- El centroderechista y exministro de Sebastián Piñera obtuvo la nominación de la coalición Chile Vamos para los comicios presidenciales. A pesar de su extensa trayectoria en la gestión pública, buscará alcanzar su primer cargo de elección popular
Las elecciones primarias de Chile resultaron una sorpresa para muchos analistas. En los comicios celebrados el 18 de julio de 2021 las diferentes coaliciones políticas escogieron a sus abanderados para las presidenciales del 21 de noviembre. Aunque se esperaba el triunfo de los polos más opuestos de la izquierda y la derecha, en realidad la victoria recayó en los sectores más moderados.
Un ejemplo fue el bloque Chile Vamos, uno de los dos pactos electorales que participó en la jornada. Allí sus votantes, de tendencia liberal y derechista, eligieron a Sebastián Sichel como su abanderado. Sin filiación partidista y separada del gobierno de Sebastián Piñera, el economista de 43 años de edad se impuso sobre el ala más conservadora y convencional.
La primaria fue disputada, pues contó con cuatro aspirantes a la nominación. No obstante, durante la campaña quedó claro que la contienda estaba cerrada entre Sichel y el conservador Joaquín Lavín, del partido Unión Demócrata Independiente (UDI). Los otros aspirantes fueron Mario Desbordes, de Renovación Nacional (RN) y el Partido Regionalista Independiente Demócrata (PRI); e Ignacio Briones, del partido Evolución Política (Evópoli). Ninguno de los dos logró un buen desempeño en las elecciones.
Sichel es uno de los dos candidatos confirmados para las elecciones presidenciales. El otro es el izquierdista Gabriel Boric, quien también ganó en las primarias del pacto Apruebo Dignidad. De igual modo, el independiente tendrá a su vez que competir por el voto de la derecha contra José Antonio Kast, del Partido Republicano, quien posee una línea ultraconservadora y pinochetista.
Orgullosamente de centroderecha
Sebastián Iglesias Sichel Ramírez nació en Santiago el 30 de julio de 1977. Su madre, Ana María Ramírez, se casó por segunda vez cuando su hijo tenía tres años de edad, por lo que obtuvo el apellido de su padrastro, Saúl Iglesias. Durante gran parte de su vida personal y política se presentó como Sebastián Iglesias, hasta que a los 30 años cambió de nombre para recuperar su apellido paterno.
Estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica, donde es profesor en el Centro de Desarrollo Directivo, así como en las cátedras de derecho político y constitucional. Su actividad también incluye el haber sido director de la Escuela de Gobierno de la Universidad de San Sebastián entre 2016 y 2018.
No obstante, más que su faceta académica, a Sichel le gusta destacar su rol como servidor social. “Mi camino siempre tuvo que ver con un compromiso muy fuerte con la justicia, más que en el espacio intelectual”, declaró en una entrevista al diario La Tercera.
“Hay una centroderecha que evolucionó hacia una centroderecha democrática, moderna, y donde nos encontramos. Yo no he cambiado en mis convicciones, cambié de partido”, afirma.
Heredero de la Concertación
Luego del fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), los partidos políticos de Chile establecieron un pacto para garantizar la estabilidad de su recién restaurada democracia. Agrupando a todo el espectro de la izquierda moderada y el centro, la coalición Concertación gobernó el país entre 1990 y 2010. Uno de sus líderes fue Patricio Aylwin, primer presidente de este nuevo periodo y proveniente del Partido Demócrata Cristiano (PDC).
Las primarias de Chile Vamos representaron el primer triunfo en las urnas en la carrera política de Sichel. En 2009 fue postulado por el PDC para las elecciones parlamentarias, sin éxito. Nuevamente probó suerte en 2013, esta vez apoyado por el PDC y Fuerza Pública (entonces nombre de Ciudadanos), pero volvió a ser derrotado.
En cuanto a sus planes de gobierno, su programa de campaña está centrado en el tema de la seguridad, proponiendo reformar el Código Penal y mejorar los servicios de defensoría pública gratuita. También plantea un plan conocido como “4+4”, que ofrece un servicio de salud universal, pensiones y créditos para la educación superior a cambio de un aporte salarial permanente y la devolución del impuesto al valor agregado (IVA) a alimentos y empresas.
Relación con Piñera
A pesar de venir del bloque de Concertación, Sichel no tuvo problemas para trabajar con el segundo gobierno de Sebastián Piñera. En 2018 fue uno de los pocos miembros de la oposición en su gabinete, al ser nombrado vicepresidente de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).
Aunque Sichel afirma no ser un candidato oficialista ni continuista, tampoco se le ve abiertamente en contra de la gestión de Piñera. Él mismo declara que la política tradicional chilena se encuentra estancada entre las visiones del actual mandatario y la de la expresidenta socialista Michelle Bachelet.
“La política se sigue interpretando con los códigos tradicionales, pero cambió completamente. Hay una demanda de liderazgos distintos que va más allá de la derecha o la izquierda”, aseguró a La Tercera.
La conquista de las primarias
Luego de anunciar su precandidatura a las elecciones presidenciales, Sichel consiguió las firmas necesarias para lograr postularse en los comicios internos de Chile Vamos. Lo logró sin el apoyo de ninguno de los cuatro partidos del bloque, aunque con el respaldo de movimientos como Convergencia Liberal, y algunos miembros de RN y el PRI.
El estar fuera de los partidos tradicionales fue tanto un obstáculo como una ventaja para el exministro. Al ser una figura independiente y ajena a las cúpulas políticas, logró llamar la atención de los sectores de la centroderecha desencantados con el piñerismo. No obstante, en las encuestas mantenían como favorito a Joaquín Lavín, alcalde de la comuna de Las Condes y que aspiraba por tercera vez a la presidencia.
Ahora Sichel buscará usar su papel de independiente para conquistar a un electorado divorciado de los partidos tradicionales. Del otro lado de la acera política encontrará a Gabriel Boric, que a pesar de sus diferencias ideológicas, comparten una postura moderada y abierta a los cambios que necesita el país. Varios analistas proyectan a ambos contrincantes en la segunda vuelta electoral, donde serán los ciudadanos quienes decidan el destino de Chile.