• Dos venezolanos relataron para El Diario cómo sus hermanos fueron torturados por agentes de inmigración en Estados Unidos. Esto luego de que ingresaran al territorio de manera irregular por la frontera con México. Asimismo, el abogado de inmigración, Sergio García dio detalles acerca de uno de los casos. Foto: Reuters

La travesía de muchos venezolanos comienza el día en que deciden emigrar de su país. Entre los motivos está encontrar una mejor calidad de vida, escapar de la crisis que arropa a Venezuela; y en algunos casos, reencontrarse con familiares. Muchos lo hacen en avión o autobús, mientras que otros deben recurrir al cruce de fronteras o a los viajes junto a los llamados coyotes, un grupo que traslada  de forma clandestina a los inmigrantes y les “aseguran” un destino final.

Durante años la frontera entre México y Estados Unidos ha sido transitada por caminantes que huyen de la crisis económica, la violencia y otros factores por los que lidian en sus países. Al llegar al otro lado, los reciben funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), quienes en cumplimiento de la ley aplican el proceso de deportación a aquellos que no cumplan con los requisitos legales para establecerse en territorio estadounidense.

De acuerdo a los datos que maneja la página web del ICE, en 2020 hubo 1.400 extranjeros ingresados a detención, 453 órdenes de detención presentadas, 50.165 bajo custodia, aunado a 7 vuelos fletados (traslado de personas a otra zona).

El venezolano Edgar Quintero, de 38 años de edad, narró para El Diario que llegó a Estados Unidos en 2016 debido a la persecución política que sufrió por parte de entes policiales del régimen de Nicolás Maduro. En la actualidad, reside en Oklahoma, y sus dos hermanos de 29 años de edad –que también emigraron por la misma razón- fueron recluidos en marzo de 2021 en correccionales diferentes por transitar de manera irregular por la frontera con México.

Las condiciones inhumanas de las celdas

El primer hermano fue llevado a la correccional de Eagle Pass, en Texas, por la patrulla fronteriza. Edgar denunció que su hermano fue torturado por los agentes, y estuvo recluido en una celda estrecha con 53 personas –en su mayoría mexicanos y americanos– durante tres días sin comida ni agua. Estuvo por más de 20 días sin bañarse y sin poder comunicarse con sus familiares. Recientemente, salió bajo libertad condicional y está en trámites legales para el asilo político; mientras que el segundo hermano aún se encuentra en el Centro Correccional de Winn, en Louisiana.

La detención de inmigrantes que curzan la frontera en Luisiana se dispara con Trump - South  Florida Sun Sentinel - South Florida Sun-Sentinel
Foto: Gerald Herbert/AP
Él estuvo en Adams (Misisipi) y lo pasaron a Winn, uno de los peores centros que existen en Louisiana, aunque la mayoría de los centros son atendidos por gente sin ningún tipo de respeto a la vida y están en las condiciones más precarias de salubridad. Mi hermano me llamó y me dijo que el agua del lugar está saliendo amarilla y que tiene problemas en el hígado porque lleva tiempo tomando esa agua. También sufre de problemas en el corazón”, denunció el venezolano.

Reuters entrevistó a 20 personas de África y América Latina que estuvieron detenidos por el ICE de Louisiana durante más de seis meses.Los entrevistados describieron las condiciones de hacinamiento e insalubridad que hacían imposible el distanciamiento necesario para evitar contagiarse de covid-19.

En junio de 2021 un detenido, quien recientemente fue puesto en libertad condicional, denunció para NBC News que fue testigo de “condiciones inhumanas” dentro del Centro Correccional de Winn. El hombre denunció la escasez de comida en el lugar, la falta de urinarios para las celdas y de asistencia médica para los detenidos, así como una amplia lista de quejas que se le atribuyen al centro. Igualmente, las huelgas de hambre y protestas son constantes dentro de las instalaciones.

Por su parte, el proyecto “Iniciativa para la Libertad de los Inmigrantes del Sureste”, propuesto por la compañía de abogados Southern Poverty Law Center (SPLC), busca denunciar los “abusos y condiciones inhumanas en Winn” a través de dos cartas que fueron enviadas al Departamento de Seguridad Nacional.

Mich González, abogado del SPLC, aseguró al medio que el número de detenidos en los centros de detención supervisados ​​por la oficina de la ICE aumentó a 5.000 durante los últimos meses, esto debido a los cruces fronterizos no autorizados. Muchos de ellos son solicitantes de asilo.

No obstante, un agente de ICE respondió al medio de noticias estadounidense sobre estas acusaciones de detenidos y abogados. Indicó que la agencia de inmigración está “firmemente comprometida con la salud y el bienestar de todos los que están bajo su custodia”.

“Espero que mi hermano pueda salir”

El hermano de Edgar que permanece recluido en Louisiana tiene varios padecimientos de salud debido a las secuelas que sufrió durante las protestas en Venezuela. “A él lo golpearon unos guardias nacionales”, agregó. Por lo que reitera un llamado a las autoridades estadounidenses y a los abogados para que logren brindar asistencia médica y la pronta libertad.

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Foto: BBC

«Tenemos abogados, aunque los de aquí son muy caros. Le pagué a una organización llamada Abogados para Hispanos, estoy viendo si nos pueden ayudar. Es lo más económico que conseguí. Ya pasé por otro abogado pero tuve una mala experiencia debido a que psicológicamente lo que hizo fue llenarme de miedo con respecto al caso de mis hermanos. Todo lo hizo más trágico”, mencionó.

El venezolano explicó que su familiar está en proceso migratorio de “temor o miedo creíble”, el cual puede ser usado por cualquier persona que vaya a ser deportada en Estados Unidos. De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), en esta fase el inmigrante tendrá diferentes entrevistas con un oficial. Luego de esto se determinará si puede tener una audiencia con el juez y, finalmente, pedir asilo.

“Mi hermano no tiene motivos para estar detenido y eso es en lo que está trabajando la abogada para apelar el caso. Mi hermano ya debería tener su entrevista de asilo aprobada. Tienen que ponerlo en libertad porque es una persona que nunca ha estado en este país y que tiene una conducta intachable”, manifestó Edgar. “La gente solo ve las cosas bonitas de este país, y te digo que hemos sido víctimas de racismo y muchas cosas malas. No te imaginas lo que sufren los venezolanos que son obligados a salir de su país”, finalizó.

La desinformación genera angustia

La periodista venezolana Marianny González, quien residente en Utah (Salt Lake City) desde hace cuatro años, denunció al equipo de El Diario cómo su madre y su hermano José Jaramillo, de 20 años de edad, habían sido trasladados a correccionales luego de cruzar por el río Bravo entre México y Estados Unidos. González relató que sus familiares llegaron al territorio el 19 de marzo de 2021 y  ambos fueron llevados por los agentes de ICE a correccionales diferentes.

Mariannys relató más detalles del caso de su hermano a través de un Instagram Live con los venezolanos de la cuenta Utahzolanos. Señaló que su mamá logró salir a los siete días del proceso y acotó que ella tenía visa y podía viajar de manera legal, pero decidió cruzar el río para no abandonar a su hijo. Sin embargo, su hermano estuvo desaparecido dos semanas hasta que logró llamar a Marianny desde la correccional del Condado de Adams, en Misisipi.

La zuliana detalló durante la transmisión que el principal problema con los agentes de inmigración es la escasa información que se obtiene con respecto a los detenidos.

Son muy herméticos. La desinformación genera angustia. No sabes qué agente del ICE está atendiendo el caso de tu familiar, cuándo va a tener una corte. No sabes cuándo tendrá un traslado, no sabes dónde estará tu familiar hasta que te llame. Eso prácticamente es un secuestro”, acusó la venezolana en el live.

El proceso de estar en una correccional

La periodista confesó que estuvo cerca de pagar una fianza de 3.000 dólares en efectivo a un supuesto agente del ICE para que su hermano saliera en libertad. Al final, no los canceló porque se dio cuenta que era una estafa. “Tienen mi número telefónico, mi nombre, mi información. Esto seguro viene de las correccionales. Alguien está dando la información de familiares y del reo para hacer este tipo de estafas”, aseguró la venezolana.

Por otro lado, Marianny le envía dinero a su hermano a través de una aplicación móvil de ICE, creada para conocer el estatus de los recluidos en las correccionales. Para identificar a su hermano solo debe ingresar un “A number”, que es un código de identificación que les otorgan a los detenidos.

Mediante esta aplicación, su hermana solo puede depositar 20 dólares a lo que suma 7 dólares de impuesto. Una vez transferido el dinero, los reclusos solicitan un pedido con comida e implementos de aseo. También se pueden enviar mensajes y una solicitud de cita para realizar videollamadas. Todas las llamadas y mensajes son grabados y rastreados por los agentes.

En el Condado de Adams, el oficial de ICE negó el caso de José, a pesar de tener un miedo creíble. Luego, fue trasladado al estado de Louisiana, esto según explicó la periodista.

El historial político 

La madre de Mariannys trabajó en Planimara (Empresa Regional de sistema hidráulico en Maracaibo), la cual posee alianzas con el régimen chavista. “A mi mamá la estaban obligando a manipular a los campesinos diciéndoles que debían militar en el chavismo para que tuvieran el beneficio de los pozos de agua. Ella decidió renunciar y desde ese momento inició la persecución política”, explicó la periodista para El Diario.

De acuerdo con la venezolana, el historial político de la familia de José ha influido en la decisión de los jueces. Mariannys intentó contactarse con seis fundaciones de abogados, pero solo obtuvo respuesta de uno: “Tenemos demasiados casos, pero podemos darle un cupo dentro de las asesorías que damos en las correccionales”, le respondió.

Ella narró que su hermano asistió a la charla, pero no fue de gran ayuda. Luego de asesorarse con otros abogados, José se presentó ante un juez el 27 de mayo de 2021 para el proceso de miedo creíble, pero no tuvo éxito. Con dolor en sus manos por la presión de las cadenas, y un gran daño emocional y psicológico, José iba a ser deportado.

“El juez no lo escuchó. Le dijo: ‘Yo no tengo porque escucharte ni creerte. Yo creo lo que el oficial dijo y vas a ir deportado sin derecho a fianza. Cuando él me llama me dice que lo iban a deportar. En la lista había cuatro venezolanos”, comentó Marianny.

Las deportaciones de venezolanos en Estados Unidos se están realizando a través de un tercer país. En este caso, el destino era República Dominicana para luego ser trasladados a Venezuela. José y otro venezolano llamado Luis González se negaron a subir al avión. Marianny comentó que ambos fueron golpeados por agentes del ICE y amarrados con trajes de fuerza para ser llevados a una correccional en Miami, Florida.

“Quiero que mi hermano sea libre”

La periodista venezolana explicó que José está en la correccional de Krome North en Miami, Florida, y señaló que el estado emocional de su hermano es de gran preocupación debido a las amenazas de deportación. En ese centro están reclusos con uniformes rojos, es decir, personas que cometieron crímenes graves y no tienen papeles.

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Foto: Cortesía
El problema es que las personas recluidas en esa correccional están ahí por deportación voluntaria y se quieren regresar a Venezuela porque tienen delitos. Ellos dicen que no los han deportado por culpa de mi hermano y los otros que están allá. Obviamente la situación psicológica es bastante fuerte. También estoy tratando de difundir mi caso a los medios tradicionales (televisión) para que los congresistas se logren pronunciar”, detalló Marianny.

En cuanto al área legal, Sergio García, el abogado encargado del caso de José y de otros venezolanos, explicó para El Diario: “La situación está calmada. Aún no hay confirmación de si los intentarán deportar. No he recibido confirmación. Sé que por lo menos a uno de los muchachos le cambiaron su miedo creíble a positivo. Voy a intentar hacer lo mismo con los demás”.

Además el abogado subrayó que a José le reversaron el miedo creíble después de que había pasado por dos revisiones diferentes. José Jaramillo es un joven venezolano de 20 años de edad que se crió en Maracaibo, estado Zulia, junto a su madre y hermana. Era estudiante de Comunicación Social, amante del barismo y los deportes.

La periodista mantiene la esperanza de reencontrarse con su hermano, un soñador que decidió emigrar no solo por la situación política y económica de su país sino para reunirse finalmente con toda su familia.

Durante los últimos meses, existen más de 3.500 venezolanos que optaron por cruzar ilegalmente la frontera entre México y Estados Unidos. La mayoría son detenidos por agentes fronterizos y solo pocos corren con la suerte de ser liberados, mientras que otros son sometidos a procesos duros de tortura y deportación. Tal y como los hermanos de Edgar y Marianny. “Sé que mis familiares hicieron mal, pero ¿dónde quedan los derechos humanos?”, agregó la zuliana.

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