• Tener un restaurante era el sueño del padre de Rakel Hurtado. Lo cumplió después de emigrar

Empezar de cero en un nuevo país es quizás el temor de todo migrante. Sin embargo, y como se escucha en las calles de Venezuela ante cualquier dificultad, “hay que echar pa’ lante”. Y con sacrificio y amor muchos de los que ahora se encuentran en el extranjero han podido materializar sus ilusiones y sueños en emprendimientos. Este es el caso de la familia de Rakel Hurtado, oriundos del estado Guárico, quienes con dedicación lograron abrir su propio restaurante de comida venezolana en Santiago de Chile. 

“Este fue un sueño de mi papá. Recuerdo de chica que él decía siempre que quería tener un restaurante (…) nos fuimos del país y su sueño se hizo realidad”, contó Rakel en entrevista para El Diario. 

Papelón Sabroso (nombre del restaurante) comenzó hace cuatro años, en la cocina del hogar de Rakel y sus padres. Es un emprendimiento que fue creciendo hasta lograr ubicarse en un local. 

Mi papá es ingeniero y mi mamá docente. Cuando llegamos a Chile comenzaron a buscar trabajo en su área, pero al no encontrar, pensaron en vender comida venezolana”, explicó.

Los platos de Papelón Sabroso

La familia Hurtado ofrece un menú variado de platos venezolanos para sus clientes. Desde cachapas, arepas y pabellón hasta hervidos de costilla, tequeños y empanadas. 

Foto cortesía

“Las cachapas que ofrecemos son de cochino frito, con queso, vegetariana, carne mechada (…) y si el cliente tiene algún invento, se lo cocinamos también”, comentó Rakel entre risas. 

Los platos que preparan han escalado en popularidad no solo entre sus compatriotas, sino también entre ciudadanos chilenos, colombianos, ecuatorianos y hasta peruanos que viven en el país austral.

Rakel mencionó que hay algunos platos de comida que se venden más dependiendo de la temporada. 

“En diciembre se vende bastante el plato navideño, en invierno los hervidos vuelan y en verano el pescado frito con tostón (…), pero en cualquier época del año se vende el papelón bien frío”, acotó. 

Una experiencia diferente

Rakel y su hermana se graduaron como comunicadoras sociales y mientras estuvieron en Venezuela, todos en su hogar ejercían y se dedicaban a sus carreras. Pero en Chile se toparon con la oportunidad de emprender algo que para ellos era completamente nuevo. 

“Nadie estaba ‘ni ahí’ (jerga chilena que se refiere a no estar interesado en algo) con restaurantes, pero es rico porque te das cuenta de que los emprendimientos o las grandes cosas pueden nacer de un sueño que tuviste en algún momento”, expresó. 

Además, emprender para la familia Hurtado era un motivo también para ayudar a sus familiares que seguían en Guárico, para que pudieran emigrar y tener un trabajo inicial. “Aquí están mis tíos, abuela y primos”, acotó. 

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¿Por qué Papelón Sabroso?

Como todo negocio, necesitaba colocar un nombre. No querían que solo identificara el restaurante, sino que también fuera un abreboca de lo que ofrecían en él. 

“Buscamos un montón de nombres y mi papá dijo ‘Papelón’, pero necesitaba un apellido y le pusimos sabroso por la frase de Oscar D’ León”, explicó Rakel. 

Hablar del restaurante detona en Rakel mucho orgullo y lo expresa con naturalidad. Es el sentimiento que tiene hacia sus padres al ver que lograron su sueño. 

Siento mucho orgullo por mis padres. Han trabajado, han sido años de sacrificios, madrugadas (…) trabajar con comida es bastante exigente y más si llegas a un lugar donde la comida es muy diferente”, comentó.
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Pero los sacrificios de la familia Hurtado han dado sus mejores frutos y no solo son reconocidos por venezolanos, también chilenos que los ven en la calle y saben que son los creadores de Papelón Sabroso, en donde en las mañanas llegan y piden una “reina pepiada”.

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