• En entrevista para El Diario, la joven de 28 años de edad relató que llegó a España marcada por decisiones y aprendizajes que la impulsaron a apoyar a las personas con sus dones y talentos 

Comprometida, sensible y constante son tres palabras que definen a Gabriella Suárez, la venezolana de 28 años de edad que llegó a España con ganas de emprender y poner al servicio su talento.

Se inició en las redes sociales con videos de 15 segundos, en los cuales hablaba de las rupturas amorosas, vivencias, anécdotas y momentos que sufren las mujeres durante varias etapas de la vida. 

Llevó su talento más allá de los audiovisuales, también es actriz, animadora y estratega de marcas. Participó en stand ups, conferencias, talleres y un sinfín de programas virtuales como Construyendo Negocios y Marcas en Apuros, en los que el principal objetivo era comunicar un mensaje que perdurara en el tiempo.

“La oratoria tiene una fuerza increíble y yo creo que el ser humano todavía no es consciente del poder que tienen las palabras, y de ahí mi amor a la oratoria. A los 17 años se me hacía fácil y cuando empecé a estudiar fue increíble. Amo esto”, explicó Gabriella en entrevista para El Diario.

Otra de sus metas era ofrecer una charla en la conferencia TED, un formato creado para compartir con el público experiencias sobre un tema en específico, cuyos ponentes son personajes del ámbito artístico, científico, humorístico, entre otros.

El proceso de selección

Por segundo año consecutivo, Caracas se unió al proyecto de manera virtual bajo el nombre de Desenterrar Voces Locales. En esta conferencia destacaron los nombres de Alejandra Oraa (periodista y presentadora del canal informativo CNN); José Miguel Farías (ingeniero de petróleo y especialista en finanzas); Gabriel Cruz (artista y empresario, nieto del artista óptico y cinético, Carlos Cruz-Diez); Andreína Ledesma (escritora); Belkis Carrillo (psicóloga, terapeuta de parejas y coach profesional); y Gabriella Suárez (mentora y speaker)

Para mí siempre ha sido un sueño. Cuando empezaron las audiciones de TED Caracas mandé mi postulación y ellos me respondieron, pero el correo me llegó a la bandeja de Spam. Un día me puse a revisar y vi un correo de TED y dije: ‘Me voy a morir’. Ya había pasado la fecha y las audiciones. Pensé en tocar la última puerta y le escribí al contacto que salía en el correo para contarle lo que pasó. Esa persona fue muy amable, me hizo la entrevista, y ahí empezó el proceso”, detalló Gabriella.

Seguidamente, quedó seleccionada para la segunda fase y pasó a grabar en un estudio para ofrecer al público su primera charla TED. 

“Fue un proceso muy bonito para recordar por qué empecé, por qué estaba haciendo eso. El porqué Dios y la vida me han llevado a donde estoy. Sin duda, cada cosa de la charla TED fue dedicada totalmente a mi papá”, expresó con afecto.

Un antes y un después

Es amante del café, las largas conversaciones y la lectura. Oriunda de la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, Gabriella estudió y disfrutó gran parte de su vida en ese lugar. 

Con la expresión “Na’ guara” -distintiva de los barquisimetanos o “guaros”- le hace honor a su origen, pues es una palabra que acostumbra decir cada vez que puede.

Aseguró que la familia es la base de todo. Su hermana mayor reside en Estados Unidos y su madre vive junto a ella en Madrid. Su padre falleció cuando ella tenía 10 años de edad, sin embargo, lo recuerda como el motor de su vida.

“Mi niñez y juventud tuvo un quiebre. Desde ahí hubo un antes y un después de Gabriella. Crecí teniendo como base esa fortaleza mental que vi en mi madre, y entendí que estas cosas pasaban. Que era la vida, que la gente se despedía.  Creo que lo que me ha llevado a hacer tantas cosas, a tener la perspectiva de vida que tengo y quizás a disfrutar el día como si fuera el último, es ese golpe tan duro que me llevó a valorar mucho más la vida”, confesó la venezolana.

Gabriella Suárez, buscando la carrera perfecta

A finales de 2010, Gabriella decidió emigrar a la ciudad de Buenos Aires, Argentina, con su madre. Con 17 años de edad llegó buscando una universidad en la que pudiese desarrollar sus habilidades como comunicadora.

En ese momento Venezuela no estaba en crisis, pero calculando los precios de una universidad privada en Barquisimeto a comparación de las universidades en Argentina, tomé la decisión con mi mamá y me fui a estudiar allá. Estudié periodismo en la Universidad Católica de Argentina, pero no me gustó. Mi mamá me motivó a buscar otras opciones y así llegué a la Universidad de Palermo con la carrera de Marketing, vi el pensum y dije: ‘Aquí es’”, comentó Gabriella.

Su primera charla fue a los 21 años de edad. Relató que en la universidad postularon las audiciones y los organizadores del evento ofrecían dos opciones de ponentes: experto y primerizo. Gabriella accidentalmente eligió el nivel experto, sin embargo, aún con emoción y miedo lo intentó.

“Envié un correo con el guion y se aprobó, pero luego me dijeron: ‘Tienes que hablar dos horas porque eres experta en el tema’. Ahí caí en cuenta que le di a la opción que no era. Pero hay que atreverse a lograr las cosas. No podía creer que toda esa gente me iba a escuchar a mí hablando de negocios”, contó la speaker.

El regreso de Gabriella Suárez

Con el tiempo, Gabriella Suárez se graduó en la Universidad de Palermo (Argentina) y luego comenzó a trabajar en una empresa como jefa en el Departamento de Marketing.

“Para ese momento tenía seis años en Buenos Aires, ya me había graduado, estaba trabajando en mi área, vivía con mi mejor amiga, era estable económicamente. En la escala de cosas que supuestamente tienes que hacer en la vida, yo estaba ahí. Todo era perfecto”, dijo la joven.

Gabriella Suárez
Foto: Gabriella Suárez

En 2016 compró un boleto sin avisarle a nadie y regresó a Venezuela. Gabriella no puede explicar por qué tomó esa decisión, pero aseguró que fue un momento de aprendizaje por el que necesitaba pasar.

Yo sentía que no estaba en el lugar que tenía que estar. No encontraba cómo explicarle a la gente que teniendo todo eso, yo no estaba en el lugar que quería estar. Siempre he sido una persona que toma decisiones y luego las cuenta. Un día me levanté y dije: ‘Me regreso a Venezuela’. Mis amigos más cercanos y mi familia se quedaron locos cuando les di la noticia, pero ya no podía hacer nada. Todo el mundo me cayó encima. Ya en 2016 Venezuela estaba muy grave”, explicó la venezolana entre risas.

Durante nueve meses, Gabriella inició su escuela de oratoria en la que ofreció talleres, cursos y trabajó con empresas como el Sambil Barquisimeto. No obstante, también lidió con el contexto político y las protestas que durante ese año embargaron el territorio larense. 

“Ahí entendí: cuando el corazón te dice algo da igual lo que la gente te diga. Cuando llegué a Venezuela tenía el sueño de montar una escuela de oratoria. Logré vivir nueve meses de mi escuela de oratoria. Fue una cosa increíble. Fueron meses de mucho aprendizaje, de lograr dar conferencias, de monetizar, de proporcionar charlas de oratoria a equipos de empresas. En paralelo también era extraño, porque me estaba yendo muy bien, pero no podía salir a la calle o a la esquina (por las protestas), era un nerviosismo por todo”, comentó la joven.

Más decisiones

En el año 2017 Gabriella llegó a Madrid, España, con miedos e incertidumbre de su futuro. No tuvo que buscar mucho, encontró trabajo en el área en la que mejor se desempeña: los negocios y el marketing. No obstante, en el año 2020 decidió renunciar.

Solo pensé: ‘Dios encárgate de cada cosa que vaya a hacer’. Me costó mucho tomar esa decisión. La pandemia nos enseñó a la mayoría de los humanos que hoy estás y mañana no. Entonces, ¿qué voy a esperar para ser feliz? Ese fue mi impulso, también mi papá. Aprendí que cuando haces las cosas con amor, todo lo demás viene por añadidura”, aseguró Gabriella.

Actualmente trabaja de manera independiente en su marca personal, en la creación de estrategias y construcción de proyectos rentables, aunado a las formaciones en oratoria.

Influencer en redes sociales

“Cosas que pasan” es un proyecto que nació de una ruptura amorosa que sufrió Gabriella. Desde ahí supo que quería exteriorizar su dolor, así que empezó a grabarse en videos de 15 segundos a través de Instagram.

Foto: Gabriella Súarez

A partir de ese momento, el propósito de la cuenta tuvo un cambio. Ella explicó que quería publicar contenido de valor para brindarles herramientas de apoyo y motivación a su público, conformado principalmente por mujeres.

“Más de 100.000 seguidores comparten sus historias reales. Normalmente las publico. Soy fiel creyente que cuando puedes leer una historia eso puede inspirar. En la comunidad también hay hombres, pero todos llevamos alguna carga pesada, un dolor, y creo que cuando lo compartes con alguien se alivia. Ojo, no se quita, el peso está, pero compartes tu dolor”, indicó.

Tal y como mencionó en su charla TEDx Talk, Gabriella busca compartir las diferentes batallas por las que lidian las personas a diario. “Al final todos tenemos una mochila y compartirla con alguien la hace menos pesada”, concluyó.

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