterior a sus padres en Venezuela. 

«Yo busco estabilidad económica para poder continuar mis estudios musicales y, además, para ayudar a mis padres», enfatizó. 

Clases particulares

El artista culmina su trayecto en el Metro de Santiago alrededor de las 3:00 pm, va hasta la vivienda para descansar un poco, comer y luego salir nuevamente, pero para dar clases particulares de música y baile. 

«Llego a la casa como a las 9:00 pm o 10:00 pm», aseguró. 

La música es mucho más que la profesión de Albert. Es un estilo de vida que desde los 15 años de edad adquirió al aprender sus primeras notas en el violín. 

Soy músico y me gusta serlo. No podía dejarlo atrás (el violín), aunque fue difícil dejar a mi familia y mi piano», comentó el venezolano al recordar el momento en que decidió emigrar.

Anhelos de regresar 

La situación que vive Venezuela en la actualidad es el impedimento para que Albert intente regresar a su tierra. Sin embargo, retornar no es una idea que cree lejana. 

«Anhelo que un día se acaben los problemas que actualmente se viven en el país. Anhelo regresar a mi tierra que amo y que corre por mis venas como la sangre en mi cuerpo», expresó el artista. 

Cada día los sueños de Albert se van materializando. Ha conocido nuevas personas, ha recibido el apoyo de colegas chilenos y sigue ganándose los aplausos de usuarios del Metro, que reciben a través del instrumento del venezolano un poco del carisma del país caribeño. 

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